Un Dios Generoso y un Pueblo Generoso www.axley.org   


UN DIOS GENEROSO

Y
UN PUEBLO GENEROSO


Por
Buddy Axley

(Todas las escrituras fueron tomadas de la Versión Amplificada
 de la Biblia excepto cuando se anota de otra manera)


Prefacio

            Dios es generoso, por consiguiente Su pueblo está destinado también a ser generoso.  La generosidad es una característica identificable del verdadero creyente.  Por contraste, el egoísmo es una característica obvia de la persona que no conoce o no tiene una buena relación con Jesucristo.  Por tanto, si el egoísmo o la falta de generosidad existe en un cristiano esto indica falta de conocimiento, una mente no renovada, falta de obediencia y un apagamiento definitivo del Espíritu Santo.

            Podemos en seguida ver que el creyente que consistentemente tiene un espíritu generoso, es el que permite al Espíritu Santo que manifieste Su fruto.  Si nos referimos a Gálatas 5:22, encontramos que el fruto del Espíritu Santo "es la obra que Su presencia lleva a cabo dentro de nosotros."  Es el amor de Dios.  El amor de Dios de acuerdo a I Corintios 13:5, no es egoísta, no busca lo suyo.  Es amabilidad y bondad, lo cual significa benevolencia.  En Gálatas 5:14, encontramos que la ley completa de Cristo concerniente a las relaciones humanas es hallada en el único precepto, "Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

            Si deseamos ser cristianos que reflejen el carácter de Jesús, debemos aprender a ser más y más generosos de corazón y de hecho.  Nuestro testimonio para el mundo, que esperamos alcanzar para Jesús, nuestro Señor, depende de la manera en que nos tratamos los unos a los otros en el Cuerpo de Cristo, igual que como tratamos a nuestros prójimos que están perdidos y pereciendo sin Cristo.


Introducción

            En estos escritos, es nuestro deseo mostrarles y convencerles de que una de las características básicas de Dios es dar, o ser generoso.  Aunque pocos negarían la amorosa y dadora naturaleza de nuestro Padre Celestial, los que somos Sus hijos e hijas podríamos negar esta virtud por la manera en que veamos, entendamos y practiquemos la generosidad.  Jesús dijo, "Vosotros por tanto debéis ser perfectos (es decir, crecer en madurez completa de santidad, en mente y carácter, habiendo alcanzado la estatura adecuada de virtud e integridad) como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto" (Mt 5:48).  Será difícil convencer a otros del amor de Dios si no estamos manifestando constantemente Su generosidad.  Una escritura muy familiar que casi todos los cristianos conocen es Juan 3:16, "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."  El dio lo mejor de El: Su único Hijo.  El nos dio a nosotros y a todo el que creyera en ese acto de amor y generosidad, todo lo que necesitaríamos por siempre.  A través de Jesús, el Hijo de Dios, recibimos vida eterna y vida abundante.  Fuimos rescatados de una condena sin esperanza, nos fueron perdonados nuestros pecados, fuimos sanados de nuestras enfermedades y males, fuimos liberados en nuestras mentes, nos fue dado todo diariamente por Su divina provisión y fuimos autorizados por el Espíritu Santo para vivir una vida victoriosa aquí en la tierra.  Ya que esta generosidad es el corazón de Dios, necesitamos demostrar lo mismo.  "Sed, pues, imitadores de Dios - copiándolo a El y siguiendo Su ejemplo - como hijos amados (imiten a su Padre)" (Ef 5:1).

            Como veremos en los siguientes capítulos, la virtud de la generosidad fue instituida desde el principio en la iglesia del Señor Jesucristo.

            Les pido se sirvan leer estos capítulos en el orden en el cual son presentados, de manera que puedan obtener un buen entendimiento de la voluntad de Dios en ésta área de su vida cristiana.  Gracias.

            Recuerden:  La generosidad es el corazón de Dios.  ¡Por lo tanto la generosidad debe comenzar en nuestros corazones 


La Iglesia de Dios es una Iglesia Generosa
 

            Encontramos la característica de la generosidad obrando entre aquellos primeros convertidos a la fe en Jesucristo desde el mismo principio de la existencia de la iglesia Neotestamentaria, como se encuentra en Hechos, Capítulo 2:41-47.

            Dios pudo, a través de estos nuevos convertidos mostrar un testimonio viable al mundo de ese entonces.  Todo el pueblo estaba asombrado y atónito por la manera en que aquellos creyentes conducían sus vidas diarias.  Eche una mirada a las manifestaciones de la presencia de Dios en la vida de ellos.

            Ellos eran personas firmes, perseverantes y devotas.  Estaban sometidos a la enseñanza de la Palabra, al compartir de sus alimentos (generosidad) y al hábito de la oración unos con otros (v. 42).  El temor reverencial de Dios estaba presente entre todo el pueblo y Dios obraba muchas maravillas y señales en medio de ellos (v. 43).  Ellos estaban juntos, eso es que estaban en unidad teniendo la misma mente, el mismo corazón y los mismos sentimientos, y tenían todo en común (generosidad) (v. 44).  Esta es la segunda vez en dos versos que vemos mencionada la manifestación de la generosidad.  En el verso 45 una vez más sucedió un acontecimiento maravilloso ya que comenzaron a vender sus propiedades (esto incluía propiedades y posesiones personales) de manera que ellos podían ayudar a aquellos que tenían necesidad entre ellos.  Esta generosa acción les dio una atmósfera en la cual podían congregarse y tener comunión con un propósito unido, mientras continuaban compartiendo los unos con los otros con alegría y sencillez.  En la Biblia Amplificada dice, "y con corazones generosos" (v. 46).  "Ellos estaban constantemente alabando a Dios y tenían el favor y la buena voluntad con todo el pueblo, y el Señor seguía añadiendo diariamente el número de aquellos que estaban siendo salvos" (v. 47).

            Quiero que note que nadie sino Dios mismo fue el que provocó esto.  El hizo esto al obrar en y a través de los corazones de Su pueblo.  Recuerde el verso 46, "corazones generosos."  Dios es glorificado cuando El nos transforma de un individuo egoísta y egocéntrico a uno generoso y cuidadoso.  El ser generoso es la anormal conducta humana.  Definitivamente atrae la atención y produce un testimonio del amor de Dios.

            Muy pronto después de esta manifestación inicial del amor y la generosidad en la iglesia, vemos la continuación de lo mismo en Hechos 4:32-35.  "Ahora la compañía de los creyentes era de un corazón y un alma; y ninguno de ellos decía ser suyo (exclusivamente) propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común y para el uso de todos" (v. 32).  El egoísmo es posesividad, es decir, el no permitir que las cosas que nos son confiadas a nosotros estén disponibles para otros que tienen necesidad.  Solamente el Espíritu Santo puede libertarnos de la posesividad y darnos el deseo de ser generosos.  Encontramos la unidad y generosidad creando una vez más un ambiente para el ministerio con poder, para que la abundante gracia sea conferida y para que el favor y la buena voluntad reposen sobre el pueblo (v. 33).

            ¿Han pensado ustedes alguna vez en lo que son las bendiciones del favor y la buena voluntad?  El significado griego de la palabra "favor" como se encuentra en estos pasajes en Hechos significa "una influencia divina sobre el corazón de una persona, que produce beneficios, dones, gozo, liberalidad, gusto y acción de gracias.  La buena voluntad se explica por si misma, simplemente significa una acción buena y voluntaria en lugar de una opuesta mala voluntad, ejercitada por una persona.  Yo he encontrado el favor y la buena voluntad necesarios para sobrevivir como un siervo de Dios.  Si estamos dependiendo de Dios para que tenga cuidado de nosotros y nos supla para todas nuestras necesidades, debemos tener Su favor divino en nuestras vidas.  Este favor produce una  influencia divina en otros, de manera que puedan ser vasos en los cuales Dios pueda proveer también para nosotros.  Es bueno tomar nota, no obstante, que el favor y la buena voluntad operan en un ambiente de generosidad.  Debemos ser generosos para recibir el favor y la buena voluntad divinos.  ¡Cosechamos lo que sembramos!  ¡Es más bienaventurado dar que recibir!  Sin embargo, tomen nota que Jesús no dijo que no era una bendición el recibir.  El dijo que era más bendecido el dar, sabiendo que a medida que damos y somos generosos, recibiremos lo que necesitamos.  "No había ninguna persona desválida o necesitada entre ellos porque cuantos poseían heredades o casas, procedían a venderlas y uno por uno traían (devolvían) la cantidad recibida de la venta y la ponían a los pies de los apóstoles (mensajeros especiales).  Luego la distribución era hecha de acuerdo a la necesidad de cada uno" (v. 34-35).

            Debemos ver aquí que ningún hombre demandó que la iglesia vendiera sus posesiones, ni había allí una aparente coerción para hacerlo.  En su lugar había generosidad voluntaria, guiada por el Espíritu, brotando entre los santos debido a una inquietud por el bienestar de los unos por los otros.

            No debemos confundir lo que estaba sucediendo allí entre aquellos cristianos con lo que podamos ver a través de la manipulación de hombres avaros y egoístas que incluso están presentes en la iglesia hoy en día y que están tratando de imponer liberalidad obligatoria sobre nosotros.  Si estamos buscando a Dios, y preocupados los unos por los otros  siguiendo la dirección del Espíritu Santo, entonces es cierto que Dios nos mostrará como ser generosos sin los intentos compulsivos de personas con motivos impuros que buscan ganancia egoísta.  Dios nos observa para ver como manejamos nuestras posesiones.  Tenemos la opción de manejarlas correctamente para Su gloria o de manejarlas incorrectamente para Su deshonra.  "No acumulen y amontonen y guarden para ustedes mismos tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín y el gusano corrompen y destruyen, y donde ladrones minan y hurtan.  Sino acumulen y amontonen y guarden para ustedes mismos en el cielo, donde ni la polilla ni el orín ni el gusano corrompen y destruyen y donde ladrones no minan ni hurtan.  Porque donde esté su tesoro, allí estará también su corazón" (Mt 6:19-21).

            Podemos ver al principio de Hechos, Capítulo 5, con el incidente de Ananías y Safira lo que Pedro les dijo acerca de sus posesiones.  "Pero Pedro dijo: Ananías, ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieras e intentaras engañar el Espíritu Santo, y hubieras (en violación a tu promesa) quitado secretamente y apropiado para tu propio uso, parte del precio de la venta del campo?  Mientras permaneciera sin vender, ¿no era aún tuyo?  Y (hasta) después de que fuera vendido, ¿no estaba (el dinero) a tu disposición y bajo tu control?" (v. 3-4).  Deberíamos notar que la tierra estaba bajo el control de Ananías y Safira, los propietarios, así como también los ingresos por la venta de la tierra.  Nadie los obligó a vender la tierra o a entregar el dinero.  Lo que sucedió aquí fue obviamente una táctica de Satanás para burlarse de la generosidad de aquellos en la iglesia que estaban cediendo voluntariamente sus posesiones para el beneficio de otros que tenían necesidades.  Observen que este es un problema del corazón "para que mintieras e intentaras engañar al Espíritu Santo"...? (v. 3). "...¿Por qué es entonces que te propusiste y tuviste la intención en tu corazón de hacer esto? - ¿Cómo pudiste tener corazón para hacer tal acción?  Tú no has (simplemente) mentido a los hombres - traicionando y mostrando a ti mismo completamente falso - sino a Dios" (v. 4).

            Aprendemos de los versos siguientes que este acto egoísta y avaro llevado a cabo por esta pareja en medio  de un espíritu de generosidad causó su muerte instantánea.  Necesitamos agradecer a Dios por Su misericordia hacia nosotros porque también hemos sido hipócritas y hemos quebrantado compromisos de ser generosos con otros.  Muchos pueden decir que fue injusto de parte de Dios fulminarlos como lo hizo, pero debemos darnos cuenta del intenso fervor del Espíritu Santo a medida que El obraba entre el pueblo manifestando Su amor a través de la generosidad.  Podemos escaparnos de la muerte, pero no nos escaparemos de las consecuencias de ser egoístas, avaros y falsos con lo que poseemos.

