Por (Todas las escrituras fueron tomadas de la versión
Amplificada de la Biblia, a no ser que se anote lo contrario)
Una mañana en la primavera de 1995 mientras estaba de
visita por los Estados Unidos y desayunando con un hermano cristiano, el
tema de nuestra discusión fue la fe en Dios.
Compartí con él que yo estaba deseando expresar algo que tenía
en mi corazón pero que no podía encontrar las palabras adecuadas para
compartirlo en el momento. El me preguntó que era lo que yo estaba tratando de decir y
de mi espíritu vino esta exclamación.
"La fe absoluta en Dios es creerle a El por todo, siempre,
en todas partes." Esta
ha sido la meta de mi corazón durante muchos años.
Creo que esto es lo que agrada más al Señor.
Yo desde luego no digo que he alcanzado esta meta, pero puedo fácilmente
identificarme con lo que Pablo dice en Filipenses 3:12.
"No que lo haya alcanzado ahora (este ideal) o que ya sea
hecho perfecto, pero sigo adelante para sujetarme (agarrarme) y hacer lo
mío, aquello por lo que Cristo Jesús, el Mesías, me ha sujetado y
hecho propio de El."
El andar del cristiano es este: un viaje progresivo de un ámbito
a otro; un ámbito de fe a otro ámbito de fe.
La gran interrogante es: ¿Cómo podemos movernos hacia
arriba a las metas que Dios tiene para nosotros?
Pablo ayuda a responder esta pregunta en Filipenses 3:10.
"(Porque mi propósito determinado es) que pueda
progresivamente volverme más profunda e íntimamente conocido de El,
percibiendo y reconociendo y comprendiendo (las maravillas de Su
Persona) más fuerte y más claramente.
Y que yo pueda de esa misma manera venir a conocer el poder que
sale de Su resurrección (que ejerce sobre los creyentes)..." Nunca
seremos capaces de crecer en nuestra fe en alguien a quien no conocemos
bien. Durante muchos años
estuve un poco confundido por este pasaje de la escritura.
¿Cómo pudo Pablo, que era sin duda un cristiano, un
ministro del evangelio y un apóstol del Señor decir, "A fin
de conocerle"? (Fil 3:10). Fue
debido a una sencilla revelación que necesitaba lo que ocasionó mi
confusión. ¿Qué
era eso? Debemos conocerlo
a El más y más y más, nunca detenernos en nuestra búsqueda para
acercarnos a El de manera que nuestra fe en El pueda ser absoluta.
¡Amen!
Después de leer el prefacio usted podrá pensar que soy
legalista al hablar de "una fe absoluta."
Pero, de hecho estoy hablando de un Dios absoluto en quien
debemos confiar, depender y creer absolutamente.
Hay, sin embargo, un nuevo pacto de ley que necesitamos
comprender y apopiarnos. "Porque
la ley del Espíritu de vida (que es) en Cristo Jesús (la ley de
nuestro nuevo ser), me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte" (Ro 8:2). Esta
es también la perfecta ley y la ley de la libertad.
"Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la (ley)
de la libertad, y es fiel a ella y persevera en estudiarla, no siendo
oidor descuidado que olvida, sino un hacedor activo (que obedece), este
será bendecido en su hacer - en su vida de obediencia" (Stg 1:25).
La versión RV dice, "Mas el que mira atentamente en la
perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella..." Jesús
dijo, "...Si ustedes moran en Mi Palabra - se mantienen firmes en
Mis enseñanzas y viven de acuerdo a ellas ustedes son
verdaderamente Mis discípulos. Y
conocerán la verdad y la verdad los libertará" (Jn 8:31-32).
Jesús es el Camino Absoluto, la Verdad Absoluta y la Vida
Absoluta. Vea Juan 14:6.
¡Aleluya!
Veamos lo que la palabra "absoluto" significa, según
lo describe el diccionario. ABSOLUTO:
completo, todo, no mezclado con algo más, puro, libre de imperfección,
perfecto, libre de control o restricciones, no comparado con algo más,
real, actual, cierto e infalible.
En los siguientes capítulos espero podamos encontrar que estas
son en realidad las mismas características de nuestro Señor
Jesucristo, en quien podemos depositar la esperanza y confianza
absoluta.
"Presentémonos y acerquémonos con corazones verdaderos
(honestos y sinceros) en total seguridad y convicción absoluta,
convicción engendrada por la fe, (es decir, por esa dependencia en Dios
de toda la personalidad humana en esperanza y confianza absoluta
en Su poder, sabiduría y bondad) teniendo nuestros corazones rociados y
purificados de una conciencia culpable (mala) y con nuestros cuerpos
lavados con agua pura. Así
que agarremos, mantengamos y retengamos sin fluctuar la esperanza que
abrigamos y confesamos, y nuestro reconocimiento de ello, porque El que
prometió es de fiar (seguro) y fiel a Su Palabra" (He.10:22-23).
Tomen nota de la declaración en la escritura "...por esa
dependencia en Dios de toda la personalidad humana..."
"Toda" es una de las definiciones de absoluto que
encontramos. Es decir que
debemos enteramente (absolutamente), con todo eso que está
dentro de nuestras personalidades, depender de Dios. ¡Amén!
¿Qué sigue decir? "...en
esperanza y confianza absoluta en Su poder, sabiduría y
bondad..." ¡Gloria a El por siempre!
¡Gloria a Su Nombre!
NOTA: ESTOS ESCRITOS
CONTIENEN MUCHOS TESTIMONIOS PERSONALES, DE LOS QUE YO HE SIDO TESTIGO.
EL PROPÓSITO DE ESTOS TESTIMONIOS ES CONFIRMAR LA FIDELIDAD ABSOLUTA
DE DIOS.
La Palabra de Dios nos dice que Dios no es como los hombres que
algunas veces mienten. El
nunca ha mentido ni puede mentir. El
es la Verdad, Jesús es la Verdad, El Espíritu Santo es el Espíritu de
Verdad, la Verdad absoluta.
¡Aleluya!
"¿Qué si algunos de ellos son incrédulos y sin fe?
¿Su falta de fe y fidelidad anulan y hacen inefectiva e
invalidan la lealtad de Dios y Su fidelidad (a Su Palabra)?
¡De ninguna manera! Sea
Dios verdadero, sin embargo todo ser humano sea falso y
mentiroso..." (Ro 3:3-4). "Dios
no es hombre para que diga o haga una mentira, ni es hijo de hombre,
para que sienta arrepentimiento o compunción (por lo que El ha
prometido). ¿Ha
dicho El y no lo hará? ¿O
ha hablado El y no cumplirá?" (Nm 23:19).
Ven que nuestro problema básico para no aceptar que Dios es
absoluto en toda manera es nuestra falta de fe, ignorancia y doblez de
ánimo. Dios nos ha dado promesas que no cambian con el viento como
nosotros algunas veces lo hacemos.
A veces somos llevados de una idea o concepto a otro demostrando
nuestra naturaleza inestable. Pero,
a pesar de la debilidad que demostramos a veces, sus promesas permanecen
iguales. "Porque
cuantas son las promesas de Dios, todas ellas encuentran su sí
(respuesta) en El (Cristo). Por
ésta razón también decimos el Amén (así sea) a Dios por medio de El
- es decir, en Su persona y por Su mediación - para la gloria de
Dios" (II Co 1:20). ¡Recordemos
también que nuestro Dios es real! Más real que cualquiera o todo lo que existe.
El está dispuesto para nuestro beneficio
en cada ocasión, en cada situación y en cada lugar sobre ésta
tierra. Recuerde las
definiciones de "absoluto."
El es "real" y "no es para ser comparado con algo
más." Debemos aprender a poner nuestra fe absoluta en El porque
"...sin fe es imposible agradar y ser satisfactorio para El.
Porque el que se acerca a Dios debe (necesariamente) creer que
Dios existe y que El es galardonador de aquellos que merecida y
diligentamente (Le) buscan" (He 1:6). Su Palabra no puede ser "mezclada con algo más"
que fe, si esperamos recibir Su solución y provisión para la necesidad
de cada momento en nuestras vidas.
"Porque de hecho hemos tenido las buenas nuevas (de Dios)
proclamadas a nosotros tan fielmente como a ellos (los israelitas
antiguamente cuando las buenas nuevas de liberación de la esclavitud
llegaron a ellos); pero el mensaje que oyeron no les benefició porque
no fue mezclado con fe (es decir con la dependencia en
Dios de toda la personalidad humana en esperanza y confianza absoluta
en Su poder, sabiduría y bondad) por aquellos que la oyeron; ni estaban
unidos en fe con (Josué y Caleb) los que oyeron (creyeron). Pero los que hemos creído - que nos hemos adherido y
confiado y dependido de Dios - entramos en ese reposo..." (He
4:2-3).
Conocemos la historia de israel.
Ellos fueron liberados milagrosamente de la cautividad,
protegidos y mantenidos por Dios incluso durante 40 años de vagar
en el desierto debido a la desobediencia e incredulidad.
Dios quería que ellos confiaron en El y se movieran hacia la
tierra prometida que El les había dado.
Desafortunadamente, ellos no creyeron la Palabra de Dios y la
promesa. Mezclaron la duda
con la voluntad de Dios en lugar de la fe y no entraron en Su reposo.
Su reposo no era entrar a Canaán, la tierra prometida, sino que
era creer en El y dejar sus ideas y conceptos carnales.
Vea Hebreos 4:8-10.
Josué y Caleb, por otra parte, creyeron y mezclaron solamente fe
con la Palabra de Dios para ellos.
Ellos vieron los mismos obstáculos que los otros diez espías
vieron en la tierra prometida pero decidieron creerle a Dios y solo a
Dios. Estos dos siervos de
Dios tuvieron que esperar cuarenta años y a otra generación de
pueblo antes de poder entrar. Ellos
ya habían entrado en el reposo de Dios al confiar absolutamente en El.
¡Aleluya! Alguien caminó desde Egipto hasta la tierra prometida en la
supuesta ruta de los israelitas y declaró que era un viaje de dieciséis
días. ¿Por qué les
tomó cuarenta años a los israelitas para llegar finalmente a la
tierra prometida? Ellos no
aceptaron el hecho de que Dios no permitiría que nada más fuese
mezclado con Su Palabra y voluntad absoluta para ellos.
Pablo declara que nuestro Dios no puede engañarnos y es
"un Dios siempre veraz."
"Pablo, un siervo de Dios en cadenas y un apóstol (un
mensajero especial) de Jesucristo, el Mesías, para estimular y promover
la fe de los escogidos de Dios y guiarlos al preciso discernimiento y
reconocimiento y conocimiento de la verdad que pertenece a, y armoniza
con, y dirige a, la santidad, (descansando) en la esperanza de la vida
eterna, (vida) que el Dios siempre veraz, Quien no puede engañar,
prometió antes que el principio de los siglos o las edades
comenzaron" (Tito 1:1-2).
Nuestra fe en el Señor Jesús, viene de aprender Su
Palabra. "Así que la fe viene por el oír (lo que es dicho) y lo
que es oído viene por la prédica (del mensaje que viene de los labios)
de Cristo, el Mesías (El mismo)" (Ro 10:17).
Hace no pocos años en las montañas de Honduras, vi
una manifestación de la Verdad. Una
mañana estábamos en una aldea compartiendo la Palabra con un
grupo de unos cuarenta creyentes. Habíamos
estado sentados por cerca de tres horas hablando de los principios de
nuestra fe, cuando de repente una mujer apareció en medio de nosotros
pidiendo ayuda a gritos. Parecía
que su hija estaba en las últimas etapas de la muerte y nos rogó que
fuésemos rápidamente a su casa y oráramos por esta joven.
Siete de nosotros nos sentimos guiados por el Espíritu Santo
para acompañar a esta madre afligida a su casa, al entrar me sentí
conmocionado de lo que vi.
Esta joven, debido a una larga enfermedad, no era más que piel y
hueso. Yo nunca había
visto un ser humano en esa situación.
No creo que ella pesara más de cuarenta libras.
Nos dijeron en el camino que ella no había comido ni bebido en
muchos días y no respondía a nada ni a nadie.
Muchos pensamientos estaban corriendo por mi mente, pero de
repente escuché al Señor decir, "Ordénale que se levante
de un salto y que Me alabe." Todo en mis sentidos naturales dijo que esto era poco práctico,
irracional e imposible y que no debería decir una cosa tan absurda a
esta pobre y sufrida alma. Jesús
levantó a los lisiados y a los muertos con tan sólo hablarles. Pedro y Pablo hicieron lo mismo.
Pero había una lucha dentro de mi:
¿deberíamos de hacer una agradable y poco confortante
oración sobre esta mujer moribunda y consolar a su madre con palabras
de esperanza de que su hija estaría pronto con Jesús, u obedecer a la
voz del Espíritu y decir lo que El me había hablado?
Le pregunté si podía escucharme y ella respondió con una lenta
inclinación de su cabeza y por la gracia de Dios yo fui capaz de decir,
"¡Levántate de un salto de esa cama y alaba a tu Dios!"
¿Saben lo que pasó después?
Ella saltó de ese lecho de aflicción y saltaba de arriba a
abajo con sus manos en el aire alabando al Señor.
¡Aleluya! ¡El
es real! ¡El es el mismo, ayer y hoy, y por los siglos!
Vea Hebreos 13:8.
Estábamos regocijándonos en el Señor cuando El me dijo
algo más que me pareció igualmente extraño.
El dijo, "Dile a ella que muy pronto tendrá la barriga tan
grande como la tuya." Yo
soy una persona grande que mido 6'3" de alto y peso aproximadamente
240 libras. Una vez más
esto sonó como una declaración algo irracional, poco práctica e
imposible, pero por la gracia de Dios, le dije.
Aproximadamente seis meses más tarde mientras pasábamos por la
misma aldea, oí a una mujer gritándome.
Yo no la reconocía como a la misma mujer, porque no solamente se
veía como otra persona, sino que tenía como cinco meses de embarazo y
su barriga estaba tan grande como la mía.
Ella y su esposo estaban llenos de gozo y con acción de gracias
por lo que Dios había hecho por ellos.
No sólo casi se murió ella sino que habían perdido a su único
hijo también durante el período de su enfermedad.
¡Bendito sea el Nombre de Jesús por Su poder fortificante!
"Ayúdanos, Señor, a crecer en nuestra fe hasta la
posición en donde estemos absolutamente convencidos que Tu eres
fiel a Tu Palabra y promesas, de manera que podamos salir adelante en Tu
Nombre y continuar Tus obras maravillosas aquí en la tierra para Tu
gloria."
Su Verdad "infalible".
Su Verdad "cierta".
