El Organismo Divino de Dios "La Iglesia" www.axley.org   


EL ORGANISMO DIVINO DE DIOS
" LA IGLESIA "

Por
Buddy Axley


¿CUAL SERIA PARA TI?

EL ORGANISMO DIVINO DE DIOS SANTO Y SOBRENATURAL, LA IGLESIA DE EL SEÑOR JESUCRISTO, QUE PREVALECERA Y DERROTARA HASTA LAS PUERTAS DEL INFIERNO, LA QUE PROCLAMA EL AMOR Y EL PODER DIVINO DE DIOS EN TODA LA TIERRA.  

O

LA NATURAL, MUNDANA Y RELIGIOSA ORGANIZACION DEL HOMBRE QUE PERMITE LA BURLA SATANICA DEL CUERPO DE CRISTO EN SU INTENTO POR CUMPLIR LA GRAN COMISIÓN.

(Nota:  La mayoría de las referencias de las escrituras en estos  escritos fueron tomados de la versión de la BIBLIA AMPLIADA para ayudarnos mejor a comprender la expresión del Espíritu Santo y de tener un entendimiento expandido de lo que está siendo dicho. Puedan la gracia y la paz de Dios estar contigo según procedas.)


Prefacio

            Cada cosa que es de Dios es divina - Su creación y aquello que El ha recreado.  El es el que nos hizo y no nosotros a nosotros mismos.  El nos ha creado  y recreado  en Cristo Jesús para ser Su gloria aquí en la tierra.  El creó la tierra y su plenitud.  Su perfecta voluntad y propósito es que la manifestación de los hijos de Dios se lleve a cabo en la tierra para continuar siendo testigos de Su divino amor y plan para la humanidad.  A pesar de que muchos no conocen todavía acerca de Su divina naturaleza y carácter, cada uno clama desde su ser más interior que hay una divina Esperanza para toda la humanidad.  Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, Salvador, Sanador, Libertador, Redentor y Restaurador de todos los que en El crean ha creado Su Cuerpo, a través del derramamiento de Su sangre, Su muerte y Su resurrección.  Su cuerpo, el cuerpo de Cristo, la Iglesia.  El la comenzó, El la está construyendo, y El la terminará, para completar el propósito de Dios el Padre, para permitir que todo sea reconciliado hacia Sí Mismo de los que claman para alcanzar Su misericordia. (Colosenses 1:20-22)

            La Palabra de Dios nos dice a aquellos que creemos en Jesús que una vez no éramos pueblo.  Antes de la unión con Dios en Jesucristo, estábamos en profundas tinieblas, pero a través de la compasión de Dios fuimos llamados dentro de Su (Jesús) maravillosa luz.  Lo ves, los seres humanos pueden existir y vivir sobre la tierra y aún morir sin llegar siquiera a ser pueblo.  Pero una vez que llegamos a ser por la fe en Cristo Jesús, el linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo especialmente escogido por Dios, entonces podemos anunciar Sus virtudes y mostrar Sus maravillosas obras. (1 Pedro 2:9-10)

            El, Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe es la indisputable Cabeza de Su cuerpo, Su iglesia, y es en El que nosotros como miembros de Su cuerpo, vivimos y nos movemos y está nuestro ser. (Hechos 17:28)    


Introduccion

            Jesús dijo : Edificaré mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella, (Mateo 16:18).  El estaba hablándole a Pedro, quien acababa de recibir la revelación divina de quien era y es Jesús.  Sobre este entendimiento de quien es Jesús, será edificada la iglesia, no sobre ningún hombre u hombres.  Cuando Jesús estaba llevando a cabo Su ministerio terrenal, El nos prometió que si El ascendía al cielo que El enviaría al Espíritu Santo en Su lugar a la tierra. (Juan 14:16,17,26 - 16:13,14).  Cuando el Espíritu Santo cumplió la promesa de Jesús en el día de Pentecostés, fue allí y entonces que la iglesia principió y comenzó a ser edificada por el Señor Jesucristo. (Hechos cap.2). De aquí en adelante, al presente día y hasta la culminación de la era de la iglesia, el poder de lo alto fue dado a los hombres para ser testigos del Señor Jesucristo y llevar a cabo Su gran comisión por toda la tierra. (Hechos 1:8).

            Debe ser establecido en los corazones y mentes de cada uno de nosotros, esto que comenzó como Su iglesia,  permanece como Su iglesia, Su organismo, divino en naturaleza, propósito y función, y finalizará como Su iglesia, gloriosa sin mancha ni arruga. ¡Aleluya!  Lo que El comenzó El lo desarrollará y terminará.  El usará a Su pueblo para cumplir Su propósito porque, este es Su plan divino y estrategia.  El ademas, estará en control y ningún hombre ni brazo de carne se hará cargo de Su precioso remanente.  Jesús está mostrando todavía Su  amor constante y autoridad sobre Su iglesia en los primeros tres capítulos de Apocalipsis, lo cual es Su última palabra a nosotros  los que creemos.  ¿Qué está diciendo El?  El dice una y otra vez a aquellos que tienen oídos para oír "Oíd lo que el Espíritu está diciendo a la iglesia".  ¿Qué es lo que el Espíritu de Jesús está diciendo a la iglesia en estos mensajes?  El está diciendo: Continua haciendo las cosas que te instruí que hicieras y deja de hacer las cosas que no te he instruido que hagas.  El nos advierte a todos nosotros que somos parte de la iglesia que nos arrepintamos de cualquiera  y todas las cosas que hemos comenzado por nosotros mismos, o creado para nuestro propio gusto o comodidad, o conveniencia o para agradar a otros; y solamente fluir con El en Su voluntad y propósito para Su organismo divino, la iglesia.

            Mis amados hermanos en Cristo, Jesús tendrá la última palabra y juicio en Su iglesia.  Debemos creerlo, aceptarlo, y someternos a ello si deseamos participar en ver el plan de Su Reino realizado aquí en la tierra a través de Su vaso divino llamado el cuerpo de Cristo. ¡Amén! 


Jesus, la Cabeza del Organismo

            Desde el comienzo mismo de este mundo en el cual vivimos, reconocemos que ya sea en naciones, países, ejércitos, u organizaciones mercantiles, o varias formas de transporte público, como barcos, aviones, trenes y buses, siempre hay alguien a cargo.  Si así no fuera, entonces la misión, propósito o el destino no se podría alcanzar nunca.  Nosotros, como seres humanos, estamos entrenados y acostumbrados a que alguien tenga la última palabra de autoridad.  No siempre una autoridad es respetada y a veces ni siquiera es seguida u obedecida, pero aún así existe.  Hemos visto en cada caminar de la vida, que sin la dirección dada por alguna forma de liderazgo, hay un confuso y serpenteado camino el cual no conduce a ningún lado.  La frustración y el fracaso son siempre el resultado cuando nadie está a cargo.  Esta condición hace necesario que una autoridad final sea establecida en cada faceta y aspecto de la vida en la tierra, para que varios propósitos puedan alcanzados.

            Déjenme asegurarles, mis hermanos y hermanas, que si esto es cierto del mundo y sus sistemas, es aún más verdadero en el Reino de Dios.  Dios es todo sabiduría y conocemiento, y El creó el cuerpo de Cristo, la iglesia, con toda la intención de tenerla bajo Su dirección.  Fue por eso que Jesucristo fue puesto y exaltado como la cabeza suprema de todo reglamento y autoridad. (Colosenses 2:9,10).  Es por eso que el Espíritu Santo fue enviado para dirigir y guiar a la iglesia. (Juan 14:26 ; 16:13). Lo que debemos ver y entender es que el cuerpo de Cristo, la iglesia, no es ninguna organización de ninguna clase. No puede ser dirigida por el poder del hombre, prestigio o riqueza.  No puede ser guiada por opiniones públicas, modas o tradiciones del hombre.

            No es edificada sobre el intelecto o sabiduría humano. No es construida con materiales como el acero, concreto, bloque o madera.  Está edificada en el fundamento de la piedra angular y sobre la revelación de esta piedra angular y Su Nombre es Jesús.  El edifica e incrementa y da crecimiento y nada que es edificado en algo, o en alguien más se mantendrá en pie en Su Reino. (1 Pedro 2:6,7; Mateo 16:18; 1 Corintios 3:11).

            Sabemos que los países tienen reyes y presidentes. Sabemos que los ejércitos tienen generales, capitanes y sargentos.  Sabemos que los medios de transporte tienen pilotos y conductores.  Sabemos que las organizaciones mercantiles tienen jefes.  Sabemos que aún los equipos deportivos tienen entrenadores.  Todas estas personas tienen el derecho y la responsabilidad de hacer decisiones que van a dirigir o guiar a cada entidad para cumplir su propósito.

            Dios ha escogido Su iglesia para llevar a cabo Su gran comisión de esparcir el glorioso evangelio de Jesucristo a todas las naciones, a cada criatura, a cuantos respondan a Su mensaje a través de Su pueblo, la iglesia. El ha establecido  al Rey Jesucristo a la cabeza.  El ha puesto al Señor el Capitán de los ejércitos sobre un trono para mandar y reinar para siempre.

            El ha dado el Espíritu Santo a Su pueblo aquí en la tierra para trazar el curso y llevar a Su meta y destino de la humanidad.  Su Espíritu trae a perfecta armonía la música de los redimidos y El coordina cada parte de Su equipo para ejecutar y funcionar, para edificar Su cuerpo en Su amor. (Efesios 4:16).  El hombre en su más grandioso ingenio no puede  ni siquiera comenzar a lograr lo que acabo de describir.  Esto sólo es llevado a cabo por el fluir sobrenatural de Dios  a través de Su sobrenatural Hijo a Su sobrenatural iglesia.

            Debemos voluntariamente tener nuestras mentes renovadas en vez de estar conformados al sistema del mundo de hacer las cosas (Romanos 12:2).  Desde Génesis hasta el segundo capítulo de Hechos, Dios gobernó a Su pueblo  por profetas, sacerdotes, reyes, y jueces.  El siempre ha usado hombres y El usa hombres hoy, pero tenemos que ver una marcada diferencia que comienza a aparecer cuando  El creó el cuerpo de Cristo en el día de Pentecostés. Por ejemplo, Dios usó a Moisés para gobernar sobre Su pueblo, millones de ellos.  El instruyó a Moisés que los dividiera en grupos pequeños, con jefes sobre cada grupo, sujetos por supuesto a Moisés.  Dios tenía tribus  de Su pueblo escogido Israel, y ellos aún tenían Reyes a través de sus propias demandas .  Tenían sus territorios y tenían sacerdotes que ministraban por ellos y a ellos.  El tenía profetas que les hablaban a ellos y por El mismo, revelando así Su voluntad para con ellos.  Dios tenía jueces sobre Su pueblo.  Todos estos hombres y mujeres fueron usados por Dios para gobernar y dar liderazgo y guianza.  Hermanos, por favor escúchenme.  Dios cambió Sus normas y Sus métodos cuando la iglesia del Señor Jesucristo comenzó.  Si no podemos ver esto, entonces naturalmente nos revertiremos a métodos mundanos y antiguos; entonces pondremos vino nuevo en odres viejos los cuales no lo pueden contener.  Así como la forma de Dios de lidiar con el hombre cambió del Viejo Pacto al Nuevo Pacto.  Así la manera de Dios cambió para dirigir la iglesia del Nuevo Testamento bajo el dominio de Jesús.  Así como a través de Señor Jesucristo hemos recibido un mejor pacto con mejores promesas; por medio de El tenemos Su fluir mediante Su divino organismo porque Su divina sabiduría y gracia nos permite a nosotros Su iglesia funcionar de manera divina. ¡Bendito sea el Nombre del Señor!  

            De acuerdo con la Palabra de Dios encontrada en Efesios capítulo uno, es muy obvio que Dios el Padre, quiere que nosotros entendamos y tengamos revelación en la grandeza de Su poder en Cristo Jesús como cabeza de la iglesia.  El Lo ha levantado a Su propia mano derecha y lo ha colocado (a Jesús) sobre todo principado y autoridad, nombre y título por siempre y para siempre colocando todas las cosas bajo Sus pies y nombrándolo Suprema cabeza de la iglesia (un liderazgo ejercitado a través de la iglesia) la cual es Su cuerpo. Es a través del ejercicio de este liderazgo que El hace que Su cuerpo viva  en  plenitud y hace todas las cosas completas. (Ef. 1:17-23 Versión Ampliada). El mismo (Jesús) existió antes que todas las cosas y en El todas las cosas se mantienen unidas. El es también la cabeza del cuerpo, la iglesia, para que El y solo El sea todas las cosas y en cada una pueda ocupar el lugar de Jefe. (Col. 1:17,18  Ampliada).  El es el único que puede mantener la iglesia junta. ¡Aleluya a Jesús quien está indiscutiblemente a cargo!

            Mientras continuamos considerando a Jesús quién  fue fiel a El que lo nombró como Su Hijo sobre Su propia casa, la cual somos nosotros, veamos que a Jesús le sido dada y es digno de más gloria aún que Moisés el cual también fue fiel (Heb. 3:1-6).  Dios ha tenido hombres fieles a través de las épocas en las cuales El ha podido usarlos para Sus propósitos, pero cuando se trató de Su divina creación llamada la iglesia, solamente la confió a Su Hijo amado en el cual se complació.  Ciertamente reconocemos, espero, que la iglesia de Nuestro Señor Jesucristo no es una estructura construida por manos o de piedras preciosas, pero si un templo vivo, un templo donde el Espíritu Santo mora, una piedra viva y epístola escrita  en  nuestros  corazones,  conocida  y  leída por todos  los  hombres.  (1 Cor. 3:16;   2 Cor. 3:2,3;  1 Pedro 2:4,5).

            Hay un fluir divino creado desde Jesús, la cabeza, a nosotros Su cuerpo.  Donde había sacerdotes, aún sumos sacerdotes, para el pueblo de Dios, ahora El se ha vuelto nuestro Sumo Sacerdote, (Hebreos 3:1; 4:14). El es el Apóstol, el Enviado, el Mesías.  El es el Profeta, el Pastor en Jefe de las ovejas, el Anunciador de las Buenas Nuevas, el Gran Evangelista, y el Maestro de la Verdad, porque El es la Verdad misma.  El es el Juez, el cual se sentará en Su trono de juicio en aquel día, dándole a cada hombre de acuerdo a su obra por Su justicia.  En toda Su grandeza y majestad  El ha escogido un pueblo y nos ha llamado Su iglesia.  Nos ha llamado a estar en unión con El en "Crecimiento en todos los aspectos incluso en El, la Cabeza, esto es Cristo" (Efesios 4:15).  Permitamos que El fluya en nosotros y a través de nosotros para alcanzar el mundo para El.