            Muchos de nosotros no comprendemos porqué nuestras finanzas están siempre tan escasas y porque estamos teniendo tantos gastos inesperados que nos roban nuestros recursos.  Permítanme darles una consideración.  Dios no puede reprender al devorador de aquellos que le roban a El y que ignoran Su naturaleza generosa.  Dios desea derramar Sus bendiciones en nosotros; pero debemos aprender a andar en Sus principios de dar, para recibir Su provisión divina y protección.

            En una carta posterior a la iglesia encontrada en II Corintios 8:12-15, podemos hallar otra explicación relativa a la actitud de Dios sobre la generosidad.  "Porque si hay una vehemente buena disposición, entonces es aceptable y bienvenida en proporción a lo que la persona tiene, no de acuerdo a  lo que no tiene.  Porque no se (pretende)  que otras personas sean aliviadas y descargadas (de su responsabilidad) y que ustedes sean cargados y sufran (injustamente)" (v. 12-13).  Aquí es claramente declarado que Dios no espera que le demos lo que no tenemos, o que seamos víctimas de la falta de responsabilidad de la gente perezosa o que se aprovecha de nosotros con el propósito de adquirir la ayuda que ellos quieren.

            Los siguientes versos, sin embargo, nos muestran que Dios espera que compartamos para que no haya escasez entre nosotros.  "Sino tener igualdad -- compartir y compartir de la misma forma – los excedentes de ustedes sobre la necesidad del tiempo presente para cubrir la necesidad e igualar la diferencia creada por ello, de manera que (en algún otro tiempo) los excedentes de ellos puedan ser dados uno tras otro para proveer su necesidad y de esta manera pueda haber igualdad.  Como está escrito, el que recogió mucho no tuvo más, y el que recogió poco no tuvo menos" (v. 14-15).  Para el corazón y la mente generosa, el tener abundancia o exceso de recursos brinda la oportunidad de ayudar y asistir a otros.  Para el corazón y la mente egoísta, el tener abundancia o exceso de recursos da una sensación de falsa seguridad, y una actitud de atesorar y almacenar estos recursos en caso que surja una necesidad en su propias vidas.

            Primera de Juan 3:17-19 dice: "Pero si alguno tiene bienes de este mundo (recursos para sostener la vida) y ve a su hermano y compañero creyente en necesidad pero cierra su corazón compasivo contra él, ¿Cómo puede el amor de Dios vivir y permanecer en él?  Hijitos, no amemos (meramente) en teoría o en palabras sino de hecho y en verdad (en práctica y en sinceridad).  Por esto conoceremos (percibiremos, reconoceremos y entenderemos) que somos de la Verdad y podemos reasegurar (calmar, conciliar y pacificar) nuestros corazones en Su presencia." Piense acerca de esto la próxima vez que se encuentre a sí mismo con abundancia.  ¿Piensa cuánto podría compartir con otros que tienen necesidad o usted solamente piensa en cuánto tiempo podrían estos recursos aprovisionarle de lo que usted necesita?  En otras palabras, use este ejemplo, si usted fuera a recibir un millón de dólares, ¿Cuáles sería las primeras cosas en las que usted pensaría?  ¿Sería sobre las cosas que usted siempre ha querido tener?  ¿O serían sobre cuánto podría hacer para fomentar el Evangelio y ayudarle a aquellos que usted sabe tienen necesidad?  Podemos ver en seguida que: "Como es el pensamiento del hombre en su corazón así es él" (Pr 23:7).

Recuerde esto: "El que siembra escasamente y a regañadientes, también segará escasamente y a regañadientes; y el que siembra generosamente y con bendiciones para alguien, segará también generosamente y con bendiciones.  Que cada uno (dé) como ha decidido y propuesto en su corazón: no de mala gana o tristemente o por compulsión, porque Dios ama (es decir El se agrada, estima por sobre todas las cosas y no está dispuesto a abandonar o prescindir de) un dador alegre (gozoso, pronto a hacerlo) cuyo corazón está en su dar" (II Co 9:6-7).  Una vez más debo repetir lo que la Palabra de Dios dice. ¡Cosechamos lo que sembramos!  Vemos de la escritura precedente que esta siembra o dar es completamente voluntaria y no es bendecida por Dios si no es generosidad motivada por el deseo de nuestro propio corazón.  ¿Cuán importante es la "generosidad" del pueblo de Dios?  El verso 7 dice que Dios ama y disfruta de, estima por sobre todas las cosas y NO está DISPUESTO A ABANDONAR a un dador alegre y rápido.  ¡Aleluya!

            "Señor, permite que nuestros corazones estén con el dar, de manera que podamos experimentar el gozo de fluir en Tu Espíritu generoso.  Amén."

            La iglesia de Dios es una iglesia generosa.  Lo fue desde el principio y todavía debería de serlo.  Dios no ha cambiado Su opinión acerca de la manera en la cual debería funcionar la iglesia en el área de la generosidad.  Podemos haber perdido la visión o desviarnos de Su voluntad en ésta área, pero la visión de la generosidad, cuidado e interés del uno por el otro y por nuestro prójimo, nunca ha cambiado.  


El Tema de la Prosperidad

            El tema de la prosperidad ha sido motivo de mucha discusión en años recientes entre el cuerpo de Cristo.  Muchos creyentes sin una mente renovada, son atraídos hacia las falsas doctrinas de hombres que ofrecen  "esquemas para que te vuelvas rico" a través de sus enseñanzas.  El Señor quiere bendecirnos y proveernos aun abundantemente, pero debemos comprender la diferencia entre Sus propósitos y los propósitos del mundo.  El es Jehová Jireh, nuestro Proveedor, pero esta provisión es para el ser total:  espíritu, alma y cuerpo, y debemos comenzar por tener su base en nuestros corazones (espíritu). Dios nos bendice para que podamos ser un canal de bendición.

            Hace algunos años el Señor me dio algunas ilustraciones espirituales de Su deseo de hacernos vasos.  El me mostró primero un arroyo claro que fluía y luego un charco estancado.  He aquí la gran diferencia entre la verdadera y falsa prosperidad.  La verdadera prosperidad (generosidad) fluye continuamente en tanto que la falsa prosperidad (egoísmo) sólo tiene una entrada pero no tiene salida de manera que se estanca.  Después el Señor me mostró dos pedazos de tubo.  Uno era de media pulgada de diámetro y el otro era de seis pulgadas de diámetro.  El me mostró luego que el tubo de media pulgada estaba en su mayor parte obstruido y taponado así que no había mucho fluyendo de El.  Me mostró que el tubo de seis pulgadas sin embargo, era más grande y tenía más capacidad para fluir y menos tendencia de atorarse.  Me mostró que el tubo de seis pulgadas una vez fue de media pulgada pero porque deseó llevar más volumen y ser usado de una mayor manera, El lo había agrandado a seis pulgadas.  Este es el principio de la prosperidad de Dios: "No fluye, no crece."  Esto se aplica en todas las áreas: espíritu, alma y cuerpo.

            Después El me mostró a una persona con sus manos extendidas.  Cosas estaban entrando por la mano izquierda y saliendo por la mano derecha.  Esta persona estaba muy feliz y gozosa de ser un vaso.  Me mostró a una persona con sus manos extendidas pero las cosas que estaban entrando por la mano izquierda no estaban saliendo por la mano derecha.  Esta persona se estaba inflando como un globo hasta que por último explotó y fue destruida.  El no era un buen vaso ¡y que persona más desgraciada era!

            Ven, hasta que no nos demos cuenta de lo que es la verdadera prosperidad divina sólo pensaremos en acumular posesiones materiales y riquezas para nosotros mismos.  Demasiadas personas creen que la prosperidad solamente se aplica a las cosas materiales y al dinero.  Pero la verdadera prosperidad siempre comienza del interior del hombre y obra su camino hacia afuera.  "Bendiciones sean para el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo en Cristo con toda bendición espiritual (dado por el Espíritu Santo) en el ámbito espiritual" (Ef 1:3). "El Espíritu mismo (así) testifica junto con nuestro propio espíritu (asegurándonos) que somos hijos de Dios, y si somos (Sus) hijos entonces somos (Sus) herederos también; herederos de Dios y coherederos con Cristo" (Ro 8:16-17).  Para saber más acerca de la herencia, beneficios y promesas en el Señor, para nuestro espíritu, alma y cuerpo, sírvase leer Isaías 53:4-5, Salmos 103:1-12 y II Pedro 1:2-11.

            En III Juan verso 2, encontramos una oración de bendición que explica lo que es la verdadera prosperidad divina.  "Amado, oro que puedas prosperar en toda manera y (que tu cuerpo) pueda estar bien de salud, del mismo modo que (yo sé) tu alma está bien de salud y prospera."  A medida que seguimos leyendo en los siguientes versos 3-11, encontramos que Juan estaba encomendando a la iglesia por el servicio que estaban prestando a los cristianos que viajaban, apoyándolos y proveyendo para ellos.  El se estaba regocijando de que ellos estuvieran viviendo su vida en la Verdad.  También les estaba previniendo a no seguir el ejemplo de uno de los así llamados líderes, que estaban rechazando a estos santos y negándoles hospitalidad y ayuda.  Su consejo fue, "Amado, no imites lo malo, sino lo bueno.  El que hace lo bueno es de Dios; pero él que hace lo malo, no ha visto (percibido o experimentado) a Dios -- no ha disfrutado de la visión de El y no le conoce nada" (v. 11).

            La palabra griega "alma" encontrada en el verso 2 significa "espíritu" o "corazón" indicando de nuevo que la prosperidad divina siempre comienza en el corazón o espíritu del creyente.  Vea que efecto ésta verdadera prosperidad puede tener en nuestros cuerpos físicos también.  "Amado, oro que puedas prosperar en toda manera y que tu cuerpo pueda estar bien de salud, del mismo modo que yo sé que tu alma (espíritu, corazón) está bien de salud..." (v. 2).  Yo sé de muchas personas materialmente prósperas que están atormentadas mentalmente y están enfermas constantemente hasta la muerte, porque no tienen un alma (espíritu, corazón) próspero.  Estas personas no experimentan la verdadera prosperidad divina porque son básicamente egoístas y avaros.  Jesús habló sobre este punto en Lucas 12:15, "Y les dijo: Guardaos y manteneos libres de toda avaricia (el deseo inmoderado de riquezas, el ávido deseo de tener más) porque la vida del hombre no consiste y no se deriva de poseer abundancia sobreabundante, o la que está sobre y arriba de sus necesidades."

            Jesús entonces dijo una parábola de un hombre rico que prosperó y decidió guardar sus bienes.  El se dijo a si mismo: "Y diré a mi alma: Alma, tienes muchas cosas buenas guardadas, (suficiente) para muchos años; repósate, come, bebe y diviértete alegremente.  Pero Dios le dijo: ¡Necio!  Esta misma noche (los mensajeros de Dios) reclamarán tu alma; y todas las cosas que has preparado, ¿de quién serán?  Así es con el que continúe guardando y acumulando posesiones para si mismo y no es rico (en su relación) con Dios (así es como le va)" (Lu 12:19-21).  ¿Cómo le va?  "Porque ¿qué aprovechará al hombre si gana el mundo entero y pierde su vida (su vida bendecida en el reino de Dios)?  ¿O que daría un hombre a cambio de su vida (bendecida) (en el reino de Dios)?" (Mt.16:26).  Esta falsa e impía prosperidad es siempre una posición desventajosa y una mala proposición.

