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¿Por Que
Sanidad Divina?

Por
Buddy Axley

(Todas las citas de la Biblia salen de la Biblia Amplificada)  


Prefacio

            Escogí usar este título para dejar que cada uno de nosotros examinemos por nosotros mismos el corazón de Dios cuando se trata  de nuestro bienestar físico y mental.  Bastantes hombres y mujeres cristianos han escrito volúmenes de gran instrucción y testimonio del ministerio de sanidad y liberación del Señor Jesucristo.  Sin embargo, mucha gente en el mundo, incluyendo los  cristianos, aún hoy, todavía sufren en sus cuerpos y sus mentes, de los ataques de satanás y sus maquinaciones.  Es mí oración que este librito nos animará a recibir los beneficios, los privilegios, las promesas, y la compasión de nuestro gran Dios, a través de la fe en Jesucristo.


Introducción

            Me refiero a los comentarios anteriores que tratan del sufrimiento debido a los ataques satánicos los cuales, por supuesto, son poder maligno sobrenatural, ejercido contra nuestros seres naturales.  Para comenzar a contestar la pregunta, ¿Por qué Sanidad Divina?, primeramente hemos de reconocer que, dentro de nuestras fuerzas naturales y poder natural, no podemos resistir, vencer, ni derrotar una fuerza sobrenatural, de ninguna clase.  Tenemos que apropiarnos de una fuerza sobrenatural aún mayor, que solo proviene de Dios, a través del nombre de Jesús.  Esta fuerza, divina, sobrenatural, pura, y santa, es el único poder contra el diablo, que puede darnos ayuda en nuestros momentos de necesidad.  Es muy importante para nosotros establecer en absoluto en nuestros corazones y nuestras mentes las verdades de la Palabra de Dios.

            Cuando Jesucristo pagó el precio por toda la humanidad, con su sacrificio en la cruz, el cual resultó en su muerte, por el derramamiento de su sangre, la mutilación de su carne, la agonía, el dolor, el sufrimiento y aún desamparo momentáneo del Padre Celestial, nos legó beneficios eternos para cada uno de nosotros que creeríamos en El.

            Dios, en su infinita sabiduría, misericordia y gracia, en aquel día, hizo provisión para todas las necesidades de su hombre creado. Jesucristo derrotó a satanás y a todas sus legiones a través de su muerte y resurrección y EL VIVE PARA SIEMPRE sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros que creemos. «El Espíritu de Dios que levantó a Jesús de los muertos también mora en nosotros que creemos y El vivificará (restaurará) nuestros cuerpos mortales. Si Dios es por nosotros, ¿quién  contra  nosotros?  Porque Dios no escatimó cosa ninguna, ni a su propio hijo, Jesús ¿como no nos dará también con El (Jesús) libremente y afablemente todas las cosas necesitadas? {ROMANOS 8:11, 31-34 paráfrasis}».  La respuesta es ¡sí!.  Quiero declarar de nuevo que si usted ha olvidado momentáneamente o si no conoce los beneficios del Señor hoy, haga según David nos enseñó en el SALMO 103. «Bendice y Alabe al Señor con todo su ser y no olvide ninguno de sus beneficios.  El es quien perdona cada una de todas tus iniquidades, El que sana cada una de tus enfermedades, El que rescata su vida del hoyo y corrupción; El que te corona con ternura y misericordia, y que satisface tu necesidad y deseo con bien.»

            Con corazones llenos de gratitud, continuemos en estas siguientes verdades para llegar a un nuevo ámbito de fe, confianza, y entendimiento acerca de la razón por la cual Dios hizo provisión por sanidad divina a través del Señor Jesucristo para nosotros.  Mayormente sabemos que recibiremos esta provisión para Su gloria mientras vivamos en esta tierra. !ALELUYA!  


La Provisión

            Veamos en detalle la provisión de la sanidad divina y la liberación. Nuestra naturaleza humana y nuestro razonamiento siempre me ha asombrado. Verdaderamente podemos creer que Jesús perdona nuestros pecados, y nos promete vida eterna, y aún nos habla de una morada celestial con calles de oro y mansiones personales y un mar de cristal; ¿cree usted en estas promesas? Nunca he encontrado creyentes, no importa cual sea su fundamento, quienes luchen con las provisiones mencionadas anteriormente... ¿entonces porqué las demás promesas y provisiones son tan difíciles de creer para algunos de nosotros?

            La Palabra de Dios es nuestra fuente de fe; «La fe es por el oír, y el oír, por La Palabra de Dios{ROMANOS 10:17}  El perdón de pecado, la vida eterna, el cielo, y todas las otras promesas se encuentran en la Palabra de Dios;  si podemos creer en una sola promesa deberíamos creer EN TODAS y cada una de las promesas. «Dios no es hombre para que mienta, ni para que actúe como mentiroso, ni hijo de hombre para que se arrepienta por lo que había prometido. ¿El dijo, no hará?  habló ¿y no lo ejecutará?» {NUMEROS 23:19}.  «¿Pues que si algunos de ellos han sido incrédulos y no tenían fe? ¿Su incredulidad habrá hecho nula e ineficaz y vacía la fidelidad de Dios (acerca de Su Palabra)? ¡De ninguna manera! Antes bien, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso y falso{ROMANOS 3:3-4}. La Palabra de Dios nos dice en HECHOS 10:38 «Como ungió, como consagró con el Espíritu Santo y con poder, fuerza, y habilidad a Jesús de Nazaret, y como éste anduvo haciendo bienes y en particular a todos los molestados y oprimidos por (el poder de) el diablo, porque Dios estaba con El.» Juan nos dice en el evangelio de San Juan 21:25 «Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se  escribieran una por una (en detalle) pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir.»