            Jesús es la cabeza de Su organismo divino.  En nuestra ignorancia y orgullo hemos dicho con nuestros labios "Jesús es Señor", "Jesús es Rey",  "Jesús es mi todo". Pero cuando comenzamos a ver donde actualmente lo hemos colocado dentro de la iglesia, no pareciera que El ocupara el lugar prominente entre nosotros.  ¿Cómo podemos tomar este "organismo divino" y tratar de rebajarlo a una organización mundana?  Déjenme decirles: No podemos hacerlo y salirnos con la nuestra.  Nos costaría tiempo y personas.  Habría muchas bajas y muchas destructivas piedras de tropiezo colocadas en el camino de las personas y muchas de Sus misiones que El desea llevar a cabo a través de Su iglesia serían desviadas, retrasadas, y aún destruidas.  Lo más serio para el corazón de Dios, sería las muchas almas que no serían alcanzadas porque Su iglesia no está operando y fluyendo a su máxima  potencia.  Un débil testigo, un sustituto religioso sin poder sería presentado ante el mundo y sería representado como  "la iglesia".  Rápidamente podemos ver, si estudiamos las epístolas y los primeros capítulos del Apocalipsis, que hubo y todavía hay problemas en este organismo divino llamado la iglesia, que se levantan porque los miembros (aquellos lavados en la sangre del Cordero) no se están sometiendo a la Cabeza y a Su plan.  Es asombroso cuan fácil es para nosotros Su pueblo escogido, salirnos del curso cuando tratamos de tomar las riendas de las manos del Maestro, y hacer cosas en la fuerza y sabiduría de nuestra propia carne.

            Esto es suficientemente terrible cuando hacemos cosas en la iglesia que el Señor Jesús ha comenzado, pero cuanto más terrible aún puede ser y es, en las así llamadas iglesias que los hombres han comenzado.  Es por esto que es necesario comprender y reconocer el liderazgo de Jesús como Cabeza.  El y solamente El en Su estrategia divina puede decidir cuando y donde El quiere levantar una congregación de creyentes y llamarla la iglesia de los Redimidos.

            He pasado muchos años con una carga por la iglesia del Señor Jesucristo, y como un siervo de Dios he trabajado en medio de muchas congregaciones.  Algunas de ellas, he encontrado que tienen los brazos abiertos; otras, he encontrado que, cierran sus puertas a aquellos a quienes el Señor mismo ha mandado a ayudar.  Algunas están llenas de gente hambrienta y sedienta, clamando por Su divina presencia.  Algunas otras están llenas de huesos de hombres muertos, y están gordas y satisfechas con la sabiduría natural y la fuerza de hombres y métodos mundanos.  ¿Cuál es la gran diferencia?  Donde Jesús es la cabeza hay ríos de Agua Viva fluyendo.  Donde el hombre está a cargo hay una fuente estancada, la cual es hedor en el nariz de Dios.  ¿Queremos nosotros como Su iglesia honrarle y glorificarle?  ó  ¿Queremos que nos vomite? (Ap. 3:16).

            Si el rey o el presidente de la nación te pidiese venir y cenar contigo, ¿lo invitarías? Si como soldado el más alto general gustase venir y pasar un tiempo contigo y ayudarte a ser mejor soldado, ¿pasarías tiempo con él? Si el jefe de una compañía o una organización de negocios en la cual tú trabajas, quiere ser tu amigo y confidente, ¿permitirías que ésto sucediera?  Si estuvieras esperando ir en un viaje por avión y el piloto estuviera fuera del avión tocando y llamando a la puerta para entrar y pilotear el avión hacia su destino, ¿le abrirías la puerta?  ¿Eres capaz de tener un oído para oír lo que el Espíritu está diciendo a la iglesia hoy en día y a tu corazón en este momento? Jesús, la Cabeza de la iglesia está tocando a nuestras puertas.  El no está interesado en las puertas de la iglesia o el letrero que está afuera con un nombre de hombres o puesto por los hombres, tampoco está interesado en nuestras horas de oficina o programas planificados.  El simplemente quiere que nosotros le permitamos la entrada en lo que es Suyo, que compró y pagó con Su preciosa sangre.

            ¿Estamos dispuestos a ser reprendidos y a ser disciplinados y a arrepentirnos?  Eso espero mis queridos amigos en Cristo. "A cuantos amo, reprendo y disciplino, sed celosos y arrepentíos. He aquí yo estoy a la puerta y llamo: Si alguno oye mi voz y abre la puerta,  entraré  y  cenaré  con  él  y  él  conmigo" (Ap. 3:19,20).

            ¿Es posible que seas una de esas personas que puede oír la voz del Cabeza de la iglesia llamando en Su amor divino mientras toca?  ¿O eres de los que dicen "no tengo necesidad de nada, vete, no me molestes, estoy edificando mi iglesia y no necesito tu ayuda"? "Entonces El dice, despiértate tú que duermes, levántate de los muertos y te alumbrará Cristo." (Efesios 5:14).

            DIOS TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS, POR LO QUE HEMOS HECHO CON TU IGLESIA.  RESTAURANOS A TU DIVINA GLORIA. AMEN.


El Fluir Divino

            Es de extrema importancia que establezcamos en nuestros corazones que Jesús, la Cabeza del organismo divino, es la fuente del fluir divino.  El no solo es la fuente; pero es el fluir mismo. Como Cabeza, Jesús ejercita la autoridad a través de Su cuerpo (lo cual somos nosotros) Su propia persona se manifiesta a través de nosotros.  Como ya hemos visto en Efesios 1:22-25 (Ampliada), El (Dios Padre) ha puesto todas las cosas bajo Sus pies, (los pies de Jesús) y lo ha nombrado (a Jesús) la universal y suprema Cabeza de la iglesia (un liderazgo ejercitado a través de la iglesia) la cual es Su cuerpo, la llenura de El (Jesús) que lo llena todo en todo - porque en ese cuerpo, (nosotros los que creemos) vive la medida total de El (Jesús) El cual hace todo completo y quien (Jesús) lo llena todo en todas partes (con El mismo).

            Es muy parecido al fluir natural de la electricidad del generador, ya sea que venga de turbinas de vapor o represas hidroeléctricas, hay una fuente de energía. Normalmente atribuimos nuestra fuente de energía al Espíritu Santo y creo que es lo correcto. Jesús nos dijo en Juan 16 que El se iría al cielo para estar sentado a la mano derecha de Dios Padre y que era bueno y necesario, porque El enviaría al Espíritu Santo el cual nos ayudaría, guiaría, fortalecería, enseñaría y El (el Espíritu Santo) honraría y glorificaría a Jesús y tomaría de lo Suyo y nos lo revelaría (Jn. 16:7-14 Ampliada).

            Así como el fluir natural de energía de la fuente de poder puede ser restringido, así también el fluir divino puede ser interrumpido.  Hay algo de lo cual podemos estar seguros, y es que nunca habrá problema de parte de Dios el Padre, Jesús el Hijo, o el Espíritu Santo en relación con el fluir divino.  Eso deja el problema en algún lado entre la fuente y el destino final.  Fuimos diseñados por Dios para ser vasos de Su fluir divino como; así como las partes, líneas y transformadores de la electricidad.  Somos como bodegas de energía, sub-estaciones en las cuales Dios quiere centralizar la fuente de Su poder, amor y gracia.  Esto de ser sub-estaciones de Dios pudiera tomarse en base corporativa.  Sin embargo de la forma que pudiéramos tomar este concepto, sería de ayuda que pudiésemos  ver que Jesús quiere usar Su cuerpo o iglesia para fluir a través de ella para alcanzar a este mundo en el cual vivimos.  A través del Espíritu Santo el Señor quiere fluir, así como nos lo dijo en Juan cap. 14, para que las obras que El hizo, nosotros también las hiciéramos en forma contínua (vers.12).  ¿Quién espera que la electricidad llegue a su destino si las piezas de interconección no funcionan?  ¿Quién espera que un aparato eléctrico funcione si no está conectado al tomacorriente?  Como ven en cualquier parte del camino, entre la fuente original y la extensión final puede haber una desconección del fluir.  Esto resulta en una falla de poder y corta el propósito original del fluir.  SI NOSOTROS FUESEMOS DESCONECTADOS DE JESUS, LA CABEZA DE LA IGLESIA, DE CUALQUIER FORMA HABRIA UNA FALLA EN REALIZAR SU PROPOSITO.  Esto puede ocurrir de una forma individual o de forma corporal.  El reconocimiento y la dependencia en Jesús para guiarnos, a Su iglesia, siempre debe estar presente.

            Creo que sería fácil ver, en la medida que nos vayamos sometiendo a Su señorío y jefatura de una forma individual, que esto afectaría la calidad corporativa de Su cuerpo.  En el mensaje a la iglesia que encontramos en Efesios cap.4 (Ampliada), claramente vemos que no es solamente el Espíritu hablando de resultados individuales en los creyentes, sino que también corporativos.  El Señor ha provisto varias formas para equiparnos para Su gran comisión en la tierra.  Ya que reconozcamos que El le ha dado a la iglesia varios dones ministeriales, concentrémonos en este momento en el efecto de estos dones.  "Su intención era el perfeccionar y equipar a los santos (Su pueblo consagrado), para que ellos hagan el trabajo del ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo". (la iglesia) (vs.12 Ampliada).  Contrariamente a la creencia y práctica popular, aquellos a los cuales destinó Jesús para conducir el ministerio al mundo, fueron los santos.  Este no es sólo el miembro de la iglesia que calienta bancas en los cultos, sino el miembro de Su cuerpo que está haciendo su parte para cumplir el plan de Dios. 

            "Que ésta (la iglesia) se desarrolle hasta que se obtenga la unidad en la fe y en la comprensión de todo y el exacto conocimiento del Hijo de Dios, para (que arribemos a) la verdadera madurez de la humanidad, la completación de la personalidad la cual es nada menos que la estatura de la propia perfección de Cristo.  La medida de la estatura de la llenura del Cristo y el cumplimiento encontrado en El" (vs.13 Ampliada).  ¿Ha notado en la casa como baja la intensidad de la luz cuando baja el voltaje o cuando hay una interrupción?  No existe la cantidad necesaria de voltaje para que la luz brille en toda su intensidad. ¿Esperaríamos alcanzar el potencial de Dios que El tiene para nosotros si estuviéramos en algo menor que Su (Jesús) plenitud?  Esto solamente puede ocurrir mientras recibamos Su fluir divino dentro de nuestro ser.  Nunca debemos conformarnos con menos de lo mejor que El tiene para nosotros.  Cuando aceptamos la lastimosa substitución del hombre como cabeza en la iglesia de Jesucristo, nunca alcanzaremos la estatura que Dios tiene para nosotros.  Esto no es para negar el plan que Jesús tiene para ayudarnos a crecer y a fluir.  Vemos Su provisión para equiparnos a través de Sus vasos escogidos para ministrar tales como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (vs.11).  De seguro Jesús nos ha dado estos dones a nosotros, sin embargo El no quiere que seamos engañados por aquellos que El no ha escogido o rehusan someterse a Sus planes y propósitos para Su iglesia. "Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error" (vs.14).  Siento mucho decir que los escogidos por el Señor no permanecen fieles a El ni continúan sometiéndose a El para el mejor interés de la iglesia, Su cuerpo.  No solamente tenemos la Palabra de Dios como nuestra guía, sino que también tenemos Su Espíritu Santo para darnos un chequeo constante y un balance en aquellos que están alrededor de nosotros en la iglesia. Mientras los hombres estén siguiendo a Jesús, ciertamente podemos obtener ganancia y crecimiento de sus ejemplos y ayudas, pero cuando vemos aquellos que se desconectan de la Cabeza, entonces es el tiempo de dejarlos solos. "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales", (1 Tim. 6:3-5). Notamos constantemente que cuando los motivos y propósitos del hombre se desvían de seguir el plan de Dios para Su iglesia y son dirigidos a seguir sus propios planes, nada excepto destrucción ocurre en la iglesia. Lo que es constructivo y edificante para la iglesia es crecer y fluir en El. Esto acarrea una responsabilidad en todos nosotros los del cuerpo de Cristo, ya sea que hayamos sido designados y escogidos por el Señor para ayudar a guiar y desarrollar a los santos o ser designados y escogidos por el Señor para funcionar en alguna otra forma, en proseguir adelante a la meta de Dios para nosotros, Su iglesia.  Dejemos que nuestras vidas muestren verdad en todas las cosas - hablando verdaderamente, tratando verdaderamente, viviendo verdaderamente, moldeados en amor, "crezcamos en todas las formas y en todas las cosas en El; el cual es  la  cabeza (aun) Cristo,  el  Mesías,  el  Ungido" (vs. 15 Ampliada).

            Aunque no toda la iglesia permitiría este crecimiento en sí mismos, necesitamos una vez más ver el propósito y el resultado final del fluir divino.  Dios tiene Su fluir y nos da el beneficio de estar conectados a El.  Su fluir comienza en Su trono y es pasado a Jesús, Su Hijo, designado Cabeza de la Iglesia, y a través de Su Espíritu en cada uno de nosotros.  Solamente Jesús puede sostener la iglesia unida, mientras El la edifica y la trae a la total madurez. "Porque por El (Jesús) todo el cuerpo (la iglesia; en todas sus partes) juntada y fuertemente entretejida por los ligamentos y coyunturas con los cuales es suplida, cuando cada parte (con poder adaptado a su necesidad) está trabajando apropiadamente (en todas sus funciones), crece a la madurez total, edificándose en amor", (vs.16 Ampliada).  Por favor escuchen, mis queridos hermanos y hermanas en Cristo, el Cuerpo de Cristo no está diseñado  para funcionar en una escala parcial, con sólo unos pocos miembros del cuerpo, Su iglesia, enchufados a la Cabeza y al fluir.  No debemos resignarnos a aceptar los fracasos que vemos y hemos visto en la iglesia, sino más bien hemos de decidirnos a poner nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, El cual está sentado a la derecha del Padre en el trono de Dios. De allí podemos obtener y mantener una visión activa para la iglesia, y de allí y sólo de allí podremos sacar de Su divino fluir, la fuerza, la sabiduría, el poder, y la autoridad para finalizar nuestro curso terrenal para Su honor y gloria.  Amén.