¿Cuántas veces dice El "De cierto, de cierto o
verdaderamente, verdaderamente en
Su Palabra? "Es, pues, la fe la seguridad (la confirmación, el título
del propietario) de las cosas que (nosotros) esperamos, siendo la
evidencia que (nosotros) no vemos y la convicción de su realidad
- la fe percibida como el hecho real que no es revelado a los
sentidos" (He 11:l). En
la Biblia en español dice certeza que es certidumbre.
Recuerda que en nuestras definiciones de "absoluto"
encontramos las palabras "real, cierto",
"infalible". "Infalible" más definido en el diccionario
significa: absoluto, libre de error, algo que no puede estar equivocado
y absolutamente de confianza; seguro.
Nuestro Dios es
real. Su fe es real, más
real que todo lo que existe. El
es ciertamente y verdaderamente nuestra única fuente.
El es nuestro todo. El
y su Palabra son infalibles, absolutamente libres de error, algo o
alguien que no puede estar equivocado.
El es absolutamente de confianza y seguro.
¡Aleluya!
Conozco a dos médicos cristianos y amigos míos.
Uno ha estado en la profesión médica por sobre treinta años.
El es capaz de diagnosticar médicamente la mayoría de las
enfermedades por los síntomas. Hace
como un mes, él comenzó a tener problemas con sus riñones;
dolor, malestar, etc. Poco
después notó sangre en su orina, aumentando cada vez más, hasta que
la orina era casi pura sangre. El
sabía cual era el problema médicamente hablando, pero estaba
determinado a encontrarle la mayor solución.
El escogió lo mejor. Sabia
que la Palabra de Dios dice, "Por sus llagas fuimos nosotros
curados." Vea Isaías
53:5.
Pasaron dos días más y él continuó botando sangre a través
de sus riñones. El
pidió el acuerdo de varios hermanos y hermanas cristianos, entre los
cuales nosotros estábamos incluidos.
"Otra vez les digo, que si dos de ustedes en la tierra se
ponen de acuerdo (armonizan juntos, hacen una sinfonía juntos) acerca
de cualquier cosa (algo y todo) que puedan pedir, les ocurrirá y será
hecho por Mi Padre en el Cielo" (Mt 18:19). El mezcló la fe con la Palabra de Dios y las promesas de
Dios. El no comparó su
conocimiento médico con el del Gran Médico, ni consultó a otros médicos
o tomó medicinas de hombres. Al
día siguiente El estaba completamente sano e intacto.
¡Gloria a Dios!
La otra doctora amiga estaba asistiendo a una reunión cristiana
cerca a donde nosotros vivimos. Estábamos
hablando acerca del incidente en Marcos 10:46-52 del hombre ciego,
Bartimeo, que oyó que Jesús estaba pasando por el camino y le gritó
al Señor pidiendo misericordia y sanidad.
Podemos ver aquí que Bartimeo, al oír que Jesús lo llamó a ir
donde El estaba, se levantó y tiró su capa.
Era una capa que lo señalaba como una persona ciega.
Es decir que antes que Jesús dijera una Palabra u orara por este
hombre ciego, él tuvo la fe absoluta que recibiría la vista.
La única respuesta de Jesús para él fue, "Vete, tu fe te
ha sanado." El recibió
su vista y acompañó a Jesús en Su camino.
En esta reunión donde estábamos juntos, de repente el Espíritu
Santo habló. "Tiren
sus capas y reciban su sanidad, ¡ahora!".
Esta doctora amiga había estado sufriendo de ciertos problemas
crónicas en sus órganos reproductivos.
Ella sabía bien cual era su problema, e incluso había
consultado a otros médicos que habían confirmado el diagnóstico; pero
en ese momento ella supo que era el tiempo de tirar la capa del
conocimiento médico y su identidad con esta enfermedad, e identificarse
a si misma con Jesucristo, su Sanador. Ella sintió la virtud sanadora de Dios atravesar su cuerpo,
pero algunos de los síntomas persistieron.
Según ella eran: un abdomen inflamado con mucho dolor y
hemorragia regular acompañada de fuertes dolores de cabeza. Aquí es donde tenemos nuestros problemas más grandes; o sea
en creer más en lo que vemos y sentimos que en la fidelidad de nuestro
Señor. Esta es la
importancia de la perfección de nuestra fe.
"Vístanse toda la armadura de Dios (la armadura de un
soldado fuertemente armado que Dios aprovisiona), para que puedan ser
capaces de pararse con éxito en contra (de todas) las estratagemas y
los engaños del diablo...Por tanto, pónganse la armadura
completa de Dios, para que puedan resistir y pararse en su terreno en el
día malo (de peligro), y habiendo hecho todo (las exigencias de la
crisis), para mantenerse (firmemente en su lugar)" (Ef 6:11,13).
Sobre un período de un año "ocupando su
terreno" esta hermana (una doctora en medicina que vio y sintió
todos los síntomas y sabIa sus consecuencias naturales) obtuvo su
victoria. No más abdomen
inflamado, no más dolor y hemorragia, no más dolores de cabeza.
¡NO MAS ENFERMEDAD! ¡¡Amén!!
Su tratamiento médico y cirugía vinieron una vez más del
Doctor de doctores, Jesucristo. Aunque
muchas veces hay medidas alternativas ofrecidas a nosotros, la fe
absoluta es depender de El y en El solamente.
En el caso de la mujer moribunda en las montañas, ella había
perdido toda esperanza, médicamente hablando, y a mi conocimiento no
estaba siquiera bajo el cuidado de un médico terrenal.
Ven nuestro Dios absoluto tuvo que hacer un milagro absoluto, y
El lo hizo. ¡Bendito
sea Su Nombre! En los casos
de mis dos amigos médicos, ellos estaban naturalmente conscientes de
todas las alternativas que tenían para escoger.
Pero debido a su decisión de confiar en un Dios absoluto con una
fe absoluta, ellos también recibieron resultados absolutos.
Dios quiere que seamos perfectos como El es.
Encontramos que una de las definiciones de absoluto es
"perfecto o libre de imperfección."
¿Qué quiere decir esto?
Si absoluto es sinónimo de perfección, entonces sería seguro
decir que Dios es absoluto y El quiere que nosotros seamos absolutos
también. Veamos Mateo
5:48. "Ustedes, pues,
deben de ser perfectos (creciendo hacia la madurez completa de santidad
en mente y carácter, habiendo alcanzado la estatura adecuada de virtud
e integridad), como su Padre Celestial es perfecto."
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero,
todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo
lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud
alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Fil 4:8 RV).
Otra manera de expresarlo es decir que necesitamos cambiar de
opinión y actitudes y lo que pensamos acerca de lo que es la voluntad
de Dios para nosotros y no estar preocupados sobre lo que el mundo
alrededor de nosotros piensa. "No
se conformen a este siglo - esta época, hecho a la manera de y adaptado
a sus costumbres externas y superficiales. Sino sean transformados (cambiados) por la renovación
entera de su mente por sus nuevos ideales y su nueva actitud - para que
puedan probar (por ustedes mismos) cual es la buena y aceptable y perfecta
voluntad de Dios (a Su vista para usted)" (Ro 12:2).
Noten aquí que la palabra "entera" es "renovación
absoluta de su mente", y la palabra "perfecta" es
la voluntad absoluta de Dios, incluso el objeto que es bueno y
aceptable y absoluto (en Su vista para usted).
Recuerdo tres incidentes que reflejan estos principios del
proceso de renovación de la mente y el de hacer decisiones absolutas.
Todos ellos estaban relacionados con tumores cancerosos.
Cuando vivimos en la parte sur de Honduras, tuvimos varios
vecinos que eran refugiados nicaragüenses.
Eran gente de buen testimonio cristiano, que habían huido de
Nicaragua junto con otros cristianos de su pueblo y al llegar a Honduras
habían continuado sirviendo al Señor.
Uno de estos hermanos era un predicador de la Palabra, muy fiel,
y Dios le estaba utilizando para convencer a mucha gente de su necesidad
de Cristo. Ellos tenían
mucha fe en algunas áreas, pero en otras áreas su fe era débil.
Un día vinieron a nuestra casa por el mediodía y compartieron
que acababan de regresar del hospital donde los médicos les habían
dicho que la esposa tenía un tumor incurable a un lado del abdomen y
que no viviría mucho. éste
sobresalía de debajo de su blusa.
Aunque ellos vivían cerca a los veía regularmente, nunca lo había
notado antes. Dijeron que
había aparecido repentinamente y había crecido rápidamente.
Obviamente ellos estaban afectados y querían que orara con ellos
para que Dios la sanara. Supe
que ellos no estaban conscientes de algunos de los beneficios en el Señor
en el área de sanidad, así que les pedí que llevaran a casa algunas
escrituras, que meditaran en ellas y que regresaron luego y oraríamos.
El proceso de renovación de la mente toma diferentes montos de
tiempo con diferentes personas. Alrededor
de las 3:00 de esa misma tarde, cuando ella se sentó en su traspatio a
buscar del Señor y a meditar en estas escrituras, el tumor
desapareció repentinamente. Ellos
vinieron inmediatamente a mi casa y nos regocijamos juntos en el Señor,
agradeciendo a Dios por Su misericordia y poder.
Eso fue hace nueve años y ella todavía está viviendo y
sirviendo al Señor en la actualidad.
Es Su buena, aceptable y perfecta (absoluta voluntad el
sanar. ¡Amén!
Un día en un recorrido por las montañas en la parte
central de Honduras, mientras estábamos reunidos con una bastante
numerosa multitud que se había congregado ese día y durante un tiempo
en que el Espíritu Santo ministró al pueblo, vino hacia adelante un
anciano que tenía el estómago saliente.
Dijo que le habían diagnosticado cáncer en el estómago y había
sido desahuciado por los médicos que visitó.
Dijo haber caminado seis kilómetros para venir a la reunión,
creyendo que Dios lo sanaría. Mientras le escuchaba hablar, inmediatamente pensé en la
mujer con el flujo de sangre como encontramos en Marcos 5:27-29.
"Ella había oído las noticias referente a Jesús y vino
detrás de El en la multitud y tocó Su manto, porque decía: si tocaré
tan solamente Su manto seré restaurada en salud.
E inmediatamente su flujo de sangre se secó, y (repentinamente)
ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su (angustioso)
malestar." El me dijo,
"Vine ahora porque oí que la gente está siendo sanada aquí y
creo que yo también seré sanado."
Lo que él había hecho fue una decisión absoluta.
Sucedió que habían dos médicos, hermanos en Cristo, que
estaban parados cerca de mi, así que les pedí que examinarán rápidamente
a este hombre. Ambos
confirmaron que él tenía un tumor grande en su estómago.
Después de eso, mientras oramos, el Espíritu Santo me dijo que
le diera con la punta de los dedos en su prominente estómago.
Inmediatamente siguió un torrente de lo que sonó como aire
saliendo de su boca y cayó de espaldas sobre el piso.
El estuvo allí tranquilamente por casi una hora mientras
seguimos ministrando a otra gente.
Después le pedí a uno de los mismos médicos que lo examinaran
cuando se despertó de lo que parecía como un profundo sueño.
El Señor había realizado su cirugía y no había ni un
indicio de ese tumor en su cuerpo.
¡Te bendigo Jesús! Las
decisiones absolutas traen resultados absolutos.
Hace algunos años una hermana en Cristo vino por oración
durante una asamblea de la iglesia.
Era obvio que un tumor grande había aparecido en su brazo y le
estaba ocasionando un gran malestar.
Ella no había consultado a un médico aún, porque quería
presentar su caso ante el Gran Médico ese día.
Mientras oramos por ella el Espíritu Santo habló una palabra al
efecto, que debería estar segura de que había sido sanada y que el
tumor desaparecería dentro de 30 días. Esta fue una palabra de ciencia, y aunque no siempre
comprendemos porqué tenemos que esperar para las manifestaciones de sus
promesas, siempre deberíamos confiar en el Señor con todo
nuestro corazón. Eso es lo
que quiere decir cuando El habla de que confiemos en El absolutamente.
Vea Proverbios 3:5. Después
de transcurrida una semana, la hermana me llamó por teléfono para
decirme que aún tenía el tumor. Todo
lo que pude decir fue que los 30 días no habían pasado y que mirara
hacia Jesús, que es el Autor y Perfeccionador de nuestra fe.
Vea Hebreos 12:2. Pasó
otra semana y ocurrió lo mismo. Finalmente
el día 29 desde el día en que oramos, me llamó de nuevo para decirme
que el tumor todavía estaba allí.
Le di este verso de la escritura.
"No desperdicien, pues, su valiente confianza, porque trae
una grande y gloriosa compensación de recompensa.
Porque les es necesaria paciencia firme y resistencia, para que
puedan realizar y lograr enteramente la voluntad de Dios y así recibir
y arrebatar (y disfrutar completamente) lo que es prometido" (He
10:35-36). El día 30 ella
llamó para decir que el tumor había desaparecido durante la noche
anterior. Ven, Dios tiene
mucha misericordia de nosotros un gran número de veces durante nuestras
pruebas, pero el resultado final es que El quiere que crezcamos y nos
desarrollemos en un pueblo perfecto y absoluto que haga decisiones
perfectas y absolutas. "Estén
asegurados y comprendan que la prueba y comprobación de su fe traerá
resistencia y firmeza y paciencia.
Mas tenga la resistencia y firmeza y paciencia su afecto completo
y hacer una obra completa, para que puedan ser (un pueblo) perfecto
y completamente desarrollado (sin defectos) sin que le falta nada"
(Stg 1:3-4).
Hemos estado hablándoles de los beneficios de una fe absoluta y
aunque pareciera que nos hemos concentrado en sanidad física y
restauración, la fe absoluta debe aplicarse en todas las áreas de
nuestra vida.
Hace cinco años estaba sentado en un trozo de madera en
las montañas donde vivimos en Honduras, orando y meditando ante
el Señor cuando comencé a ver un fenómeno extraño.
Desde donde yo estaba sentado aparecieron chispas de fuego en
varias localidades de las montañas y valles que yo podía ver.
Mientras observé este suceso escuché al Espíritu Santo
hablarme y decir, "Dondequiera que veas chispas, el evangelio será
oído y la gente vendrá a conocer al Señor Jesucristo."
Yo comencé a llorar, pero no sabía en realidad que vivía gente
donde estaban apareciendo las chispas.
Inmediatamente comencé a compartir esta visión con algunos
obreros cristianos íntimos que yo conocía.
Desde ese día hasta hoy he estado absolutamente
convencido que veremos esto culminado.
¡Aleluya! Puedo
decir que en la mayoría de esos lugares esta visión ha sido cumplida y
creo absolutamente que será cumplida por completo. ¡Amén!
Ven, se necesita fe absoluta en Dios en cada área de nuestra
vida.