            Entre las obras anotadas que tenemos en los evangelios, fácilmente y con precisión podemos ver cuanto tiempo y esfuerzo dedicó Jesús sanándoles y liberándoles. Jesús leyó la profecía de ISAIAS {LUCAS 4:18-19} «El Espíritu del Señor está sobre mí, para dar buenas nuevas (el Evangelio) a los pobres, me ha enviado a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable y grato del Señor - el día cuando la salvación y el favor de Dios colma en abundancia.»  También podemos encontrar el mismo cumplimiento en la profecía de ISAIAS 53:3-5 «Despreciado, rechazado y desechado entre los hombres, varón de dolores y pesar, acostumbrado al quebranto y enfermedades, y como a alguien que los hombres esconden su rostro; fue despreciado, y no lo estimamos, no lo tuvimos en cuenta.  Ciertamente llevó El nuestras enfermedades, debilidades y angustias, y sufrió nuestros dolores y estaba soportando nuestras dolencias de castigo; e ignorantemente nosotros le tuvimos por azotado, afligido, agobiado, por herido de Dios y abatido (como si estuviera con lepra).  Más El fue herido por nuestras rebeliones y transgresiones, molido por nuestras iniquidades y nuestras culpabilidades.  El castigo necesario de obtener la paz y bienestar para nosotros fue sobre El, y por las llagas de las heridas que recibió, fuimos nosotros curados y hechos completos.»  Una confirmación muy interesante vino a través de la escritura encontrada en MATEO 8:16-17 «Al anochecer llevaron a Jesús a muchas personas endemoniadas, y con una sola palabra echó fuera a los espíritus malos, (demonios) y también sanó a todos los enfermos, (los restauró a la salud) para que se cumpliese lo dicho por el profeta ISAIAS cuando dijo: El mismo tomó - con el propósito de echar fuera - nuestras enfermedades, y nuestras debilidades,  y llevó nuestras dolencias  Mucha gente ha dicho que el propósito de Dios para Jesús era salvar la humanidad perdida, del infierno y de la muerte eterna; y esto es verdad.  Sin embargo la vida y el ministerio de Jesús escritos en la Palabra de Dios denota una provisión mas amplia y mas completa. Me gustaría hacer una lista de algunos de los muchos testimonios del ministerio de Jesús entre los enfermos, los atados, y los oprimidos.  Por favor, leerlos atentamente.

MATEO 4:23-24 «Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, predicando las buenas noticias del reino (el Evangelio) y curando (sanando) todas las enfermedades y debilidades, y las dolencias entre la gente del pueblo.  Y se difundió su fama por toda Siria y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los que sufrían padecimientos graves, a los endemoniados, los epilépticos, lunáticos y paralíticos, y Jesús los sanó.»

MATEO 8:2-3 «Y he aquí se le acercó un hombre enfermo de lepra y se postró ante El y adorándole, diciendo:”Señor si quieres puedes limpiarme y curarme”. Jesús extendió su mano y le tocó diciendo: “Quiero,¡sé limpio, quedas curado!” E inmediatamente su lepra desapareció, y fue limpio y curado.»

MATEO 8:6-7,13 «Y diciendo Señor, mi criado está en la casa enfermo, paralizado y sufriendo terribles dolores, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: “Yo iré y le sanaré” (le restauraré) ... entonces Jesús le dijo al centurión: “Vete, y como creíste, te sea hecho.” Y su criado fue sanado en aquella misma hora.»

MATEO 8:14-15 «Y cuando entró Jesús en la casa de Pedro encontró a la suegra de Pedro postrada en cama con fiebre.  Jesús tocó su mano y la fiebre la dejó; y ella se levantó y les servía.»

MATEO 9:2, 5-7 «Y he aquí le trajeron un paralítico postrado por su enfermedad, acostado en una camilla y cuando Jesús vio la fe que tenían, le dijo al paralítico: “Animo hijo tus pecados quedan perdonados y el castigo absuelto... Porque ¿qué es más fácil decir: Los pecados te son perdonados y el castigo absuelto, o decir levántate y anda?.”  Pues para que sepáis, el Hijo del Hombre tiene autoridad y potestad en la tierra para perdonar pecados y absolver el castigo (dijo entonces al paralítico) “¡Levántate! toma tu camilla y vete a tu casa.”  Entonces él se levantó y se fue a su casa.»

MATEO 9:20‑22 «Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto, porque decía dentro de sí “Si tocare solamente su manto  quedaré sana” Jesús, volviéndose y mirándola dijo “Animo hija, por tu fe, has sido sanada.”   Y la mujer fue curada desde aquella misma hora.»