            ¿Quién es una persona pobre a los ojos de Dios?  Es el que tiene un espíritu de pobreza - un espíritu (alma) posesivo, avaro,  egoísta. ¿Quién es una persona rica a los ojos de Dios?  Es él que tiene un espíritu próspero - un espíritu (alma) generoso y dador. Lo que debemos preferir en este mundo en el que vivimos es una verdadera prosperidad divina que nos traiga bendición y provisión divina, no una falsa y pervertida prosperidad que nos trae maldiciones, escasez, necesidad, miseria, destrucción y muerte.  ¡Recuerde!  En definitiva, cosecharemos lo que sembramos!  "No sean engañados y defraudados y descaminados; Dios no se permitirá a Si mismo el ser mofado (despreciado, desdeñado o burlado por meras pretensiones o declaraciones, o que Sus preceptos sean desechados).  (El que intenta engañar a Dios, inevitablemente se engaña a si mismo).  Porque todo lo que el hombre siembra, eso y solamente eso es lo que él segará.  Porque el que siembra para su propia carne (naturaleza baja, sensualidad) segará de la carne deterioro, ruina y destrucción, pero el que siembra para el Espíritu segará del Espíritu vida eterna" (Gá 6:7-8).

            Nosotros como hijos de Dios, debemos guardar y proteger nuestros corazones de los falsos y engañosos conceptos de prosperidad que Satanás ofrece al mundo.  Jesús nos muestra en la parábola del sembrador como la verdad nos puede ser robada.  "El sembrador siembra la Palabra.  Los que están a lo largo del camino son aquellos que tienen la Palabra sembrada (en sus corazones) pero cuando oyen, Satanás viene en seguida (a la fuerza) y quita el mensaje que es sembrado en ellos...y los sembrados entre espinos son otros que oyen la Palabra, pero los afanes y ansiedades del mundo y las distracciones de la época, y el placer y  deleite y el falso encanto y el engaño de las riquezas y el anhelo y deseo apasionado por otras cosas, entran silenciosamente y ahogan y sofocan la Palabra y se vuelve sin fruto...Pero esa que cayó en buena tierra, éstos son (la gente) aquellos que oyendo la Palabra, se mantienen firmes en un justo -- noble, virtuoso -- corazón digno y constantemente producen fruto" (Mr 4:14-15,18-19; Lc 8:15).

            Habrá una cosecha de lo que sembramos. ¡Primero sembramos y después cosechamos! ¡Amén!  Si ese es el orden natural para recibir una cosecha, entonces lo es mucho más en el orden espiritual de Dios también.  Como cristianos, no damos para recibir, o sea que no hacemos métodos concebidos para obligar a Dios a bendecirnos.  Esa sería una acción egoístamente motivada, originándose de nuevo en falsos conceptos de prosperidad.  Pero Dios, siendo un Dios justo cumple Su Palabra y promesas devolviéndonos bendiciones numerosas.  Jesús dijo, "Da y (regalos) te será dado, medida buena, apretada, remecida, y rebosando será vaciada en (la bolsa formada por) el seno (de tu vestido usado como una bolsa).  Porque con la medida que repartes -- es decir, con la medida que usas cuando confieres beneficios a otros -- te será vuelto a medir" (Lc 6:38). ¡Aleluya!

            ¡Estamos hablando acerca de la generosidad y la prosperidad del Señor para Su pueblo. Amén!

            Aquellos de nosotros que decidamos obedecer a Dios y fluir en Su Espíritu de generosidad, podemos esperar ser un pueblo próspero.  "Y mi Dios suplirá liberalmente (llenará hasta el tope) todas tus necesidades según Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil 4:19).

            Recuerdo la vez cuando mi familia y yo necesitábamos alimento y también dinero para pagar nuestras obligaciones, lo que incluía cierto impuesto sobre la renta que iba a vencer. No teníamos dinero ni alimento, pero mientras mi esposa y yo estábamos orando una mañana, Dios nos recordó de cinco libras de carne que teníamos en un congelador cercano.  En este momento Dios grabó en nosotros que cierta familia cristiana que vivía cerca de nosotros, no tenía suficiente alimento tampoco.  Inmediatamente nos sentimos fuertemente impulsados a llevarles esta carne a ellos.  La recibieron con gozo y nos dijeron que ellos le habían pedido al Señor un poco de carne ese día.  Eran aproximadamente las 8:00 de la mañana cuando les entregamos la carne.  A las 10:00 a.m. dos carros llegaron a nuestra casa y dos hermanas en el Señor se bajaron con varias bolsas de comestibles.  Ellas nos compartieron que a las 8:00 de esa mañana ellas habían sentido la convicción de limpiar sus congeladores y traernos el alimento.  Una de las hermanas también traía un cheque de reembolso del departamento de impuestos por $157.00 que endosó a mi favor.  A las 12:30 p.m. un hermano vino a nuestra casa y me trajo un billete de $100.00.  Esa noche fuimos a una reunión en una casa como a 40 millas de distancia a enseñar la Palabra de Dios y después de la reunión un hermano me dio $1,000.00 en efectivo.

            En el mismo día, por dar cinco libras de carne que era todo lo que teníamos para dar, el Señor hizo milagros y nos aprovisionó el congelador con alimento de todo tipo y $1,257.00 que fueron suficientes para pagar nuestras deudas e impuestos después de los diezmos.  ¡Gloria a Jesús!  ¡El siempre es fiel a Su Palabra!

            Veamos otro contraste entre la verdadera y la falsa prosperidad (generosidad o egoísmo).  He aprendido, así como estoy seguro que algunos de ustedes también, que todos somos motivados de una u otra fuente.  Nuestros motivos son estimulados por el Espíritu Santo o son estimulados por la carne.  Encontramos enumeradas en Gálatas, Capítulo 5, varias manifestaciones de la carne que se aplican a las motivaciones carnales que estamos discutiendo. "Ahora bien, las obras (prácticas) de la carne son claras -- obvias: que son...contienda, celos,..., egoísmo, ..." (Gá 5:19-20).  También está enumerado el fruto del Espíritu Santo.  "Mas el fruto del Espíritu (Santo) (la obra que Su presencia realiza dentro de nosotros) es amor,..., benignidad, bondad (benevolencia)..." (Gá 5:22).  Esto claramente indica que lo que practicamos en nuestras vidas diarias es el resultado de como somos motivados.

            Jesús dijo en Juan 17:16 que no somos del mundo; es decir, no del sistema del mundo.  El no estaba diciendo que no vivimos en el mundo, por supuesto que sí.  El estaba diciendo que no deberíamos de vivir por los patrones del mundo y esto incluye el patrón de la prosperidad del mundo.  "No ames o quieras al mundo o las cosas que están en el mundo.  Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, el deseo de la carne (ansia de gratificación sensual) y el deseo de los ojos (anhelos ávidos de la mente) y la vanagloria de la vida (seguridad en los propios recursos de uno o en la estabilidad de las cosas terrenales) no vienen del Padre sino del mundo (mismo).  Y el mundo pasa y desaparece y con él los deseos prohibidos (los deseos apasionados, la concupiscencia) de ello; pero el que hace la voluntad de Dios y realiza Sus propósitos, en su vida mora (permanece) para siempre" (I Juan 2:15-17).

            Santiago escribió una carta a la iglesia previniéndonos de muchas cosas pertenecientes al mundo y sus sistemas de falsa prosperidad. "¿Qué lleva a la disensión (discordia y peleas) y cómo los conflictos (disputas y pleitos) se originan entre ustedes? ¿No se originan de sus deseos sensuales que están siempre combatiendo en sus miembros físicos? Ustedes son envidiosos y codiciosos (lo que otros tienen) y sus deseos no son cumplidos; de esta manera se vuelvan asesinos (odiar es matar en cuanto se refiere a sus corazones).  Arden de envidia y enojo y no pueden obtener (la gratificación, el contento y la felicidad que buscan) así que combaten y luchan.  Ustedes no tienen porque no piden, (o) piden (a Dios por ello) y aún fallan en recibir, porque piden con propósito equivocado y motivos malos y egoístas.  Su intención es (cuando obtienen lo que desean) gastarlo en placeres sensuales.  Ustedes (son como) esposas infieles (¡teniendo aventuras amorosas ilícitas con el mundo y rompiendo su voto matrimonial con Dios!) ¿No saben que el ser amigo del mundo es ser enemigo de Dios?  Así que cualquiera que escoja ser amigo del mundo toma una actitud como de enemigo de Dios" (Stg 4:1-4).  Leer también Santiago 4:13-17 y 5:1-5.

             Jesús mismo se dirige a la iglesia en Apocalipsis con referencia a la falsa prosperidad y aclara lo que son las verdaderas riquezas que tenemos en El.  "Porque tú dices: Yo soy rico, he prosperado y me he enriquecido, y de nada tengo necesidad, y no te das cuenta y comprendes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.  Por tanto yo te aconsejo que de Mi compres oro refinado y probado en el fuego, para que seas (verdaderamente) rico y vestiduras blancas para vestirte y evitar que se vea la vergüenza de tu desnudez y ungüento para poner en tus ojos para que veas" (Ap 3:17-18).

            Aquí podemos ver claramente que la tibieza era el objeto de reprobación con el que Jesús estaba tratando en esta iglesia.  ¿Cuál era la principal manifestación de la tibieza?  ¡Falsa prosperidad!  Es decir que la iglesia pensó que ellos eran ricos, bendecidos y no tenían necesidad de nada, pero en realidad ellos eran desgraciados, miserables, ciegos, pobres y desnudos de acuerdo al punto de vista de Dios.  Hermanos y hermanas, ¡Es el punto de vista de Dios el que importa!  ¿Cuál es entonces la única solución cuando nos hallamos a nosotros mismos víctimas de la falsa doctrina y prácticas de falsa prosperidad?  El arrepentimiento es la única solución, y eso es, cambiar de ideas y actitudes.

            Escogimos andar en el amor del Señor que produce Su verdadera prosperidad en nosotros y a través de nosotros.

            "En el principio (antes de todo el tiempo) era el Verbo (Cristo) y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios mismo.  El estaba presente originalmente con Dios.  Todas las cosas fueron hechas y llegaron a existir a través de El; y sin El ni una cosa de lo que ha sido hecho fue hecha.  En El estaba la Vida y la Vida era la Luz de los hombres...  Y el Verbo (Cristo) se hizo carne (humano, encarnado) y habitó -- estableció Su tienda de carne, vivió un rato -- entre nosotros; y nosotros (verdaderamente) vimos Su gloria -- Su honor, Su majestad; tal gloria como la que un unigénito recibe de su padre, lleno de gracia (favor, bondad) y todos recibimos --  todos tuvimos una parte y todos fuimos suplidos -- con una gracia tras otra y bendición espiritual sobre bendición espiritual, e incluso favor sobre favor y don (colmado) sobre don" (Juan 1:1-4, 14,16).

            "¡Gracias Padre por hacernos un pueblo verdaderamente próspero a través de Tu inexpresable acto de generosidad en Jesús, nuestro Señor! ¡Amén!"


Siendo un Mayordomo Fiel

            Espero que ya estemos comprendiendo los principios de la verdadera generosidad, prosperidad, provisión y bendición de Dios.  También necesitamos entender como quiere el Señor que manejemos las cosas que nos confía.  Solo siendo un buen mayordomo o administrando bien todo (espíritu, alma y cuerpo) lo que Dios provee, determinará cuánto podemos ser usados en Su reino.

            Encontramos en Lucas, Capítulo 16, el comentario que Jesús hizo del administrador de una finca terrenal y como administró esta empresa.  Tómese un tiempo para leer los versos 1-9.  Jesús resume esta parábola diciendo, "El que es fiel en muy poco (cosa), es fiel también en lo más; y el que es deshonesto e injusto en muy poco (cosa) es deshonesto e injusto también en lo más.  Por lo tanto, si no has sido fiel en el (caso de) la riqueza injusta -- las riquezas engañosas, dinero, posesiones -- ¿quién te confiará las verdaderas riquezas?  Y si no has demostrado ser fiel en lo que pertenece a otro (ya sea a Dios o al hombre), ¿quién te dará lo que te pertenece (es decir, las verdaderas riquezas)?  Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apoyará y querrá mucho al uno y menospreciará al otro.  No puedes servir a Dios y las riquezas -- riquezas, eso es a cualquier cosa en la cual confíes y con la cual cuentas" (Lc 16:10-13).