Hace unos años estaba predicando y enseñando en
otra cadena de montañas. Ese
día en especial estaba hablando a un grupo de líderes y ministros
acerca de la provisión de Dios para Su pueblo.
En ese tiempo estaba viajando en una camioneta que un hermano en
Cristo me había prestada para usar por ocho meses mientras el estuviera
fuera del país. Yo había
regalado mi vehículo a otro hermano que había tenido esa necesidad el
año anterior, y estaba convencidamente esperando que Dios me
proveyera con otro medio de transporte.
Sabía que esta camioneta prestada era el transporte de Dios para
me por el momento y estaba agradecido por el uso de ello. Estaba hablando al grupo acerca de sembrar y cosechar y yo
declaré (absolutamente) que sabía que Dios siempre me proveería
con el transporte adecuado para la necesidad del momento. De repente, tuve una visión a través de la ventana de una
camioneta Ford negra situada bajo un gran árbol que estaba adyacente al
edificio en el que estábamos. Apareció
sólo por cerca de treinta segundos y le dije a la gente, "Por
ejemplo veo justo en este momento una camioneta Ford negra con un
"camper" en la parte de atrás, situado bajo ese árbol."
Varios se levantaron de un salto para ver por la ventana pero por
supuesto no vieron nada. Lo
importante fue que Dios quiso que yo viera.
Ver con el ojo natural no es como ver con el ojo espiritual.
En el ámbito natural no había nada allí, pero en al ámbito
espiritual estaba allí. ¡Amén!
¿Qué es la fe como se define en Hebreos 11:1?
"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve" (RV). Esto
significa que en el momento, en lo natural, no siempre vemos los
resultados de nuestra fe en Dios, pero porque es "evidencia"
(el diccionario dice que "evidencia es lo que aclara la verdad de
algo") deberá ser visto con nuestros ojos espirituales de la fe y
así es como vi la camioneta Ford negra ese día.
Esta escritura dice, "fe es la certeza de lo que se
espera." El
diccionario dice también que esencia (certeza) es algo actual y real.
Eso suena como algunas de las definiciones de
"absoluto" actual, real...Fe es entonces el
cumplimiento de algo que se espera y la clara verdad de algo no visto.
Esto es fe - algo que es evidencia y substancia (verdadero, real,
actual). Estoy tratando de
convencerle de la importancia de desarrollar una fe absoluta en
Dios. ¡Aleluya!
Permítanme concluir el testimonio.
En menos de seis meses a partir del día de la visión y poco
después que devolví la camioneta prestada, un hermano de quien no había
sabido durante cuatro años, me envió un mensaje que deseaba
verme. Estábamos
trabajando en partes opuestas del país de Honduras en ese momento, así
que no teníamos ningún contacto del uno al otro.
El finalmente hizo contacto conmigo y me dijo que había estado
pensando en mi y quería saber si yo podría usar una camioneta en el
ministerio. Le pregunté
que tipo de camioneta era y dijo es una Ford 4WD negra con un
"camper" en la parte de atrás.
Fui unas pocas semanas más tarde a buscar la camioneta.
Me sirvió bien por cinco años.
El año pasado se la di a otro hermano para que la usara. El carro que estoy manejando ahora Dios lo proveyó también
en una manera similar. ¿Qué
clase de manera? Una
sobrenatural. Mis
amigos, debemos aprender más a confiar absolutamente en nuestro Señor.
"Por lo demás, hermanos, les rogamos y amonestamos en
(virtud de nuestra unión con) el Señor Jesús, que (sigan las
instrucciones que) aprendieron de nosotros acerca de como deben de andar
para agradar y contentar a Dios, como realmente lo están haciendo; que
hagan así aún más y más abundantemente - alcanzando ya mayor perfección
en vivir esta vida" (I Tes 4:1).
¿Cómo deberíamos andar par agradar al Señor?
Debe ser un andar de fe porque sin fe es imposible agradar a
Dios. No solamente debe ser
un andar en fe, sino que debe ser un mayor y más perfeccionado andar en
fe el que nos guiará a un andar absoluto en fe.
"Que puedas recibir gloria de nuestras vidas de fe absoluta,
Señor Jesús."
La mayoría de nosotros conoce bien el verso de la escritura
donde Jesús dice, "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida." Vea Juan 14:6. El
habló estas palabras mientras estaba revelando más y más de Sí mismo
a Sus discípulos. Nosotros
también somos algunos de Sus discípulos.
¡Amén!
En el capítulo pasado tratamos con muchas verdades que nos harán
progresivamente más libres y absolutos en muestra fe si creemos en
ellas. En este capítulo
trataremos de mostrar la necesidad de conocer y andar más
progresivamente en Sus caminos. Recuerde,
esto no viene de manera natural o automáticamente. Viene por uno
siempre en aumento relación sobrenatural de fe con El.
Aprendemos a andar en Sus caminos entendiendo que "...Mis
pensamientos no son sus pensamientos; ni sus caminos Mis caminos, dice
Jehová. Como son más
altos los cielos que la tierra así son Mis caminos más altos que sus
caminos, y Mis pensamientos más que sus pensamientos" (Isaías
55:8-9). ¿Significa
esto que nunca podemos entender o conocer los caminos del Señor?
¡De ninguna manera! Sino
que lo que quiere decir es que debemos aprender a pensar diferentemente
y caminar diferentemente. Debemos
andar en Sus caminos. Amén.
¿Pero cómo podemos hacer esto?
Ante todo, nos ha sido dado el Espíritu santo que libremente nos
revela todas las cosas. "...Como
la escritura dice, lo que ojo no ha visto, y oído no ha oído, y no ha
entrado en el corazón del hombre (todo eso) Dios ha preparado -- hecho
y mantiene listo -- para aquellos que le aman (o sea para aquellos que
lo tienen en reverencia afectuosa, obedeciendo prontamente a El y con
gratitud reconociendo los beneficios que El ha concedido).
Pero a nosotros Dios las la descubierto y revelado por y, a través
de Su Espíritu porque el Espíritu (Santo) busca
diligentemente, explorando y examinando todo, incluso tocar las cosas
profundas e insondables de Dios -- los consejos divinos y las cosas
ocultas y más allá del escrutino del hombre )...Pero nosotros tenemos
la mente de Cristo, el Mesías, y tenemos los pensamientos (sentimientos
y propósitos de Su corazón)" (I Co 2:9-10, 16). ¡Aleluya!
La versión Reina Valera dice en este mismo capítulo, "Y
nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que
proviene de Dios, por que sepamos lo que Dios nos he concedido" (v.
12).
El potencial para conocer los pensamientos y caminos de Dios son
por lo tanto ofrecidos a nosotros por el Espíritu Santo que mora dentro
de nosotros. De nuevo déjenme decir que esto no viene automáticamente.
Debemos buscar a Dios, indagar Su Palabra para estas revelaciones y
permitir que nuestras mentes sean renovadas.
Recuerden la escritura en Romanos 12:2.
"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio
de la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobéis cuál
sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
¡Su voluntad perfecta (absoluta)!
¡Amén!
¿Qué quiere decir que Jesús es el Camino?
Creo que trata con como pensamos, hablamos y andamos.
Es decir, Su manera de hacer las cosas debe de volverse nuestra
manera de hacer las cosas si queremos reflejar Su persona a otros
alrededor nuestro.
Una vez la estaba hablando al Señor en oración y dije,
"Señor ayúdame a pensar de la manera en que Tú pensaste
mientras estuviste aquí en la tierra; ayúdame a hablar de la manera
que Tú hablaste mientras estuviste aquí en la tierra.
Fue entonces que el Señor me preguntó, "¿Y
quieras reaccionar de la manera en que yo reaccioné mientras estuve en
la tierra?" Esa fue
una pregunta mayor para mí, porque supe que estaba reaccionando
pobremente en algunas situaciones y circunstancias a mí alrededor en
ese momento. Es que la
manera de reaccionar de Jesús no era la manera en que nosotros los
cristianos reaccionamos algunas veces.
La gente puede abusar de nosotros, engañarnos, mentir
acerca de nosotros, traicionernos y así sucesivamente, pero ninguna de
estas cosas nos da el derecho a reaccionar carnalmente.
Necesitamos aprender a recibir las bendiciones dichas sobre
nosotros por Jesús en Mateo, Capítulo 5.
"Bienaventurados son los que padecen persecución por causa
de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os
persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
Gozaos y alegraos porque vuestro galardón es grande en los
cielos..." (v. 10-12). Esta
es la manera absoluta del Señor; es decir, recibir todas esas
cosas como bendiciones en lugar de maldiciones.
Cierta vez estaba buscando el consuelo del Señor porque me
estaba derribando por las falsas acusaciones que estaban viniendo contra
mí y la obra del evangelio en la que estaba involucrado.
Dije, "Señor, me estoy cansando de todas estas falsas
acusaciones." El Señor
me habló rápidamente y dijo, "Si las acusaciones son falsas,
bendito seas, pero si son verdaderas, necesitas arrepentirte."
Esto llegó a lo profundo de mi corazón.
Luego El inmediatamente me dio la manera para
escapar del efecto de estas acusaciones.
¿Cómo fue eso? Tuve
que considerar cada acusación y ver si era verdadera o falsa.
Si era verdadera, porque El es la verdad
y yo debo conocer la Verdad para ser libre, tenía que
arrepentirme de lo que era acusado.
Si era falso, porque la Biblia dice que soy bienaventurado en las
falsas acusaciones por Su causa, tenía que recibir las bendiciones.
Esta es absolutamente la única manera de sobrevivir y
andar en victoria sobre esta tierra.
Jesús anduvo en los caminos de Su Padre Celestial sin pecar y
cometer ningún error. El
anduvo siendo constantemente perseguido, insultado y acusado falsamente
incluso durante todo el camino a la cruz del Calvario.
Necesitamos agradecerle a Dios por el hecho de que El (Jesús)
fue obediente hasta la muerta en la cruz.
El es nuestro ejemplo. El
es el Camino, el Camino absoluto a la vida y vida más abundante.
Estamos hablando acerca de una fe absoluta en un Dios absoluto.
Si podemos aprender a tener fe en Su Palabra, Sus consejos, Sus
correcciones y Sus instrucciones, honrarémos y glorificarémos Su
Nombre durante toda nuestra vida aquí en la tierra.
Hace casi 15 años mientras estaba pastoreando en nuestra
iglesia local, me sentí frustrado debido a algunas presiones en mi vida
y una tarde golpeé con el puño una pared de madera muy bien
reforzada de mi casa. Me quebré la mano del impacto y el nudillo de mi dedo meñique
fue echado casi dos pulgadas abajo.
Mi mano comenzó inmediatamente a inflamarse y el dolor era
intolerable. Clamó la
misericordia de Dios y le pedí a mi esposa e hijos que me perdonaran
por este ataque de cólera. Gracias
a Dios que recibí cierto alivio inmediato.
Esto sucedió un sábado por la tarde.
A la mañana siguiente mi mano estaba inflamada casi el
doble de su tamaño normal y no podía mover ninguno de los dedos
por completo. Ese mañana
tuvimos un tiempo de reunión de la congregación y al llegar a nuestro
lugar de asamblea todos mis hermanos y hermanas comenzaron a preguntarme
acerca de mi mano. Todos
ellos pensaron, por supuesto, que yo me había caído o algo de esa
naturaleza. Nunca pensaron
que lo que realmente había sucedido fuera aun remotamente posible en mi
caso. Desde luego que necesitamos pensar lo mejor el uno del otro y
yo agradecí el hecho de que mis hermanos y hermanas pensaron que fue un
accidente, pero la verdad tenía que ser dicha.
Había decidido
durante la noche anterior confesar mi pecado delante de toda la
congregación, así que le dije a cada quien que me preguntó acerca de
mi mano que por favor esperara que
iba a explicar todo más tarde.
¿Cuál era la manera de Dios par manejar esta
situación? Como cristiano
y aún más así como un pastor, naturalmente que no podía mentir
acerca de lo que había sucedido. más
importante, como veríamos, había una lección espiritual a ser
aprendida por seguir la manera del Señor.
Esperé por el momento adecuado, me paré ante la congregación y
les dije toda la verdad. Después
las pedí que oraran por mi para que Dios sanara mi mano.
"Confiesen por lo tanto sus ofensas unos a otros (sus
errores, sus pasos falsos, sus ofensas, sus pecados) y oren (también)
unos por otros, para que sean sanados y restaurados (a un carácter
espiritual de mente y corazón. La
oración sincera (sentida, continua) del justo dispone de un tremendo
poder (dinámico en su obrar)" (Stg 5:16).
Más tarde varios hermanos vinieron y me corrigieron por
"degradarme a mí mismo" ante la congregación.
Les dije que yo estaba absolutamente convencido que tenía
que seguir las instrucciones de Dios y andar en integridad.
Apenas no había dormido la noche anterior así que después en
esa tarde me acosté para tomar descanso.
Inmediatamente caí en lo que pareció un profundo sueño y
cuando me desperté varias horas más tarde el Señor había
movido de nuevo dos pulgadas mi nudillo a su posición original y todos
los otros huesos y articulaciones de mi mano estaban perfectamente
normales. ¡Aleluya!
La maneras de Dios obtienen los resultados de Dios.
Ese milagro fue una confirmación de la fe absoluta y obediencia
a Dios en esa ocasión. Deberíamos desear obedecer y creer absolutamente en
cada ocasión.
Para explicar más este principio permítanme darles otro
testimonio que duró sobre casi 10 años. A diferencia del
testimonio anterior que produjo resultados rápidos esta situación
requirió mucha más fe, paciencia y perseverancia de mi parte.
Eso es porque el ser absoluto no tiene un límite de tiempo.
Es decir, con una confianza absoluta en Dios no le pondremos ningún
límite o condiciones a El. Sabemos
en el caso de Abraham que le había sido prometido por Dios que el sería
el padre de muchas naciones y que el cumplimiento de esta promesa tomó
veinticinco años. "No
incredulidad o desconfianza lo hicieron a el dudar o dudosamente
cuestionar acerca de la promesa de Dios, sino que se fortaleció y fue
autorizado por fe dando alabanza y gloria a Dios, completamente
satisfecho y asegurado que Dios era capaz y poderoso de cumplir Su
Palabra y hacer lo que El había prometido" (Ro 4:20-21).
Hay dos escrituras que básicamente me ayudaron en esta prueba de
mi fe. Me gustaría
compartirles ahora.