MATEO 9:27‑30 «Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos gritando, “¡Ten compasión y misericordia de nosotros Hijo de David.!”  Cuando Jesús llegó a la casa y entró los ciegos se le acercaron y Jesús les preguntó: “¿Creen ustedes que puedo hacer esto?” Le contestaron, “Si Señor.”  Entonces Jesús tocó los ojos y les dijo: “Conforme a la fe que ustedes tienen y su confianza en mi investidura de poder, sea hecho”, y los ojos de ellos fueron abiertos y recobraron la vista.  Jesús les advirtió mucho y les encargó rigurosamente diciendo: “Mirad que nadie lo sepa”.»

MATEO 9:32-35 «Mientras salían ellos, he aquí le trajeron un mudo endemoniado.  En cuando Jesús echó fuera al demonio el mudo comenzó a hablar, y la gente se maravillaba con asombro y decían: “Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.”  Pero los fariseos decían: “Por y con la ayuda del príncipe de los demonios El echa fuera los demonios.”  Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino (las buenas noticias) y sanando toda enfermedad y toda dolencia y toda debilidad en el pueblo.»

MATEO 12:22 «Entonces fue traído a El un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.»

MATEO 14:14 «Al bajar Jesús de la barca vio la gran multitud, sintió compasión (lástima y profunda simpatía) de ellos y sanó a los enfermos.»

MATEO 15:30-31 «Y una gran multitud se le acercó. Llevaban cojos, ciegos, mancos, mudos, y otros muchos enfermos, que pusieron a los pies de Jesús y El los sanó y curó. De modo que la gente estaba asombrada viendo a los mudos hablar, a los mancos hechos completos, los cojos andar, y a los ciegos ver.  Y reconocieron y  adoraban y glorificaban y dieron gracias al Dios de Israel.»

MATEO 17:14, 15,18 «Cuando llegaron al gentío, vino a El un hombre que se arrodilló delante de El diciendo: “Señor, ten misericordia de mi hijo, que le dan ataques (epilépticos) y el sufre terriblemente; muchas veces cae en el fuego o en el agua”... Y entonces Jesús reprendió al demonio y lo hizo salir del muchacho. Y el muchacho quedó curado y sanado al instante.»

MATEO 20:30-34 «Y dos ciegos que estaba sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron diciendo: “¡Señor, Hijo de David, Ten misericordia, ten compasión de nosotros!.”  Y la gente les reprendió para que se callasen, pero ellos clamaban más, diciendo: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!”, y deteniéndose Jesús, los llamó y les preguntó: “¿Que quieren que haga por ustedes?” Ellos le contestaron “Señor, que sean abiertos nuestros ojos y recobremos la vista.”  Y Jesús compadecido, les tocó los ojos y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.»

MATEO 21:14 «Y vinieron a El en los pórticos del templo, ciegos y cojos, y los sanó.»

MARCOS 1:32-34 «Cuando llegó la noche luego que el sol se puso le trajeron todos los que tenían enfermedades y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, echó fuera muchos demonios, y no dejaba hablar a los demonios porque le conocían.(Por intuición).»

MARCOS 3:1-5 «En otra ocasión, Jesús entró en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano atrofiada, o sea, seca. (El resultado de un accidente o enfermedad) y los fariseos espiaban a Jesús para ver si le curaría en el día de sábado.  Ellos estaban buscando un pretexto para acusar a Jesús.  Y Jesús le dijo al hombre de la mano tullida:”Levántate y ponte enfrente de todos.”  Entonces Jesús les preguntó: “¿Que es lo que está permitido en día de sábado, hacer el bien o hacer el mal; salvar una vida o quitarla?”  Pero ellos permanecían callados.  Y El, pasando su mirada con enojo sobre ellos, profundamente apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre:”Estira la mano”; él la estiró y la mano le quedó completamente restaurada.»

MARCOS 3:10-11 «Porque había sanado a tantos, que todos los enfermos se echaban sobre El para tocarlo, todos los que padecían de dolencias graves. Y los espíritus inmundos, al verlo, se postraban delante de El y daban voces gritando “Tú eres el Hijo de Dios.”»

MARCOS 6:55-56 «Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oían que El estaba.  Y dondequiera que entraba en aldeas, ciudades, o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto, y todos los que le tocaban, quedaban sanos.»

MARCOS 8:22-25 «Y vino a Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.  Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea, y poniendo saliva en sus ojos y colocando las manos encima le preguntó si veía algo.  Y el hombre, mirando dijo: “Veo a los hombres (me parece) que andan como árboles.”  Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase.(es decir, que fijara sus ojos en objetos distintos) y fue restaurado y vio de lejos y claramente a todos.»

LUCAS 4:33-35  «Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz (gritó con toda su fuerza) diciendo: “Déjanos, ¿que tienes con nosotros?  (¿Qué tenemos en común?) Jesús Nazareno, has venido para destruirnos?  Te conocemos quien eres, el Santo de Dios.”  Y Jesús les reprendió diciendo: “Cállate y sal de él.”  Entonces el demonio, derribando al hombre en medio de ellos, salió de él y no le hizo daño alguno.»

LUCAS 4:40-41  «Y poniéndose el sol (que significaba el fin del día sábado) todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían a El. Y El, poniendo sus manos sobre cada uno de ellos los sanaba y los curaba todos.  Y salían también demonios de muchos, gritando y dando voces, diciendo: “Tú eres el Hijo de Dios”. Mas El los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que El era el Cristo, el Mesías.»