            Como hemos declarado anteriormente, no todos se someten al fluir divino. De hecho es más fácil organizar, como lo hacemos los que vivimos en el mundo, que fluir en el organismo. No es solamente lo más fácil, sino que lo más popular, más aceptable, y más comúnmente utilizado. Es por eso que una vez que vemos, con nuestros ojos espirituales y oímos con nuestros oídos espirituales, cual es el fluir divino, debemos permitir que nuestras mentes sean renovadas y no conformarnos al sistema de este mundo.  Organizaciones de muchas clases existen para evangelizar, alimentar al hambriento, para hacer trabajo misionero, y muchas otras funciones que fueron propuestas exclusivamente para la iglesias del Nuevo Testamento.  La excusa dada a menudo es que estas organizaciones son perpetuadas porque la iglesia no está haciendo su trabajo.   Esto, en parte es verdadero, sin embargo si un igual esfuerzo fuera puesto para entrar en el fluir divino con Jesús, y quedarse allí, conectado a El para siempre, veríamos un gran cambio en el cumplimiento de los mandamientos del Señor Jesús para Su iglesia y el actuar de Su cuerpo.  Créanme hermanos, Jesús tiene Su sobrenatural, santo y divino organismo. Jesús aún tiene un pueblo remanente en Su iglesia que está determinado a fluir con El.  Es a través de estos obedientes y fieles que El fluirá y ellos producirán un resplandor que tocará multitudes.  ¿Donde deseas estar en esta hora final de la iglesia, en el fluir con el Señor Jesús o en el resplandor de las multitudes?  Tú verás que los recipientes del resplandor serán bendecidos con Sus beneficios, pero  ¡Oh que glorioso!  para aquellos que estén en el fluir, porque ellos serán los vasos de honra a la medida para uso del Maestro.  Los días en que podremos agarrar las riendas de las manos del Señor se están acabando.  "Y esta expresión, una vez más, indica la remoción y transformación final de todo lo (que puede ser) sacudido, o sea de aquello que ha sido creado, para que lo que no ha de ser sacudido permanezca y continúe. Así que, recibiendo nosotros un reino que es firme y estable y que no puede ser agitado, ofrescamos a Dios un culto placentero y adoración aceptable con modestia y cuidado piadoso y temor santo y admiración; porque nuestro Dios (es ciertamente) fuego consumidor. (Hebreos 12:27-29 Ampliada).  No debemos engañarnos pensando que podemos consumir nuestras vidas en organizaciones carnales hechas y gobernadas por el hombre sin recibir a  corrupción a cambio.  Sembremos nuestras vidas dentro del vivo, divino organismo del verdadero cuerpo de Cristo gobernado por Jesús, para así cosechar el espíritu de vida eterna.  ¡Aleluya!  ¡Nosotros somos ese organismo!  (Ver Gálatas 6:7,8)

            No podemos hacer nada de valor eterno sin Su fluir en nosotros, Su iglesia.  Con El (Jesucristo) podemos hacer todas las cosas, en la medida que El nos fortalece.  En 1 Corintios capítulo doce, el Señor nos instruye acerca de Su poder capacitador que fluye a nosotros y a través de nosotros.  Ningún hombre puede reclamar algún don espiritual sobrenatural de Dios.  Los dones vienen a los hombres (a nosotros) para permitirle a otros que viven en la tierra que reciban la provisión divina de un Dios amoroso, quién desea que ningún hombre perezca, pero que tengan vida eterna (Juan 3:16).  "Ahora hay distintas variedades y distribuciones de dones (poderes extraordinarios que distinguen a ciertos cristianos debido al poder de la gracia divina operando en sus almas por medio del Espíritu Santo) y ellos varían pero el poder del Espíritu (Santo) es el mismo." (vs.4 Amp).  Reconocemos las manifestaciones de los dones espirituales a través de distintas partes de la iglesia. Lo que debemos darnos cuenta, sin embargo, es que estos dones no operan como los cristianos quieren, sino como el Espíritu Santo dicta para suplir necesidades del momento y para el bien común y provecho de todos, (Ver el vs. 7).  Cuando estamos tratando de hacer algo para Dios en el área sobrenatural, si no estamos conectados al fluir divino, fácilmente podemos ser conectados a otra fuerza sobrenatural, la cual no es divina en naturaleza.  "No todo el que me llama Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, pero el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre? ¿y en tu nombre echamos fuera demonios? ¿y en tu nombre hicimos muchos milagros? y entonces les diré, nunca os conocí, apartaos de mi hacedores de maldad." (Mateo 7:21-23).  Como ven, sin sumisión por parte de la iglesia, a la Cabeza, y luego al fluir, no podemos hacer la voluntad del Padre.  Es por seguro que el Señor quiere profecía, echar fuera demonios, y maravillosas obras en Su nombre, porque esto es parte de Su ministerio aquí en la tierra.  El quiere estas y muchas otras cosas que se cumplen, mientras El da a Su iglesia poder de lo alto, pero El debe mantenerse a cargo y en control del fluir divino en Su pueblo y a través de Su pueblo.  Se habla mucho en la iglesia acerca de ser "guiado por el Espíritu".  Hay muchos espíritus que quieren guiar, pero al permanecer conectados a la Cabeza (Jesús) y Su fluir (el Espíritu Santo) podemos cumplir la voluntad del Padre en el tiempo y el lugar del Padre para Su gloria.  ¡Aleluya!  

            En este mismo capítulo 12 de 1a. Corintios verso 4, encontramos referencias acerca de los dones del Espíritu que son más mencionados detalladamente en los vs. 8 al 10.  Los dones son propiedad de Dios, el Espíritu Santo, que fluye hacia y a través de nosotros para ayudar a otros.  Aquellos que profesan tener control de los dones son ignorantes de los dones espirituales y sus propósitos.  "Ahora, acerca de los dones espirituales (la dotación especial de energía sobrenatural) hermanos, no quiero que estén mal informados (vs.1), "Hay distintas variedades de ministraciones y servicios (ministerios), pero el Señor es el mismo (quién es servido) (vs.5).  Ya fue mencionado que Jesús  "dió algunos apóstoles, y algunos profetas, y algunos evangelistas, y algunos pastores y maestros" (Efesios 4:11), a la iglesia para equipar a los santos.  Si el Señor Jesucristo ha dado estos dones ministeriales a la iglesia para el propósito divino de servir, entonces ese es Su propósito y cualquier otro propósito está fuera de Su fluir.  Debido al ego, al orgullo, y a la inseguridad del hombre, muchos han abusado de estos dones para exaltarse a sí mismos por sobre sus hermanos en la iglesia.  Ha habido un gran abuso al cuerpo de Cristo por la mal interpretación de las funciones y propósitos de estos dones por hombres y mujeres que Jesús ha escogido.  Mucha falsa doctrina ha emergido, debido a que los hombres han categorizado estos dones y han tratado de señorear sobre el pueblo de Dios.  Ninguna parte del cuerpo de Cristo es más importante que la otra. Muchos tienen diferentes funciones y responsa-bilidades como indica Jesús, la Cabeza.  Si Ud. fuera a construir un edificio o una casa,  ¿cuál de los siguientes sería lo más importante?  ¿El arquitecto?, ¿el albañil?,  ¿el carpintero?,  ¿el plomero o el electricista?   ¿No podemos ver para que la construcción sea edificada correcta y completa necesitamos a todos estos trabajadores, laborando juntos?  Cada uno tiene su particular talento y habilidad, pero ninguno se necesita menos para terminar el trabajo.  Lo mismo es verdadero con el apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro.  Cada uno es comisionado por Jesús y se le ha dado a hacer su parte para la contribución de la edificación del cuerpo de Cristo y así equipar a la iglesia para alcanzar el mundo con el Evangelio de Cristo.  Es importante que nosotros, la iglesia, nos sometamos al plan divino y nos mantengamos en el fluir. Esto se aplica tanto para aquellos que han sido escogidos por el Señor para servir en estos dones ministeriales como aquellos que han de recibir a través de estos dones.  ¡PERMANECE EN EL FLUIR DIVINO!

            "Y hay distintas variedades de operaciones - de trabajos para alcanzar cosas - pero es el mismo Dios quien los inspira y energiza a todos en todo" (vs. 6).  En Romanos cap. 12, encontramos referencias en detalle sobre estas funciones y operaciones.  "Así como en un cuerpo físico, tenemos muchas partes (órganos, miembros) todas estas partes no tienen la misma función o uso, así que nosotros numerosos como somos, somos un cuerpo en Cristo, el Mesías, e individualmente somos parte uno del otro -- mutuamente dependiente el uno del otro. Teniendo dones (facultades, talentos, cualidades) que difieren de acuerdo a la gracia dada a nosotros, usémoslos ...." (vs.4-6 Ampliada).  Recibimos estos dones y habilidades del Señor Dios Todopoderoso, y así como los recibimos, debemos de usarlos para Su propósito, de acuerdo a la gracia dada a nosotros.  Su divina gracia, que crea Su fluir divino, que nos permite profetizar, servir el uno al otro de manera práctica, enseñar, exhortar, dar de lo que tenemos, ayudar y administrar y extender la hospitalidad y misericordia a otros, esto no estará a nuestra disposión a menos que estemos en el fluir con la Cabeza (vs.6-8, 13).  ¿Podemos empezar a ver que importante es entender y ver el fluir divino desde el trono de Dios hasta el pueblo de la tierra?  Como ven, hay un divino plan para nosotros en el cual participar, como parte de Su cuerpo.

            Los dones del Espíritu "todas esos (realizaciones y habilidades) son inspirados y llevados a cabo por uno y el  mismo  (Santo)  Espíritu  que  asigna  a  cada persona individualmente (exactamente) como El escoge", (1 Cor. 12:11 Ampliada).  Estos dones suplen muchas necesidades y ministran a aquellos que necesitan ayuda. Una palabra de conocimiento o una palabra de sabiduría, fe haciendo maravillas, el poder extraordinario de la sanidad, la operación de milagros, la mirada profética, el discernimiento espiritual, las lenguas desconocidas y la interpretación de esas lenguas son todos sobrenaturales, dones divinos que fluyen de Dios a nosotros, Su iglesia, para de nuevo - y yo lo enfatizo - ayudar a suplir las necesidades de otros. Dios ama al mundo y escucha el clamor que sube de la tierra. Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, todos ellos deben de ser llenos de dones e inspirados de la Cabeza (Jesús) que les ha sido dado para mejor realzar la efectividad de la iglesia en la tierra.  Es en la tierra que al ministerio de Jesús le ha sido ordenado continuar y El tiene Su plan.  ¡Sigámoslo!  Así mientras más meditemos en las funciones y operaciones divinas en que nosotros podemos participar, debiera de excitarnos ver este fluir de Dios en Su pueblo, la iglesia.  Debiéramos de ser capaces de ver claramente, mientras meditamos en Romanos capítulo 12, la totalidad del plan del Señor para ayudar al pueblo en su ser espiritual, su ser mental, y su ser físico.  Ayudando, sirviendo y haciendolo con la compasión del Señor es Su divino deseo para nosotros, el cuerpo de Cristo.  Entremos en el fluir del Espíritu en estos días finales y permanezcamos conectados a la Cabeza, para que Su obra y aún mayores obras puedan ser hechas. (Jn. 14:12).  Gloria a Dios.

            Estamos hablando acerca del fluir orgánico y no de estructura organizacional.  Estamos hablando acerca de liderazgo divino y no de gobierno de hombres.  En Mateo, capítulo 23, Jesús nos dio este consejo en referencia a liderazgo carnal y religioso.  "Los Escribas y Fariseos se sientan en la cátedra de Moisés (de autoridad), así que observen y practiquen lo que les dicen, pero no hagan como ellos hacen, porque ellos predican una cosa pero no la practican. Ellos atan con pesadas cargas, difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos ni con un dedo las quieren mover. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos de los hombres;... y se complacen y (así que) aman los lugares de honor en las fiestas y los mejores asientos en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas y que la gente los llame rabí. Pero, tú no has de ser llamado rabí (maestro) porque uno es vuestro Maestro, y todos ustedes hermanos. Y no llames a nadie (en la iglesia) o en la tierra padre, porque uno es vuestro Padre, Quien está en los cielos. Ni debéis ser llamados maestros (líderes) porque uno es vuestro Maestro (Líder) el Cristo. Aquel que es el más grande entre vosotros será vuestro siervo. Cualquiera que se enaltezca así mismo (con vacía altivez y orgullo) será humillado (traído abajo): y cualquiera que se humille así mismo - el que tenga una modesta opinión de sí mismo y se comporte de acuerdo a ello - será exaltado con honor" (Mateo 23:2-12 Ampliada).

            En la organización de hombres, tenemos ministros de la letra que mata, y no de esos del Espíritu que dan vida (ver 2 Corintios 3:6).  Lo que esos ministros están diciendo y proclamando es muchas veces la verdad absoluta, pero porque no hay el fluir del Santo Espíritu ésta no entra en los corazones de los oyentes.  Le toca a la unción del Espíritu romper el yugo.  Cuando los hombres intentan tomar el lugar del jefe en la iglesia del  Señor,  la  mayor  de  las  hipocresías  comienza (ver vs. 2).  Ellos imponen pesadas cargas sobre aquellos que están buscando ayuda del Señor lo cual es contrario al consejo de Pedro a los ancianos de la iglesia del Nuevo Testamento. "Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos..... Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria" (1 Pedro 5:1-4).  Solamente hay un Príncipe de los Pastores y Su nombre es Jesús.  Aquellos que estén buscando la posición del jefe y buscando títulos para identificarse a sí mismos no están en el divino fluir (Mateo 23:5-10).  Jesús nos previene de no acarrear títulos de hombres tales cómo Apóstol Juan o Profeta Luis, o Pastor Tal.  Si somos llamados de Dios para ser usados como líderes (siervos) en Su iglesia y estamos conectados con El, entonces El nos exaltará y honrará a su debido tiempo. En 1 Pedro 5:6, de la Versión Ampliada establece, "Por lo tanto humíllese a sí mismo (degrádese, rebájese a sí mismo en su propia estimación) debajo de la poderosa mano de Dios para que en su debido tiempo El pueda exaltarle."

            Jesús fue y es nuestro ejemplo del verdadero ministerio. A El le fue dada toda autoridad en los cielos y en la tierra por Su Padre Celestial, y aún así El nunca buscó el puesto de jefe, por el contrario "sino que se hizo a sí mismo sin ninguna reputación, y tomó sobre sí mismo la forma de siervo, y fue hecho a la semejanza del hombre: y habiendo sido encontrado en la condición de hombre, El se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, aún la muerte de la cruz, por lo cual Dios lo exaltó grandemente y le dio a El un nombre que es sobre todo nombre: Para que en el nombre de Jesús toda rodilla se doble, de las cosas en los cielos, y las cosas en la tierra, y las cosas debajo de la tierra; y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre," (Filipenses 2:7-11 Ampliada). Todas aquellas personas que estén en el fluir divino con Jesús desearán tomar su propia cruz diariamente y negarse a sí mismos diariamente y tomar Su yugo y aprender de El porque El es manso y humilde (bajo) de corazón (ver Mateo 11:29; 16:24).  Estar en el fluir es ser el siervo de todos. Nuestro ego humano se engrandece.  Esto es desordenado, y los deseos impíos causan que nos desconectemos del fluir divino y busquemos fama y gloria.  Jesús trató éste inherente problema que aún en Sus mismos discípulos existía, y ellos empezaron a ver el principio como yo espero que nosotros lo podamos ver. "Y Jesús los llamó y dijo:   Ustedes saben que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes hombres los mantienen sujetos, tiranizándolos. Mas no será así entre ustedes; pero cualquiera que quiera ser grande entre ustedes debe ser vuestro sirviente, y cualquiera que desee ser el primero entre ustedes debe ser vuestro esclavo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino par servir, y para dar Su vida en rescate por muchos -- el precio pagado para dejarlos libres --" (Mateo 20:25-28 Ampliada).

            Algunos hombres se han puesto a sí mismos como apóstoles de grupos de iglesias, usando la excusa que ellos están proveyendo cobertura. Pero ya el Señor ha provisto la cobertura para la iglesia del Nuevo Testamento, y El es esa cobertura, y solamente El puede ser esa cobertura puesto que El es la Cabeza.  Un apóstol no es un jefe o una cabeza. "¿Qué, pues, es Apolos?  ¿Qué es Pablo?  Ministros servidores (no cabezas de grupos) por medio de los cuales habéis creído; y eso así como el Señor concedió a cada uno su trabajo," (1 Cor. 3:5 Ampliada).

            Si nos tomáramos el tiempo de estudiar este mensaje encontrado en 1 de Corintios Capítulo 3, versículos del 4 al 9, rápidamente veríamos que Pablo mismo entendió que el seguir a hombres y formar grupos sectarios y llamar esto la iglesia del Señor Jesucristo es impio, no espiritual, es carnal.  Los verdaderos apóstoles son mensajeros enviados por el Señor y comisionados para ayudar a establecer Su iglesia.  Ellos son parte de Su ministerio en quienes El ha depositado visión arquitectónica que les permite ayudarle al cuerpo de Cristo a crecer y madurar. Aunque a veces, los apóstoles son usados por el Señor para ayudar a comenzar obras en algunas áreas geográficas, ellos ciertamente no son los únicos que Dios usa para éste propósito.