"Pero sean siempre cuidadosos de los días pasados en los
cuales fueron espiritualmente iluminados primero, sostuvieron un grande
y poderoso combate, algunas veces siendo ustedes mismos un espectáculo,
públicamente expuestos a insultos y abuso y aflicción, y algunas veces
necesitando compañerismo y haciendo causa común con otros que
fueron tratados así. Porque
ustedes se compadecieron y sufrieron junto con aquellos que estaban
encarcelados, y soportaron algegemente el saqueo de sus pertenencias y
la confiscación de su propiedad, en el conocimiento y conciencia que
ustedes mismos tenían una mejor y duradera posesión.
Por lo tanto, no desperdicien su confianza intrépida, porque
lleva una grande y gloriosa compensación de recompensa" (Heb
10:32-35).
"Por lo tanto humíllense (degrádense, bájense a ustedes
mismos en su propia opinión), bajo la poderosa mano de Dios, para que
cuando fuere tiempo El os exalte. Echando toda inquietud -- todas tus
ansiedades, todas tus preocupaciones, todos tus asuntos, (de una vez por
todas) sobre El, porque El tiene cuidado de ustedes afectuosamente y
cuida de ustedes atentamente. Sean
bien equilibrados (templados, sobrios de mente, sean vigilantes y
cautelosos en todo tiempo; porque el enemigo de ustedes, el diablo, anda
como león rugiente con hambre feroz), buscando a alguien de quien echar
mano y devorar. Resístanlo;
sean firmes en la fe (en contra de su ataque -- arraigados,
establecidos, fuertes, inmutables y determinados), sabiendo que los
mismos (idénticos) sufrimientos están señalados para su
hermandad (todo el cuerpo de cristianos) en todo el mundo.
Y después que hayan sufrido un rato, el Dios de toda gracia
(Quien concede toda bendición y favor, que nos llamó a Su (propia)
gloria eterna en Jesucristo, los completará y hará El mismo lo que
deben ser, los establecerá y fundará seguramente y fortalecerá y
estabilizará" (I P 5:6-10).
Muchos principios de fe absoluta están contenidos dentro de
estas dos escrituras. Recuerden:
La fe viene por el oír y el oír de la Palabra de Dios.
¡Amén!
Cuando yo respondí al llamado de servicio del Señor, hace
veintidós años, estaba involucrado en una cantidad de aventuras
de negocios que eran muy exitosos.
Por supuesto, para servir yo mismo al Señor más y más,
tuve que comenzar a hacer muchas decisiones acerca de mis empresas y
asuntos personales. Estas
decisiones resultaron en cambios en muestro estilo de vida
individualmente y como una familia.
Comenzó una transición que sigue ahora.
Eso es porque debemos ser absolutos en nuestras
decisiones, colocando la fe absoluta en el Señor no
importa lo que las circunstancias parezcan ser en el momento.
Una de las mayores consideraciones que tuve ante mí fue la de
liquidar mis empresas y todas las obligaciones correspondientes y
deudas. Muchas veces no consideramos el costo antes de actuar, pero
supe seguir a Jesús, como Su discípulo, tendría que dar más y más
de las cosas que tenía acumuladas y en los que estaba involucrado,
secularmente hablando. El
Señor me había enseñado mucho hasta ese momento acerca de
confiar en El en todos mis empresas comerciales y él había bendecido
grandemente mis esfuerzos con Su sabiduría y favor.
Pero medida que
comencé a caminar en este nuevo camino encontré que mi fe
estaba siendo alargada aún más. Rápidamente
descubrí que muchos de mis socios, clientes y "amigos de los
buenos tiempos" comenzaron a desaparecer mientras que otros
decidieron incluso aprovecharse de mí.
Esto es lo que me llevó a una de las mayores pruebas de mi fe
que, como he compartido, duró por casi diez años.
Cuando comencé en estas empresas comerciales lo hice sin nada de
dinero propio y sin nadie que me ayudara a iniciarles.
En cuestión de unos pocos años, sin embargo, estaba más
establecido financieramente y estaba comerciando en millones de dólares,
pero sólo para decir que millones estaban pasando por mis manos. Durante este proceso estaba pidiendo prestado también
grandes cantidades de dinero de bancos y otras instituciones de préstamo
para las necesidades de expansión del negocio en el momento. Cuando sentí que el Señor me llamó, inmediatamente
comencé a liquidar estas empresas; pero debido a algunas situaciones
financieras muy complejas no fue hacerlo de la noche a la mañana. El Señor me había mostrado también que El quería
usarme para ser Su testigo en el ambiente donde yo estaba trabajando. Todas estas cosas resultaron en un proceso de liquidación más
lento de lo que yo originalmente había pensado ocurriría.
El Señor estaba bendiciendo cada segmento de la liquidación
que yo pude iniciar pero a través de me deseo de acelerar el proceso
cometí un gran error.
Entablé un acuerdo de sociedad con un cristiano profesante que
resultó ser un hermano falso. Este
yugo desigual comenzó una cadena de sucesos que me llevaron a probar más
profundamente mi fe. Nuestro
acuerdo básico fue que mi socio compraría me parte gradualmente de
manera que yo estuviera libre de cualquier otro compromiso.
Hicimos un contrato de acuerdo legal que fue reconocido y
aprobado por la institución de préstamos con la cual yo estaba
endeudado. Estaba
pastoreando en nuestra iglesia local al mismo tiempo mientras me
preparaba para trasladarme a Honduras servir al Señor.
Todas las liquidaciones finales dependían del cumplimiento de
este acuerdo de sociedad. El
Señor nos manda a no estar enyugado desigualmente, pero yo no
estaba discerniendo correctamente debido a la ansiedad de estar libre de
todos estés obstáculos.
Habían pasado dos años y parecía que la sociedad estaba
progresando bien. Aunque él
se atrasó en uno de sus pagos para conmigo, estábamos seguros que
cumpliría con su obligación. Cuando
llegó el tiempo de irnos de los Estados Unidos para trasladarnos a
Honduras nos marchamos sintiendo que todos nuestros asuntos estaban en
orden. Permítanme decir al
llegar a este punto que creo que como cristianos debemos concentrarnos
en todos los aspectos de nuestro testimonio.
No sentimos que podíamos salir de los Estados Unidos para un país
extranjero hasta que todos nuestros negocios y asuntos personales,
especialmente nuestro endeudamiento, estuvieron resueltos.
Dos semanas después de haber llegado a Honduras, me fue
informado que este supuesto hermano había anunciado que el no iba a
honrar nuestro acuerdo de sociedad y a ese punto él básicamente tomó
posesión ilegal de todo, dejándome cargar con el muerto.
Escribí una carta pidiéndole que no siguiera en este acto
deshonesto, pero él ignoró mi comunicación.
Me puse en contacto con la institución de préstamo para
informarles de la violación del contrato, pero ellos parecieron
relativamente indiferentes debido a la buena relación de mucho tiempo
que yo había establecido con ellos.
Me avisaron que no me preocupara; pero yo sabía como ellos, que
la deuda de negocio de esta sociedad estaba asegurada con todas los
bienes que esta hombre me había tomado ilegalmente.
Estaba muy incómodo con la situación y sentí la
responsabilidad de regresar a los estados a tratar de resolver el
asunto. Una vez más la
institución de préstamo me aseguró que no era necesario por el
momento y que debía esperar hasta mi próxima visita estadounidense. Seguí tratando de llamar a este hombre por larga distancia y
le escribí de nuevo pero él nunca me contestó.
Transcurrieron ocho meses y llegó la oportunidad de regresar a
los Estados Unidos por una visita corta y esperaba resolver el problema
esa vez. Inmediatamente a mi llegada, trató de comunicarme con mi
antiguo socio, pero no quiso verme o hablar conmigo por teléfono.
Fuí después a la institución de préstamo para consultarles
sobre el asunto. Ellos me
animaron a tomar acción legal en contra de mi socio puesto que yo tenía
un contrato legal que había sido roto. Mientras oraba acerca de que dirección debía tomar, sentí
al Señor decir, "No entables acción legal en contra de él.
Perdónalo por su deuda para contigo porque él será responsable
ante mí. Ofrece a la
institución de préstamo todas tus posesiones terrenales para asegurar
tu deuda y Yo te las restituiré todas."
Aquí estaba en el valle de la decisión y teniendo una
oportunidad de confiar absolutamente en el Señor para Su manera
y Su solución. Regresé a la institución de préstamo, les comuniqué sobre
mi decisión de no tomar acción legal y les ofrecí todas mis
posesiones para absolver la deuda.
Estaban escandalizados por mi decisión porque no era lógico en
la manera de pensar natural. Debemos
entender que no tratamos con razonamientos lógicos o mundanos en el
reino de Dios. Comencé a ver más claramente la sabiduría de Dios en el
asunto. Primero, El tenía
cosas más importantes que yo hiciera en lugar de entrar en una batalla
legal en los E.E.U.U., cuando mi lugar de trabajo estaba en Honduras.
Segundo, yo creí que El manejaría el fallo final de este hombre
si él no se arrepentía. El
me dijo que le escribiera y le dijera de mi decisión y de su
responsabilidad final para con el Señor.
"Amados, nunca se venguen ustedes mismos, sino dejen el
camino abierto para la ira (de Dios); porque está escrito; Mía es la
venganza, Yo pagaré (compensaré) dice el Señor" (Ro
12:19). Tercero, al voluntariamente colocar en el cambio, por decirlo
así, y "alegremente soportaron el saqueo de mis posesiones y la
confiscación de mi propiedad sabiendo que yo tenía una posesión mejor
y duradera y por...constancia, paciencia y resistencia, y cumpliendo y
completamente llevando a cabo la voluntad de Dios, recibiría así y
arrebataría (y disfrutaría lo más posible lo que está
prometido." Vea
Hebreos 10:34, 36. Todavía
estamos hablando acerca de una fe absoluta en Dios.
Como verán la fe sin la correspondiente acción obediente es fe
muerta. Vea Santiago 2:26.
Hice las transferencias legales de todas mis posesiones a la
institución de préstamo, las que más que aseguraron mi deuda con
ellos y regresé a Honduras a servir al Señor.
Varios meses después de regresar recibí información que la
institución de préstamo, aun cuando ellos estaban más que
completamente asegurados, habían iniciado acción legal en contra de mi
antiguo socio para tratar de recuperar los bienes y procesarlo por tomar
posesión ilegal de ellos. Como
ven, ellos no habían querido que yo voluntariamente transfiriera mis
posesiones a ellos porque no creían que era favorable para mí. Creo que por esta razón tomaron acción legal, y esta fue la
primera señal de la intervención y favor del Señor hacia
mí. ¡Gracias Jesús!
Ví cuán rápidamente el Señor estaba encargándose del
asunto, pero muy para mi sorpresa las acciones legales que ellos
emprendieron fueron muy prolongadas y duraron más de los siguientes
seis años. Al final
el resultado fue la acusación de un gran jurado federal de mi antiguo
socio. El arregló fuera de
la corte con la institución de préstamo y se liberó de una larga
sentencia de cárcel y multa. El
arreglo que su abogado negoció, no obstante, no recuperó los bienes
que el había tomado ilegalmente de mi.
De esta manera la institución de préstamo ejecutó su derecho a
tomar posesión de todas las garantías que yo voluntariamente les había
transferido seis años antes.
Desde el punto de vista natural, yo había perdido todo; pero
Dios había prometido de otra manera.
Al año siguiente recibí aviso de la institución de préstamo
que a través de negociaciones internas posteriores las propiedades de
las que ellos tenían posesión me serían ofrecidas de nuevo a mí o a
los miembros de mi familia. Me
gustaría hacer notar aquí que ésta institución de préstamo no
estaba obligada de ninguna manera a ofrecernos de nuevo estas
propiedades. De hecho esto
es casi totalmente sin precedente excepto en el caso de pleitos legales
entre dos partes. Estoy
seguro que lo que ocasionó esto fue el favor divino de Dios y Su poder
que, fue ejercido sobre las circunstancias.
Estoy convencido que debido a que perdoné el pecado de mi
antiguo socio y no peleé en contra de el en la carne y porque
voluntariamente ofrecí mis posesiones a aquellos con los que estaba
endeudado así como El me instruyó, Dios se movió para devolverme las
cosas que el diablo me había robado al principio.
¡Aleluya!
Hace tres años, después de transcurridos diez años
que parecieron una eternidad, el Señor nos devolvió a nosotros y
a nuestros hijos estas propiedades.
Esto me permitió finalmente acabar con el proceso de liquidación
y estar completamente libre de deudas.
¡La gloria sea para el Rey de reyes y Señor de señores
que nos liberta¡
"No entren en deudas y no le deban a nadie nada, excepto el
amarse los unos a los otros,..." (Ro 13:8).
"Pero el justo por la fe vivirá (es decir mi siervo justo
vivirá por su convicción respetando la relación del hombre con Dios y
las cosas divinas y el fervor santo nacido de la fe y unido con ella); y
si retrocede y encoge de miedo, Mi alma no se deleita en él.
Pero nuestro camino no es el de los que retroceded para miseria
(perdición y están totalmente destruidos, pero nosotros somos de los
que creen -- que son fieles a y confían en y dependen de Dios
por medio de Jesucristo, el Mesías, y por fe preservan el
alma" (Heb 10:38-39).
Ayúdanos, Oh Señor, a tener una fe absoluta en Tí y a
nunca permitir que el temor o la ansiedad robe de nosotros nuestra
confianza en Tus promesas para con nosotros a medida que seguimos Tus
sendas y Tus Caminos. ¡Amén!
Quiero tratar con esta pregunta porque sé que ninguno de
nosotros está todavía totalmente desarrollado, totalmente maduro e
incluso totalmente convencido en cada área de nuestro andar en fe.
La fe absoluta, sin embargo, debería ser nuestra meta. Todos tenemos momentos de debilidad y el diablo se aprovecha
de nosotros cuando fallamos creer y confiar absolutamente en Dios.
Su propósito es tratar de persuadirnos de que es imposible el
hacerlo así.
"Y Jesús dijo, (Tu me dices a Mí), si puedes hacer
cualquier cosa? (Porque)
todas las cosas pueden ser - son posibles - para el que cree!"
(Mr 9:23). Aquí está
la relación de un hombre que quería creer pero estaba luchando con la
duda debido a las circunstancias que encaraba.
Es aquí donde nos encontramos a nosotros mismos muchas veces. Creemos más en lo que vemos, oímos, tocamos, etc., que en
la Palabra de Dios y Sus promesas.
Este hombre clamó a Dios por ayuda.
"...y dijo, Señor yo creo!
(Constantemente) ayuda a mi debilidad de fe!" (Mr 9:24).
Como ven, Jesús es el Autor, Desarrollador y Consumador de
nuestra fe y necesitamos mirarlo a El constantemente en momentos de
debilidad. "Apartando
la mirada (de todo lo que distraerá) hacia Jesús, Quien es el Líder y
la fuente de nuestra fe (dando el primer estímulo para nuestra
confianza) y es también su Consumador (trayendo a madurez y perfección)..."