LUCAS 6:17-19  «Y Jesús descendió con ellos, y se paró en un lugar plano, y la compañía de sus discípulos, y una gran multitud del pueblo de toda Judea y de Jerusalén, y de la costa de Tiro y de Sidón, que habían venido a oírle, y ser sanados de  sus  enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos, también estaban siendo curados.  Y toda la gente procuraba tocarle, (porque poder divino salía de El) y sanaba a todos. (Es decir, salvándoles de enfermedades graves y calamidades)»

LUCAS 7:12-15 «Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera a un difunto, unigénito de su madre, la cual también era viuda.  Y había con ella grande compañía de la ciudad. Y como el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: “No llores”.  Y acercándose, tocó el féretro, y los que lo llevaban se pararon.  Y dijo: “Joven, a tí te digo, ¡Levántate!” (de la muerte).  Entonces el muerto se incorporó, se sentó y comenzó a hablar.  Y Jesús se lo entregó a la madre.»

LUCAS 7:21-22 «Y en la misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas y de espíritus malos; y a muchos ciegos les dio (un regalo gratis, grato y lleno de alegría) la vista.  Y respondiendo Jesús, les dijo: “Id, dad las nuevas a Juan de lo que habéis visto y oído; que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres es anunciado el evangelio. (Las buenas noticias)»

LUCAS 8:1-2  «Y aconteció después, que (Jesús) caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios; y los doce (apóstoles) con el y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena de la cual habían salido siete demonios.»

LUCAS 13:10-13  «Ahora Jesús enseñaba en una sinagoga en día sábado, y he aquí una mujer que tenía espíritu de enfermedad hacía dieciocho años y andaba agobiada (Causado por un demonio de enfermedad) y que de ninguna manera se podía enderezar.  Y como Jesús la vio, la llamó y le dijo: “Mujer, libre eres de tu enfermedad.”  Y puse las manos sobre ella; y luego se enderezó y glorificaba y alababa a Dios dándole gracias.»

LUCAS 17:12-14  «Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez leprosos, los cuales se pararon lejos.  Y alzaron la voz diciendo: “Jesús, Maestro, Ten misericordia de nosotros.”  Y cuando El los vio, les dijo: “Id, (ahorita) mostraos a los sacerdotes”, y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios y curados.»

JUAN 4:46-51  «Así Jesús regresó a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.  Y había un alto oficial del rey que tenía un hijo enfermo en Capernaum.  Cuando el oficial supo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a su casa y sanara a su hijo que estaba a punto de morir.  Jesús le contestó:  “Ustedes no creerán ni confiarán si no ven señales y milagros.”  Pero el oficial le dijo: “Señor, ven pronto, antes que mi hijo se muera.”  Jesús le dijo entonces: “Vuelve a casa en paz, tu hijo vivirá.”  El hombre creyó lo que Jesús le dijo, y se fue a su casa.  Mientras regresaba a su casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron: “¡Su hijo vive!”.»

JUAN 5:3-9  «En los cuales se encontraban muchos enfermos, ciegos, cojos, y tullidos echados en el suelo, que esperaban el movimiento del agua.  Había entre ellos un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años con una enfermedad prolongada.  Cuando Jesús lo vio allí acostado y se entero del mucho tiempo que llevaba así en su condición, le preguntó:  “¿Quieres recobrar tu salud?”  (¿de verdad quieres curarte?)  El enfermo le contestó: “Señor, no tengo nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua.  Cada vez que quiero meterme, otro lo hace primero.”  Jesús le dijo: “¡Levántate! ¡Recoge tu camilla y anda!.”  Al instante, el hombre recobró sus fuerzas y fue sanado, y tomó su camilla y comenzó a andar...»

            Todas estas obras las hizo Jesús antes de su muerte y resurrección para demostrar la voluntad de Dios.  Otra vez debemos dar cuenta de las últimas palabras de Jesús desde la cruz: <<CONSUMADO ES.>>  El consumó y terminó, pagando el sacrificio por nosotros, pero su trabajo no había sido terminado.  Aún su trabajo acababa de comenzar.  Apenas comenzaba a estar disponible para nosotros a través del Nuevo Pacto hecho en promesas mejores PARA LOS QUE PUEDEN CREER.  Les reto a aceptar, creer, y recibir la provisión divina por su necesidad del momento.


La Decisión

            ¿Queremos ser sanos, recobrar la salud, ser librados de opresión y completamente restaurados?  Es nuestra decisión.  Es una decisión que no debemos basar en nuestras opiniones, dudas, preocupaciones, tradiciones religiosas, ni prejuicios, sino, basados en la verdad absoluta de la Palabra de Dios. Jesús dijo en JUAN 8:31-32 «Si vosotros permaneciéreis en mi Palabra - se mantienen fieles a mis Palabras y guardáis mis enseñanzas - seréis verdaderamente mis discípulos (seguidores) y conoceréis la verdad y la verdad os libertará».

            Se encuentran muchos comentarios, aún entre cristianos, en cuanto a la validez de sanidad divina y liberación, en este época presente, pero en HEBREOS 13:8 nos dice: «Jesucristo es siempre el mismo ayer, hoy, (¡si!) y por los siglos.»