            Podemos ver en el libro de los Hechos que muchos diversos vasos fueron usados por el Espíritu Santo para introducir el Evangelio a varios lugares.  El usó apóstoles, diáconos, evangelistas, maestros, hombres y mujeres de todas las clases sin nombre e identidad a veces, para mostrar Su plan y el fluir divino.  "Pero había entre ellos, hombres de Chipre y de Cirene, quienes al regresar a Antioquía, hablaron también a los griegos, proclamando (a ellos) las buenas nuevas acerca del Señor Jesús. Y la presencia del Señor estaba con ellos con poder, así que un gran número (aprendió) a creer -- a adherirse y a confiar y depender del Señor -- y se volvieron  y  se  entregaron  a  sí mismos a El," (Hch. 11:20,21 Ampliada).  Vemos que el Señor envió otros obreros después de esto a Antioquía para ayudar a los hermanos a crecer en la gracia y en el conocimiento de el Señor Jesucristo (ver Hechos 11:22-30).

            Los profetas son inspirados expositores y predicadores, ayudando al cuerpo de Cristo a ver y entender la voluntad de Dios.  Ellos no están en una posición de jefatura, o encima de la montaña, tomando el lugar del Espíritu Santo en la guianza de la iglesia.

            Los evangelistas, quienes son predicadores del evangelio, no están para ser seguidos de lugar en lugar y ser exaltados debido a la espiritualidad y los dones ministeriales.  Ellos no tienen derecho reclamar una sola alma como propia ya que todos nosotros fuimos comprados con la preciosa Sangre de Jesús.  El no comparte Su gloria con ningún hombre.  ¡Aleluya!

            Los pastores no son las cabezas de las iglesias locales; Jesús es.  El es el Príncipe de los Pastores y el Gran Pastor de las ovejas (ver 1 Pedro 5:4; Hebreos 13:20).  Desde Su trono en los cielos, por medio del Espíritu Santo, el escoge y establece ancianos (plural) sobre cada iglesia local, como podemos ver si de nuevo nos tomamos el tiempo de estudiar este consistente patrón en el libro de los Hechos y en las epístolas a la iglesia. El escoge a Sus pastores para ayudar a pastorear el rebaño que El tiene en todo el mundo.

            Los maestros no deben inflarse de orgullo como expertos que piensen que tienen todo el conocimiento de Dios.  Ellos no debieran ser idolatrados o exaltados por los dones que Dios les haya dado. "Aún el puro conocimiento causa que la gente sea inflada -- llevándose a sí mismo elevadamente y siendo orgulloso -- pero el amor (esto es) afección y buena voluntad y benevolencia, construye y edifica y anima a uno a crecer (a su total estatura)  (1 Corintios 8:1 Ampliada). 

            Desafortunadamente, muchos en la iglesia piensan que ellos pueden sobrevivir con la dieta de un solo tipo de ministerio.  Algunos prefieren al apóstol, otros al profeta, otros al evangelista, otros al pastor o al maestro; pero este no es el divino fluir.  Donde vivimos, en Honduras, Centro América, hay mucha mala nutrición entre los niños.  Algunos solamente comen arroz y beben agua de arroz.  El arroz en sí mismo es un buen alimento, pero solo no es suficiente.  Algunos comen solamente tortillas de maíz y sal.  El maíz y la sal es buena comida y buena fuente de minerales, pero solos no son suficientes.  Algunos solamente comen frijoles.  Los frijoles son muy nutritivos, pero de nuevo, solos los frijoles no proveerán las necesidades totales.  Algunos comen frutas de los árboles que están en temporada.  Las frutas en sí mismas son saludables, pero solas no suplirán la nutrición total que un niño necesita.  ¿Qué es lo que estoy diciendo?  Jesús tiene una dieta espiritual planeada para nosotros, Su iglesia.  ¡El Padre conoce lo mejor!  Nosotros debiéramos recibir Su divina provisión que viene de Su divino almacén.  Si somos escogidos para ayudar a distribuir la pura comida del Señor para Su iglesia, debiéramos tomar en cuenta que somos en verdad.  "Porque nosotros somos compañeros de trabajo -- promotores unidos, labradores juntados -- con y para Dios; vosotros sois jardín de Dios, labranza y campo de cultivo  (vosotros sois)  edificio de Dios, (1 Corintios 3:9 Ampliada).

            Yo tengo un querido hermano en el Señor quién predicó un mensaje algunos años atrás titulado, "La doctrina de la caja."  Este mensaje consistía en que, nosotros, como la iglesia, tomábamos a nuestro gran e infinito Dios y lo rebajábamos (lo cual, de hecho, es imposible) a nuestros conceptos finitos tratando de ponerlo a El en nuestra cajita.  Jesús no necesita nuestra ayuda para organizar Su organismo.  El necesita nuestra cooperación en someternos a Su fluir divino.

            Hay una estructura divina que comienza en el trono de Dios con Jesús como la sola cabeza de la iglesia.  Desde Su trono, El fluye y dirige, por Su Espíritu, directamente a Su pueblo, el cuerpo de Cristo.  En el cielo se encuentra el cuartel central de la iglesia.  No en Jerusalén, o en Roma, ni en ninguna otra ciudad o pueblo terrenal puede ser encontradas la casa matriz. Jesucristo es el único fundador de la iglesia y ningún hombre puede compartir ese título.  Los hombres solamente pueden ser fundadores de sus iglesias o de sus congregaciones, pero no de la de Cristo.  No encontraremos en las Escrituras, que nos enseñan y nos guían como la iglesia del Nuevo Testamento, ningún presidente, junta de directores, personal, supervisores de distritos, comités, papas o sacerdotes, o cualquier otra forma de gobierno, más que los ancianos locales como anterior-mente lo mencionamos.  También les hemos puesto nombres a las congregaciones locales.  Tenemos entendido que debido a los requerimientos gubernamentales es necesario rendirle al César lo que es del César pero cualquier cosa que sobrepase esto es desordenado.  Si estamos poniendo estos nombres para reconocer sectas denominacionales, esto es inescritural y fuera del fluir.  Cada congregación o iglesia local que vemos en el Nuevo Testamento está identificada por su localidad, tales como la iglesia en Galacia, Filipos, Corintos, la iglesia que se reúne en casas de hermanos, etc.  Esta identidad designando la localización del grupo o la congregación, no es pocesión de ningún hombre u organización humana.  La verdad Bíblica del asunto es, Jesús, el divino Fundador, está sentado en Su divino cuartel central, desde el cual fluye Su divina estructura y gobierno a cada iglesia local localizada en la tierra que pertenece a El.  Cada iglesia que el Señor Jesucristo levanta, El la establece.  Su establecimiento viene a través de Su gente, escogida y nombrada por El. Cada iglesia Neo Testamentaria tiene sus hombres espirituales, hombres que guían y alimentan el rebaño de Dios.  Ellos trabajan directamente bajo la dirección de Jesús.  Por favor no confundir los dones del ministerio como los que previamente hemos mencionado, con el liderazgo de la iglesia local y la autoridad.  Si nosotros estudiáramos para mostrarnos aprobados, descubriríamos que un anciano (obispo) es un supervisor en quién el Señor Jesucristo delega Su autoridad para pasar a cada iglesia local Su jefatura, que es ejercida desde Su trono.  El Espíritu Santo es el único que escoge y llama a estos hombres. "Tengan cuidado y estén en guardia por ustedes mismos y el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto por obispos y guardianes para pastorear la iglesia (esto es atender y alimentar y guiar la iglesia) del Señor (Dios) la cual El la obtuvo para sí mismo -- comprándola y salvándola (para sí mismo) -- con Su propia sangre." (Hechos 20:28 Amp).

            Pablo llamó a estos ancianos para que juntos se reunieran con él: "Además, envió desde Mileto a Efeso, y convocó a los ancianos de la iglesia a reunirse con él ahí." (Hechos 20:17 Amp).  Su propósito fue exhortarlos como vemos en los siguientes versículos 18-32.  El no estaba actuando como un jefe o dueño, siendo como era un apóstol, sino simplemente cumpliendo su llamado como un mensajero de Dios.  Recuerda, que el propósito de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros es equipar a los santos; y los ancianos de la iglesia son parte de los santos, aunque ellos mismos sean apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Todos nosotros necesitamos ser equipados, exhortados, animados, prevenidos e instruidos.  No pongamos a Dios en una caja de mundanos pensamientos organizacionales. Jesús no usa métodos mundanos de liderazgo en Su organismo divino.  Jesús usa métodos divinos de liderazgo, hombres divinamente escogidos y sobre-naturalmente equipados para proveer la guianza espiritual necesaria para cada iglesia local.

            Seamos también capaces de ver que un anciano local es un hombre llamado por el Señor Jesús para llevar a cabo este específico trabajo de supervisión al mismo tiempo que otros dones y llamados ministeriales.  Podemos ver que aún estos ancianos y diáconos, que son servidores para la iglesia local, pueden también funcionar en otras áreas del ministerio.  Pedro, por ejemplo, fue un apóstol y un anciano de la iglesia en Jerusalén.  El compartió en el liderazgo local y también fue enviado por el Espíritu Santo a otros lugares y pueblos.

            Santiago y Juan también sirvieron como ancianos y apóstoles.  Pablo no sirvió como anciano en ninguna iglesia local, pero fue enviado por el Espíritu Santo desde la iglesia local de Antioquía, (Hch. 13:1-4).  Tengan cuidado de no hacerle una caja a Dios.  Por ejemplo, Felipe servía como un diácono en la iglesia en Jerusalén, pero también sirvió como un evangelista para Samaria, como vemos en Hechos capítulo 8.  En Hechos 21:8 encontramos al mismo Felipe viviendo en un lugar llamado Cesarea.  "Al otro día salimos y venimos a Cesarea, y fuimos a la casa de Felipe el evangelista, quien fue uno de los siete (primeros diáconos) y estuvimos con él," (Ampliada).  Si estudiamos los requisitos  para  ancianos  y  diáconos  nombrados  en 1 Timoteo 3:1-13 y Tito 1:6-9, claramente veríamos que estos hombres son dotados y llenados con el Espíritu Santo.  Por favor siempre recuerda que: Dios escoge a Sus servidores, no el hombre.  Si nos escogiéramos unos a los otros o nos exaltáramos unos a los otros en los lugares del ministerio o responsabilidad del liderazgo, habríamos construido una caja, la cual sería incapaz de recibir o contener el fluir de Dios.  El Señor Jesucristo no ha llamado a hombres y mujeres para ser directores de Su fluir.  Los ancianos, diáconos, pastores, maestros, etc., o cualquier otra persona no son ordenadas por Dios para conducir y orquestar Su fluir sino para participar en Su fluir.  Dios no es un Dios de confusión y desorden sino de paz y orden  (ver 1 Cor. 14:33).  La Palabra de Dios nos da dirección y consejo concerniente al tiempo cuando nos reunimos como un cuerpo de creyentes.  "¿Que hay, pues, hermanos (es el curso correcto)? Cuando os reunís, cada uno tiene himno, tiene enseñanza, revelación de un conocimiento especial o información, el pronunciamiento en una  lengua (extraña) o su interpretación. (Pero) dejemos que todas las cosas sean constructivas y edificantes para el bien de todos." (1 Cor. 14:26 Ampliada).  "Hablando el uno al otro en salmos e himnos y cantos espirituales, ofreciendo alabanzas con voces  (e instrumentos) y haciendo melodías con todos vuestros corazones al Señor," (Efesios 5:19 Ampliada).  "Dejemos que la Palabra (hablada por) Cristo, el Mesías, tenga su hogar (en sus corazones y mentes) y more en vosotros (con toda sus) riquezas, mientras  os enseña y os amonesta y os entrena con toda intuición e inteligencia y sabiduría (en cosas espirituales, y melodías) salmos e himnos y cantos espirituales, haciendo melodía para Dios con (Su) gracia en vuestros corazones. Y cualquier cosa que hagáis -- no importa lo que esto sea --  de hecho o de palabra, hacedlo todo en el Nombre de el Señor Jesús y en (dependencia sobre) Su persona; dando alabanzas a Dios el Padre a través de El," (Col. 3:16,17 Ampliada). ¿Escuchamos lo que el Espíritu nos está diciendo? "Dependencia sobre Su persona."  Ese es el fluir divino que viene a nosotros como Su organismo divino. ¡Aleluya! ¡No contristemos o constriñamos al Espíritu Santo mientras El fluye desde la Cabeza, Jesucristo, en y a través de nuestros seres!

            Déjenme mencionar, una vez más, un punto de discusión que ha traído mucha confusión al cuerpo de Cristo, lo cual es el asunto de la  "cobertura".  Muchos cristianos están excesivamente preocupados acerca de tener cobertura espiritual. No hay ninguna mejor que la que el Señor mismo nos ha provisto.  El es la cobertura para Su iglesia. Todo el resto de la provisión o ayuda y asistencia que Jesús nos ha dado, tales como: liderazgo local de la iglesia (ancianos y diáconos etc.) y dones ministeriales tales como, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros no son más que parte de Su plan divino para suplir nuestras necesidades. Debemos de aprender a someternos a Su plan y más aún a El.  Cualquiera de nosotros que esté sometido al Señorío de Jesús no tendrá problema en reconocer y someterse él mismo a Sus vasos ministeriales escogidos. Yo quiero repetir y enfatizar la declaración que acabo de hacer "Sus vasos escogidos".  Nosotros, como seres humanos, tenemos una tendencia natural a señalar y escoger a aquellos a quienes nos sometemos, pero para estar en Su divino fluir debemos aprender a aceptar Sus caminos y Sus escogencias.  Hay una sumisión vertical a Jesús, la Cabeza, y luego una sumisión horizontal del uno al otro la cual nos provee una completa cobertura divina. Todos estamos sujetos a la Cabeza del organismo, Jesucristo nuestro Señor.  Los siguientes cuadros nos ayudarán para un mejor entendimiento de lo que hablamos actualmente.