            Para ser buenos mayordomos de los recursos de Dios en que tengamos control, debemos ver primero que todo, que Dios es nuestra fuente para todo.  El es el dueño de todo lo que poseemos e incluso hemos sido comprados por la preciosa sangre de Jesús.  Esto debería de darnos un determinado sentido de responsabilidad para con El en el manejo de nuestros asuntos.  Como he declarado antes, Dios nos confía cosas para ver como las administraremos.  Si las administramos pobre o irresponsablemente, entonces no debemos esperar que el Señor siga confiándonos Sus recursos.  En Su misericordia muchas veces El lo hace, sin embargo, mientras continuamos siendo bendecidos por un tiempo, eventualmente habrá un día en que tendremos que rendirle cuentas a El.  Todos nosotros hemos fallado en el área de la mayordomía, pero con un corazón arrepentido podemos empezar otra vez, demostrando nosotros mismos fidelidad al Señor comenzando con las cosas pequeñas.

            No es la cantidad de dinero o la cantidad de bienes que podamos poseer o podamos dar a otros como un acto de generosidad, sino que es nuestra actitud de corazón y nuestro deseo de glorificar a Dios que hace la diferencia.  En II Corintios, Capítulo 8, Pablo da un informe de la generosidad de las iglesias de Macedonia.  "Queremos decirles además, hermanos, acerca de la gracia (el favor y la bendición espiritual) de Dios que ha sido evidente en las iglesias de Macedonia (despertando en ellos el deseo de dar limosna); porque en medio de una prueba muy dura de severa tribulación, su abundancia de gozo y su profunda pobreza (juntas) han sobreabundado en riqueza de abundante generosidad de su parte. Porque doy testimonio, (ellos dieron) de acuerdo a su habilidad sí, y más allá de su habilidad y (ellos lo hicieron) voluntariamente, rogándonos insistentemente por el favor y solidaridad de contribuir en esta ministración para (la ayuda y sustento de) los santos (en Jerusalén)" (II Co 8:1-4).  ¿Podemos participar nosotros en las necesidades de todos los santos alrededor de nosotros con este mismo espíritu de generosidad rogando por la oportunidad de ayudar?  Eso espero, hermanos y hermanas, porque esta es la buena mayordomía.

            Permítanme interponer este punto ahora mismo.  Jesús nos ha dicho que para poder seguirlo a El debemos estar dispuestos a negarnos a nosotros mismos diariamente y tomar nuestra cruz.  El acto de abnegación que esta iglesia de Macedonia practicaba fue lo que les trajo una abundancia de gozo.  Abnegación y pobreza no son lo mismo.  No permaneceremos pobres si practicamos la abnegación por el amor de Dios para ayudar a otros; más bien comenzaremos a experimentar la prosperidad de adentro hacia afuera.

            Un espíritu de pobreza, que desafortunadamente muchos han recibido, es manifestado en egoísmo, avaricia e ignorancia.  Mientras que un espíritu de abnegación es el resultado de la generosidad, amor y sabiduría.  Muchos cristianos aun dicen que están siendo pobres para glorificar a Dios, pero nosotros sabemos que el sólo ser pobres no glorifica a Dios.  Lo que glorifica a Dios es un corazón generoso que se manifiesta a si mismo por dar a otros no importando cuanto posee.  En este caso fue reconocido que la iglesia Macedonia no tenía abundancia de recursos y estaban siendo muy presionados, pero ellos estaban sobreabundando en abundancia de gozo y estoy seguro que ellos fueron prosperados en toda manera a su debido tiempo.

            Jesús le dijo a la iglesia en Esmirna, "Yo conozco tu aflicción y congoja y problema apremiante y tu pobreza; ¡pero tú eres rico!" (Ap 2:9).  Debemos aprender a confiar siempre en Dios y aprender a estar contentos, sabiendo que si somos fieles en practicar Su generosidad, El nunca nos fallará.

            El tener mucho dinero y cosas materiales no es el secreto para la verdadera felicidad, ni nos da ninguna auténtica seguridad.  Solamente la confianza y obediencia a Dios nos dan la verdadera paz y gozo. ¡Aleluya!

            "Deja que tu carácter o disposición moral sea libre del amor al dinero (incluyendo la codicia, avaricia, concupiscencia, y el anhelo por las posesiones terrenales) y sé satisfecho con tus actuales (circunstancias y con lo que tienes); porque El (Dios) mismo ha dicho, "No te fallaré de ninguna manera ni te abandonaré ni te dejaré sin apoyo. ¡No (lo haré), no (lo haré), no te dejaré bajo ningún punto desamparado ni abandonado ni defraudado (disminuir Mi autoridad sobre ti)! ¡(Ciertamente no)!"  Así que tomemos consuelo y seamos animados y segura y atrevidamente digamos "El Señor es mi Ayudador; no me alarmaré (no temeré o tendré pavor o estaré aterrorizado). ¿Qué me puede hacer el hombre?" (He 13:5-6).

            El que seamos ricos o pobres en posesiones materiales no determina nuestra espiritualidad.  Lo que determina nuestra espiritualidad es como manejamos nuestras posesiones.  Vea lo que el Señor le dice a aquellos que son ricos en posesiones.  "A los ricos de este siglo manda que no sean orgullosos y arrogantes y despreciativos de otros, ni a poner sus esperanzas en las riquezas inciertas sino en Dios, que rica e incesantemente nos provee de todo para (nuestro) disfrute.  (Mándales) a hacer el bien, que sean ricos en buenas obras, que sean liberales y generosos de corazón, dispuestos a compartir (con otros).  De esta manera acumulando para ellos mismos (las riquezas que perduran para siempre como) un buen fundamento para el futuro, de manera que puedan asir eso que es realmente la vida" (I Ti 6:17-19).

            A medida que nos demos cuenta de cuanto ha hecho Jesús por nosotros, responderemos con gratitud a las oportunidades de ser vasos de bendición para otros.  "Porque están llegando a conocer progresivamente y a reconocer más fuerte y claramente la gracia de nuestro Señor Jesucristo -- Su bondad, Su grata generosidad, Su inmerecido favor y bendición espiritual; (en) que sin embargo El era (muy) rico, no obstante por ustedes El se volvió (muy) pobre, para que por Su pobreza ustedes pudieran ser enriquecidos -- abundantemente provistos" (II Co 8:9).

            Aquí Pablo está exhortando a la iglesia de Corinto, que era una iglesia abundantemente bendecida en todo aspecto, para que responda proporcionalmente a las necesidades de sus hermanos.  "Ya que como ustedes abundan y superan y están al frente en todo -- en fe, en palabras, en conocimiento, en todo celo y en su amor por nosotros -- (procuran que ustedes vengan al frente ahora y) abunden y superen en esta grata obra (de dar limosna) también" (II Co  8:7).  Jesús dijo, "Más bienaventurado es dar que recibir."  Es un gran privilegio el que nos sea dada la oportunidad por el Señor de ser un canal de provisión para otros.  "Como está escrito, El (la persona benevolente) esparce; El da a los pobres; ¡Sus hechos de justicia y bondad y amabilidad y benevolencia continuarán y durarán para siempre!" (II Co 9:9). ¡Aleluya!

            Vemos que Dios le da semilla al que siembra, no al egoísta. "Y (Dios) Quien provee semilla al que siembra y pan para comer, proveerá también y multiplicará tus (recursos para) sembrar, y aumentará los frutos de tu justicia (que se manifiesta a sí misma en bondad, amabilidad y benevolencia activas).  Así serán enriquecidos en todas las cosas y en toda manera, de modo que puedan ser generosos y (su generosidad como es) administrada por nosotros producirá acción de gracias a Dios...Pues por (su) posición de la prueba de este ministerio, ellos glorificarán a Dios por la lealtad y obediencia de ustedes al evangelio de Cristo que ustedes confiesan, así como por su liberalidad de corazón generoso para ellos y para todos (los otros necesitados)" (II Co 9:10-11,13).

            Revisemos los puntos principales de estos versos escriturales.  Primero al tener un corazón generoso, Dios proveerá semilla para sembrar y pan para comer.  Semilla para sembrar es ayudar a otros y yo creo que pan para comer se explica por sí solo, ya que se relaciona a nuestras necesidades.  La Palabra está diciendo aquí que el Señor proveerá y multiplicará nuestros recursos para sembrar y aumentará nuestros frutos de justicia, es decir que por sembrar aquí en la tierra, como hacia Dios, ganamos recompensas eternas de justicia en el cielo. ¡Qué bendición!  También nuestra justicia se manifiesta a si misma en el fruto del Espíritu - bondad (benevolencia), amabilidad y amor.

Segundo, vemos que seremos enriquecidos en todas las cosas y de toda manera para que podamos ser generosos.  No podemos dar lo que no tenemos, así que por consiguiente cuando Dios ve que El puede confiar en nosotros, El nos da más para que podamos dar más.  Este es un ciclo de nunca acabar que solamente puede ser experimentado por la práctica de los principios de generosidad de Dios.

            Tercero, la generosidad produce y da a luz acción de gracias y gloria a Dios y le da a la gente un testimonio de nuestra obediencia al evangelio de Jesucristo que nosotros confesamos.  Debemos ser hacedores de la Palabra si deseamos ser una bendición para otros y ser bendecidos nosotros mismos por Dios.  "Sino obedezcan el mensaje; sean hacedores de la Palabra y no solamente oidores de ella, engañándose a ustedes mismos (engaño por razonar contrariamente a la Verdad)...Pero el que mira cuidadosamente en la ley perfecta, la (ley) de la libertad y es fiel a ella y persevera en estudiarla, no siendo un oidor descuidado que olvida, sino un hacedor activo (que obedece), él será bendecido en su hacer (su vida de obediencia)" (Stg 1:22,25).

            Déjenme compartirles otro testimonio personal para enfatizar la importancia de ser fiel, obediente y generoso.  Esto no es con la intención de exaltarme a mi mismo, sino solamente testificar de la fidelidad de Dios.

            A principios de 1983 mientras nos estábamos preparando para trasladarnos a vivir y a servir al Señor en Honduras, sentí que era necesario establecer una fecha de partida.  Es decir, dar un paso de fe, no esperar hasta que tuviéramos suficientes fondos a mano para dar el paso.  En realidad el día que fijamos la fecha para partir teníamos $62.00 a nuestro nombre.  Era evidente en lo natural que ni siquiera teníamos suficiente dinero aun para comprar alimentos para esa semana, mucho menos planear trasladarnos a otro país.  Estoy seguro que pueden imaginarse los gastos varios en que uno puede incurrir en tal movimiento.  Habíamos estado viviendo por fe y confiando en el Señor por más de diez años y siempre habíamos visto Su fidelidad para con nosotros, pero este era un nuevo paso de fe e íbamos a tener que continuar confiando aún más en El, como aprenderíamos pronto.

            Mientras estaba sentado en mi escritorio meditando en las próximas decisiones, el teléfono timbró.  Era un hermano en Cristo llamando de otro estado aproximadamente a l,000 millas de distancia.  El dijo que se sintió fuertemente impulsado a llamarnos e invitarnos a venir de visita.  Le dije que en ese momento parecía improbable que pudiéramos ir.  Yo no le dije acerca de nuestras necesidades financieras, solamente que habíamos fijado la fecha de partida y teníamos muchas cosas que hacer para prepararnos para ese traslado a Honduras.  El dijo que comprendía y se despidió.

            En menos de 30 minutos otro hermano vino a mi casa y dijo que mientras estaba orando por nosotros esa mañana él había sentido que íbamos a ir de viaje muy pronto, así que él ofreció su carro económico y algún dinero para combustible.  El no sabía nada acerca de la llamada que yo acababa de recibir.  Después que él se fue yo estaba algo asustado porque no había considerado este viaje o ningún otro viaje aún como una remota posibilidad en el momento.