            No es mi propósito criticar, ni juzgar sus decisiones, sino, mas bien estimularle a examinar la base de sus decisiones; ¿Debe confiar en el poder sobrenatural de Dios, o confiar en el poder natural de la carne?.  Si todavía  no esta convencido de que problemas espirituales, mentales, y físicos que nos molestan como seres humanos están instigados por el diablo, entonces con razón no habría razón ninguna para resistirlos, ni tratar de vencerlos.  Sin embargo La Palabra de Dios nos dice en I PEDRO 5:8-9 «Sed sobrios, templados, cuidadosos, y velad; sed prudentes y mantéganse despiertos, estad alerta siempre. Su enemigo, el diablo, anda rondando como león rugiente, (con hambre feroz) buscando a quien devorar. Al cual resistid firmes, ofrecedle resistencia, firmes en la fe, fuertes, inamovibles, y determinados.»  Hay un enemigo llamado satanás lo cual prosperará en nuestra decepción y nos robará de nuestras promesas por herencia en Cristo Jesús.  Jesús dijo en JUAN 10:10He venido para que tengan vida, que gocen en la vida y para que la tengan  en abundancia hasta que esta rebosando y colmando”.

            Ahora mi pregunta para usted es esta, ¿está gozando de la vida experimentando una vida rebosante y en abundancia?  Nunca he encontrado que siendo oprimido, o deprimido, o abatido, o enfermo, ni con dolores sea un estilo de vida gozosa.  Requerirá una decisión de fe sin límite, siempre creciente e innegable de nuestra parte para vivir en victoria aquí en la tierra.  De cierto todo el mundo sabe por La Palabra de Dios que no habrá pecado, enfermedad, ni tristeza en el cielo. ¿Está de acuerdo?. La provisión de Dios que incluye perdón de pecados, sanidad y salud, para la mente y el cuerpo, sustento diario y poder de mantenerlos, nos fue dado por el Señor Jesucristo por uso hoy en día. “Hijitos, vosotros sois de Dios, precedéis de Dios, y les habéis vencido y derrotado a los agentes del anticristo.  Porque El que esta en vosotros es mayor, es más grande, es más poderoso que el que esta en el mundo.” “Porque todo aquel que es nacido de Dios es victorioso sobre el mundo. Quien es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios (el que confía en esta verdad)” {I JUAN 5:4-5}.

            Recuerde, la fe viene por oír La Palabra de Dios. Por esta razón sigo poniendo La Palabra de Dios delante de ustedes.  De ninguna manera podemos tomar decisiones de fe y aferrarnos a las decisiones, si no están basadas en Su Palabra.  Se nota que nuestra palabra no es suficiente.  Bajo la unción del Espíritu Santo cuando hablamos Su Palabra, el poder divino esta soltado para sanar y librar.  Tenemos que asegurarnos que estamos creyendo, pensando y hablando Su Palabra.  PROVERBIOS 4:20-22Atiende a Mis Palabras hijo mío, préstales atención, sométete a mis dichos, inclina tu oído a mis razones,  porque son vida a los que las hallan, y medicina, sanidad, y salud a todo su cuerpo.” ¡Gloria a Dios para siempre! AMEN Y AMEN.

            ¿Porqué nos ha dado Dios una provisión divina?  ¿Porqué nos ha dado perdón divino, paz divina, sanidad divina y libertad divina?. El nos ha dado estas provisiones porque las necesitamos aquí y ahora; en esta vida, aquí en la tierra y para que podamos tomar las decisiones correctas para gobernar nuestras vidas.

            Déjeme estimularte aún más preguntándote algunas cosas más. Preguntas que he hecho a mí mismo durante los años que he vivido como cristiano.

            ¿A quién se dirige cuando peca y necesita perdón y limpieza?  ¿Puede cualquier hombre o carne, por medio de su habilidad natural, talento natural, o profesión, ser capaz de darle ese regalo sobrenatural?  ¿No es la verdad que «La Sangre de Jesús nos limpia de todo pecado» {I JUAN 1:7}.? «Quien El mismo llevó nuestro pecado (en su propio) cuerpo sobre el madero (como en el altar) y ofreció su cuerpo para que nosotros, siendo muertos (dejemos de existir) a los pecados (morimos al pecado) y vivamos una vida de rectitud y justicia. Por la herida del cual, hemos sido sanados.»  {I PEDRO 2:24}.  ¿Escuchó eso? ¿En verdad puede entregarse a las habilidades naturales del hombre cuando tiene un salvador amante, sobrenatural, sanador y libertador? ¡Su Nombre Es JESÚS!.

            Yo he confiado en la carne y usted ha confiado en la carne, pero La Palabra de Dios dice: «Pero el justo vivirá por fe (mi siervo justo vivirá por su convicción sobre la relación entre el hombre y Dios y cosas divinas y un fervor santo nacido de la fe y conjunto con fe), más si se retirase, si se vuelve atrás con temor, no me complaceré, no agradará a mi alma.»{HEBREOS 10:38}.

            Si vivimos por nuestras convicciones basadas en fe, no podemos agradar a la gente todo el tiempo, aún a otros creyentes.  Seremos burlados, perseguidos y criticados por las decisiones que hacemos cuando «Confíe de todo corazón en el Señor y no te apoyes en tu propia inteligencia»{PROVERBIOS 3:4}. Pero agradamos a Dios.  Le importa si agrada y honra a Dios?  Sabe que EL honra a los que le honran?  Sabe que «SIN fe es imposible satisfacer y agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios, crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan. (Con diligencia y ardor).» {HEBREOS 11:6}.