 

 

POR FAVOR RECUERDA QUE EL SEÑOR JESUS FLUYE POR SU ESPIRITU Y A TRAVES DE SU PUEBLO (LA IGLESIA, EL CUERPO DE CRISTO) COMO A EL LE PAREZCA Y ESCOJA PARA LA EDIFICACION Y EL BIEN DE TODOS. (VER 1 COR. 12:7,11)  

ALGUNOS EJEMPLOS DE COMO DIOS PUEDE FlUIR
EN LA VIDA DE SU PUEBLO

CUATRO CATEGORIAS

1. DONES DEL ESPIRITU SANTO  (1 COR. 12:4-12)

2. DONES DEL MINISTERIO  (EFESIOS 4:11-16)

3. FUNCIONES Y OPERACIONES  (ROM. 12:4-8, 13)

4. LIDERAZGO EN LA IGLESIA LOCAL  (ANCIANOS Y DIACONOS)  

 

         CRISTIANO "A"
1 Dones del E.S.
2 Profeta
3 Don de enseñanza
4 No es líder local    

         CRISTIANO "E"
1 Dones del E.S.
2 Evangelista
3 Don de liberalidad
4 No es líder local    

          CRISTIANO "B"
1 Dones del E.S.
2 Sin don ministerial
3 Don de Servicio
4 Diácono    

         CRISTIANO "F"
1 Dones del E.S.
2 Sin don ministerial
3 Don de administración
4 Anciano       

         CRISTIANO "C"
1 Dones del E.S.
2 Pastor
3 Don de misericordia
4 Anciano    

         CRISTIANO "G"
1 Dones del E.S.
2 Maestro
3 Don de hospitalidad
4 No es líder local    

         CRISTIANO "D"
1 Dones del E.S.
2 Sin don ministerial
3 Don de exhortación
4 No es líder local    

         CRISTIANO "H"
1 Dones del E.S
2 Apóstol
3 Don de servicio
4 Anciano    

 

            ¿Estamos comenzando a tirar la "caja" y a entrar más en el fluir?  ¿Estamos comenzando a ver que no vamos a la "Primera Iglesia ..." pero que nosotros somos la iglesia del Señor Jesucristo, Su organismo divino?  ¿Estamos comenzando a ver que no nos "unimos a una iglesia" y llegamos a ser miembros porque nos acepta algún hombre u organización?  Fuimos comprados por precio, la preciosa Sangre de Jesús.  Esa es la única manera de ser miembro del cuerpo de Cristo.  "Ninguno viene al Padre, sino es por el Hijo".  ¿Estamos comenzando a ver que no vamos a los "servicios" solamente a sentarnos en una banca y a escuchar al "pastor"?  Sino que nos reunimos como los diferentes miembros del cuerpo para fluir con el Espíritu Santo para animarnos y edificarnos el uno al otro en la fe.  ¿Estamos comenzando a ver que los nombres de grupos de iglesias y nombres de hombres anunciados en placas no es lo que Su iglesia significa, como Su organismo divino? Nosotros somos la iglesia; y el Nombre que está escrito en nosotros es el Nombre de Cristo.  "Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón." (2 Cor. 3:3 Ampliada).  "¿No discernís y entendéis que (toda la iglesia de Corinto) sois templo de Dios (Su santuario) y que el Espíritu de Dios mora permanentemente en vosotros -- para ser un hogar en vosotros (colectivamente como iglesia e individualmente)"?  Hermanos, lo importante no es donde nos reunimos, sea uno a por uno o en gran número, sino lo que hacemos cuando estamos reunidos.  Me aventuraría a decir que el 90% del ministerio del Señor está separado del "púlpito" o de el "edificio de la iglesia".  Debemos de salir de la "caja".  ¡Aleluya!  ¡Jesús tiene Su iglesia!

            Me gustaría compartir con ustedes una visión que tuve recientemente mientras estaba orando y meditando en la iglesia del Señor.  Me vi a mi mismo parado en la orilla de un río de rápidas corrientes.  Me di cuenta que había un gran número de botes localizados en la rivera, pero fue muy obvio que estaban sin remos.  Mientras miraba las rápidas corrientes, pensaba en que inútiles serían los botes sin los remos para poder guiarlos.  En ese momento el Señor me habló por Su Espíritu y dijo, "Métete en el bote, mi hijo, y no te preocupes por los remos, porque el río es Mi fluir y Yo te voy a guiar en la corriente de Mi mover.  No busques los remos, porque los remos son los brazos de carne y Yo no necesito ayuda para guiar Mis embarcaciones en Mi fluir".  Aquí es donde estamos, hermanos y hermanas, estamos en el borde del último derramamiento de Dios sobre la tierra.  Esta va a ser Su hora final de gloria. El va a guiarnos, a Su iglesia, por Su divino fluir, y nosotros nos debemos rendir a Su fluir y no depender de ninguna fuerza o habilidad humana.

            PADRE, EN EL NOMBRE DE JESUS, TE AGRADECEMOS POR TU PLAN DIVINO PARA TU IGLESIA. ESPIRITU SANTO, TE DAMOS LAS GRACIAS POR DIRIGIRNOS, Y ENSEÑARNOS TODAS LAS COSAS, Y GUIARNOS A TODA TU VERDAD. TE EXALTAMOS, SEÑOR JESUS, CABEZA DE TU CUERPO, LA IGLESIA, Y NOS SOMETEMOS A TU SANTA VOLUNTAD. ¡AMEN!


La Unidad Divina -- La Llave del Avivamiento

            En Juan, capítulo 17, Jesucristo oró por Sus discípulos y por todos aquellos que lo seguirían.  "Santifícalos -- purifícalos, conságralos, sepáralos para Ti mismo, hazlos santos -- por Tu Verdad. Tu Palabra es Verdad. Así como Tu me enviastes al mundo, Yo también los he enviado. Y por el bien y en el nombre de ellos, Yo me santifico a Mi mismo, para que ellos también puedan ser santificados (dedicados, consagrados, hechos santos) en la Verdad. No oro solamente por ellos -- no es solamente por el bien de ellos que hago esta petición -- pero también por todos aquellos que han de creer (confiar, aferrarse, depender) en Mi por la palabra y enseñanza de ellos." (vs.17-20 Ampliada).  Aquí vemos por quienes estaba orando Jesús.  En los versículos siguientes vemos por y para que El estaba orando.  "Así que, ellos también puedan ser uno (exactamente) como Tu Padre, eres en Mi y Yo en Ti, que ellos puedan ser uno en nosotros, para que así el mundo pueda creer y ser convencido que Tu me has enviado. Yo les he dado el honor y la gloria que Tu me distes, para que ellos puedan ser uno (igual) como Nosotros somos Uno. Yo en ellos y Tu en Mi para que ellos puedan ser uno y perfectamente unidos para que el mundo pueda conocer y (definitivamente) reconocer que Tu Me has enviado, y que Tu los has amado (igual) como Tu Me has amado." (vs. 21-23 Ampliada) ¡Aleluya!

            Jesús oró por todos aquellos que iban a creer en El que ellos pudieran ser uno.  Cuatro veces en tres versículos El repitió esta petición "que ellos puedan ser uno" y aún perfectamente unidos.  El "que" es la unidad de los hermanos, la unidad de los santos de Dios.  El "por qué" es para que el mundo conozca que Jesús fue enviado.  Si nosotros no fluimos en la unidad divina no hay forma que el mundo pueda creer que Jesucristo es nuestro Salvador, nuestro Señor, nuestro Maestro, o la Cabeza de la Iglesia.  Si la gente del mundo no puede ver cambios sobrenaturales que ocurren a la vida de la iglesia, entonces ellos no tendrán ningún deseo de ninguna clase  de llegar a ser miembros del Cuerpo de Cristo.  Dios no añadirá vidas a grupos contenciosos de personas conflictivas que reclamen ser Su iglesia.  Cuando la unidad divina existe, por y através del poder del Espíritu Santo, hay una atracción de todos los hombres a Jesucristo, porque El está de hecho siendo exaltado y levantado a través de Su pueblo.  En Su organismo divino, y por medio de Su divino fluir, viene Su unidad divina. Nosotros tenemos que ver que esta unidad no es algo fabricado por los tontos intentos del hombre para crear una sociedad de mutua admiración, o conceptos organizacionales de ponerlos a todos debajo del mismo techo (denominacionalismo o sectarismo).  La unidad solamente se llevará a cabo mientras nosotros, la iglesia, decidamos someternos a El y luego el uno al otro para cumplir Sus propósitos en la tierra.

            Fácilmente podemos ver como el patrón de unidad divina comienza mientras vemos la iglesia en su comienzo en el libro de Hechos, capítulo 2.  "Y cuando el día de Pentecostés hubo venido, ellos estaban reunidos en un solo lugar", (vs. 1 Ampliada).  Aquí estaban los mismos por los cuales Jesús oró en Juan capítulo 17, todos juntos reunidos como resultado de Sus instrucciones de esperar en Jerusalén hasta que fueran investidos de poder desde lo alto.  "Cuando de improviso vino un sonido desde el cielo como el estruendo de un tempestuoso estallido, y llenó toda la casa en la cual estaban sentados." (vs.2 Ampliada).  Cuando estamos en unidad y obediencia oímos desde los cielos y recibimos desde el trono de Dios.  "Y se les aparecieron lenguas semejantes al fuego, las cuales fueron separadas y distribuidas  y  asentadas sobre cada uno de ellos" (vs.3 Ampliada).  A cada uno de ellos de los que estuvieron ahí en unidad, y para el mismo propósito, recibieron la misma divina bendición. "Y fueron todos llenos -- difundido a través de todas sus almas con el Espíritu Santo -- ..." (vs.4 Ampliada).  Muchas  personas que son ignorantes de la voluntad de Dios, rápidamente dicen que este derramamiento del Espíritu Santo en los creyentes en el día de Pentecostés fue sólo para unos pocos elegidos, pero la Palabra de Dios nos informa diferentemente en el versículo 39 del mismo capítulo. "Porque la promesa (del Espíritu Santo) es para vosotros y de vosotros y de vuestros hijos, y para y de todos los que están lejos (aún) para tantos como el Señor nuestro Dios invitase y lo llame a venir a Si mismo."  Puedes ver que la unidad divina comienza con la invitación del Dios Divino.  Hasta que no recibimos esta llenura del Espíritu Santo y una constante rellenura no podemos ser uno.  "Así que, aquellos que aceptaron su mensaje fueron bautizados, y fueron añadidos aquel día como tres mil almas," (vs.41 Ampliada).  Cuando vemos una verdadera unidad del Espíritu es cuando vemos un verdadero avivamiento del Espíritu Santo.  El avivamiento no es más que Dios siendo capaz de añadir a Su iglesia debido a la obediencia de Su iglesia a fluir juntos en unidad. Después que el fluir de unidad comienza hay continuas manifestaciones de Su presencia en Su pueblo, el cuerpo de Cristo.  "Y ellos perseveraban firmemente, entregándose constantemente a la instrucción y compañerismo de los apóstoles, al partimiento del pan (incluyendo la Santa cena del Señor) y a la oración. Y un sentimiento de pavor (temor reverencial) vino sobre cada persona, y muchas señales y maravillas fueron hechas a través de los apóstoles -- los mensajeros especiales. Y todos los que creían -- esto es, los que se adhirieron y confiaron y dependieron de Jesucristo -- estaban unidos y juntos tenían todas las cosas en común, y vendieron sus posesiones (ambas, sus propiedades de tierras y sus posesiones movibles) y distribuían el precio de lo vendido entre todos ellos, de acuerdo a las necesidades que tenían. Y día tras día se reunían regularmente en el templo con un solo propósito, y en sus casas partían el pan (incluyendo la cena del Señor). Ellos participaban de sus comidas con alegría y simplicidad y generosos corazones, constantemente alabando a Dios y teniendo favor y buen deseo con todo el pueblo, y el Señor continuaba añadiendo (a su número) diariamente aquellos que habían de ser salvos (de muerte espiritual)" (vs.42-44 Amp).

            Echemos una mirada a lo que pasa cuando existe el fluir de la unidad en la iglesia.  Hay perseverancia; hay corazones y mentes enseñables; hay un constante compañerismo; existe el partimiento del pan juntos (incluyendo la Santa cena del Señor); hay prodigios y señales; existe el compartimiento de todas las cosas en común; hay un interés por los necesitados; hay una asamblea regular, congregacionalmente y de casa en casa; hay una constante alabanza a Dios; hay favor y buenos deseos para con todos; y hay una constante salvación de las almas por el Señor.  Yo espero que esto nos motive a pagar el precio y someternos nosotros mismos al Señor Jesús y fluir en Su unidad divina.

            También podemos ver el inmediato intento de Satanás por interrumpir la unidad y el fluir entre los hermanos al traer persecución y oposición.  En Hechos, Capítulo 4, podemos aprender como debiéramos de responder y cuán importante es proteger la unidad de los hermanos.  Hay poder en la unidad y  en el acuerdo de la iglesia.  Yo les animo a leer el libro de los Hechos, en los Capítulos 3 y 4 para tener la secuencia de eventos que los guíen a lo que me gustaría compartir en referencia a la unidad.  Cuando la iglesia escuchó acerca de las persecuciones y acusaciones sobre Pedro y Juan por motivos del Evangelio, ellos le clamaron a Dios juntos en unidad.  "Y ellos, habiéndolo oído, alzaron sus voces con una misma mente a Dios y dijeron, oh Soberano Señor, tu eres el Dios que has hecho el cielo y la tierra y los mares y todo lo que hay en ellos ... y cuando ellos hubieron orado, el lugar en que estaban reunidos fue sacudido; y todos ellos fueron llenados con el Espíritu Santo, y continuaron hablando la Palabra de Dios con libertad y denuedo y coraje. Ahora bien, la compañía de creyentes era de un solo corazón y alma, y ninguno de ellos clamaba (exclusivamente) como propio nada de lo que poseía, sino que todas las cosas ellos las tenían en común y para el uso de todos." (Hch.4:24, 31-32 Ampliada).  Revisemos de nuevo que pasó cuando ellos levantaron sus voces en unidad, o con una misma mente a Dios. Hubo una manifestación de la presencia de Dios (el lugar en que ellos estaban fue sacudido);  hubo una rellenura del Espíritu Santo;  hubo libertad, denuedo, y coraje de hablar la Palabra de Dios;  hubo entre ellos un solo corazón y alma;  y de nuevo no había egoísmo, en vez de eso un gran espíritu de generosidad se demostró entre los creyentes que estaban juntos en divina unidad. Necesitamos cada una de estas manifestaciones en medio nuestro,  ¡Amén!  porque este es el fuego de Dios que nos es necesario para testificar de Su amor y de Su gracia a todos los habitantes de la tierra.

            Como hemos visto de antemano en estos escritos, nuestra carnalidad, estimulada por estratagemas satánicas, afecta adversamente la unidad divina.  En la iglesia primitiva, evidenciada por las epístolas a la iglesia, vemos las fuerzas desunificadoras introducidas que crearon disensiones, parcialidad, y divisiones.  Cada mover de Dios comienza con Su pueblo estando en unidad.  Entonces es lamentable ver que para parar, retrasar, o desviar la voluntad y el propósito de Dios, sería necesario la introducción de fuerzas contra-productivas.     La unidad es el camino de Dios para comenzar el avivamiento y la restauración, y debe ser guardada y protegida a toda costa.  Debemos rápidamente ver la destrucción y rápidamente arrepentirnos de uno o de todos los factores que pudieran destruir la unidad de los hermanos.  "Pero les urjo y ruego por el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que todos vosotros estén en perfecta armonía, y total acuerdo en lo que digan, y que no hayan disensiones o parcialidades o divisiones entre vosotros; sino que estén unidos en vuestro entendimiento común y en vuestras opiniones y juicios." (1 Cor. 1:10 Ampliada).  Podemos ver, hermanos, ninguno nos puede hacer estar unidos, sólo el Espíritu Santo nos puede urgir y suplicar.  Nadie nos puede ordenar andar en perfecta armonía y acuerdo entre nosotros; sólo el Espíritu Santo nos está rogando que seamos uno.  Sabemos que tener una misma opinión no es posible en lo natural, solamente puede ser en lo sobrenatural, sólo con la mente de Cristo apropiada en nosotros podremos arribar a este destino divino.  Así como le fue aclarado a Pablo, puede ser aclarado a nosotros, que dividiendo a Cristo, o en realidad el cuerpo de Cristo, destruimos la unidad del Espíritu y así paralizamos el fluir divino al divino organismo (ver los vs. 11-15 en el mismo capítulo).  Debemos de estar dispuestos a pagar el precio y negarnos a nosotros mismos para tener y perseverar en la unidad divina.