(He 12:2). Recuerden que una de las definiciones de absoluto era estar
libre de imperfección" o "ser perfecto". Jesús, el Consumador de nuestra fe, llevará nuestra fe a la
perfección (compleción) si apartamos la mirada de las
circunstancias (que son sin embargo reales) y miramos hacia Jesús y Su
Palabra que son más reales.
Algo o alguien que es real es otra de las definiciones de absoluto.
Ser real es ser absoluto, por lo tanto, Jesús y Su
Palabra son absolutos (reales). ¡Aleluya!
La fe es un asunto del corazón lo mismo que la duda. Muchos han pensado que la fe es una actitud mental positiva o
cierto tipo de un juego de control mental; así, por consiguiente,
cuando ellos no reciben lo que pensaron que sucedería, podemos
escuchar comentarios tales como: "ese
asunto de la fe no funciona para mi"; "traté la fe y no
funcionó'; "Yo conozco a fulano y a mengano y ellos tenían mucha
fe pero no les funcionó." Hermanos
y hermanas, la fe se levanta desde el corazón y después afecta la
mente y el cuerpo; pero siempre obra en ese orden.
La fe obra de dentro hacia afuera y así lo hace la duda.
Jesús dijo, "Tengan fe en Dios (constantemente). De cierto les digo que cualquiera que diga a esta
montaña, sé levantada a lanzada al mar y no dude de nada en
su corazón, sino crea que lo que dice se llevará a cabo, le será
hecho. Por tanto, les digo que todo lo que pidan en oración,
crean(confíen y estén seguros) que les será dado, y lo recibirán
(obtendrán)" (Mr 11:22-24).
Mencionamos anteriormente en estos escritos que Abraham tuvo una
prueba de fe de veinticinco años.
Algunas veces en nuestras pruebas de fe después de, veinticinco
segundos, veinticinco minutos, veinticinco horas, veinticinco días o e
inclusive veinticinco meses cuando estamos comenzando a dudar.
Señor, ¡ayúdanos en nuestra incredulidad!
La escritura dice de Abraham, "Ni incredulidad o
desconfianza le hizo dudar (dudosamente cuestionar) concerniente a la
promesa de Dios..." (Ro 4:20).
Si usted investiga la prueba de Abraham en el libro de Génesis
encontrará que él también tuvo sus momentos de debilidad.
"Y Abram (continuó: Mira, que no me has dado hijo y (un
siervo) nacido en mi casa es mi heredero y la Palabra del Señor
vino a El diciendo. Este
hombre no será tu heredero; sino el que saldrá de tu propio cuerpo será
tu heredero. Y El lo llevó
afuera (de su tienda a la luz de las estrellas) y dijo: Mira ahora los
cielos, y cuenta las estrellas, si eres capaz de contarlas.
Luego El le dijo: así será tu descendencia. Y (Abram) creó (confió en, dependió de, permaneció
firme al Señor); y le fue contado por justicia (en posición
correcta con Dios)" (Gn 15:3-6).
Esta fue la primera prueba de la fe de Abraham.
Poco después vino la segunda prueba cuando su esposa, Sara que
era estéril, convenció a Abraham para que tuviera relaciones con su
sierva. Esa relación
produjo un hijo a Abraham; pero él no era el prometido de Dios.
Esto es lo que nosotros hacemos muchas veces cuando no tenemos fe
absoluta. Aceptamos
substitutos de lo que Dios verdaderamente quiere hacer por nosotros.
La tercera prueba de la fe de Abraham vino durante una visita del
Señor cuando Sara se rió de la promesa del Señor de
darles un hijo. "Entonces
Jehová dijo a Abraham: ¿Por
qué se ha reído Sara, diciendo: Será cierto que he de dar a luz
cuando soy tan vieja? ¿Hay
para Dios alguna cosa muy difícil o muy maravillosa?
Al tiempo señalado, cuando el tiempo (para su parto)
llegue, volveré a tí y Sara tendrá un hijo.
Entonces Sara negó diciendo: no me reí, porque tuvo miedo.
Y El dijo: no es así, sino que te has reído" (Gn
18:13-15).
Podemos habernos, reído dentro de nosotros mismos de las
promesas de Dios por tiempos, o aun más se pueden otras personas haber
reído de nosotros porque estábamos permaneciendo en las promesas de
Dios creyendo en lo que parecía imposible.
La cuarta prueba de la fe de Abraham vino cuando Dios le instruyó
para que ofreciera a su hijo prometido, Isaac, como una ofrenda quemada.
Una vez más Abraham tuvo que restablecer su fe y estar
absolutamente convencido de que el sería el padre de muchas naciones, a
través de su semilla, Isaac, como Dios había prometido.
"Y Abraham dijo a sus siervos:
Instálense y esperen aquí con el asno, y yo y el muchacho
iremos hasta allí y adoraremos y volveremos a ustedes" (Gn 22:5).
En Hebreos Capítulo 11, se nos muestra más como pensó Abraham.
"Porque como piensa en su corazón, tal es él."
Vea Proverbios 23:7. Debemos
comprender que la fe y la duda son resultados del corazón.
"Por la fe Abraham, cuando fue puesto a prueba (mientras la
prueba de su fe estaba aún en progreso), había traído y a Isaac como
ofrenda; aquel que había recibido con mucho gusto y dado la bienvenida
a las promesas (de Dios) estaba listo para sacrificar a su unigénito,
de quien se dijo: En Isaac te será llamada descendencia.
Porque el pensó que Dios era poderosos para levantarlo (a él)
aun de entre los muertos. Realmente
en el sentido figurado de que Isaac estaba muerto (potencialmente
sacrificado), él (verdaderamente) lo recibió de entre los
muertos" (He 11:17-19). Sabemos
que Dios no exigió que Abraham completara el sacrificio de su hijo sino
hasta el último minuto en que él levantó el cuchillo sobre el
muchacho, Dios proveyó un carnero de entre el matorral.
Podemos ver por esto que la prueba de la fe de Abraham llegó al
último momento y necesitó su confianza absoluta en el Señor.
Me gustaría decir al llegar a este punto que esto es exactamente
lo que sucede, en principio, a nuestra fe cuando es puesta a dicha
prueba. Muchas veces después
de recibir inicialmente la promesa de Dios perdemos nuestra victoria
debido a una prueba adicional. Esto fácilmente demuestra una falta de fe absoluta de
nuestra parte. Se nos dice
en Su Palabra que debemos resistir firmes en contra del diablo
que viene contra nuestra fe. "Resístanlo,
estén firmes en la fe (en contra de su ataque) - arraigados,
establecidos, fuertes, inmutables y decididos)..."
Vea I de Pedro 5.9. "Por
tanto pónganse toda la armadura de Dios, para que puedan resistir y
permanecer en su fundamento en el día malo (de peligro) y habiendo
acabado todo (las exigencias de la crisis), permanecer (firmemente en su
lugar). Estén, pues,
firmes - (mantengan su fundamento)...Levanten sobre todo el escudo (la
cobertura) de la fe salvadora, sobre el que puedan apagar todos los
misiles de fuego del maligno. Y
tomen el yelmo de la salvación y la espada que el Espíritu esgrime,
que es la Palabra de Dios." Vea
Efesios 6:13-16.
Muchos de nosotros perdemos el recibir la promesa de Dios porque
simplemente no resistimos firmes en nuestro fundamento usando la
armadura completa de Dios. Como
se define, absoluto significa "completo".
Debemos usar todas las armas de nuestra guerra que es la armadura
absoluta (completa) de Dios y parte de esa armadura absoluta es nuestra
fe absoluta en Su Palabra. ¡Gloria
a Su Nombre! "Porque
todo lo que es nacido de Dios es victorioso sobre el mundo: y esta es la
victoria que conquista al mundo, nuestra fe" (I Juan 5:4).
A veces cuando escuchamos la palabra "dificultad" o
"prueba" reaccionamos de manera cobarde al sólo pensarlo,
pero la Palabra enseña como deberíamos reaccionar
verdaderamente. "Porque
no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder,
de amor y de dominio propio" (II Ti 1:7 RV).
"No se preocupen o tengan ansiedad por nada
sino que en toda circunstancia y en todo con oración y
petición (peticiones definidas) con acción de gracias continua para
que sus necesidades sean conocidas de Dios.
Y la paz de Dios (sea de ustedes, esa condición tranquila de un
alma segura de su salvación a través de Cristo, y así no temiendo a
nada de Dios y contento con la porción terrenal de cualquier clase que
sea, esa paz que va más allá de todo entendimiento, guarnecerá y
montará guardia sobre sus corazones y mentes en Cristo Jesús" (
Fil 4:6-7). Esta escritura
no significa que deberíamos ser pasivos y aceptar cualquier y toda cosa
que venga en nuestra dirección, sino que simplemente significa que a
través de peticiones de oración específicas y definidas y por la acción
de gracias a Dios por Su fidelidad para respondernos, Su paz vendrá
para darnos una seguridad absoluta en nuestros corazones y
mentes en Cristo Jesús
que es nuestra salvación total. ¡Amén!
Muchas veces no solamente no comprendemos porque las cosas no se
están volviendo a como nosotros creímos que serían, pero la Palabra
de Dios nos dice, "Apóyate en, confía en y ten fe en Jehová con todo
tu corazón y mente y no te apoyes en tu propia prudencia" (Pr
3:5). No deberíamos estar
angustiados por las dificultades y pruebas de nuestra fe.
Estas dificultades únicamente ruedan que nosotros realmente
tenemos fe y que es nuestra fe la que destruye estratagemas de Satanás
y nos da la victoria. Por
esa razón él ataca nuestra fe en Dios más que cualquier otra área de
nuestra vida cristiana. Cuando
somos capaces de pasar las pruebas y dificultades de la fe, somos más
capaces de ser más alabados y honrados por el Señor y traeremos
más gloria a Su Nombre. Somos
aquellos "Que están siendo guardados (guarnecidos) por el poder de
Dios por medio de (su) fe (hasta que hereden por completo) esa final
salvación que está lista para ser revelada (para usted) en el tiempo
postrero. (Usted debería)
estar sumamente contento por este motivo, aunque ahora por un poco de
tiempo puedan ser afligidos por las dificultades y sufran tentaciones,
para que (la autenticidad) de su fe pueda ser probada, (su fe) que es
infinitamente más preciosa que el oro perecedero, el cual es probado y
purificado por el fuego. (Esta
prueba de su fe tiene el propósito de) redundar en beneficio de (su)
alabanza, gloria y honra cuando Jesucristo (el Mesías, el Ungido) se
manifestado" ( I P 1:5-7).
Estamos tratando de ver como podemos desarrollar una fe absoluta
en Dios. Por cada debilidad
o falla que podamos experimentar en aprender a confiar más en el Señor,
El tiene la solución si nosotros estamos dispuestos únicamente a
buscarlo a El por ello. En
esta búsqueda debemos ser honestos y humildes ante El.
"Examínese, pruébense y evalúense a ustedes mismos, para
ver si están manteniéndose fieles a su propia fe y mostrando los
frutos adecuados de ella. Prueben
y demuestren a ustedes mismos, (no Cristo).
No se dan cuenta y conocen a ustedes mismos (a fondo por una
experiencia siempre creciente) que Jesucristo está en ustedes - a menos
que sean (fingidos) desaprobados en la prueba y rechazados?
Mas espero que reconocerán a sabrán que nosotros no estamos
reprobados en prueba y rechazados" ( II Co 13:5-6).
¿Qué nos dice a nosotros esta escritura?
Dice que nos probemos a nosotros mismos ante Dios.
Nunca deberíamos caer en la trampa de tratar de probar a Dios o
examinar a Dios. El siempre
ha demostrado ser fiel. La
falta de fe o la falta de fidelidad radica dentro de nosotros.
"Si soportamos, también reinaremos con El.
Si Le negáramos, repudiaramos y rechazaramos, El también nos
negará, repudiará y rechazará. Si
somos infieles (no creemos y somos desleales a El), El permanece leal
(fiel a Su Palabra y a Su carácter justo), porque El no puede negarse a
Sí mismo" (II Ti 2:12-13).
En cierta ocasión hace casi nueve años, mientras servía
en el sur de Honduras, fui visitado por una joven que me pidió que haría
a un pueblo cercano a orar por su padre que estaba críticamente
enfermo. Le pregunté si
ella tenía una congregación o una iglesia local en el pueblo donde vivía
y me respondió que si. Le
dije que yo creía sería mejor si le preguntaba al pastor si él podía
ir y acompañarnos. Ella
regresó varias horas más tarde y me dijo que ella y su pastor podrían
ir al día siguiente a visitar a su padre enfermo.
Hice mis arreglos para acompañarlos y en el camino dediqué
la mayor parte de mi tiempo a orar ardientemente en el Espíritu, yo que
sentí que algunas actitudes extrañas nos esperarían cuando llegáramos.
Esto fue rápidamente confirmado cuando llegamos allá. Descubrimos que su padre había sido colocado en un establo
atrás de la casa, contigo a la porqueriza y había sido dejado allí
para que se muriera. Era
una situación penosa, pues incluso el pastor y la esposa del hombre
estaban resignados a la muerte de él.
El aire estaba lleno de duda e incredulidad y nadie quería
realmente ponerse de acuerdo para su sanidad.
Finalmente pude persuadirlos de que me acompañaran a este
establo donde el hombre
estaba acostado en su propio excremento.
Aunque ellos consintieron en hacer esto, no había ni un poquito
de fe en nadie más de los que estaban presentes.
Sentí la guindé del Espíritu para leer el pasaje en Marcos,
Capítulo 6, donde Jesús no pudo hacer ni una obra de poder en Nazaret
debido a su incredulidad y falta de fe en El. Vea los versículos 5-6.
En este momento por supuesto que necesitábamos una obra de poder
por la mano de Jesús. El
nos dice que pongamos nuestras manos sobre los enfermos y sanarán.
Después de que leí ésta escritura la esposa nos dio la espalda
y el pastor hizo un comentario infiel sobre la línea que no había nada
más que pudiéramos hacer por él. Yo estaba justamente enojado y
comencé a llorar por la falta de compasión que sentí entre todos
ellos. No obstante, decidí arrodillarme e imponer mis manos sobre
este hombre. Me fue dicho
que él no se había levantado del petate en el que estaba acostado por
semanas y que no estaba comiendo ni bebiendo nada.
Le pregunté si me podía escuchar y el movió ligeramente su
cabeza. Le dije después
que se levantara del petate en el Nombre de Jesús y él inmediatamente
se sentó. El estuvo en esa posición por aproximadamente diez minutos y
luego se acostó de nuevo. Me
levanté y partí del establo, le dije a la familia que le dieran algo
de comer y que lo alentaran con la Palabra, ya que decían ser
cristianos.