            Sentí que el Señor me movió a llamar al hermano que había llamado y nos había invitado a venir y aceptar su invitación.  Nos preparamos y salimos el día siguiente.  Tomamos el carro económico de este hermano y el dinero del combustible, además de nuestros $62.00 y nos dirigimos a nuestro destino.

            Llegamos el siguiente día al anochecer y fuimos invitados a compartir la Palabra en el hogar de uno de los cristianos del lugar.  Habían aproximadamente 30 personas reunidas y tuvimos un buen tiempo de comunión.  Durante esta reunión un hermano compartió que su bicicleta había sido robada ese día y que deseaba oración para que Dios le supliera otra bicicleta pronto, ya que trabajaba a 15 millas de distancia en una planta empacadora de fruta y utilizaba su bicicleta para ir y venir del trabajo.

            Luego alguien dijo que se sentía guiado a tomar una ofrenda de amor para nosotros, y así lo hizo, dándonos aproximadamente $250.00.  Esta fue una bendición sorpresiva para nosotros, pero el Espíritu Santo me dijo que le diera la ofrenda al hermano cuya bicicleta había sido robada.  Le di el dinero a otro hermano para que se lo diera a él, para que no supiera de quien vino.

            Al siguiente día fuimos a visitar a unos amigos en otro pueblo cercano.  Le puse combustible al carro usando más del dinero que me había sido dado para regresar.  Cuando llegamos al hogar de estas personas sentimos que algo extraño estaba sucediendo.  Después de hablar con ellos por un momento nos enteramos que él había perdido su trabajo y estaba a punto de perder su casa, carro, etc.  Cuando fui a la cocina a tomar agua fría del refrigerador, hallé que estaba vacío.  La verdad era que no tenían dinero ni alimento, de  manera que nos sentimos guiados a llevarlos a la tienda de comestibles y gastar los $62.00 que teníamos para comprarles algo.  Esto nos dejó con el restante dinero del combustible que no era suficiente ni para llevarnos de regreso a nuestra casa en Mississippi.

            El diablo comenzó a mentirnos y a decirnos que éramos tontos porque habíamos dado nuestra ofrenda de $250.00 y gastado los últimos $62.00 que teníamos en el mundo, y que ni siquiera teníamos suficiente dinero para el combustible de regreso a Mississippi.  Mientras íbamos de regreso para el otro pueblo donde estábamos de visita, Satanás siguió martilleándonos con estos pensamientos temerosos.  Sabíamos que Dios no nos había dado un espíritu de temor, sino de amor, poder y dominio propio (II Ti1:7), así que descansamos en la paz de Dios.

Cuando llegamos a la casa del hermano que nos había invitado a venir, él nos dijo que había recibido una llamada telefónica de una hermana de la comunidad y que ella quería vernos tan pronto como fuera posible.  La llamamos y vino inmediatamente a la casa.  Nos dijo que era una mujer sola que se había divorciado de su esposo hacía muchos años, pero por alguna razón él había continuado sosteniéndola financieramente y que ella se había sentido dirigida a ayudarnos con nuestra obra misionera.  Ella no sabía nada sobre nuestras necesidades.  Luego nos dio un cheque por $5,000 y nosotros casi nos desmayamos en el momento.

            Al día siguiente recibimos $1,780 de otras tres fuentes, de manera que cuando salimos de regreso a casa teníamos $6,780 en ofrendas.  Cuando llegamos a casa dimos nuestro diezmo y varias ofrendas a unas personas que sabíamos tenían necesidades.  Estas ofrendas fueron más de $2,500 pero aún nos quedaron aproximadamente 4,500, que fueron suficientes para pagar nuestros compromisos y trasladarnos a Honduras. ¡La gloria sea para Dios, por siempre!

            Esto no tenía sentido en lo natural.  Dios proveyó un carro prestado, más dinero para el combustible durante al viaje.  Tomamos nuestros $62.00 (todo lo que teníamos) más la ofrenda de $250.00 que recibimos en fe, sembramos todo eso (aproximadamente $312.00) en nuestros hermanos y hermanas en el tiempo de su necesidad.  Después Dios suplió nuestras necesidades con un regalo generoso de casi $7,000.00.  Nadie sabía de nuestras necesidades ni compartimos con nadie sobre nuestra condición financiera.  Pero Dios conoce todas las necesidades de todos nosotros todo el tiempo y El siempre suple nuestras necesidades de acuerdo a Sus riquezas en gloria cuando estamos interesados primero en los demás. ¡Aleluya!  ¡Bendito sea Su Nombre!

            Alguien dijo que Dios respalda al que El envía, y creo eso con todo mi corazón, pero debo agregar que El continuamente respalda a aquellos que tienen un espíritu generoso y saben cuando darle a otros.

            "Señor, ayúdanos a ser siempre obedientes a Tu voz y prontos para responder a las necesidades de los demás.  "Ahora gracias sean a Dios por Su más que contundente (Su indescriptible, inexpresable), don gratuito y precioso" (II Co 9:15). ¡Su Nombre es Jesús!


El Contentamiento Piadoso
 

            El aprender a estar contento es una de las claves para ser continuamente generoso y ser bendecido por Dios.  Espero que puedan ver que cuando nosotros no estamos contentos somos ingratos.  No tenemos una actitud de gratitud hacia el Señor.  Nos volvemos impacientes y descontentos por nuestras circunstancias del momento.  Comenzamos a ver interiormente, sintiéndonos frustrados y preocupándonos acerca de nuestras necesidades, en lugar de ver alrededor de nosotros y reparar en las necesidades de los demás.

            ¿Cuales son los requisitos básicos necesarios para estar contentos?  De acuerdo a la Palabra de Dios en I Timoteo 6:6 el primer requisito es ser una persona piadosa. "...piedad acompañada de contentamiento--el contentamiento que es una fuente de eficacia interna--es ganancia grande y abundante."  Aquí podemos ver que teniendo la seguridad y confianza en Dios como nuestra fuente total nos da el contentamiento.  La fe en Dios es el segundo requisito para el contentamiento, la fe como un fruto del Espíritu.  "Ahora bien la fe es la seguridad (la confirmación, el título de propiedad) de las cosas (que nosotros) esperamos, siendo la prueba de las cosas (que nosotros) no vemos y la convicción de su realidad -- la fe percibida como hecho real que no es revelada a los sentidos...  Pero sin fe es imposible agradar o ser satisfactorio a El.  Porque el que se acerca a Dios debe (necesariamente) creer que Dios existe y que El es galardonador de aquellos que sincera y diligentemente le buscan" (He 11:1,6).

            Ven que sin fe es imposible estar contento.  Nuestras mentes siempre estarán puestas en el futuro y en las necesidades que tendremos y lo que estaremos viviendo mañana, la semana próxima, el mes próximo y el año próximo.  Por lo tanto la piedad es la característica de uno que confía y tiene fe en Dios para su provisión total.  Esta confianza segura nos descarga y libera para ser un pueblo generoso.

            El tercer requisito para el contentamiento es estar agradecidos por lo que tenemos ahora.  Continuemos en I Timoteo 6.  "Porque nada hemos traído al mundo, y obviamente no podemos sacar nada del mundo.  Pero si tenemos alimento y vestido, con estos estaremos contentos (satisfechos)" (v. 7-8). ¿Estamos agradecidos por el alimento y el vestido?  Sabemos de muchos pueblos y naciones que no cubren ni siquiera estas necesidades básicas. ¿Han visto alguna vez a personas muriéndose de hambre y desnudez?  Es una visión penosa, ¡créanme!

            Aunque a través de los siglos del tiempo han habido personas enterradas con sus riquezas y posesiones, sabemos que esto no les aprovecha en nada después que su vida termina aquí en la tierra.  ¿Qué dice Jesús acerca de nuestra responsabilidad en esta área del ministerio?  "Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.  Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber;...desnudo, y me cubristeis...Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber?...desnudo, y te cubrimos?...Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis." (Mt 25:34-40 VRV). (Sírvanse leer los versos 41-46 para mayor instrucción). Sin corazones agradecidos y contentos nosotros no responderemos a estos tipos de necesidades.

            El cuarto requisito para estar contento es no amar el dinero, las riquezas y las posesiones.  I Timoteo 6:9-10 continúa diciendo, "Y aquellos que anhelan ser ricos caen en tentación y en una trampa y en muchos deseos necios (inútiles, descreídos) y dañinos que hunden al hombre en la ruina y la destrucción y en una miserable perdición: porque raíz de todos los males es el amor al dinero; es a través de esta ansia que algunos se han descarriado, y se han apartado de la fe y se traspasaron ellos mismos con muchas punzadas agudas (mentales)".  Aquí vemos que para estar contentos debemos estar libres del amor al dinero.  Vemos una vez más que el amor al dinero y anhelar riquezas demuestra que nos hemos apartado de nuestra fe en Dios y hemos caído en tentación y destrucción.  El consejo de Dios en este caso es huir de estos atavíos y volver a la santidad que trae contentamiento.  "Pero en cuanto a ti, oh hombre de Dios, huye de todas estas cosas; aspira a, y busca la justicia (es decir, la posición correcta con Dios y la verdadera bondad), la piedad (que es el temor amoroso de Dios y ser como Cristo) la fe, el amor, la constancia (paciencia) y la mansedumbre" (v. 11).

            El quinto requisito para estar contento, es no estar temeroso ni ansioso acerca de nuestras futuras necesidades.  Mencioné esto antes pero quiero ser más específico en lo que la Palabra de Dios dice sobre esta área del contentamiento.  En Mateo, Capítulo 6, Jesús habla de Su fidelidad para proveer a aquellos que pongan sus prioridades en orden.  "Por tanto les digo, dejen de estar perpetuamente inquietos (ansiosos y preocupados) por su vida, que comerán o que beberán, y acerca de su cuerpo que se pondrán. ¿No es la vida mayor (en calidad) que el alimento, y el cuerpo superior a (y más excelente) que el vestido?...(Sírvanse leer completamente en sus Biblias estos versos)..."Por tanto no se preocupen ni estén ansiosos diciendo, ¿Qué vamos a tener para comer, o qué vamos a tener para beber o qué vamos tener para ponernos? Porque los gentiles (paganos) desean y anhelan y diligentemente buscan todas estas cosas; y vuestro Padre celestial sabe muy bien todo lo que necesitan.  Pero busquen (aspiren y procuren) ante todo Su Reino y Su justicia (Su manera de hacer y estar correcto); y entonces todas estas cosas les serán además dadas.  Así que no se preocupen o estén ansiosos acerca del mañana, porque el mañana tendrá sus propias preocupaciones y ansiedades.  Basta al día sus propios problemas" (v. 25-34).

            Para estar contentos debemos aprender a confiar en el Señor más que nunca, y colmados de acción de gracias por Su provisión; no ser un pueblo codicioso, egoísta, temeroso y ansioso.  "Sean sus costumbres o manera de vivir sin avaricia; y estén contentos con las cosas que tienen; porque El dijo: No te desampararé, no te dejaré, de manera que podemos decir confiadamente, El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre...Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (He 13:5-6,8). ¡Aleluya!

            Como discutimos anteriormente en estos escritos, el tema de la motivación incorrecta puede afectar también nuestro estado de contentamiento.  Personalmente me siento afligido en mi espíritu cuando veo a aquellos que están supuestamente llamados a ser ejemplos para el cuerpo de Cristo, es decir los lideres, ministros, etc. que no viven contentos.  Este descontento conduce a muchas prácticas que son motivadas carnalmente y están basadas en un intento de ganar en una forma deshonesta, engañosa e hipócrita.  Si usted es uno de estos vasos escogidos de Dios, por favor tome esto de corazón y examínese a usted mismo.  "Examínense y pruébense y evalúense ustedes mismos, para ver si están en la fe y mostrando los frutos propios de ella.  Pruébense y demuestren a ustedes mismos, (no a Cristo). ¿No se dan cuenta y saben ustedes mismos (completamente por una experiencia siempre en aumento) que Jesucristo está en ustedes?  ¡A menos que estén (fingidos) desaprobados en la prueba y rechazados!  Pero espero que se den cuenta para que no estamos (fingidos) desaprobados y rechazados.  Pero oro que no hagan nada malo ...Porque nada podemos contra la Verdad (ni servir a ningún grupo o interés personal) sino solamente por la Verdad (que es el evangelio)" (II Co 13:5-8).  Sabemos también que hay falsos mensajeros (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) que vendrán a engañar y a sacar partido del pueblo para su beneficio personal.  Podemos identificarlos muy pronto por sus frutos.  "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a ustedes vestidos de ovejas, pero por dentro son como lobos devoradores, los reconocerán completamente por sus frutos...por tanto los conocerán bien por sus frutos.  No todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt 7:15-21).