            ¿Cómo podemos perseverar en la unidad?  ¿Cómo deberíamos de actuar, pensar, y reaccionar hacia nuestros hermanos y hermanas?  Me gustaría darles algunas sugerencias del Espíritu Santo de acuerdo a lo que encontramos en al Palabra de Dios.  Primero que todo, asumiendo que en el presente tenemos algún grado de unidad, para proteger lo que tenemos debemos de guardarnos de hacer ciertas cosas en contra y hacer otras cosas.  Nunca exaltar o elevar hombres a la cabeza de la iglesia.  Nunca considerar que una iglesia local o congregación es más importante que otra (ver de nuevo 1 Cor. 1:10-15).  Nunca reclamar el crédito del trabajo de Dios o entrar en competencia con los hermanos y hermanas, no mirar por gloria o recompensa de ninguno excepto Dios (1 Cor. 3:1-8).  Nunca tener algo que ver con conflictos y contenciones.  No tener compañerismo con ellos, (Tito 3:10-11).  Apartarse y evitar a aquellos que crean disensiones y dificultades y causan divisiones (Rom. 16:17-20).  Alejarse de aquellos con motivos impuros y que buscan ganancia personal (1 Tim. 6:3-5).  No reñir, contender, o discutir con ninguno en la iglesia (2 Tim. 2:24-26).  Apartarse en las asociaciones regulares, de toda esta clase de personas, que son amantes de sí mismos, codiciosos, jactanciosos, orgullosos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, impíos, sin afección natural, insinceros, acusadores, falsos, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, y aquellos que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella (2 Tim. 3:1-5 Ampliada).

            Podemos ver realmente que para fluir en unidad divina, se estrechará grandemente el campo de aquellos con los que regularmente nos asociamos.  No podemos esperar la presencia del Espíritu Santo y que el fuego de Dios esté en nosotros a menos que tomemos en cuenta las advertencias de Su Palabra.  Por favor tomen tiempo para leer las referencias de las escrituras  antes mencionadas.  Debemos de seguir las instrucciones del Señor.  Los caminos de Dios son más altos que los nuestros.  ¡Amén!

            Debiéramos de recibir una palabra de precaución y clarificación en este punto.  No estamos hablando de abstenernos de alcanzar a la gente del mundo, personas de todo tipo con toda clase de problemas.  A esto, siempre debiéramos de estar dispuestos, ya que esto es la gran comisión.  De lo que estamos hablando es de guardar, proteger y preservar la unidad divina en el cuerpo de Cristo.  Es impío odiar, despreciar, y rechazar personas; porque Dios ama tanto al mundo, que El se dio a todos los que pudieran creer en la misericordia y la gracia del Señor Jesucristo.  Aún en la iglesia tenemos instrucciones explícitas acerca de nuestras actitudes hacia nuestros hermanos.  Romanos, capítulo 12, nos dice: "No paguéis mal por mal, pero tomad en cuenta lo que es honesto y apropiado y noble -- procurad estar encima de todo reproche -- a la vista de todos. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos..... no os permitáis sed vencidos de lo malo, sino que vence (elimina) con el bien el mal." (vs.17,18, 21 Ampliada).  Cuando vemos lo que el amor divino realmente es, podemos entender la diferencia entre no asociarse con alguno, mientras al mismo tiempo amarlos en el Señor.  "El amor sufre largamente y es paciente y bondadoso; el amor nunca tiene envidia ni estalla en celo; no es jactancioso ni vanaglorioso, ni demuestra su altivez. No es arrogante -- e inflado con orgullo; no es rudo (descortés), y no actúa indecorosamente. El amor (de Dios en nosotros) no insiste en sus propios derechos o caminos, porque él no es egoísta; no es delicado ni rencilloso; ni toma en cuenta las cosas mal hechas -- ni presta atención a las equivocaciones dolorosas. Ni se regocija en la injusticia o las cosas injustas, sino que se regocija cuando prevalecen la verdad y lo correcto. El amor soporta todo y cualquier cosa que venga, está siempre listo a creer en lo mejor de cada persona, sus esperanzas no se desvanecen en ninguna circunstancia y todo lo soporta (sin debilidad) El amor nunca falla, -- nunca se desvanece ni llega a estar obsoleto ni llega a su fin..." (1 Cor. 13:4-8  Ampliada).

            ¿Donde queda la responsabilidad en perseguir la unidad divina?  ¿Qué parte tenemos cada uno?  Yo espero que podamos ver que mientras que individualmente no actuemos y reaccionemos de acuerdo a la Palabra de Dios, no podemos esperar un fluir de unidad corporativa en el cuerpo de Cristo.  Cuando los hermanos vienen a mi con quejas y problemas que existen entre unos y otros, yo siempre siento esto necesario hacer la pregunta, "¿Y que está haciendo usted acerca de esto?"  Lo ven, hermanos y hermanas, solamente se necesita un poco de levadura para leudar toda la masa.

            Gálatas, Capítulo 5, nos dice: "Porque toda la ley (concerniente a las relaciones humanas) en este solo precepto se cumple. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y devoráis unos a otros (en conflictos partisanos), ten cuidado que tu (y todos tus compañeros ) no os consumáis unos a otros." (vs. 14,15 Ampliada). 

            Déjenme decirles que llamar el uno al otro al cumplimiento de Su Palabra, o llamar uno al otro al arrepentimiento no es una actividad impía o divisional. Estas acciones son necesarias en la iglesia del Señor, pero constantemente debemos recordar que nosotros no podemos cambiar a nadie.  Lo que podemos hacer es permitirle a Dios que nos cambie.  Vemos una y otra vez en las exhortaciones e instrucciones a la iglesia, por el Espíritu Santo, que el organismo divino de Dios a través de Su fluir divino es llamado a la unidad divina.  "Así nosotros, numerosos como somos, somos un cuerpo en Cristo, el Mesías, e individualmente somos partes el uno del otro  -- mutuamente dependientes el uno del otro .....viviendo en armonía el uno al otro; no altivos (presumido, enaltecido, exclusivo) sino que listo para ajustarte a ti mismo a (personas, cosas) y darte a ti mismo a tareas humildes, nunca te sobre estimes o seas sabio en tu propia opinión."

(Rom. 12:5,16 Ampliada).  "Sed gentiles y tolerantes el uno al otro y, si cualquiera tuviese una diferencia  o (murmuración) contra el otro, perdonaros rápidamente el uno al otro; como gratuitamente el Señor os ha perdonado, así también debéis perdonaros vosotros. Y sobre todas las cosas (poned) amor y cercaros vosotros mismos con el vínculo de la perfección -- el cual une todas las cosas completamente en un lazo de armonía ideal. Y dejad que la paz (la armonía del alma que viene) de el Cristo que dirige (actuando continuamente como un árbitro)  en vuestros corazones --decidiendo y acordando con finalidad todas las preguntas que se levanten en sus mentes -- (en ese estado pacífico) al cual (como miembros del único cuerpo de Cristo) fuisteis también llamados (a vivir). Y sed agradecidos dando alabanzas a Dios siempre." (Col. 3:13-15 Ampliada).  Somos llamados por Dios a ser responsables como pueblo Suyo para conducirnos en una manera tal que sea de acuerdo a nuestra divina vocación.  Cesamos de ser Sus embajadores y representantes cuando nos conducimos de otra manera.  Solamente hay un Evangelio de Un Jesucristo.  Solamente hay una iglesia de naturaleza divina que tiene la única y misma fe.  Nosotros vivimos y servimos al Señor Jesús, al presente, en Honduras, Centro América.  Aunque yo soy un norteamericano por nacimiento natural, mi nacimiento sobrenatural me da un Padre Celestial, El cual no es ni norteamericano ni hondureño.  Todos tenemos el mismo  Padre Celestial; para aquellos de nosotros que hemos sido lavados en la Sangre del Cordero.  ¡Aleluya!

            "Yo pues, el prisionero del Señor, os apelo y ruego que caminéis dignamente en la vocación (divina) a la cual fuisteis llamados -- con un comportamiento que de credibilidad al llamado del servicio de Dios, viviendo con una completa humildad y mansedumbre (sin egoísmo, apacible y suave) con paciencia, tolerándoos los unos a los otros, y soportándoos porque os amáis unos a otros. Anhelad y desead guardar y mantener la armonía y la unidad de (producida por) el Espíritu en el vínculo poderoso de la paz. (Hay) un cuerpo y un Espíritu, así como solamente hay una esperanza (que pertenece) a la vocación con que fuisteis llamados. (Hay) un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos quien es sobre todos (soberano sobre todos) penetrando (y viviendo) en todos (nosotros)." (Ef. 4:1-6 Ampliada).  En este capítulo cuatro de Efesios, podemos obtener otra mirada del plan divino de Dios para Su divino organismo que existe bajo Su unidad divina de Su Santo Espíritu. Vemos a Jesús, la Cabeza de Su iglesia (vs. 15), llamándonos, a Su único cuerpo, por Su único y solo Espíritu, a nuestra divina fe en El, nuestro único Señor (vs. 4,5) debajo de nuestro solo y único Dios y Padre (vs.6).  Eso es unidad con " U " mayúscula.  Y si esto no fuera suficiente, El ha deseado equiparnos y desarrollarnos hasta que todos obtengamos la unidad de la fe y el conocimiento de El, el Hijo de Dios, y completar nuestras personalidades a Su propio nivel de perfección, la plenitud de Su estatura (vs.13).  El tiene Sus metas para cada uno de nosotros, ¡Alabad Su Santo Nombre!

            El nos ha llamado a no estar en conflictos el uno con el otro, pero más que a no estar en conflictos a armonizar y ser uno en el Espíritu y en paz (vs.3).  "Por Su causa, todo el cuerpo (la iglesia, en todas sus varias partes) unidas y firmemente tejidas por las coyunturas y ligamentos con las cuales es suplida, cuando cada parte (con poder adaptado a sus necesidades) trabaja apropiadamente (en todas sus funciones), crece a la total madurez, edificándose a sí mismo en amor." (vs. 16 Ampliada). La maquinaria hecha por las manos del hombre no funcionan bien a menos que todas sus partes estén trabajando juntas en armonía.  ¿Con cuanta más importancia debiéramos nosotros, el organismo divino de Dios, funcionar y fluir juntos en armonía?

            Muchos usan la excusa de que somos imperfectos, vasos falibles.  Esto en sí mismo es verdad, pero nunca debemos olvidar que fuimos recreados con destino a la perfección en Cristo Jesús.  A menos que aceptemos esta verdad y ejercitemos nuestra fe en la meta de Dios para Su pueblo (esto es nosotros, la iglesia)  siempre fallaremos en alcanzar nuestro potencial divino.  Cuando nosotros y aquellos que están a nuestro alrededor fallamos en reflejar la imagen correcta, debemos de mirar a Jesús, Quien es el Autor y Consumador de nuestra fe, y por Quien nos ha sido dado el mejor ejemplo a seguir. "Por tanto, (apelo a vosotros, esto es en nuestro mutuo vivir en Cristo, por cualquier) fuerza y consolación y estimulación (de nuestra relación) en El (proporciona), por cualquier incentivo persuasivo que hay en el amor, por cualquier participación en el (Santo) Espíritu (que compartimos) y por cualquier profunda afección y compasiva simpatía, llenad y completad mi gozo por vivir en armonía y ser de una misma mente y un mismo propósito, teniendo el mismo amor, y estando en un completo acuerdo y de una misma armoniosa mente e intenciones. No hagáis nada por motivos parcializados -- a través de contiendas, conflictos, egoísmos o por fines indignos -- o por rápida presunción y vacía arrogancia. En lugar de eso, en el verdadero espíritu de la humildad (de mente humilde) estimando cada uno a los demás como mejor y superior a él mismo -- pensando más altamente el uno del otro que lo que hacéis de vosotros mismos. No mirando, estimando ni estando interesado en (meramente) sus propios asuntos, sino que cada cual también por el interés de los demás. Haya pues esta misma actitud y propósito y (humildad de) mente en vosotros los que estáis en Cristo Jesús -- Dejad que El sea vuestro ejemplo en humildad -- (Filipenses 2:1-5 Ampliada).

            Muchos años atrás el Espíritu Santo me habló esta simple palabra. "La unidad es antes que el avivamiento."  Unos pocos años después El me habló y dijo: "La humildad es antes que la unidad."  La llave para la unidad es que nosotros mismos nos humillemos bajo la poderosa mano de Dios. Después y solamente después experimentaremos la unidad divina que traerá el derramamiento final de Su fuego de avivamiento sobre la tierra.  El mundo está esperando a ver esta manifestación primaria de los Hijos de Dios (Rom. 8:19).

            PERMITAMOSLE A EL OBRAR EN NOSOTROS PARA QUE EL PUEDA OBRAR A TRAVES DE NOSOTROS. A EL SEA TODA LA GLORIA. ¡AMEN!


El Potencial Divino del
Divino Organismo

            Durante todos estos pensamientos y principios que hemos estado compartiendo hasta este punto, la palabra "divino" ha sido constantemente usada.  El énfasis es que en Su organismo divino, la iglesia, hay un divino fluir que trae la unidad divina que resulta de alcanzar el potencial divino.  ¡Aleluya!  

            Podemos entender ciertamente que la palabra "humano" conlleva sus limitaciones, mientras que la palabra "divino" no tiene límites, es ilimitada.  ¿Qué es el potencial divino?  Este es un potencial completamente ilimitado, incomprensible, e infinito en su naturaleza.  Esa es una definición de la iglesia del Señor Jesucristo, el divino organismo, el cual es el cuerpo de Cristo.

            Cuando contemplamos y meditamos en los múltiples propósitos de Dios para salvar a la humanidad de la eterna destrucción y perecimiento, con optimismo podemos ver sencillamente que es lo que hemos recibido de tan grande salvación.  Nosotros, los que hemos sido salvados por gracia y lavados en la Sangre de Jesús, debiéramos tener una actitud de gratitud a nuestro Señor. Debiéramos desear complacerlo viendo que Su gran comisión sea completada en la tierra.  Debiéramos de ser capaces de ver que hemos sido rescatados, así que pudiéramos ayudar a rescatar a otros.  ¡Hemos sido salvados para servir!  Como ven, Dios, en Su plan divino, está interesado en cada ser humano que ha vivido, que vivirá, y que está viviendo ahora en este preciso momento.  Asombroso como parece, Su divino plan está de tal manera designado para involucrar a aquellos de nosotros que hayan recibido Su misericordia y Su amor, en la perpetuación de este proceso divino.  La gran comisión de Jesús es muy simple, pero requiere de nuestra participación.  Id y predicad el Evangelio a toda criatura; enseñando mis caminos y principios; llamando al arrepentimiento en mi Nombre; y haciendo discípulos en todas las naciones; sanad a los enfermos, echar fuera demonios, alimentar al hambriento, vestir al desnudo, etc. Jesús nos dejó estos mandamientos a todos nosotros los que creemos en El como nuestro salvador personal y Señor, para tener una responsabilidad y ser activos en esta "co-misión."

            Un soldado en cualquier ejército está constantemente en entrenamiento y preparación para misiones que requieren participación activa de cada miembro del grupo militar.  Si cualquiera de los soldados falla en hacer su parte, el hecho es que vidas pueden perderse y la misión pudiera fallar en alcanzar su potencial, propósitos, y metas.  Es exactamente lo mismo en el Reino de Dios, sin embargo mucho más crítico en naturaleza.  Su misión o comisión para Su iglesia es que sean conquistados territorios y dominios espirituales y las personas sean restauradas o traídas a la comunión con Dios.  Cuando nosotros, como iglesia no alcanzamos nuestro potencial, entonces vidas se pierdan y el pueblo perece.  ¿Te motiva esto a tomar en serio el plan divino para el organismo divino?  ¡Yo espero que sí! 