En menos de tres días el pastor me informó que el hombre había
muerto. ¿Qué sucedío? Sentí que había hecho todo lo que sabía hacer en el
momento. ¿Cometí un
error al orar por él? ¿No
discerní adecuadamente la situación?
¿Estaba el ambiente tan saturado con la duda que el Señor
no pudo obrar un milagro? Todas
estas preguntas pasaron por mi mente.
Fue entonces que comencé a apoyarme en mi propio entendimiento y
me puse desanimado. Yo había
visto a Dios levantar a mucha gente de lechos de aflicción y hacer
muchos milagros. La gran pregunta en mi mente era que sucedió esta vez.
Como ven, la cosa peligrosa que hacer es cuestionar porque Dios
hizo esto o no hizo aquello. Lo que es necesario que nosotros hagamos es preguntarnos que
hicimos o que no hicimos; examinarnos a nosotros mismos para ver si
fuimos sinceramente en fe. Siempre
es fácil culpar a alguien más e incluso culpar a Dios por los fracasos
que experimentamos, pero eso no produce crecimiento en nuestra fe en el
Señor. Luché con
este caso por cerca de tres semanas y estaba algo reacio a hablar acerca
de ello con nadie sino mi esposa.
Un día al final de este período de tres semanas, hubo otro
llamado a mi puerta. Esta
vez era una hermana en el Señor que había sido fiel al asistir a
algunas de las enseñanzas que había ofrecido sobre el tema de
nuestra fe en Dios. Ella
era una de las personas que menos quería ver en ese momento, puesto que
ella era un recordatorio para mí de todas las exhortaciones que yo había
dado acerca de la necesidad de la fe firme y perseverante a aquellos que
habían asistido a estas enseñanzas.
Ella me informó que a menos de tres cuadras había un hombre
muriendo en una hamaca. El
no había comido o bebido en semanas y su esposa le había pedido a esta
hermana que viniera a buscarme para que orara por el.
Yo no quería ir, pero sabía que era mi responsabilidad hacerlo.
La gran comisión del Señor de visitar y orar por los
enfermos no había cambiado sólo porque yo estaba aún algo desanimado
por el último caso. Le pedí al Señor que me perdonara por mi
actitud y fui con la hermana a la casa del hombre moribundo.
Cuando llegamos la esposa de él y un joven estaban dentro, donde
el hombre estaba acostado. Ella
parecía muy agradecida por nuestra llegada y estaba lista para creer
que Dios iba a encargarse de la condición de su esposo.
El joven, sin embargo, estaba lleno de rebeldía y mostraba un
feo espíritu de burla, así que tuve que pedirle que saliera de la
casa. Procedí a tratar de
hablarle al hombre que estaba en la hamaca.
Le pregunte si el creía que Jesús lo levantaría y sanaría y
el movió su cabeza de una manera afirmativa.
Después de esto, pusimos nuestras manos sobre él y le dije que
se levantara de la hamaca en el nombre de Jesús.
Luego me volví hacia su esposa y le dije que él se levantaría
y que cuando lo hiciera que le diera algo de comer y beber.
Me fui inmediatamente y regresé a mi casa.
En menos de treinta minutos, la hermana que me había llevado allí
vino corriendo y gritando por la puerta diciendo que el hombre se había
levantado y que estaba comiendo y bebiendo.
¡Gloria a Dios! En
menos de tres semanas, él estaba trabajando de nuevo en su oficio de
zapatero. El era un hombre
mayor y estaba terriblemente
demacrado, pero Dios hizo este milagro y lo restauró por completo.
¿Cuál fue la diferencia en los dos casos?
Apenas ninguna en lo natural, pero con resultados opuestos.
Es decir, un hombre murió y un hombre vivió.
¿Qué pudo haber sido?
¿La fe del hombre, o la fe de su esposa o toda nuestra fe
combinada? Yo no lo sé,
pero la lección que aprendí una vez más fue la de no tratar de
comprender con mi propio entendimiento, sino confiar en el Señor
con todo mi corazón. De
nuevo vea Proverbios 3:5.
Pablo nos dice en Filipenses, Capítulo 3, que debemos olvidar lo
que queda atrás y proseguir a la meta de nuestro llamamiento.
El Señor me mostró hace muchos años que si no
olvidamos lo que queda atrás de nosotros, constantemente viviremos en
el pasado y no seremos capaces de concentrarnos en lo que está adelante
nuestro. Esto se aplica a nuestros fracasos y éxitos pasados.
"Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero
una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome
a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Fil 3:13-14 RV).
¿Qué nos está diciendo esta escritura?
¡NUNCA TE RINDAS!
¡No dejes de buscar a Dios!
¡No dejes de orar! ¡No dejes de meditar en Su Palabra! ¡No dejes de ministrar a aquellos con necesidad!
¡Amén! ¡SIGUE
HACIA DELANTE! Es decir que
para tener una fe absoluta debemos fijar nuestra mirada en la meta del
supremo llamamiento. La
meta del supremo llamamiento en Cristo Jesús es estar absolutamente
conformado a Su imagen y semejanza y estar haciendo las obras que El
hizo. Creo con todo mi
corazón que la voluntad absoluta de Dios es sanar a los enfermos
todo el tiempo porque en la misma cruz El llevó nuestras enfermedades y
dolencias y fuímos sanados y completos.
Favor leer Isaias 53:4-5, Mateo 8:16-17, Salmos 103:2-4 y I Pedro
2:24.
La Biblia nos dice en Hechos 10:38, "Cómo Dios ungió y
consagró a Jesús de Nazaret con el Espíritu (Santo) y con fuerza,
habilidad y poder, y cómo anduvo El haciendo bienes y en particular
sanando a todos los que estaban atormentados y oprimidos por (el poder
del) diablo, porque Dios estaba con El."
Jesús nos dijo en Juan, Capítulo 14, "Les aseguro y más
solemnemente les digo El
que cree firmemente en Mí, el mismo será capaz de hacer las
cosas que Yo hago; y aun mayores que estas hará porque Yo voy al
Padre...Si Yo otorgare - haré por ustedes todo lo que pidan en Mi
Nombre (presentando todo lo que Yo soy) (v. 12,13).
Veamos más a lo que la voluntad absoluta de Dios es referente al
pueblo en general. "El
Señor no aplaza y está retrasado o lento acerca de lo que El
promete, según la concepción de lentitud de algunas personas, sino que
es paciente (extraordinariamente paciente) para con ustedes, no deseando
que ninguno perezca, sino que todos se vuelvan al
arrepentimiento" (II P 3:9).
"Ante todo, entonces, aconsejo y exhorto que se hagan
peticiones, oraciones, intercesiones y acciones de gracias a favor de
todos los hombres...porque tal (oración) es buena y correcta, y (es)
agradable y aceptable a Dios nuestro Salvador, que quiere que todos
los hombres sean salvos y crecientemente perciban, reconozcan,
disciernan y conozcan exacta y correctamente la verdad (divina)" (I
Ti 2:1-4).
Tomando en consideración estos deseos absolutos de nuestro Señor
no podremos rendirnos nunca del creer para el arrepentimiento,
liberación, salvación y el crecimiento y madurez en todos los
hombres. Si alguien a quien le testificamos no se arrepiente e
inclusive rechaza el evangelio en el momento, ¿no testificamos más
ni predicamos de Jesucristo a otros porque creímos que fue un fracaso
de nuestra parte el ayudar? ¡Rotundamente
no! Como ven, debemos
estar absolutamente convencidos de la voluntad de Dios y buscarla con
una fe absoluta.
Dios quiere que crezcamos "Hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud
de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes llevados
por doquiera de todo viento de doctrina...sino que siguiendo la verdad
en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo."
Vea Efesios 4:13-15. ¡Amén!
Esta debería de ser nuestra meta absoluta.
Deberíamos de estar tratando por el poder del espíritu Santo y
la Verdad de Su Palabra de eliminar cualquiera y todas las cosas que
pudieran mantenernos alejados de tener una fe absoluta.
Mencioné anteriormente que no deberíamos ser culpables de
censurar a Dios por nuestra falta de fe o por ser de doble ánimo para
con El. El Señor es nuestra fuente total de fe y el ser de
doble ánimo nos descalifica de recibir de El.
En Santiago, Capítulo 1, vemos que una vez más el Espíritu
Santo está tratando con lo difícil de nuestra fe.
Vea los versículos 2-4. El
nos dice que cuando nos comuniquemos con Dios siempre deberíamos de
pedir con fe. "Solamente
que debe ser en fe lo que pide, no vacilante - no titubeando, no
dudando. Porque el que vacila, (titubea, duda) es como la ola
ondulante del mar, que es azotada acá y acullá y agitada por el
viento. Por cierto, no
piense el que tal haga que recibirá algo (de lo que pida) del Señor,
(porque al ser come es) un hombre de doble ánimo - titubeando, dudoso,
indeciso - (el es) inestable, inconstante e incierto acerca de todo (lo
que piensa, siente, decide)" (Stg 1:6-8).
Déjenme decirlo de esta manera para hacerlo más claro.
Cuando no reconocemos que Satanás es nuestro enemigo y lo que él
está preparado para llevar a cabo y no reconocemos que Jesús es
nuestro amigo absoluto, entonces no podemos ejercitar la fe absoluta en
El. Jesús nos dijo
claramente en Juan 10:10. "El
ladrón viene solamente para poder robar y matar y destruir.
Yo vine para que puedan tener y disfrutar la vida; y que la
tengan en abundancia - completamente, hasta que sobreabunde."
Es pura ignorancia y orgullo (autojustificación) de nuestra
parte el creer lo contrario. "Pero
El nos dá más y más gracia (el poder del Espíritu Santo, para
enfrentarnos con esta mala tendencia y todas las otras por completo).
Por eso es que El dice que Dios se opone a los soberbios y
altivos, pero da gracia (continuamente a los humildes - aquellos que son
humildes de mente (suficiente para recibirla).
Sométanse, pues, a Dios - resistan firmes al diablo; resístanlo
y él huirá de ustedes" (Stg 4:6-7).
Siento decirlo pero he oído a muchos cristianos hacer
comentarios insensatos en medio de sus pruebas en la vida.
Dijeron estas cosas porque o no querían ejercitar su fe, estar
firmes y resistir al diablo, o no reconocieron que el diablo era su
enemigo. Por supuesto que
no podemos resistir al diablo si no lo vemos como el origen de los
ataques en nuestra contra.
He escuchado a aquellos que dicen que Dios les envió esta o
aquella prueba y están sufriendo así como en el caso de Job.
En primer lugar, hay muy pocos de los que han sufrido pruebas
como la de Job. En primer
lugar, hay muy pocos de los que han sufrido pruebas como la de Job.
En segundo lugar, a pesar de que como cristianos, somos hechos
justos sólo en Jesús, hay pocos que son irreprochables, rectos,
reverentemente temerosos de Dios y que huyen de lo malo así como hizo
Job. En tercer lugar, hay
muy pocos como Job que a través de sus pruebas no pecan o culpan a
Dios. "En todo esto no pecó Job, ni acusó a Dios
insensatamente" (Job 1:22). En
cuarto lugar, a pesar de lo que Job dijo, "el Señor dio y el
Señor quito" hay muy pocos que quieren reconocer que Satanás
fue el que atacó a Job y no Dios.
Es muy obvio si usted estudia el libro de Job, que él nunca se
dio cuenta o supo que Satanás siquiera existía.
Es por esa razón que él estaba tratando de relacionar todo lo
que le pasaba con Dios. Job
no comprendió muchas cosas, como es el caso de nosotros muchas veces;
sin embargo, el no culpó a Dios.
¡Aleluya!
Su esposa y amigos culparon a Dios y lo incitaron a que maldijera
a Dios y muriera. Esto es
exactamente lo que Satanás quiere que nosotros hagamos; maldecir a
Dios, culpar a Dios, pecar en contra de Dios y perecer.
Esa no es la manera de establecer una fe absoluta.
Debemos reconocer siempre. "Pero
sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se
acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le
buscan" (He 11:6 RV). Job
fue más que completamente restaurado por Dios cuando él se dio cuenta
de su equivocación y se arrepintió.
La única manera para ser restaurados por el Señor de las
fallas en nuestra vida no es apoyarnos en nuestro entendimiento, sino
arrepentirnos de nuestras ideas y conceptos religiosos o humanos y
confiar en El con todo nuestro corazón.
¡Amén! De
nuevo vean Proverbios 3:5.
"Entonces Job
dijo a Jehová, yo conozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento o
propósito Tuyo que pueda ser limitado o frustrado.
(Tú me dijiste) ¿Quién es el que nubla y oscurece el
consejo (por palabras) sin entendimiento?
Por lo tanto (veo ahora) que he dicho (a la ligera) lo que no
entendía, cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
(Prácticamente te había dicho a Tí lo que Tú me habías
dicho:) Oye, te ruego y hablaré; te preguntaré y Tú me declararás.
Había oído de Ti (solamente) de oídas; mas ahora mi ojo
(espiritual) te ve. Por
tanto aborrezco (mis
palabras) y me odio a mi mismo, y me arrepiento en polvo y
ceniza" (Job 42:1-6). Le
animo a leer el resto del capítulo 42 de Job y ver todas las
recompensas que Job recibió por buscar diligentemente a Dios.
Hay muchas doctrinas de hombres y demonios que están circulando
para destruir nuestra fe y confianza en el Señor.
Si permanecemos fieles a la Palabra de Dios en estos últimos días,
sufriremos persecución incluso de hermanos y hermanas en Cristo, que no
escojan buscar y seguir todo lo que Dios nos ha prometido.
Como ven, nuestro testimonio para el Señor es innegable:
Es decir que la gente puede argumentar doctrina, teología y la forma,
pero no pueden argüir en contra de una vida que es cambiada por el
amor, la gracia y el poder del Señor.
Es por esta razón que siempre podemos testificar de Jesús por
nuestra vida de victoria y nuestro diario caminar.
Si creemos que estamos en los últimos días, entonces debemos
prestar atención a las advertencias del Espíritu Santo relativas a los
tiempos peligrosas en que vivimos.
"Pero el Espíritu (Santo) clara y expresamente declara que
en los postreros tiempos algunos se desviarán de la fe, prestando
atención a espíritus y doctrinas engañadores y seductores que
enseñan los demonios" (I Ti 4:1).
Jesús nos advierte también de los mismos acontecimientos. "Y entonces muchos serán ofendidos y rechazados y
comenzaran a desconfiar y abandonar (a Aquel en quien deben confiar y
obedecer) y tropezarán y se hundirán y se traicionarán unos a otros y
se perseguirán unos a otros con odio" (Mt 24:10).