            Jesús tendrá la última palabra con respecto a como vivimos nuestras vidas aquí en la tierra.  Debemos guardar y proteger nuestros corazones y mentes de las tentaciones que nos hacen vivir descontentos y nos vuelven individuos egoístas.

            A través de Pablo somos advertidos también a no acercarnos y evitar a aquellos que se comprometen en esquemas egoístamente motivados.  "Pero si alguno enseña otra cosa y no atiende a los bien fundados y sanos mensajes de nuestro Señor Jesucristo (el Mesías) y a la doctrina que está de acuerdo con la piedad (piedad hacia Dios), está henchido de orgullo y atontado con presunción aunque él es lamentablemente ignorante.  El tiene un mórbido afecto por la controversia y las disputas y contiendas acerca de palabras, que resulta en (produce) envidia y celos, peleas y disensiones, abusos, e insultos y calumnias, malas sospechas y riñas prolongadas, discusiones necias y fricción perpetua entre hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que imaginan que la piedad o justicia es una fuente de ganancia (un negocio para hacer dinero, un medio de sustento). Apártate de los tales" (I Ti 6:3-5).

            Veamos por un momento algunos ejemplos santos puestos ante nosotros en la Palabra de Dios y que nos muestran el fruto del contentamiento y una vida de fe, confianza en el Señor.  ¡Recuerden!  Nuestras prioridades deben estar en el orden adecuado de manera que nuestras acciones sean motivadas correctamente.  Debemos buscar primero Su reino y Su justicia, predicar el evangelio y más importante aún, ¡vivir el evangelio!  Amén.  Como siervos fieles de Dios siempre buscaremos hacer la voluntad de nuestro Creador, el Señor Jesucristo.  "Porque nuestra apelación (al predicar) no se origina de ilusión o error o propósito o motivo impuro, ni de fraude o engaño.  Sino que como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiaran las buenas noticias (el evangelio), así que hablamos no para agradar a los  hombres, sino para agradar a Dios que prueba nuestros corazones (esperando que sean aprobados).  Porque como ustedes saben nunca recurrimos ya sea a palabras de lisonja o a algo disimulado para encubrir motivos avaros o pretextos por ganancia, Dios es nuestro testigo...porque ustedes recuerdan hermanos, nuestro arduo trabajo y esfuerzos.  Trabajamos noche y día (y ejercimos nuestro oficio) para no ser una carga a ninguno de ustedes (por nuestro mantenimiento) mientras les proclamamos las buenas noticias (el evangelio) de Dios" (I Tes 2:3-9).

            Pablo, Silas y Timoteo sirvieron en medio de las iglesias de Tesalónica por una temporada y lo hicieron solamente motivados para predicar el evangelio. Ellos no exigieron honor o reclamaron que la gente les pagara por su ministerio, sino que en lugar de ello decidieron trabajar en sus propios oficios entre ellos, para no ocasionarles que tropezaran al requerirles apoyo financiero.

            Esta es una de las condiciones más lamentables que vemos ahora dentro de muchos obreros cristianos.  Ellos no servirán a sus hermanos y hermanas a menos que se les dé remuneración financiera o recompensa.  Deberíamos seguir los ejemplos escriturales, no los métodos del hombre aun cuando estos sean aparentemente exitosos.  "Porque ustedes mismos saben cuán necesario es que imiten nuestro ejemplo, porque no anduvimos desordenadamente o eludiendo nuestros deberes cuando estuvimos con ustedes --no fuimos perezosos. Ni nos comimos el pan de nadie sin pagarlo, sino que con trabajo y esfuerzo trabajamos noche y día, para que no fuéramos una carga o nos aprovecháramos de ninguno de ustedes (por nuestro mantenimiento). No (fue) porque no tenemos el derecho (para tal mantenimiento), sino (que deseamos) para hacernos nosotros mismos el ejemplo que ustedes sigan" (II Tes 3:7-9).  Podrán preguntarse, ¿es por consiguiente incorrecto que recibamos ayuda los unos de los otros? ¡Desde luego que no! Pero debe de ser ayuda y apoyo que venga voluntariamente de aquellos que se sientan guiados por un corazón generoso, no de aquellos que se sientan obligados por nuestra petición o manipulación para que lo hagan.  ¿Cómo podemos saber cuál es la manera adecuada para conducirnos nosotros mismos?  Siendo siempre sensibles al Espíritu Santo y viviendo una vida de fe en Dios.

            Dios es siempre el que nos mantiene, no importa como lo hace El o a quien utilice para hacerlo.  Las tradiciones de los hombres siempre impiden que el evangelio sea efectivo.  Si seguimos tradiciones tales como - "a aquellos en ministerio a tiempo completo" se les tiene que pagar un salario, etc. - así podemos anular la efectividad del evangelio, apagando el Espíritu Santo en medio de aquellos que están tratando de alcanzar o enseñar por Jesús.  ¡Recuerden! El "ministerio a tiempo completo" es una actitud del corazón, no un título o una posición.

            Pablo y sus compañeros eran "ministros a tiempo completo", ¿no es cierto?  Ellos nos dieron un buen ejemplo a seguir. ¿Qué era eso?  Trabajar en un oficio cuando es lo mejor para la gente a la que estamos sirviendo en ese momento, o no trabajar en un oficio cuando no es lo mejor para el pueblo al que estamos sirviendo en ese momento.  Esto suena muy sencillo, pero en cualquier caso necesita fe.  Se requiere fe para trabajar, y fe para dejar el trabajo, o el no trabajar del todo.  Todo esto deberá ser hecho de acuerdo a la necesidad y al deseo del Señor.                                 

            Veamos algunas directrices que Pablo nos dio en I Corintios, Capítulo 9.  "...el Señor ordenó que aquellos que publican las buenas nuevas (el evangelio) deberán vivir (recibir su mantenimiento) del evangelio.  Pero yo no he hecho uso de ninguno de estos privilegios, ni estoy escribiendo esto para (sugerir) que cualquier provisión sea hecha para mi (ahora).  Porque preferiría morir a que alguien anulara y me privara de mi (razón para) gloriarme (en el asunto).  Pues si yo (solamente) predico el evangelio, eso no me da razón para vanagloriarme, porque siento impuesta necesidad para hacerlo.  ¡Ay de mí! si no predico las buenas noticias (el evangelio)!  Por lo cual si hago este trabajo de mi buena voluntad, entonces tengo mi paga (mi recompensa); pero si no es de mi propia voluntad, sino que es hecho de mala gana y por obligación, estoy (todavía) encargado de una (sagrada) administración y comisión.  ¿Cuál, pues, es el (verdadero) galardón que obtengo?  Sólo esto: que en mi predicación de las buenas nuevas (el evangelio), pueda ofrecerlo (absolutamente) libre de gasto (a cualquiera), no aprovechándome de mis derechos y privilegios (como un predicador) del evangelio.  Por lo cual, aunque soy libre en todo sentido del control de cualquiera, me he hecho a mi mismo un siervo en cautiverio para todos, para poder ganar a mayor número (para Cristo)" (I Co 9:14-19).

             Revisemos estos principios.  Primero, aquellos de nosotros que somos obreros cristianos, deberíamos vivir del evangelio - es decir que deberíamos recibir mantenimiento del ministerio del evangelio.  Segundo, no debiéramos de abusar de este privilegio o sugerir que seamos mantenidos de alguien.  Tercero, sería mejor morir que traer oprobio a la habilidad de Dios para mantenernos y negar nuestra fe en El.  Cuarto, predicar el evangelio no nos da lugar para vanagloriarnos porque es un privilegio hacerlo.  Es decir, que predicamos el evangelio por un acto voluntario de nuestro libre albedrío y consideramos que el privilegio de ser encargados para predicar, es nuestra recompensa y pago.  Quinto, la recompensa que recibimos es ofrecer el evangelio libre y sin gasto para todos, y no de aprovecharnos de nuestros derechos como predicadores.  Sexto, que permaneceremos libres del control de cualquiera.  O sea que su apoyo financiero no nos controla y que somos siervos en cautiverio para todos por amor al evangelio. ¡Aleluya!  ¡Estos principios nos mantendrán contentos!

            Por experiencia personal sé que permanecer contento en todo tiempo es un proceso de aprendizaje, pero por la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo es posible.  ¡Todo es posible para aquellos de nosotros que podamos solamente creer!  ¡Amén!  "...porque he aprendido a estar contento (satisfecho a un punto donde no estoy preocupado o inquieto) en cualquiera que sea el estado que me encuentre.  Sé vivir humildemente y en circunstancias estrechas; y sé también de disfrutar lo mucho y vivir en abundancia.  He aprendido en cualquiera y toda circunstancia, el secreto de afrontar toda situación, ya sea bien alimentado o con hambre, teniendo lo suficiente y disponiendo de o estar sin nada y en necesidad.  Tengo fuerza en todas las cosas en Cristo que me fortalece -- Estoy listo para lo que sea, y es igual en cualquier situación por medio de Aquel que me infunde fortaleza interior, (es decir, que soy autosuficiente en la suficiencia de Cristo)" (Fil 4:11-13).

            "Señor Jesús, Tú eres más que suficiente para satisfacer todas nuestras necesidades.  Recurrimos a Tu fortaleza cada día para poder estar contentos en Ti, y así, podamos mostrar un testimonio fuerte y positivo de Tu fidelidad para con nosotros, de manera que podamos ser un pueblo dador y generoso.  Queremos todo esto para Tu gloria.  ¡Amén!"


Los Diezmos, Primicias, Ofrendas
y
Ofrendas de Amor (Limosnas)

            He dejado a propósito este tema del dar los diezmos, (primicias), ofrendas y ofrendas de amor (limosnas) por último.  Siempre ha sido un tema delicado y grandemente malentendido.  Si usted está leyendo este capítulo sin haber leído los capítulos anteriores entonces no será capaz de recibir estas verdades en su corazón.  Recuerde, como declaré en el prefacio, la falta de generosidad o mala voluntad para dar en los cristianos indica falta de conocimiento, una mente no renovada, falta de obediencia, y apagamiento del Espíritu Santo.  Ha habido suficiente comunicación en estos escritos para iluminarnos en todas las cuatro áreas de este problema.  Ahora deberíamos ser capaces de participar y hacer la voluntad de Dios siendo un pueblo generoso y dador.  ¡Aleluya!  ¡Regocíjese!  Más bienaventurado es dar que recibir (vea Hechos 20:35).

            A medida que hablamos acerca los diezmos, primicias, ofrendas y limosnas, debemos recordar que todo nuestro dar y actos de generosidad y amor, han de ser hechos hacia el Señor y en Su Nombre o no tienen mucho valor desde el punto de vista de Dios.  "Y todo lo que hagan -- no importa lo que sea -- sea de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús y en (dependencia hacia) Su Persona, dando alabanza a Dios Padre por medio de El" (Col 3:17).  Esto debería de motivarnos a glorificar a Dios a través de nuestro dar y nuestra generosidad.  Esta manera adecuada de dar trae a nosotros bendición continua a nuestro espíritu, alma y cuerpo.