Muchos comienzan a gritar a este punto, “condenación”, “legalismo”, “esclavitud”.  Pero en realidad deberíamos rogar misericordia a Dios por nuestro doble ánimo, porque «Es, pues, la fe, la certeza (la plena seguridad, la confirmación y escritura de título) de lo que se espera, es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos; la fe percibe como hecho real lo que no es revelado a sus sentidos.» {HEBREOS 11:1}.  Vea que gente de doble ánimo no tienen esperanzas de recibir del Señor. SANTIAGO 1:7‑8 aclara «No piense pues, quien tal haga que recibirá cosa alguna (lo que él haya pedido) del Señor. Ese tal no debe suponer que va a recibir nada de parte del Señor siendo un hombre de doble ánimo, un indeciso e inconstante, dudoso e irresoluto. El es inestable, indigno de confianza e incierto en todo (lo que piensa, lo que siente, y lo que decide)  ¡Sea ABSOLUTO en su decisión!.

            ¿Estamos convencidos de que existe el cielo?  ¿Qué nos espera al fin de la jornada de la vida? ¿Ha visto el cielo?  ¿Qué le asegura el perdón?.  ¿Quizás reciba un documento firmado con la Sangre de Cristo cada vez que confiesa al trono de Gracia?  Claramente podemos ver nuestro doble ánimo: así como estamos asegurados por Su Palabra, de sus promesas acerca del cielo, el  perdón y aún vida eterna, también tenemos que ver con nuestros  ojos espirituales la misma seguridad acerca de nuestro bienestar mental y físico. Si no, seguiremos tomando malas decisiones.

            Es nuestra decisión, de cada uno de nosotros, cada vez que enfrentamos un ataque sobrenatural y maligno, si escogemos creer en alguien o en algo aparte de la virtud divina y sobrenatural de nuestro Señor Jesucristo, no espere estar firme ni de ver la plenitud de la salvación y de liberación del Señor en su vida. Que podemos hacer cuando hemos hecho todo lo que conocemos basado en la Palabra de Dios.

            «Finalmente, fortaleceos en El Señor - haceos potentes en el Señor - y en la fuerza de su vigor - (por medio de su unión con El se recibe poder) la fuerza que su poder sin límite nos da.  Vestíos con la armadura completa de Dios - la armadura de un soldado bien equipado (que nos da Dios) para que podáis estar firmes contra las asechanzas y los engaños del diablo.  Porque no estamos luchando contra gente de carne y hueso - luchando solamente  con  adversarios físicos, sino contra despotismos, contra principados y contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este  siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes; contra malicias espirituales en los aires. Por tanto, tomad toda la armadura de  Dios,  para  que podáis resistir y permanecer firmes en sus puestos en el día malo (día de peligro), y habiendo acabado todo (lo que la crisis demanda) estar firmes, permaneced en sus puestos.» {EFESIOS 6:10-13}.

            Aquellos que viven en este mundo tienen muchas provisiones humanas,  pues los sistemas del mundo no son basados en la fe: - una fe en el poder sobrenatural de Jesús y su gran amor.  Los sistemas mundiales son basados en una fe en los talentos y las habilidades naturales del hombre.  La ciencia médica y otras profesiones relacionadas con el bienestar del hombre, comparten su medida de ayuda.  Sin embargo, a pesar de las más modernas tecnologías, aún millones mueren y fallecen con estas provisiones naturales.

            Bastante gente, incluyendo cristianos, me han preguntado “¿no cree en médicos, medicinas y psicólogos?”. Mi respuesta es siempre la misma, “Yo creo aún más en Jesucristo porque El es El Camino, La Verdad y La Vida para mí.”  Siempre tenemos que tomar decisiones acerca de “en quien o en qué pondremos nuestra fe y nuestra confianza.  Muchos están en el lugar en donde encontramos la mujer en MARCOS 5:25-29, 33-34  «Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, más bien, iba de mal en peor.  Cuando oyó hablar de Jesús se metió entre el gentío y llegándose por detrás, le tocó el manto, pues se decía “Tan solo con que llegue a tocar siquiera sus ropas, quedaré sana, recobraré mi salud.” E inmediatamente la fuente de su sangre se secó, el derrame de su sangre se detuvo y sintió en su cuerpo que había quedado libre de su dolencia y sanada de su enfermedad... Entonces la mujer, temblando de miedo y sabiendo lo que había ocurrido, se postró delante de El, y le contó toda la verdad. Y El le dijo: “Hija, tu fe (tu confianza en mí, que proviene de tu fe en Dios) te ha curado, te ha hecho salva, vete en paz y queda sana de tu dolencia para siempre y libre de tu azote.”»

            Algunos hoy en día han sufrido mucho. Algunos hoy en día han gastado todos sus recursos buscando curación. Algunos van de mal en peor. Ya es tiempo de contar al Señor toda la verdad.  Confiese la duda, el temor y la frustración. ¡Toque su manto! ¡Reciba su virtud!. Con fe y confianza sea sanado continuamente y sea libre. Tomemos esta decisión hoy mismo.  