            Mientras hablábamos en detalle acerca del fluir divino y la unidad divina, el propósito era para que viéramos más claramente el potencial divino.  Sin el fluir y la unidad en el cuerpo de Cristo el potencial corporativo no puede ser alcanzado.  Ya sea que sirvamos al Señor en un cuerpo local de creyentes en una comunidad local o sirviendo en alguna tierra lejana, los principios continúan lo mismo, y el potencial de Dios es ilimitado.  El amor de Dios es tan grande y debido a que El no hace acepción de personas, cada persona y lugar es de igual importancia para El.  Lo que Dios puede hacer en un lugar, a través de Su iglesia, El lo puede hacer en todas partes.  La llave que abre las puertas es nuestra decisión de cooperar, participar, y más importante obedecer al Maestro.  ¡Amén!

            El factor más importante no es, la parte que pudieramos hacer en Su plan, porque todos nosotros tenemos nuestra parte que hacer.  El factor más importante es que nos apropiemos de los máximos recursos sobrenaturales que podamos recibir y que conozcamos y entendamos Su voluntad individualmente, para que corporativamente podamos alcanzar Su potencial.

            Como dice un coro, "Es tan hermoso que no se puede describir, demasiado maravilloso para decirlo con palabras" por haber sido salvados de nuestros pecados, libertados de nuestras opresiones, sanados de nuestras enfermedades, rescatados de nuestros dilemas y llenados con Su Santo Espíritu.  Todos estos beneficios son parte de Sus promesas del pacto para todos los discípulos que creyeran, pero como el Señor dijo, "Yo no he venido a ser servido sino a servir" en otras versiones es todavía más claro lo que debiera ser nuestro propósito como siervos de Dios.  "Porque aún el Hijo del Hombre no vino a que le rindieran servicio, sino que a servir y a dar Su vida en rescate por muchos -- el precio pagado para dejarlos libres --  (Mat. 20:28; Mar. 10:45 Ampliada).  No nos costó nada recibir la salvación de Dios. Nosotros sólo tuvimos que creer en El.  Por eso es que no somos salvos por obras sino que por gracia a través de la fe. Es un regalo de Dios (Ef. 2:8) Esto no realzará nuestra posición con Dios en relación a cuanta salvación tenemos, por así decirlo, ya sea que sirvamos o no a Dios.  (Estoy hablando de servicio activo, y no simplemente una "buena vida cristiana").  Para llevar este pensamiento un paso más adelante veamos que fue lo que Jesús dijo a Sus discípulos cuando ellos le preguntaron acerca de sus obras.  "Entonces dijeron ellos, ¿Qué es lo que debemos hacer para que nosotros podamos (habitualmente) poner en práctica las obras de Dios? -- ¿Qué debemos de hacer para llevar a cabo lo que Dios requiere? -- Jesús les respondió, esta es la obra (servicio) que Dios les demanda, que creáis en el que El ha enviado -- que te aferres a confiar, dependas y tengas fe en Su Mensajero" (Jn. 6:28,29 Ampliada).

            Hermanos, no podemos decir que nos estamos aferrando a confiar en, dependiendo de, y ejerciendo fe en nuestro Jesús e ignorando Su Palabra de "id".  Todavía más, no podemos hacer una sola cosa para agradarlo a El sin fe (He. 11:6).  Sin confianza y dependencia no nos move-remos una pulgada para participar en Su estrategia divina.  Si creemos que hemos sido perdonados, que tenemos vida eterna, y que hemos sido sanados y liberados, etc., es bueno, pero no estamos creyendo en El totalmente a menos que lo sigamos, pagando un precio y siendo el rescate para que otros puedan ser libres.  Esto requiere obediencia y una constante decisión, esfuerzos, y sacrificios.  "Y decía a todos, si alguna persona quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo -- esto es desapropiese a sí mismo, olvídese, quite la mirada de sí mismo y sus propios intereses y ríndase -- y tome su cruz diariamente y sígame (esto es aférrense a Mi, confórmense totalmente a Mi ejemplo en vivir y si es necesario también en morir" (Lucas 9:23 Ampliada).

            A través de Dios, para alcanzar Su potencial divino, nos costará todas las cosas que son nuestras (lo cual es muy poca cosa) Realmente no perderemos nada que sea de gran valor si es para ganar todas las cosas de verdadero valor.  Yo he observado las así llamadas grandes y gloriosas metas que los hombres y las mujeres se imponen a sí mismos en el mundo para alcanzar sus potenciales.  Muchos están deseando sacrificar sus familias, amigos, salud y bienestar para obtener sus deseos de fama y fortuna.  La triste del caso es como dijo Salomón "Miré todas las obras que son hechas debajo del sol; y he aquí, todas son vanidad, esfuerzos tras el viento y alimentando el viento." (Eclesiastés 1:14 Ampliada).  ¿Es el Reino de Dios y Su plan para Su pueblo importante para nosotros?  ¿Estamos dispuestos a pagar el divino precio para alcanzar el potencial divino?  ¡Señor, permite que así sea con nosotros!

            Dios tiene Su estrategia divina para alcanzar Su poten-cial divino en cada lugar de la tierra.  Debemos de entender y reconocer, por y a través del Espíritu Santo, cual es ésta estrategia y plan para cada uno de noso-tros. Por ejemplo, Su potencial nunca será alcanzado por nosotros yendo a solicitar miembros para nuestra iglesia, o por construir grandes estructuras, o por exaltar hombres o mujeres o por tratar de levantar fondos para nuestros proyectos y programas, o por ningún esfuerzo carnal.  Su potencial sólo será alcanzado mientras nosotros seamos fieles a Su Evangelio y Su Reino al invertir todos nuestros recursos en el pueblo. Jesús pagó el precio supremo en el calvario por el pueblo y solamente por el pueblo.

            Como lo hemos mencionado muchas veces, debemos someter-nos a El Jesús, la Cabeza de la iglesia, para ver culminado Su potencial divino en y a través de nosotros, Su cuerpo.  Pudiera ser que muchos de nosotros estemos esperando hasta tener un cierto número de personas para apoyar nuestro ministerio antes de obedecer a Dios. Hay otros de nosotros que pudiéramos estar esperando hasta que obtengamos suficientes facilidades para llevar a cabo "un ministerio mundial."  Hermanos, Dios no lleva a cabo Sus propósitos dentro de la limitada armazón de nuestras ideas y conceptos.  Debemos alargar nuestra visión y extender nuestra fe para que así El pueda ser glorificado en vez de ser nosotros los glorificados. ¿Cuántos comenzaron en el ejército de Gedeón? Fueron un total de 32,000 hombres.  Ellos también fueron grande-mente sobrepasados en número por un enemigo de 120,000. La estrategia de Dios fue de reducir el ejército en vez de incrementar su número.  ¿Cuál fue el número final?  Fue solamente Gedeón con 300 fieles hombres fieles que prosiguieron a la victoria porque Dios tenía una estra-tegia y Gedeón y los que estaban con él la siguieron.  Jesús comenzó Su ministerio terrenal con 12 y luego más tarde 70 se le agregaron. Desde la Palabra de Dios pode-mos seguir las vidas de algunos de los 12 discípulos originales y podemos ver que aún algunos de estos segundos (70) discípulos se volvieron atrás (Jn. 6:66).  Después de la resurrección de Jesús El se apareció de acuerdo a las escrituras a más de 500 hermanos (1 Cor. 15:6).  De todos estos solamente 120 fieles seguidores se quedaron en Jerusalén esperando la promesa del Espíritu Santo y siguiendo las instrucciones del Señor. Después del Día de Pentecostés solamente podemos ver las vidas de unos pocos en la Palabra de Dios.

            ¿Cuál es el análisis final de todos estos ejemplos?  El potencial de Dios solamente puede ser alcanzado a través de Sus obedientes.  No es como pensamos o que camino llevamos sino que los caminos y los pensamientos del Señor son los que realmente cuentan.  "Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos Mis caminos, dijo el Señor; Porque como son más altos los cielos que la tierra, así son Mis caminos más altos que vuestros caminos, y Mis pensamientos más que vuestros pensamientos." (Is. 55:8,9 Ampliada).

            Hermanos, cuando se refiere a la iglesia del Señor Jesucristo, Dios no nos ha mantenido en oscuridad.  Desde el tiempo en que Jesús les anunció a Sus discípulos que El construiría Su iglesia, y desde su comienzo en el libro de los Hechos, su temprano desarrollo en las epístolas, y su culminación hasta el día presente como está representado en el libro de Apocalipsis, el Espíritu Santo ha estado revelando Su divino plan y potencial para el cuerpo de Cristo. ¡Debemos seguir Su plan y Su fluir para alcanzar Su meta!  Nuestra experiencia personal en nuestra vida cristiana y en el cuerpo de Cristo no necesariamente prueban que las cosas sean verdaderas o falsas desde la perspectiva de Dios.  Solamente si estamos siguiendo el ejemplo de Jesús y a aquellos que lo siguen a El, tales como los que están escritos en la Palabra de Dios podemos esperar tener el mismo tipo de experiencias. ¿Estamos experimentando lo que nuestros hermanos experimentaron como lo vemos en el libro de los Hechos, etc?  Si no, ¿estamos deseando examinarnos nosotros mismos en vez de culpar a otros de nuestros fracasos? Como un amado hermano dijo, "No hay ningún problema en el cielo ni tampoco con el Padre, ni con el Hijo, ni con el Espíritu Santo, así que sólo puede estar donde mi dedo descansa en este momento, en mi." Requiere humildad y honestidad y deseo de arrepentirnos de nuestros caminos y tomar el camino de Dios.

            Con optimismo, puedo animarte con un testimonio personal.  Algunos 15 años atrás, el Señor levantó una congregación local en la comunidad rural donde mi familia y yo vivíamos.  Esto comenzó casualmente en nuestra casa y continúa localizada en la misma comunidad aún el día de hoy.  De acuerdo a Pablo y otros que leemos, es una verdad escritural que las congregaciones se reúnan en los hogares.  Déjenme decirles muy sinceramente que donde la iglesia local se reúna no es lo importante, que lo importante es cual es el resultado y lo que sale de estas reuniones.  Para el tiempo que el Señor escogió levantar este grupo, yo estaba sirviendo al cuerpo de Cristo y respondiendo al llamado divino de Dios en varios lugares de diversas formas.  Yo había sido un activo miembro de un grupo denominacional pero debido a la tradición y las doctrinas de hombres el potencial divino ni siquiera había comenzado a ser alcanzado en ese medio.  Yo estaba participando activamente en una organización de la Fraternidad de Hombres Cristianos de Negocios del Evangelio Completo y al mismo tiempo administraba un centro de enseñanzas Bíblicas en la ciudad capital unas 35 millas afuera de nuestra comunidad.  Yo estaba viendo suceder muchas cosas maravillosas y excitantes durante esos días y de muchas maneras estaba contento, como para continuar por los mismos caminos.  Entonces el Espíritu Santo me retó, a través de algunas de estas verdades que he estado compartiendo con ustedes.  Si El no me hubiera retado, yo pudiera haber estado en la misma área de servicio, muy por debajo de lo que Dios deseaba hacer para mí.  ¡Gracias a Dios!  ¡El nos llama hacia afuera y hacia arriba!  ¡Aleluya! Necesitamos estar siempre hambrientos y buscar más de la voluntad de Dios.  ¡Amén!

            Tenemos expresiones en el mundo como "bueno", "mejor", "perfecto".  Podemos estar envueltos en buenas cosas para Dios, mientras vemos cosas mejores y finalmente, por Su gracia arribar a Su perfección. Lo ves, "he aprendido a contentarme" como Pablo dijo en Filipenses 4:11; llegar a estar satisfechos y acomodados son dos cosas diferentes.

            Desde el comienzo del llamado de Dios en mi vida, yo entendí que Dios escoge Sus vasos para trabajar a través de ellos.  Nunca debiéramos sentirnos dignos o altivos porque Dios nos haya escogido. Es solamente por Su gracia que podremos alcanzar Su potencial.  "Más para aquellos que son llamados, ya sean judíos o griegos (Gentiles), Cristo (es) el poder de Dios y la sabiduría de Dios. (Esto es) porque lo insensato de (que tiene su fuente en) Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de (que brota de) Dios es más fuerte que los hombres. Pues (simplemente) considerad vuestro propio caso hermanos; que no muchos de vosotros sois (considerados ser) sabios, de acuerdo a las apreciaciones y modelos humanos, no hay muchos influyentes ni poderosos, ni alguno de noble o alta cuna, porque Dios seleccionó -- escogió deliberadamente -- lo que en el mundo es necio, para avergonzar a los sabios, y lo que el mundo llama débil para avergonzar a lo fuerte. Y también Dios seleccionó --deliberadamente escogió-- (lo que) en el mundo es bajo e insignificante lo que ellos marcaron y despreciaron, aún las cosas que no son nada para que El pueda deponer y traer a la nada las cosas que son; para que ningún hombre mortal pueda (tener pretensión de gloria y) jactarse en la presencia de Dios." (1 Corintios 1:24-29 Ampliada).

            Cuando empezamos a reunirnos en nuestra casa y luego de casa en casa, siguiendo los principios y patrones de la iglesia Neo Testamentaria que ya hemos mencionado, empezamos a experimentar los mismos resultados de la iglesia del Nuevo Testamento y Dios iba agregando diariamente a la iglesia aquellos que iban siendo salvos.  Dios comenzó a levantar hombres y mujeres en este cuerpo local y empezamos a salir en nuestra "Jerusalén y áreas vecinas".  Hubo una migración de personas que entraban y salían del cuerpo local, como siempre es el caso no importa donde o que tamaño de grupo pueda existir.  Algunos fueron traídos por el Espíritu Santo para llenar algunas de sus necesidades, mientras que otros empezaron un nuevo y fresco seguimiento del plan de Dios para sus  vidas.  Fue durante este tiempo que el Señor me habló una palabra que no entendí completamente.  Fue más adelante de esto que empecé a ver la sabiduría de lo que El habló.  El me dijo: "Muchos vendrán aquí por alguna temporada y alguna razón. No tengas cuidado de los que entran y salen, solamente ministra mi amor a aquellos que vengan."  Esto no sonó muy positivo o animoso porque nos gusta ver el "crecimiento de la iglesia" en términos humanos.  Debemos de aprender a ver el crecimiento en los términos de Dios.  ¿Qué es el crecimiento verdadero?  ¿Crecimiento del Reino?  ¿Crecimiento de iglesia?  ¡Esto es vidas cambiadas! ¡Aleluya!

            Dios desea una vida entera de entrega a Su iglesia, lo que resulta en un constante crecimiento personal y corporativo.  Te puedes preguntar como muchos lo hacen "¿Por qué entonces algunos de los que vienen a este cuerpo local de creyentes no se quedan por un tiempo o alguna razón?"  Yo creo que durante estos años yo he llegado a entender algunas de estas respuestas, déjenme dárselas para su consideración.

            Primero:  Mientras continuamos siguiendo los patrones y principios dejados por la Palabra de Dios, y la dirección del Espíritu Santo, algunos no aceptan el reto que fue puesto delante de ellos para crecer, madurar, y seguir a Jesús como uno de Sus discípulos.  Nosotros hemos mencionado este precio que debemos desear pagar para seguirlo a El.  ¡Amén!