            Hablemos acerca de lo que se entiende por diezmos y primicias de acuerdo a la Palabra de Dios.  Si estudiamos las definiciones hebrea y griega de ambos, hallamos que vienen de la misma palabra raíz que significa: lo principal, la primera porción, el primer 10% o 1/10 de nuestro aumento o ganancia.  Esto incluye dinero y finanzas o bienes y cantidades.  "Honra a Jehová con tu capital y la cantidad suficiente (de labores honradas) y con las primicias de todos tus ingresos" (Pr 3:9).  Si somos un pueblo agradecido que reconoce que Dios es nuestra fuente total y el verdadero dueño de todo lo que poseemos, entonces el traer los diezmos y las primicias al Señor es un requisito muy pequeño que cumplir.  Dios es misericordioso hacia nosotros y quiere bendecirnos a través de la pequeña cantidad que le damos de nuevo a El.  Yo personalmente puedo testificar que la mayor parte de mi vida cristiana (y esto es, desde luego, no para decir que he sido siempre obediente en toda área) he conducido el diezmar.  No siempre he comprendido los principios del diezmar pero por la gracia de Dios he sido capaz de diezmar y dar primicias.  He dado tan poquito como cincuenta centavos por semana que era el 10% de mi ingreso o mis ganancias ($5.00/semana) y tanto como $1,200.00 en un día que fue el 10% de una ofrenda de $12,000 que recibí.  Dios siempre ha cumplido Su promesa para mi.  El nunca me ha fallado, ni dejado sin sustento, ni me ha abandonado aun cuando yo le he fallado muchas veces.  ¿Qué estoy diciendo?  Estoy diciendo que Dios honra Su Palabra siendo fiel a nosotros cuando seguimos Sus instrucciones.  ¡Todos deberíamos de diezmar y traer las primicias a El!  ¡Hermanos y hermanas, estas son Sus instrucciones!  Algunos pueden decir rápidamente que es puro legalismo el diezmar y dar el 10% de su ingreso.  Yo creo que es peligroso jugar con fuego.  Sabemos que nuestro Dios es fuego consumidor (vea He 12:28-29).  Deberíamos darnos cuenta de que Dios nunca nos maldice o castiga por dar diezmos y traer las primicias a El.  Si no damos diezmos y primicias seguro que estaremos perdiendo de Sus bendiciones porque siempre segamos lo que sembramos.

            ¿Cree usted que toda la Biblia es la Palabra de Dios?  "Toda escritura es dicha por Dios (dada por Su inspiración) y útil para instrucción, para redargüir y dar convicción de pecado, para corrección de error y disciplina en obediencia y para entrenamiento en justicia (en vida santa, en conformidad a la voluntad de Dios en pensamiento, propósito y acción)" (II Ti 3:16).

            Si usted está completamente de acuerdo con la Palabra de Dios, entonces considere lo que El dice en Malaquías.  Malaquías es una lección sobre el pueblo de Dios desobediente, infiel y rebelde. "¿Robará o defraudará el hombre a Dios?  Sin embargo ustedes Me roban y Me defraudan.  Pero dicen, ¿De que manera Te robamos o defraudamos?  Ustedes han retenido sus diezmos y ofrendas. Malditos son con la maldición, porque me están robando, la nación toda.  Traigan todos los diezmos (toda la décima parte de su ingreso) al alfolí, para que haya alimento en Mi casa, y pruébenme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no les abriré las ventanas de los cielos y derramaré bendiciones, que no habrá suficiente espacio para recibirla" (Mal 3:8-10).  ¡Gloria a Dios!  ¡Qué promesa!  ¿Quisiera usted arriesgarse a perder las bendiciones que vienen de las ventanas de los cielos?  ¡Yo no! No puedo vivir sin estas provisiones divinas.

            Tal vez hemos oído muchas razones para no diezmar, pero las razones que están enumeradas en Malaquías son muy buenas razones para diezmar.  Muchos han dicho, "Yo no diezmo porque no sé adonde o a quien debería de dar el diezmo.  El Señor dice aquí en Malaquías, "traigan los diezmos al alfolí."  ¿Dónde está eso en la época de la iglesia del Nuevo Testamento?  Para tratar de responder esa pregunta veamos lo que era el "alfolí".  Era el lugar donde las necesidades del pueblo estaban siendo satisfechas y donde el ministerio del Señor se ejercía.  Deberíamos, como creyentes en Jesucristo, tener un grupo local o comunidad o congregación de la iglesia donde estas cosas estén ocurriendo.  Si no, deberíamos buscar esto, porque es la voluntad perfecta de Dios que tengamos comunión diariamente, compañerismo y asociación con creyentes del mismo sentir y que seamos mutuamente bendecidos de modo que podamos bendecir a otros.  Podemos preguntar "¿Pero dónde están estas personas?"  Únicamente el Espíritu Santo puede mostrarnos esto, pero debemos esforzarnos y ejercitar nuestra fe para ello.

            Veamos también otro principio que la Palabra de Dios nos enseña en Malaquías acerca de diezmar.  "Y reprenderé por ustedes al devorador (insectos y plagas), y no destruirá los frutos de su tierra, ni la vid dejará caer su fruto antes de tiempo en el campo, dice Jehová de los ejércitos.  Y todas las naciones los llamarán felices y benditos, porque serán una tierra de deleite, dice Jehová de los ejércitos" (Mal 3:11-12).

            Puede que no seamos agricultores, en si, pero desde luego que sembramos y cosechamos.  El devorador no es otro que Satanás mismo y él ha salido para matar, robar y destruir (vea Juan 10:10).  Si tenemos la protección de Dios sobre nuestros recursos podemos prosperar y ser bendecidos y tener más para compartir con otros.

            Muchos de nosotros no comprendemos porqué estamos experimentando escasez algunas veces.  Podría ser muy bien porque el diablo está devorando nuestros recursos.  Podemos vivir con más recursos disponibles que alguien que tenga el doble de ingresos porque Dios está reprendiendo al devorador por nosotros.  Por ejemplo, somos más saludables, menos propensos a los accidentes, nuestros bienes duran más tiempo y hacemos menos reparaciones y gastos generales, etc.  Y si tal vez somos agricultores en efecto, podemos esperar exactamente lo que esta escritura promete: mayores cosechas.  ¡Aleluya! ¡No lo olvide!  Dios nos bendice para que podamos ser una bendición para otros.  Ahora déjennos decir esto: No damos por temor, sino por fe.  Ni damos por compulsión sino libre y alegremente porque Dios ama a este tipo de dadores.  ¡Amén!

            He aquí un pensamiento añadido referente al diezmar y dar primicias.  No deberíamos de limitar esto solamente al dinero sino que también deberíamos considerar los bienes y especies como un medio de dar diezmos.  Acá en Honduras, Centro América, donde vivimos, muchas personas producen cosechas y animales para su propio consumo y para venderle a otros.  Como cristianos, podemos traer las primicias de este tipo de producto al alfolí para ministrar a otros que no tienen provisión.  Yo he visto sacos de frijoles, arroz, maíz, huevos, frutas y verduras, pollos, cerdos, ganado, leche, crema, y queso, traídos al alfolí para ser distribuidos y ser una bendición para los necesitados.  Nosotros deberíamos buscar las oportunidades para obedecer al Señor. ¡Amén!  No deberíamos limitar nuestro diezmo al 10% o la cantidad mínima, sino permitir que nuestra fe se desarrolle hasta donde podamos dar por ejemplo 15%, 20%, 25% o inclusive 50% como un diezmo.  Yo conozco personas que hacen precisamente eso y son bendecidos en toda manera por el Señor.

            Ahora debemos también considerar las ofrendas y ofrendas de amor (limosnas) como otra oportunidad para ser generosos.  La Palabra ofrenda en el hebreo y el griego significa simplemente "un don o un regalo." Por otra parte, las limosnas u ofrendas de amor están específicamente diseñadas para el dar misericordioso, a los pobres y necesitados que están siempre alrededor nuestro.  Ambas, ofrendas y limosnas, como se halla en la Biblia, indican un dar sacrificatorio; es decir que muchas veces el dar ofrendas y limosnas requiere que demos de nuestra necesidad, sacrificándonos y negándonos a nosotros mismos, para ser una ayuda a otros.  Este es el porqué no deberá ser designado un porcentaje específico de nuestros recursos para ofrendas y ofrendas de amor, como lo es con los diezmos y las primicias.  Dios puede pedirnos que demos todo lo que tenemos de momento, o vender lo que poseemos para dar ofrendas y limosnas.  En realidad, Jesús una vez le pidió a un joven rico que quería saber que podía hacer para tener la vida eterna para hacerlo.  "Jesús le respondió: Si quieres ser perfecto (o sea tener esa madurez espiritual que acompaña al carácter abnegado), ve y vende lo que tienes y dalo a los pobres y tendrás riquezas en el cielo; ven y se Mi discípulo -- ponte de Mi lado y sígueme.  Pero cuando el joven oyó esto, se fue triste (afligido y con mucha congoja) porque tenía grandes posesiones" (Mt 19:21-22).  Deberíamos de comprender de esta relación que este joven era recto, honrado y vivía una vida agradando a Dios, pero el carecía de una cosa que Jesús sacó a luz.  El no podía soltarse de sus posesiones.  ¿Podríamos ser como este joven afligidos y con mucha congoja porque el Espíritu Santo nos pidiera dar sacrificadamente?  Sírvanse revisar los relatos del dar con sacrificio de la iglesia primitiva encontrados en el Capítulo 1 de estos escritos.  Nuestra naturaleza deber ser una naturaleza generosa, si deseamos reflejar la naturaleza de nuestro Padre Celestial.

            Supe de un hombre piadoso que vino a Mississippi, hace muchos años, sin un centavo en su bolsa.  El comenzó a trabajar y a dar el 90% de todo su ingreso al Señor y para el evangelio.  Esta era su convicción y compromiso personal.  Su testimonio era que él daba este 90% a través de sus diezmos, primicias, ofrendas y limosnas y vivía del 10% restante.  Cuando él partió para estar con el Señor a una avanzada edad, tenía una fortuna por valor de millones de dólares.  Parecía como que las ventanas de los cielos permanecían abiertas para él día y noche.  ¿Puede usted imaginarse ser un multi-millonario por quedarse únicamente con el 10% de sus ingresos?  La mayoría de nosotros nunca alcanza este nivel de bendición aún guardando el 90% nuestro.  Un hermano ha dicho justamente, "Prefiero tener el 90% de mi ingreso bendecido por Dios, que tener el 100% de mi ingreso no bendecido por Dios." ¡Amén!

            Nunca perderemos por darle al Señor.  "...Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.  Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiera su alma?" (Mr 8:34-35 VRV).

            Deberíamos, como pueblo de Dios, concentrarnos en lo máximo que podamos dar al Señor, Su evangelio y a otros.  No deberíamos de engañarnos y defraudarnos a nosotros mismos dando solamente el mínimo que es el 10%.  Cosecharemos lo que sembramos.  No tenemos que mantener un libro mayor de cuentas en el Señor.  El conoce bien nuestros actos generosos y nos recompensa como corresponde.  "Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna" (Mr 10:29-30 VRV).

            Como un tema de testimonio personal, he notado a través de los años como Dios ha recompensado y bendecido Su generosidad trabajando en y a través de mí y de mi familia.  De nuevo, esto no es para exaltarnos a nosotros mismos, sino para confirmar la fidelidad de Dios hacia nosotros.  Hemos dejado casas y lugares de morada a otros y hemos recibido hogares y lugares de morada a cambio donde pudimos encontrar refugio, alimento, hospitalidad y amor.  Muchos han construído habitaciones o apartado parte de sus casas para que nosotros habitemos en ellas por temporadas. ¡Gracias Señor!  Hemos dejado tierras, dado la tierra a otros, vendido tierra y repartido los beneficios.  Una vez el enemigo trató de robarnos cierta propiedad que teníamos en el momento.  Esto ocurrió a través de un engañoso esquema que un supuesto amigo tramó para aprovecharse de nosotros.  Debido a que estábamos viviendo en Honduras, sentimos que lo mejor era no impugnar el asunto legalmente como teníamos el derecho a hacer.  Aunque aparentemente perdimos todo como resultado de este incidente, el Señor milagrosamente redimió y restauró de nuevo la tierra a mi familia y está ahora en posesión de mi hijo, hijas, nuera, yernos y sus hijos.  ¡Aleluya!  ¡El reprendió por nosotros al devorador!  Este proceso tomó diez años para culminar pero Dios es siempre fiel.  Debemos aprender a confiar más en El y ser pacientes para el cumplimiento de Sus promesas.