La Comisión

            Si hemos hecho decisiones para creer y recibir las provisiones divinas de sanidad y liberación en nuestras vidas, además Jesús nos da otro reto, en Su Nombre debemos ir con compasión y misericordia a compartir El Evangelio con los demás. Por muchos años el Señor me ha impresionado con el principio, “primeramente en mí” y luego “a través de mí”.  Tenemos que permitir que Dios obre en nosotros antes de que El pueda obrar a través de nosotros. Pues se nota que esto es una co-misión. Vamos en el nombre de Jesús para cumplir las obras que El hizo y El las lleva a cabo a través de nosotros.  Somos colaboradores con el Señor Jesús y los unos con los otros.  JUAN 14:12  «Os aseguro, de cierto de cierto os digo, él que en mí cree, las obras que Yo hago, también él las hará, y hará otras todavía más grandes y mayores, porque Yo voy al Padre.» I JUAN 2:6. «El que dice que permanece en El, que esta unido a Dios, debe - como una deuda personal- andar y vivir como el anduvo y vivió.»  Veamos nuevamente lo que el Señor dijo a nosotros los creyentes, antes de dejar esta tierra.  «Id por todo el mundo a predicad y anunciar abiertamente las buenas noticias (el Evangelio) a toda la creación (toda la raza humana)... Y estas señales seguirán y acompañarán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios ... Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán (estos recobrarán la salud). Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos salieron a anunciar el mensaje por todas partes, y el Señor obraba con ellos y confirmaba la Palabra con las señales y milagros que la acompañaban.» Amén. {MARCOS 16:15,17-20}.

            Mucha gente no tiene el poder disponible para ser libre de la opresión diabólica; entonces, para nosotros que hemos recibido de nuestro Señor misericordia y gracia, debemos considerarlo un privilegio el ser enviados en su nombre.  Fíjense bien en la actitud que deberíamos tener viendo las Palabras de Jesús. «Vayan y anuncien que el Reino de Dios se ha acercado. Sanen los enfermos, resuciten a los muertos, limpien los leprosos, echen fuera   demonios.  Ustedes recibieron gratis (sin pago alguno) dad de gracia también (no cobren tampoco)MATEO 10:7-8.

            Siempre recuerden, que no todos los que han recibido del Señor, estarán  dispuestos a salir. «Al ver a la gente, sintió compasión y lástima de ellos porque estaban angustiados, desvalidos, extenuados, desamparados y dispersos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos.  Rogad, pues, al Señor de la mies, el dueño de la cosecha, que envíe y mande trabajadores a Su mies”{MATEO 9:36-38}. Vean que es SU cosecha y no la nuestra,  pero, sí es nuestra responsabilidad representarlo a El en este  mundo de sufrimiento.

            No obstante, no es nuestra responsabilidad tratar de forzar a la gente a recibir o aceptar la verdad de La Palabra de Dios, sabiendo que nuestro Señor ayuda a aquellos que le aceptan e invocan su nombre...  «A todo el que venga a mi de ninguna manera le voy a echar fuera, no, nunca, jamás rechazaré a alguien que venga a mi.» {SAN JUAN 6:37}. Mientras intentamos cumplir la comisión del Señor, tenemos que reconocer que aquellos a quienes alcanzamos también tienen la responsabilidad de creer y tener fe en Jesús y en Su Palabra.

            El nos hace un relato bíblico para confirmarlo. «Jesús anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo. Pero cuando llegó a su pueblo natal, El encontró mucha incredulidad. No pudo hacer allí ningún milagro, aparte de poner las manos sobre unos pocos enfermos y sanarlos. Y estaba asombrado de la incredulidad, de la falta de fe que había en ellos, y recorría las aldeas de alrededor enseñando.» {MARCOS 6:5-6}.

            Nunca debemos ser desanimados cuando la gente rechaza el ministerio de Jesús a través de nosotros. Tenemos que seguir ministrando a otros. Personalmente he notado a mucha gente recibir la ministración de sanidad y de liberación junto con aquellos que la rechazaron primeramente. Prefiero regocijarme y dar gracias por aquellos que recibieron para Su gloria.  Creo que debemos participar en la tristeza del Señor cuando nos encontramos con aquellos que no quieren recibir Su ayuda.  Sin embargo, al mismo tiempo, debemos tomar la resolución (decisión) de continuar siendo fieles a la obra del Señor que El nos entregó.  Por causa de la misericordia de Dios, algunos recibirán, a través de los dones del Espíritu Santo, fluyendo a través de nosotros, en forma de discernimiento de espíritus, los dones de fe, los dones de sanidad, y los dones de milagros.  Muchas veces, la gente no pueden recibir del Señor a causa de desobediencia y la falta de arrepentimiento en su vida. Por ejemplo, yo he visto como algunos cristianos tratan, sin éxito, de echar fuera demonios de otros cristianos, cuando en verdad la solución está simplemente en obedecer a La Palabra de Dios. La mejor manera para que los verdaderos creyentes sean libres de opresión demoníaca, la cual puede manifestarse en enfermedad y dolencias, es ser hijos humildes y obedientes.  «Pero El nos dará mayor gracia más y más poder del Espíritu Santo para enfrentar esta tendencia maligna.  Por lo cual dice Dios se enfrenta con los orgullosos, Dios resiste a los soberbios, pero da gracia, (continuamente) a los humildes. (a aquellos que son suficientemente humildes para recibirlo).  Someteos pues a Dios, estad firmes y resistid al diablo. Resistid al diablo y huirá de vosotros{SANTIAGO 4:6-7}.