La apostasía, que es desprenderse de la fe, está aumentando día
tras día. Estoy alarmado
de cuantos cristianos que yo conozco se han alejado de las convicciones
básicas de su fe y han permitido que su corazón sea endurecido en
contra del Señor.
Qué debemos hacer para impedir que estas condiciones sean
halladas en nuestra vida? Qué
debemos hacer para crecer constantemente en nuestra fe en el Señor?
Repasemos rápidamente:
Debemos de creer que todas las cosas son posibles con Dios. Esto eliminará las dudas básicas y la incredulidad en El.
Debemos fijar nuestros ojos en Jesús, el Autor y Consumador de
nuestra fe, especialmente durante nuestros momentos más débiles.
Debemos ser constantes y perseverantes en nuestra fe para
concentrarnos en Su Palabra y promesas, más que en las circunstancias
de la vida.
Debemos estar decididos a recibir su promesa completa y no
aceptar ningún substituto.
Debemos mantener nuestra victoria resistiendo firmes a los
ataques opuestos del diablo que hacen presión en contra de nuestra fe.
Debemos mantener nuestro gozo y paz en medio de las pruebas y no
permitir al temor y la ansiedad que destruyan nuestra fe.
Debemos de ser lo suficientemente humildes y honestos siempre
para examinarnos a nosotros mismos y ver si realmente estamos en la fe.
Debemos confiar en el Señor con todo nuestro corazón y
guardarnos de estar inclinados hacia nuestro propio razonamiento y
entendimiento.
Debemos estar dispuestos a olvidar nuestras fallas y errores del
pasado y estar deseosos de seguir adelante al siguiente nivel de
crecimiento y madurez de nuestra fe.
NUNCA debemos ABANDONAR o parar de buscar y
perseguir lo mejor de Dios para nosotros.
Siempre debemos ser humildes ante El y rendirnos nosotros mismos
a El, no permitiendo que el orgullo nos haga echarle la culpa a otros o
a Dios por nuestra falta de fe.
Debemos tener temor reverencial a Dios y no permitir que nuestros
corazones se vuelvan duros o ser de doble ánimo e inestables.
Debemos ser diligentes para estudiar y meditar en Su Palabra de
manera que no seamos víctimas de doctrinas de demonios o apostatemos de
nuestra fe.
Debemos vigilar nuestra fe hasta el final para que podamos
recibir Sus promesas.
"Pero (fuerte y sinceramente) deseamos que cada uno de
ustedes muestre la misma solicitud y sinceridad (a lo largo de todo el
camino) en realizar y disfrutar la seguridad total y el desarrollo de
(su) esperanza hasta el fin, para que no se hagan desinteresados y se
vuelvan holgazanes (espirituales) sino imitadores, comportándose como
aquellos que por la fe (por su inclinación de la personalidad
completa a Dios en Cristo en seguridad absoluta y confianza
en Su poder, sabiduría y bondad), y por la práctica de la resistencia
paciente y espera están (ahora) heredando las promesas" (He
6:11-12).
Gracias Señor Jesús, porque sabemos que Tú nunca has
fallado ni podrás fallar jamás. Levántanos
más arriba a Tus virtudes absolutas y Te agradecemos por darnos la
habilidad sobrenatural a través de Tu Santo Espíritu para alcanzar esa
perfección en nuestra fe que Tú has alcanzado.
¡Todas las cosas son posibles Señor, si podemos
creer! ¡Amén!
Jesús dijo, "El ladrón viene sólo para robar y matar y
destruir. Yo vengo para que
tengan y disfruten la vida; y la tengan en abundancia - plenamente,
hasta que se desborde" (Juan 10:10).
Cuando hablamos de vida, con frecuencia únicamente pensamos de
la vida física. Pensamos
de respirar aire fresco, ver con nuestros ojos, oír con nuestros oídos,
tocar cosas con nuestras manos, caminar por aquí y cosas semejantes.
Estas definitivamente son las manifestaciones externas de la vida
física. Pero como
cristianos deberíamos saber que nuestras vidas consisten de mucho más.
"Mas ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación
santa, el pueblo comprado (de Dios), para que enuncien los hechos
maravillosos y demuestren las virtudes y perfección de Aquel que los
llamó de las tinieblas a Su luz maravillosa.
Antes que no eran pueblo (del todo), pero ahora ustedes son
pueblo de Dios; antes no habían alcanzado compasión, pero ahora son
dignos de compasión y han alcanzado misericordia" (I P 2:9-10).
Como ven, esta escritura dice que sin Dios no somos un pueblo
semejante. Solamente somos
seres humanos existiendo en la tierra sin vida.
Quiero que consideremos esto de una manera progresiva también. Es decir, como cristianos, Dios nos compró con la sangre
preciosa de Jesús. Hemos
puesto la fe en El y Dios quiere que esta fe crezca y crezca de manera
que podamos mostrar en delante Sus hechos, virtudes y perfección. Sólo el justo vive por fe y sólo por fe podemos mostrarle
al mundo alrededor de nosotros al Señor Jesús y Su reino de vida.
Como verán, nuestro estilo de vida nos pone aparte como un
pueblo especial, escogido por Dios y santo.
¡Aleluya! Por
lo tanto la calidad de nuestra vida depende directamente de nuestra
relación de fe con El.
Sírvanse considerar esto, mis hermanos y hermanas. Ya que el Señor ha decidido manifestar Su vida a través
nuestro, deberíamos estar conscientes siempre del hecho que el diablo
quiere destruirnos y a nuestro testimonio de vida.
Como dijo Jesús en la escritura que acabo de compartir, El ladrón
(Satanás) está aquí para robar, matar y destruir, pero lo más
importante para nosotros los que creemos, el Señor ha hecho
posible que tengamos vida eterna y vida en abundancia.
¡Gloria a Su Nombre!
Consideremos un punto crítico en este momento.
Ya que tenemos la vida eterna como parte de nuestra herencia,
nunca deberíamos de temer a la muerte física.
Es decir, nuestro hombre espíritu vive para siempre aun cuando
nuestro cuerpo mortal pueda morir.
Como nos dice la Biblia, "Y justo de la manera que está
establecido para (todos) los hombres que mueran una sola vez, y después
de esto el juicio (cierto)" (He 9:27).
La única excepción con eso es para aquellos que estén viviendo
en la tierra a la venida del Señor.
"Porque el Señor mismo descenderá del cielo con un
grito fuerte de mando, con el grito de un arcángel y con el toque de la
trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros, los que aún vivimos que hayamos quedado (en la
tierra) seremos simultáneamente alcanzados con (los muertos
resucitados) en las nubes para recibir al Señor en el aire y así
estaremos siempre (por la eternidad de la eternidad) con el Señor"
(I Tes 4:16-17). Pablo
continúa diciendo que estas palabras deberían consolarnos y animarnos,
y realmente lo hacen. Vea
el verso 18. Esto es confirmado más adelante en esta carta.
"...sino para (que podamos) alcanzar (Su) salvación por
nuestro Señor Jesucristo, el Mesías, Quien murió por nosotros
para que ya sea que aún estemos vivos o muertos (en la aparición de
Cristo) podamos vivir juntos con El y compartamos Su vida"
(I Tes 5:9-10).
Espero que el punto de la vida eterna esté clarificado en
nuestros corazones porque Jesús dijo, "Yo soy el Camino, la Verdad
y la Vida..." Vean Juan 14:6.
Hay, sin embargo, otra consideración que deseo poner ante
ustedes. Ese es el punto de
la vida abundante que Jesús también nos prometió.
La manera en que vivamos nuestra vida aquí en la tierra depende
de nuestra convicción y determinación para que el propósito de Dios
sea llevado a cabo en y a través de nosotros.
"Llamo a los cielos y a la tierra por testigos hoy contra
ustedes, que les he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y
la maldición; escoge por tanto, la vida, para que vivas tú y tu
descendencia; para amar a Jehová tu Dios, atendiendo a Su voz, y apegándote
a El, porque El es tu vida, y la prolongación de tus días..." (Dt
30:19-20).
Como ve, continuamente debemos hacer escogencias para vivir en Su
vida y glorificar lo a El con nuestras vidas, ¡y es solamente con
una fe absoluta que podemos bendecir y glorificar a Dios!
¡Amén!
Si intentamos vivir nuestras vidas aquí en la tierra con una
actitud pasiva y de doble ánimo, seremos víctimas de las tácticas de
nuestro enemigo Satanás, y nuestras vidas serán menos productivas e
incluso acortadas. La fe
absoluta en Dios no es sólo una doctrina que yo soñé; sino en
realidad la fe absoluta es una virtud, una fuerza sobrenatural y más
importante un estilo de vida.
¡Un estilo de vida absoluto!
Como declara la Palabra cada uno tiene señalado un tiempo
para morir; pero ese tiempo no nos es revelado a nosotros.
Por esta razón deberíamos creer y confiar en el Señor
para vivir victoriosamente la cantidad máxima del tiempo asignado para
que podamos ser Sus testigos mientras sea posible.
He experimentado personalmente ataques satánicos en contra mía,
de mi familia y mis recursos, que fueron perpetuados para negar mi
testimonio por Jesús.
Una tarde hace casi catorce años ya, mientras caminaba de
mi dormitorio al baño, fuí derribado.
Parecía en lo natural que yo sufrí de un derrame, ya que no podía
ver, oír, hablar o mover mi cuerpo.
En el momento cuando fue derribado caí a través de la cama y
allí es donde mi esposa me encontró.
Ese día era un día que nuestra iglesia local había apartado
para interceder juntos, así que en cuestión de una hora o más había
unas cuantas personas reunidas en mi casa orando por mí.
Debemos entender siempre que todos los cristianos no están en el
mismo nivel de fe. Ese fue
el caso de ese día y así, después de un tiempo vigilante de oración
algunos de los hermanos que no pudieron soportar mi condición aparente
se fueron de la casa para ir a orar por mi a otro lugar.
Todo lo que puedo recordar es que dentro de mí, mi hombre
interior estaba hablando repetidamente el Nombre de Jesús.
De acuerdo a lo que me dijeron después, no habían sonidos
audibles saliendo de mi boca. En
mi cuerpo no había ningún movimiento excepto una lenta respiración.
Yo únicamente recuerdo que sentí como si estaba en una cámara
oscura completamente solo. Permanecía
solamente una voluntad en mi espíritu de vivir y eso es lo que quiero
que comprendamos. Estoy
seguro que pude haberme ido a estar con el Señor ya que sentí
que me vida física estaba en las balanzas.
Pero sentí, en la única manera que podía sentir profundo en mi
espíritu que el Señor tenía más para que yo realizara por El
sobre esta tierra.
Después de varias horas, a medida que la oración por mi era
continuada por aquellos que permanecieron presentes y como mi espíritu
continuaba hablando el Nombre de Jesús, repentinamente de mis labios
apareció en primer sonido. ¡Fue Su Poderoso Nombre!
Cuando mis labios hablaron Su Nombre, aparentemente esa fue la
restauración de mi condición sordomuda.
Casi inmediatamente mi vista fue restaurada y en cuestión de
minutos estaba moviendo mis dedos y manos.
Después de mi cintura para arriba pude mover mi cuerpo, pero de
la cintura para abajo todavía estaba paralizado.
Aquellos que estaban allí comenzaron a regocijarse conmigo en el
Señor mientras decidí seguir adelante hasta la restauración
completa de mi cuerpo.
Mi hijo y varios otros hermanos comenzaron a ayudarme a tratar de
pararme pero cada vez que ellos soltaban el apoyo de mi cuerpo, me
desplomaba en el piso. Puedo
recordar a mi hijo diciendo: "Tú puedes caminar papito, yo sé que
puedes en el Nombre de Jesús."
Donde dos o más se ponen de acuerdo acerca de cualquier cosa que
pidieren, les será hecho. Vea
Mateo 18:19. Después de lo que pareció como una hora de intentos para
pararme repentinamente el poder de Dios atravesó mi cuerpo y comencé a
pararme, caminar y saltar alrededor de la habitación.
¡Gloria sea a Su Santo Nombre!
Sentí una paz venir sobre mí y regresé a acostarme en la cama
y me dormí. Dormí hasta
la mañana siguiente y me desperté sintiendo como si nada había
ocurrido. Gracias al Señor permanezco fuerte y saludable hasta
este día.
He conocido personas que no deseaban vivir y querían irse para
estar con el Señor. Esta
es la decisión de cada persona. No
ejercemos nuestra voluntad sobre la voluntad de otros.
Eso es control o manipulación y no produce buen fruto; así que
siempre debemos utilizar discernimiento y sabiduría en cada situación.
Tenemos, sin embargo autoridad y deberíamos usarla para ejercer
dominio sobre las obras del diablo.
"...Para esto apareció el hijo de Dios, para deshacer las
obras del diablo" (I Juan 38 RV).
El nos ha dado también autoridad en Su Nombre para destruir las
obras del diablo.
Una vez un ser querido mío fue atacado con una dolorosa condición
física que fue prolongada y causaba que la persona comenzara a clamar
lo muerte. Cuando llegué a
la casa y entré en el dormitorio, esta persona estaba acostada en la
cama y cuando me vio, ella comenzó a decir, "Déjame en paz,
solamente quiero morir." Pero
por el Espíritu Santo discerní y supe que no era la voluntad de Dios
ni la de ella que muriera, así que reprendí el espíritu mentiroso y
oré por ella para que el dolor se fuera en el Nombre de Jesús.
En pocos minutos ella estaba calmada y tranquila y cayo dormida.
Se despertó más tarde completamente restaurada y libre.
¡Aleluya! Cómo
dije antes, hay veces cuando la persona misma siente que su propósito
en la tierra está completado y desea irse para estar con el Señor. Esto es siempre acompañado por un estado de ser
tranquilo. Cuando Esteban
fue martirizado por su fe vemos en él la presencia de paz y confianza.
"Y apedreaban a Esteban, mientras El invocaba y decía: Señor
Jesús, recibe mi espíritu. Y
puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en
cuenta este pecado. Y
habiendo dicho esto, durmió." (He 7:59-60 VRV).
El voluntariamente entregó su espíritu al Señor así
como Jesús mismo lo hizo en la cruz.
Vea Lucas 23:46.
Jesús resucitó mucha gente de los muertos.
Es decir que El los devolvió a la vida.
Veamos a la conversación entre Jesús y Marta con respecta a su
hermano muerto, Lázaro. "Marta
entonces le dijo a Jesús, Maestro, si Tú hubieras estado aquí mi
hermano no habría muerto. Y
aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, El te lo concederá.