            Como una constante manera de vivir hemos dado alimento y ropa en Su nombre a otros. Nunca hemos pasado hambre o estado desnudos, sino que en lugar de ello siempre hemos tenido abundancia, tanto de alimento como de vestido, para poder compartir con otros. ¡Estamos agradecidos, Señor!  Muchas veces no hemos tenido dinero para comprar alimento o ropa, pero no obstante, la provisión ha venido en la forma de bienes y especies.  Hay muchas veces que nos damos cuenta que cada porción de alimento sobre nuestra mesa, nos fue dado por aquellos a quienes Dios utilizó para proveer esta necesidad.  Hay muchas veces que nos damos cuenta que cada pieza de ropa (exterior e interior), zapatos y sombreros que estamos usando de momento, han sido provistos a través de aquellos que el Señor ha tocado.  Muchas veces el tipo de alimento o ropa que sentimos que  necesitábamos, fueron provistos sin que la persona que lo estaba ofrendando supiera exactamente lo que necesitábamos.  Sólo Dios puede orquestar ese tipo de bendición.  ¡Amén!

            Nuestro estilo de vida y servicio al Señor exige que viajemos mucho por tierra, así que Dios nos ha provisto de vehículos.  Nos hemos sentido guiados a sembrar nueve vehículos para el reino y las vidas de otros, y a esta fecha hemos recibido nueve de nuevo más diez adicionales, de los que hemos hecho uso completo durante períodos provisionales. ¡Bendito seas, Jesús!

            Hay muchos otros artículos por centenares, tales como instrumentos musicales y grabadoras, caballos, mulas, vacas, cerdos, gallinas, accesorios para el hogar, herramientas y equipo, y suministros para el diario vivir, que hemos dado en respuesta a la necesidad en las vidas de otros.  El resultado es que nosotros también somos abastecidos por el Señor en una manera semejante. Déjenme decirles que tenemos que comprar ese tipo de cosas cada vez menos, porque Dios las provee de acuerdo a las necesidades del momento sin que nosotros se lo digamos a nadie.

            Parte de mi ministerio es adorar y alabar al Señor por medio de la música.  Siempre he usado la guitarra para que me acompañe en esto.  He perdido la cuenta del número de guitarras que he dado a otros, incluyendo algunas de las más finas con las que he sido bendecido para tener en mi poder.  La última guitarra que sembré en el reino fue la más fina que alguna vez haya tenido y fue mi favorita hasta ese momento.  Un día mientras estaba viviendo en el sur de Honduras, el Señor me dijo que le diera esa guitarra a un hermano de Nicaragua.  Habían muchos refugiados de Nicaragua y El Salvador viviendo en el sur de Honduras en ese tiempo.  A él le gustaba muchísimo adorar al Señor, pero había perdido su guitarra debido a una infortunada circunstancia.  Cuando le dí la guitarra, tuvo un momento difícil para recibirla porque estaba preocupado de que yo no tuviera un instrumento para tocar.  Nadie sino mi esposa y otro hermano hondureño supieron de esta ofrenda que dí.  Dos semanas más tarde viajé a los Estados Unidos para quedarme unos dos meses y tan sólo dos días después de llegar, un hermano me dijo que él y varios otros se habían sentido guiados a comprarme una guitarra nueva.  Ellos dijeron que sabían que yo tenía una buena guitarra, pero ellos simplemente querían bendecirme.  No sabían que yo había regalado mi guitarra.  Les pregunté cuando fue que habían sido convencidos de bendecirme con una guitarra nueva.  Cuando me dijeron del momento en que sintieron esto correspondió idénticamente a la hora en que le dí mí guitarra al hermano nicaragüense.  ¡Dios va delante de nosotros!  ¡Gloria!  Ellos me llevaron a una tienda de música y me dijeron que escogiera la guitarra de mi preferencia.

            Llegamos a Honduras con un contenedor de artículos personales (12' X 6' X 6') y nuestras maletas.  Desde que hemos estado acá durante los últimos doce años hemos podido ayudar a  amueblar cuatro viviendas familiares.  Es un privilegio ser un canal de bendición para otros.  Dios nos ha dado abundancia para que podamos ayudar a otros.  ¡Gracias sean a El!

            Una vez viajé a un lugar a ministrar el evangelio.  Cuando llegué fuí saludado de una manera extraña.  Cuando me bajé de mi camión, el hombre que me dio la bienvenida comenzó a preguntarme sobre el costo de mi camión, mis botas, mi faja, mi Biblia, mi guitarra y mi maletín y portafolio de cuero.  Supe que era un espíritu codicioso, de envidia, operando en el hombre, pero fuí muy bendecido al poder decirle honestamente que todo por lo que él me preguntó, me había sido dado por el Señor y que yo no sabía el costo de los artículos, porque no había comprado ninguno de ellos.  El estaba asustado y estoy seguro que creyó que yo estaba mintiendo, pero fue de gran bendición para mi el darme cuenta que mi Dios suple todas nuestras necesidades de acuerdo a Sus riquezas en gloria.  (Ver Fil 4:19).

            Si sólo pudiéramos aprender a confiar en Jehová de todo nuestro corazón y a no apoyarnos en nuestra propia prudencia (ver Pr 3:5), podríamos comenzar a experimentar los beneficios de vivir en la generosidad del Espíritu y en el gozo del Señor que será nuestra fortaleza y aliento por todos nuestros días. ¡Alabado sea El por siempre!

            Permítanme dejarles con algunas exhortaciones, consejos y consideraciones de como pueden fluir en la generosidad del Señor.

            Primero, para su beneficio total como cristianos, busquen una iglesia local, grupo o comunidad de creyentes donde puedan diezmar, llevar primicias y dar ofrendas y limosnas.  Esto no quiere decir que deberán estar limitados en su dar de ofrendas y limosnas a través de este grupo solamente, pero este será un buen lugar para comenzar.  Algunos de ustedes podrán decir que no confían en los que manejan los fondos, etc. en ese grupo.  Entonces yo le diría que está en el grupo equivocado y que necesita encontrar algún lugar donde haya seguridad y confianza en el Señor entre usted y sus hermanos.  Dondequiera que llevemos nuestros diezmos y primicias, ofrendas y limosnas, siempre debemos llevarlos al Señor por fe.  Eso quiere decir que una vez que salen de nuestros manos y son confiadas a otros, deberemos descansar en el Señor que nuestra parte ya está hecha.  Si descubrimos que otros están administrando mal los recursos del Señor, entonces tendremos que tomar nuestra decisión acerca del futuro dar a través de esa fuente. ¡Nunca deberíamos permitir que la infidelidad de otros afecte nuestra fidelidad para dar!

            Segundo, como declaré, el dar ofrendas y limosnas no ha de ser restringido.  Deberíamos tener la libertad de dar a otros espontáneamente, ya sea en forma financiera o en bienes y especias como el Espíritu Santo nos guíe.  Una ventaja, sin embargo, de dar a través de una fuente o persona fidedigna es el poder dar anónimamente.  Esto nos permite bendecir a la persona sin que ellos sepan de la fuente - y que la gloria sea para Dios.  Si somos parte de un grupo que puede transferir estas bendiciones a otros, entonces siempre es mejor que directamente dar al individuo.  "Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de nuestro Padre que está en los cielos.  Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.  Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público" (Mt 6:1-4 VRV).  No estoy diciendo que es erróneo darle ofrenda a alguien personalmente, pero debemos ser cautelosos en la manera que hacemos esto.  Siempre recibimos más gozo cuando bendecimos a otros anónimamente.  Algunas veces sin embargo, no es posible o práctico hacerlo así.  Una ofrenda o limosna dada a través de la iglesia local, etc. a otros obreros cristianos, para el evangelio, o para los pobres y necesitados pueda ser hecha fácilmente si planeamos con anticipación como podemos hacer para permanecer fuera de foco.  Si tenemos bienes y especies para darles a otros y tenemos a la disposición hermanos o hermanas en Cristo fidedignos que pueden ser el canal de bendición, entonces esto siempre trae más gloria para el Señor.  El punto principal es que por todos los medios deberíamos practicar la generosidad y ser dadores fieles y obedientes. ¡Amén!

            Tercero, permítame dar una palabra de aliento y advertencia a aquellos que puedan encontrarse a ellos mismos en una posición para supervisar o manejar diezmos, ofrendas y ofrendas de amor.  Esto podría incluir líderes de grupo de iglesias, administradores de ministerios, o cristianos individuales que son encargados como vasos para llevar bendiciones de uno a otro.  El Señor habla acerca del mayordomo fiel en Lucas, Capítulo 12.  "...porque a todo el que se haya dado mucho, mucho se le demandará; ya que al que mucho le hayan confiado los hombres, más le exigirán y demandarán" (v. 48).

            He conocido y conozco a muchos que están practicando iniquidad en las áreas de administrar los recursos de Dios.  Son aquellos que están demandando y oprimiendo a sus hermanos y hermanas a dar diezmos y ofrendas a sus grupos, porque ellos mismos no están viviendo por la fe en Dios y se han vuelto mercenarios preocupados solamente por su propio bienestar.  Son aquellos que están malversando los recursos para sus propios propósitos y ganancias egoístas.  Son aquellos que no son diligentes en transferir rápidamente finanzas o bienes y especies a aquellos designados para recibirlos a causa de celos, o envidia operando en ellos.  Los casos más serios de todos son aquellos que no están viviendo y mostrando un ejemplo santo de generosidad para otros que están alrededor de ellos.  Podemos ver que las raíces de todos estos problemas son egoísmo, avaricia, temor y ansiedad, ninguno de los cuales demuestra el fruto del Espíritu Santo.

            Hace varios años un obrero cristiano en una posición de liderazgo, que estaba muy angustiado por su condición financiera y económica, vino a verme.  El había, como muy frecuentemente es el caso, colocado su fe en la gente y organizaciones más que en Dios, pero lo más grave, como descubrí, es que él no había practicado la generosidad.  El me preguntó a quemarropa como me iba financieramente y yo le dije con toda sinceridad que Dios siempre era fiel para llenar mis necesidades.  Le dije que a medida que Dios proveía y yo daba diezmos y ofrendas, todas mis necesidades eran suplidas y yo siempre tenía semilla para sembrar.  El estaba sobresaltado de que, como un siervo de Dios, yo practicara el diezmar y el dar ofrendas y limosnas.  Dijo que cuando se volvió un "ministro" él dejó de diezmar y dar ofrendas porque fue enseñado que él estaba supuesto solamente a recibir y no a dar.  Aquí estaba la raíz de sus problemas financieros.  El no estaba practicando lo que predicaba ni era un hacedor de la Palabra así que estaba engañado de sí mismo y no podía ser bendecido por el Señor.  Cosechamos lo que sembramos. ¡Amén!

            Espero que podamos decir esta oración juntos.  "Señor, perdónanos por todas nuestras excusas para no ser fieles en diezmar, traer primicias, dar ofrendas y limosnas.  Nos arrepentimos y cambiamos de idea y actitudes acerca del dar y ser un pueblo generoso.  Señor, Tú eres el Autor, Desarrollador y Consumador de nuestra fe.  Te damos las gracias por ayudarnos a crecer en nuestra fe en Ti, para que podamos estar listos, dispuestos y capaces para ser Tu canal de bendición para todos aquellos que pones en nuestro camino para ayudarles y atestiguar a través de nuestra generosidad.  Oramos esto en el Nombre de Jesús. ¡Amén!"

 
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