            Si encontramos creyentes sufriendo entre nosotros, por causa de un ataque físico o mental, deberíamos obedecer Su Palabra, como una congregación de verdaderos santos, pendientes de ver su sanidad, ministrando.  «¿Esta alguno enfermo entre vosotros?  Llame a los ancianos - los lideres espirituales - de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo y el Señor lo levantará y lo restaurará; y si hubiere cometido pecados le serán perdonados.

            Por tanto, confesaos vuestras ofensas - sus fallas, sus faltas, sus pecados - y orad unos por otros y seréis restaurados del corazón y del alma. La oración eficaz (continua, ferviente y sincera) del justo puede mucho; (tiene tremendo poder dinámico en su obra.) {SANTIAGO 5:14-16}.

            Dondequiera que nos encontremos en este mundo, hallaremos gente enferma y oprimida.  Como dije anteriormente, no todos responderán a las manos extendidas del Señor con sanidad y liberación.  Entonces tenemos que determinar, entre nosotros mismos, de ser fieles para ministrar a aquellos que quieran ayuda, pues, el desánimo que proviene de gente dudosa, miedosa y desdeñosa, viene para distraernos y perturbarnos en la comisión del Señor Jesucristo.  Tenemos que soportar la crítica, las acusaciones falsas, y las persecuciones tal como Jesús lo hizo durante Su ministerio en la tierra.

            Escuche lo que dice “la religión” acerca del ministerio del Espíritu Santo. «Cuando lo supieron (los parientes de Jesús), fueron a llevárselo a la fuerza; pues decían que estaba fuera de sí, se había vuelto loco: y los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú.  El propio jefe de los demonios es quien le ha dado a este hombre el poder de echar fuera demonios  {MARCOS 3:21-22}.  Hoy en día tenemos las mismas fuerzas actuando en contra del ministerio de Jesús.  Jesús hizo un discurso con respecto a estas acusaciones, en las siguientes palabras: «Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿como puede satanás echar fuera a satanás?  Si un reino esta divido contra sí mismo, está en facciones y en rebelión, tal casa no puede permanecer.  Y si satanás se levanta contra sí mismo y se divide, no puede permanecer; sino que sin duda, ha llegado su fin. Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata (al hombre fuerte) y entonces podrá saquear su casa (completamente).  Les aseguro que Dios dará su perdón a los hombres por todos los pecados y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme u ofenda con sus malas palabras al Espíritu Santo (testifica del Espíritu Santo con malicia), no tiene jamás perdón, sino es culpable y digno de juicio eterno  {MARCOS 3:23-29}.  La gente se ha mofado de aquellos que han obedecido la  comisión del Señor Jesús, especialmente la imposición de manos sobre los enfermos y echar fuera demonios.  A mucha gente le es muy ofensivo porque no conocen la verdad, o la refutan y no la aceptan. Le digo, vale la pena sufrir cada palabra maligna, cada actitud grosera, o rechazo personal con tal de ser parte de la obra del Señor, hoy, aquí en la tierra.  Vale la pena soportar toda la burla y todo el desprecio que viene cuando podemos participar y ver a los oprimidos del diablo ser librados en el nombre de Jesús ¡ALELUYA!. «Bienaventurado (feliz con el gozo de la vida, y satisfacción en el favor y salvación de Dios, no importando su condición externa) es el que no fuere escandalizado en mí, que no está resentido, ni molesto, ni herido, ni haya encontrado tropiezo en Mí. (No importando lo que pase.)»  {LUCAS 7:23}.

            Jesús nos dijo que si fue perseguido el Maestro de la casa (el Señor) cuanto aún más serían los siervos de la casa, ¡esos somos nosotros! ¡Siervos de la casa de Dios!.  Siempre tenemos que recordar que vamos en Su Nombre, haciendo Sus obras.  Debemos ocupar la tierra hasta que El venga.  Para cumplir con nuestro deber,  debemos estar determinados, perseverando y corriendo la  carrera, peleando la buena batalla de fe, hasta acabar la carrera. ¡ALELUYA!  «No os engañéis, de Dios nadie se burla. (Con pretextos, profesiones, o poniendo Sus preceptos a un lado.) El que trata de engañar a Dios está mas bien engañándose a sí mismo.  Cada uno cosechará lo que haya sembrado. Porque el que siembra para su carne, (naturaleza humana, sensualidad) de la carne segará corrupción, destrucción y ruina. Más el que siembra para el Espíritu del Espíritu segará vida eterna. Así que no debemos cansarnos de hacer el bien, ni desmayar ni perder nuestro valor, porque si no nos desanimamos, ni desmayamos, a su debido tiempo cosecharemos  {GÁLATAS 6:7-9}.

            No se olvide, no hay otra gente, ni ángeles, ni cualquier otro ser creado, al cual el Señor haya comisionado para cumplir Su voluntad en la tierra.

            «Mas vosotros sois linaje elegido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes y las obras maravillosas, de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a Su Luz Admirable.» {I PEDRO 2:9}.

 
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