Jesús le dijo: Tu
hermano resucitará. Marta
respondió: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día
postrero. Jesús le dijo,
Yo soy (Yo mismo) la Resurrección y la Vida; el que cree en (se adhiere
a, confía en y depende de Mí, aunque muera, vivirá.
Y todo el que continúa viviendo y cree en (tiene fe en, se
adhiere y depende de) Mí no morirá (en realidad) nunca.
¿Crees esto?" (Juan 11:21-26). Tomen
nota que Jesús nos deja con ésta pregunta también. ¿Crees esto? Como
ven en el momento cuando Jesús se estaba preparando para levantar a Lázaro
de los muertos, El dijo que El era la Resurrección y la Vida.
El es la Resurrección absoluta y la Vida absoluta.
Necesitamos creer que no solamente experimentaremos la resurrección
en el día del Señor, sino que podemos experimentar Su resurrección
todos los días. Necesitamos creer que no tenemos solamente esta vida eterna,
sino que tenemos Su vida abundante todos los días.
¡Aleluya! Jesús
nos está diciendo que creamos en El para vida espiritual y para vida física.
Hace sólo unos pocos meses, acá en Honduras donde vivimos, un
hermano en Cristo, que es nuestro vecino tuvo una oportunidad de creer
en el Señor para la vida física de uno de sus hijos.
El llegó a su casa una tarde solamente para encontrar a su
esposa e hijos clamando al Señor; había sucedido que
aproximadamente treinta minutos antes de su llegada, su hijo de
dieciocho meses tuvo un ataque de alguna clase y dejó de respirar.
Estaba acostado, flácido y sin vida.
Después de clamar a su familia, él comenzó a presentarle su
hijo al Señor, hablando la vida de Dios de nuevo al cuerpo del niño.
El niño no mostró signo de vida por aproximadamente una
hora aunque ellos continuaron clamando a Dios en fe.
Luego el padre sintió que el Señor decía que lo pegará
cerca a su pecho y ordenará a la vida que volviera a él una vez más.
En este momento el niño dio un jadeo y volvió a la vida.
Su otro hijo de seis años dijo que en ese momento el vio a
un hombre vestido de blanco colocar sus manos sobre el niño.
Este padre estaba determinado a ver vivir a su hijo. Este es el tipo de fe absoluta que es necesario para la vida
absoluta. ¡Amén!
Quiero que por favor presten atención de cerca a lo que voy a
decir. No es un pecado
morir o ir a estar con Jesús. Esteban
no pecó por gritarle al Señor que recibiera su espíritu.
Juan el Bautista no pecó cuando perdió su cabeza en la prisión
de Herodes, ni Jesús le levantó de los muertos.
El Señor simplemente lamentó su muerte.
Aparentemente estos dos siervos habían realizado su propósito
terrenal. Lázaro por otra
parte, junto con los otros, tenía otros propósitos para vivir y Dios
fue glorificado por sus vidas. Pablo
fue también apedreado y dejado por muerto, pero después de la oración
de sus compañeros, él se levantó y siguió predicando el
evangelio. Vea Hechos 14:
19-21.
Recuerde, el diablo es un ladrón y mentiroso y trata de robarnos
y engañarnos si puede. Hace
algunos años yo tuve un caballo que usaba casi diariamente en mi
trabajo. Estaba comprando y vendiendo mucho ganado en esos días y
siempre estaba moviendo ganado de un corral a otro para cargar y
transportar. Una noche hubo
una fuerte tormenta y a la mañana siguiente encontré a mi
caballo echado en el suelo abajo de un árbol.
El había sido aparentemente alcanzado por un rayo que también
golpeó el árbol; no se podía parar, así que me sentí guiado a poner
mis manos sobre él y orar al Señor que lo levantara.
Después de aproximadamente una hora mi hijo y yo regresamos al
lugar donde él estaba y lo encontramos parado.
Llamé a un buen amigo que era veterinario con aproximadamente
veinticinco años de experiencia con caballos y mulas y le pedí
que viniera a ver el caballo. Cuando
él llegó me dijo que desafortunadamente no había ninguna esperanza
para mi caballo porque sus miembros y músculos estaban dañados y
nunca caminaría de nuevo. Después
de que mi amigo se fue le dije a mi hijo que íbamos a orar de nuevo y
pedirle al Señor que restaurara a este caballo por completo.
Durante los siguientes dos meses mi fe fue probada grandemente en
este caso porque aunque el caballo estaba comiendo y bebiendo el
alimento y el agua que le traíamos, él no se podía mover del lugar
donde estaba. Además de
esto la capa externa de sus cascos se desprendió, dejándolo en un
estado lastimero desde el punto de vista natural.
Era una cuestión de estar absolutamente convencido del poder
restaurador de vida de Dios. Algunos
pueden pensar que es tonto el orar por animales y semejantes, pero
debemos recordar siempre que Dios creó todo.
¡Aleluya!
Seguimos agradeciendo al Señor por la restauración
completa y comenzamos a notar nuevo crecimiento en sus cascos.
Después de poco más o menos otro mes él tenía cascos nuevos y
comenzó a caminar por los alrededores.
Después de otro mes, lo estaba montando y usando regularmente.
Lo asombroso acerca del poder restaurador de Dios es que El no
solamente trae la situación a lo normal, sino que lo hace mejor que
antes. Ese fue exactamente
el caso de mi caballo. Fue
un mejor caballo como nunca antes y vivío trabajando y sirviéndome
hasta que dejé los Estados Unidos para vivir en
Honduras. El estaba
en buena salud y condición cuando lo vendí dos meses antes de mi
partida. ¡Gracias Señor!
Usted debe de estar familiarizado con la escritura en Malaquías,
Capítulo 3, que dice que si somos fieles al Señor, especialmente
al dar nuestros diezmos y ofrendas que tendremos la provisión y
protección del Señor. Esta provisión y protección viene de una convicción
absoluta que nuestro Dios es el Dador y Sostenedor de la vida.
Una vez mis vecinos y yo sembramos cierto pasto de invierno para
el ganado, casi al mismo tiempo. Cuando
las plantas comenzaron a emerger del suelo una plaga de gusano soldado
invadió nuestra comunidad y comenzó a devorar todas las plantas. Yo recordé la promesa en Malaquías 3. "Reprenderé por vosotros al devorador (insectos y
plagas), y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid dejará
caer su fruto antes de tiempo en el campo, dice Jehová de los ejércitos"
(v. 11).
Algunos de mis vecinos que sembraron este pasto eran también
cristianos y posiblemente que eran dadores fieles.
Pero no reclamaron esta escritura ni tomaron autoridad sobre el
ataque del diablo. Los
gusanos comenzaron a devorar todos los campos alrededor de nosotros,
pero cuando llegaron a la cerca nuestra algo los detuvo.
Estoy convencido que era el poder protector de Dios porque nos
habíamos parado en ese campo y nos pusimos de acuerdo con el Señor
de que El reprendería al devorador y continuaría dándole vida
a esas plantas. El
resultado fue que mi campo fue el único en la comunidad que no fue
consumido por los gusanos. ¡Gloria
a El por siempre!
Todavía estamos hablando acerca de una fe absoluta en Dios que
hace la diferencia entre la vida y la muerte.
Estoy agradecido de haber aprendido varias lecciones valiosas en
mi caminar de del. Estoy
seguro que sin estas comprensiones de la necesidad de crecer
constantemente en mi fe, me hubieran sido robadas muchas más de las
bendiciones de Dios en mi vida. Incluso
me atrevería a decir que aun pude haber muerto antes de tiempo.
Deseo que estemos conscientes, una vez más, de la importancia de
concluir nuestro objetivo individual para Dios mientras estemos viviendo
aquí en la tierra.
Hace ocho meses hice un viaje a los Estados Unidos viajando por
tierra a través de Honduras, Guatemala y México con un hermano en
Cristo. Una noche en
Guatemala cuando nos detuvimos para descansar, fui severamente mórbido
por un perro pastor alemán grande.
Antes de que pudiera liberarme del perro, el había mordido,
perforado y machucado mi mano derecha. Para liberarme, tuve que estrangularlo con mi mano izquierda
mientras dos hombres lo contenían.
Yo estaba sangrando profusamente y la gente en el hotel estaba
muy preocupada por la gravedad de la herida por lo que querían llevarme
al hospital. Me sentí
guiado únicamente a ir a la habitación con el hermano y orar.
Nos pusimos ambos de acuerdo y el sangrado cesó.
Entonces comenzó la batalla más grande. ¿Cómo iba yo a
conducir el resto del viaje? El
viajar por tierra en estos países es siempre un gran reto.
Mi esposa había viajado por avión a Houston, Texas, con la
familia de este hermano y me estaba esperando allá. Justo unas pocas
semanas antes de nuestro viaje, una de nuestras nietas (cinco años)
tuvo un sueño en el que vio llegar a nuestro hogar en Mississippi
solamente a su abuela. Ella
no comprendió nada más que eso, pero fue suficiente para hacernos orar
más acerca del viaje.
Muchos pensamientos comenzaron a bombardear mi mente.
El enemigo, Satanás, disfruta mucho en pintar cuadros
deprimentes de nuestro futuro. La
Biblia nos dice claramente: "Pues aunque andamos en la carne, no
militamos según la carne; (porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas,) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra
el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la
obediencia a Cristo." (II Co 10:3-5 VRV).
Los propietarios del perro aseguraron que él había sido
vacunado contra la rabia, pero me pidieron con insistencia que me
inyectara contra el tétano inmediatamente.
Les dije que había sido inoculado por mi Señor Jesús.
A la mañana siguiente mi mano estaba inflamada y casi no
podía moverla. Apareció
que dos huesos estaban quebrados y la carne había sido arrancada hasta
el hueso y ligamentos de mi dedo índice.
Había una herida profunda de casi una pulgada de ancho en el
dorso de mi mano. El hermano y yo nos pusimos de acuerdo para restauración
continua y seguimos con nuestro viaje.
En cada ocasión cuando nos deteníamos a lo largo del camino,
alguien comentaba acerca de mi mano.
La pregunta siempre era: "¿Se ha inyectado contra el
tétano?" El diablo
comenzó a tratar de convencerme que me daría tétano trismo, y moriría.
El dijo que éste era el significado del sueño que mi
nieta había tenido unas semanas antes.
Una noche nos detuvimos en un pequeño pueblo de México
para descansar y entré a una tienda para comprar algunos artículos
personales. Fui confrontado
una vez más con una prueba de me fe.
La propietaria del almacén era una doctora en medicina y cuando
me vio la mano estaba muy alarmada y me dijo que estaba infectada y que
me podía dar una gangrena, después me hizo
la pregunta común: "¿Se ha inyectado contra el tétano?"
Le agradecí por su preocupación y le aseguré que no me daría
gangrena o tétano trismo porque había consultado con el Gran Médico.
Por fin llegamos a Houston a la casa de mi cuñada y cuando
me vio la mano me preguntó: "¿Te has inyectado contra el tétano?"
Yo no conozco el período de incubación del tétano, pero puedo
testificar con gratitud que llegamos a Mississippi, regresamos a
Houndras y nunca me dio tétano o gangrena o algo más.
Mi mano fue completamente restaurada - todos los huesos reparados
y se ve como si hubiera sido perfectamente costurada.
¡Sea El Señor glorificado!
Tuve uso total de mi mano en menos de un mes desde el día de la
herida. ¡Gracias, Jesús!
Pablo nos anima en Colosenses, Capítulo 1, acerca de esto mismo.
"A El anunciamos y proclamamos, advirtiendo y amonestando a
todos e instruyendo a cada una en toda sabiduría (en comprensiva
perspicacia en los caminos y propósitos de Dios, a fin de presentar
maduro en Cristo Jesús a todo hombre - completamente crecido,
completamente iniciado, completo y perfecto - en Cristo, el Ungido.
Por esto trabajo (hasta el cansancio) luchando con toda la energía
sobrehumana que El tan poderosamente enciende y obra dentro de mí"
(v. 28-29). Estoy
completamente de acuerdo con Pablo, de que necesitamos presentarnos a
nosotros mismos al Señor completamente crecidos, perfectos
y completos (absolutos) en El.
¡Aleluya!
"Señor, dános un nuevo deseo para crecer en todos
los aspectos, viéndote a Tí como nuestro ejemplo.
Ayúdanos a comprender que una fe absoluta en un Dios absoluto es
necesaria para completar nuestra misión aquí entre la gente de la
tierra. Gracias por la
fuerza que Tú nos das para acabar nuestros días hasta la plenitud,
para que también podamos presentarnos a nosotros mismos y a otros para
Tí con un estilo de vida santo para Tu honra y gloria. ¡Amén!"
Cada uno de nosotros como cristianos tenemos una carrera que
correr y un recorrido que completar.
Si vamos a llevar a cabo esto debemos entender los principios de
vivir una vida de fe. Debemos
comenzar con la medida de fe que el Señor nos da a todos nosotros
y pasar por las muchas etapas del desarrollo de la fe que El también
nos da. Recuerden que El,
Jesús, es el Autor y Perfeccionador de nuestra fe, así que siempre
debemos darnos cuenta de que El es nuestra Fuente de fe Absoluta.
Creo que llegará un tiempo en la vida de cada uno de nosotros en
que sentiremos que nuestra vida física está llegando al fin.
Esa percepción solamente puede venir del Espíritu Santo cuando
nos comunicamos con El diariamente.
Debemos tener esa esperanza divina para el futuro, pero también
debemos tener esa fe divina absoluta para ser capaces todos los días
de tener paz con Dios cuando nuestro tiempo aquí se termine.
Dios me habló una palabra clara hace varios años.
El dijo: "La fe
que tuviste ayer no es suficiente para los retos de hoy ni será la fe
de hoy suficiente para los retos del mañana.
Tú debes de tener una fe nueva y fresca en Mi todos los días."
Esto me impactó y dio una determinación divina para ser más
absoluto en mi fe. Pablo
comparte estos principios con nosotros en II Timoteo, Capítulo 4.
"Porque yo estoy
para ser sacrificado - mi vida está para ser derramada (como una
ofrenda bebida); el tiempo de la liberación de mi espíritu (del
cuerpo) está cercano y pronto seré libre.
He peleado la buena (digna, honorable y noble) batalla, he
acabado la carrera, he guardado (sostenido firmemente) la fe.
(Por lo que resta) me está guardada la corona (del vencedor) de
justicia por estar bien con Dios y hacer lo correcto - que el Señor,
el Juez justo, me dará y recompensará en aquel (gran) día; y no sólo
a mí sino también a todos los que aman y anhelan y se alegran por Su
venida (Su regreso)" (v. 6-8).
Sigamos hacia adelante y hacia arriba a una fe absoluta en
nuestro Señor Jesucristo. Con cariño,
|