            Segundo:  Debido a que nosotros hemos fallado en permanecer en el divino fluir y amor de Dios, fuimos causa de tropiezo para algunos, quienes se alejaron del cuerpo, desanimados y heridos.  Yo personalmente, fui grandemente contristado en mi espíritu por esas víctimas de nuestros errores. Déjenme decirles ahora mismo, sin embargo, que ninguna situación se presta para que nosotros "tiremos la toalla" por así decirlo.  Nuestro Señor es el restaurador de la brecha y nosotros debemos permitir que esta restauración tome lugar.

            Tercero:  A partir de que las puertas fueron abiertas a todos sin condiciones tales como "membresía", apremiantes "obligaciones financieras" o cualquier otro tipo de compromisos formales, algunos vinieron de otros cuerpos locales para llenar alguna necesidad o por restauración personal.  Estos hermanos eventualmente retornaron a sus grupos originales deseando ser de ayuda en sus congregaciones a su regreso.  (No estoy hablando acerca de aquellos que regresaron a " Egipto" o de regreso a ataduras religiosas, sino de aquellos que estaban buscando a Dios y encontraron alguna liberación y libertad personal en el Espíritu Santo.)

            Y por último:  Mientras continuábamos en la preparación y entrenamiento del uno al otro hubo un "exodo" por el Espíritu Santo, una constante dispersión la que continúa aún en estos días. ¡Alabado sea el Señor!

            Cuando comencé a servir como pastor y anciano de esa congregación local, yo estaba dedicado a esta tarea lo mejor que sabía hacerlo.  Después de algunos años yo empecé a sentir que mis ojos estaban siendo levantados a otros campos. Aquí es cuando la visión divina es importante.  Lo ves, podemos tener una visión limitada (la cual por cierto no es del Señor) o podemos tener Su visión divina la cual hace posible Su divino potencial.  Durante esos años de ministerio pastoral, yo estaba principalmente interesado por las ovejas de la iglesia local de la cual era parte.  Yo también empecé a entender más claramente que todos tenemos etapas y propósitos en el plan de Dios.  Como lo he declarado anteriormente estas etapas y propósitos no sólo nos afectan individualmente, pero también nos afectan corporativamente.  Luego el Señor empezó a abrir puertas para nuestro servicio a El en otro país y continué apreciando más lo que estaba viendo en referencia a Su potencial divino.

            Así como previamente lo he testificado, yo había estado contento mientras servía en cada área del llamado de Dios en mi vida, pero siempre está el mover del Espíritu Santo en nosotros para alcanzar el potencial de Dios. ¡Aleluya!  Durante este tiempo de ministerio pastoral no tenía deseos o intenciones de dejar el cuerpo local o el área.  Yo estaba siendo consumido y llenado en gran manera con las oportunidades que tenía sirviendo en la iglesia local.  Pero mientras Dios me excitaba más y más por el país en que ahora vivimos y servimos (Honduras, Centro América) yo ya no estaba satisfecho para continuar en la misma área local de servicio.  No tenía ningún deseo natural de dejar mi familia, o la iglesia, la casa, las tierras, etc., pero para alcanzar Su potencial, lo vi antes y lo veo ahora, nosotros tenemos que estar deseando hacer lo que El dice, cuando El lo diga, y adonde El diga.  Les debo decir que no sentí que haya alcanzado alguna cima espiritual sino que puedo decir como dijo Pablo "No que lo haya alcanzado ya (este ideal) ni que ya sea perfecto, sino que prosigo por ver si logro asir (agarrar) y hacerlo propio, aquello por lo cual Cristo Jesús, el Mesías, me ha asido y me ha hecho Suyo." (Fil. 3:12 Ampliada).  En este preciso momento tu puedes pensar  "¿pero qué acerca de esos errores que has admitido cometer?"  Déjenme decirles muy sinceramente que las equivocaciones y errores que hice mientras perseguía el plan de Dios para mi vida me causaron dolor y penas, pero gracias a Dios que puedo decir sinceramente, como lo dijo Pablo,  "Hermanos, yo no considero que lo he capturado y hacerlo propio (todavía). Pero una cosa hago -- ésta es mi aspiración; olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está puesto adelante, prosigo a la meta para ganar el (supremo y celestial) premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús." (Fil. 3:13,14 Ampliada).

            Lo ven, queridos hermanos, tiene que quedar a nuestra vista la meta divina, el potencial divino, del organismo divino del cual somos parte.  ¡Aleluya!  Yo he tenido el privilegio y el gozo de ser testigo de este proceso divino en cientos de congregaciones locales en las cuales he estado y ahora estoy sirviendo en el cuerpo de Cristo.

            ¿Qué es este proceso?  Primero hay, como siempre, necesidades en áreas locales; luego vienen las Buenas Nuevas del glorioso Evangelio; después las personas son cambiadas por el poder de Dios; seguidamente Dios levanta una congregación; luego comienza el proceso de discipulado y continúa con los resultados de que las personas están siendo enviadas de la congregación local por el Espíritu Santo, para repetir una vez más este ciclo divino.  Esta es la gran comisión del Señor Jesucristo.  ¡Gloria a Dios!  Todo esto suena suficientemente simple y en realidad es simple, no obstante divino y sobrenatural desde el comienzo hasta el final.

            Yo no puedo finalizar para ustedes mi testimonio este día, porque el Señor Jesucristo no ha finalizado Su plan para mí todavía, pero puedo decir que Su plan será el mejor plan para mi vida. Será el mejor plan para mi vida y para tu vida si solamente creemos en el potencial divino que está puesto adelante.  "Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son (todas) las que Dios ha preparado -- hechas y guardadas listas -- (esto es, para  aquellos que lo guardan a El en afectuosa reverencia, obedeciéndole prontamente y reconociendo agradecidamente los beneficios que El nos ha conferido)" (1 Cor. 2:9 Amp).  Nosotros como su divino organismo, permitámosle fluir y trabajar en nosotros y a través de nosotros para alcanzar Su potencial divino par Su honra y Su gloria. Señor, que Tu voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo. ¡Amén!

            "TE AGRADEZCO, PADRE CELESTIAL POR REVELARME ESTAS VERDADES, A MI TU SIERVO, Y POR CAPACITARME E INSPIRARME POR TU SANTO ESPIRITU PARA ESCRIBIRLAS. YO ORO POR CADA PERSONA QUE LEA O HAYA LEIDO ESTOS ESCRITOS, PARA QUE ELLOS PUEDAN OIR LO QUE TU ESPIRITU ESTA DICIENDO A TU IGLESIA. TE AGRADEZCO PADRE, QUE TU PUSISTE A JESUCRISTO, TU HIJO Y MI SEÑOR, COMO CABEZA DE TU IGLESIA Y TE AGRADEZCO QUE EL LA ESTA EDIFICANDO, AUN EN ESTE MOMENTO, PARA SER TU GLORIOSO Y DIVINO ORGANISMO QUE REALIZARA TUS PROPOSITOS DIVINOS AQUI EN LA TIERRA HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS. AYUDANOS, DANOS PODER, Y EQUIPANOS PARA FLUIR EN EL DIVINO FLUIR DE TU SANTO ESPIRITU PARA HACER NUESTRA PARTE DE ESPARCIR EL EVANGELIO HASTA LO ULTIMO DE LA TIERRA. TE PIDO ESTO EN EL NOMBRE DE JESUS. AMEN."


Una Palabra Mas

            Prácticamente ha pasado un año desde que este libro fue escrito y porque muchos asuntos han ocurrido que pertenecen a lo que he compartido anteriormente quisiera añadir lo siguiente:

            Como estamos en los últimos días de la época de la iglesia, aquellos de nosotros que buscamos al Señor seriamente, estamos viendo muchos tratos que el Señor ha comenzado en la tierra particularmente en su cuerpo de creyentes.  Nos encontramos en una preparación diaria que incluye el podar, la purificación, y la edificación del carácter en nuestras vidas como Cristianos.  Estos, sin embargo, son tratos tanto individuales como corporales.

            Durante los últimos seis meses ha sido necesario para el Señor Jesucristo dispersar la iglesia local de la cual habíamos sido miembros y desde la cual fuimos enviados. Yo había mencionado en el testimonio personal mío, la porción del potencial divino que el Señor comenzó, desarrolló y usó en esta iglesia por 15 años en su soberano plan y estrategia.  Sin embargo, por la falta de arrepentimiento personal como corporal, le fue necesario remover su candelero de en medio de esta congregación local.   Aunque era un evento contristante para los involucrados, y mayormente para el Señor mismo, yo sentía que debería compartirlo contigo.   Espero que podamos siempre aprender de nuestras desobediencias permitiendo a Dios restaurarnos y usarnos una vez más en el trabajo de Su Reino.  Debemos estar dispuestos para andar humildes y honestos si vamos a terminar la carrera con Dios.

            Siempre hay principios bíblicos que se aplican a cada fase del desarrollo de la iglesia y la historia.  Eso es verídico porque la iglesia de nuestro Señor Jesucristo es la misma hoy como lo fue ayer en propósito y visión.  Es así porque Jesús es lo mismo ayer, hoy y para siempre (Hebreos 13:8).  Debemos prestar atención a los consejos del Señor a través de su palabra y reconocer que ellos se aplican a nosotros hoy en día como fueron aplicados a la iglesia cuando fueron hablados por el Espíritu Santo.  Siempre debemos oír lo que el Espíritu está diciendo a la iglesia (vea Ap. 2:7,11,17,29; 3:6,13,22).  Siempre debemos estar dispuestos a examinarnos para ver si hemos ensuciado nuestros vestidos y correr rápido al Señor con corazones arrepentidos para que él nos perdone y restaure. ¡ALELUYA!

            Veamos el mensaje que Jesús dio a las iglesias encontradas en capítulos 2 y 3 de Apocalipsis.  Me he dado cuenta de los numerosos tratos con grupos locales que estaban en diferentes niveles de desarrollo, donde existieron las mismas características que encontramos en estas mismas escrituras.  Déjame aclarar como punto de verdad, que en cada iglesia local que el Señor levante, al principio siempre sucederán buenas cosas.  Almas salvadas, vidas cambiadas diariamente, frutos del Espíritu manifestándose por todos lados, crecimiento y madurez aumentando para que la iglesia continúe en la gran comisión y en la expansión del Reino de Dios en la tierra. 

            Yo puedo decir con toda seguridad que cuando una iglesia comienza a entrar en algunas de las trampas y maldades mencionadas por el Señor en esta porción de Apocalisis, el propósito y la visión que Jesús tiene por la entidad de Su iglesia puede ser olvidado rápido y fácilmente. 

            Debemos recibir una palabra clave en nuestros corazones si vamos a alcanzar el potencial que Dios tiene para nosotros como cristianos. Esa palabra es arrepentimiento.  Ahora, no es solamente una palabra, mas bien una acción.  Es la palabra que el Señor Jesús dio en aquel entonces y da la misma hoy para su iglesia y siempre requiere una acción de parte nuestra.  Arrepentimiento es cambiar la dirección de nuestro curso carnal, al curso de la dirección divina de Dios.  Es un cambio.  Es adaptar nuestras mentes y actitudes a la voluntad y propósito de Dios.

            Siempre en la congregación de los santos hay aquellos que son obedientes y los que son desobedientes.  Debemos decidir con todo el corazón obedecer a Dios y ser hacedores de su palabra, particularmente en los tratos diarios de la vida en la iglesia local.  Jesús es muy misericordioso y muestra mucha paciencia hacia nosotros, pero no debemos andar ignorantes ni resistentes a sus avisos, porque El tendrá la ultima palabra acerca de su iglesia.  Es Su iglesia, y el hombre tendrá que rendirse a Su Señorío tarde o temprano. 

            Encontramos en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis que Jesús simplemente declaró las condiciones que El halló en cada iglesia local y en que manera las iglesias deberían continuar o en que manera deberían arrepentirse para completar su propósito y finalmente recibir sus recompensas.  Por favor toma nota que mientras Jesús reconocía lo bueno en algunas de esas iglesias, sin embargo, El no las excusaba de su responsabilidad a corregir lo malo para que pudieran ser bendecidas contínuamente y usadas por El.  Allí es donde nos engañamos muchas veces, porque nosotros solamente queremos concentrarnos en lo bueno que está sucediendo.  Gloria a Dios por lo bueno, aunque es puro orgullo el no estar dispuestos a reconocer que hay algo en nuestro medio que no agrada al Señor.

            Apocalipsis 2:1-7 (favor leer) expone la condición de la iglesia local de Efeso.  Era una iglesia laboriosa y de actividad en el Espíritu con paciente empeño.  Era intolerante a los falsos mensajeros, a los hombres malvados y odiaba las falsas doctrinas.  No se cansaba por causa de Su nombre, pero en medio de todos aquellos puntos positivos Jesús declaró que ellos habían dejado su primer amor y habían descendido de grandes alturas.  Jesús les avisó que si no se arrepentían y regresaban a las primeras obras o condiciones, que El iba a quitar su candelero de en medio.  Posiblemente no ha estudiado lo que significa el candelero en la iglesia local.  Según Apoc. 1:20, el candelero es la iglesia local misma.  Es decir que Jesús mismo puede decidir si no nos arrepentimos, el cesár de permitirnos existir como una iglesia local.  Algunos históricos dicen que la iglesia en Efeso era de 40,000 miembros.  Una cosa sé, y es que en lo que hoy es Turquía, donde existía la iglesia de Efeso, como en las otras seis iglesias mencionadas en el Apocalipsis, no existe iglesia local.  Además en el país de Turquía es contra la ley predicar el Evangelio y congregarse.  Hoy día es una nación de apostasía.  Si Jesús avisó a una iglesia de 40,000 que debían arrepentirse o sufrir las consecuencias, ¿qué cree que nos diría a nosotros hoy en día?  

            En Apocalipsis 2:12-17, (favor leer) Jesús reconoció que la iglesia en Pérgamo se mantenía firme a Su Nombre y no había negado la fe, aún en medio de la adoración satánica.  Con todas las situaciones difíciles que existieron, la iglesia había permitido que entraran doctrinas falsas y Jesús les llamaba para que se arrepintiesen o El lucharía en contra de aquellos que practicaban esas doctrinas.  No creo que una iglesia fuera bendecida y prosperada con el Señor luchando contra ella.

            En Apocalipsis 2:18-29 (favor leer) encontramos a Jesús tratando a la iglesia localizada en Tiatira.  Aquí El declara que la iglesia operaba en fe, amor, paciencia, servicio, y que sus obras postreras eran más que las primeras. Ciertamente eso fue un gran crédito para ellos, ¿no crees?  Pero en medio de todo eso había un elemento intolerable, una mujer Jezabel, una profetiza falsa, estaba en medio de ellos y engañando a algunos miembros de esa iglesia local.  El Señor no ignorará lo inmundo, lo destructor, ni las fuerzas de división que intentan controlar Su iglesia, tampoco nosotros podemos ignorarlos.  El nos da el tiempo para arrepentirnos pero llegará Su juicio si no hay un cambio.  Mas por el temor de "perder miembros" etc. muchas iglesias hoy están tolerando esas mismas fuerzas espirituales que operan en su medio.  Debemos mantenernos firmes hasta que El venga.  ¡Amen!

            En Apocalipsis 3:1-6 (favor leer) el Señor trata con la iglesia que se encontraba en Sardis la cual aparentemente estaba muerta y dormida espiritualmente.  Solamente algunas pocas personas quedaron despiertas y fieles, y el Señor se dio cuenta de ellas.  Créanme hermanos, que el Señor tiene Su ojo sobre cada uno de nosotros individualmente aunque pertenezcamos a una congregación local.  El trataba con esa iglesia dormilona, muerta, llamándoles a cuentas corporalmente.  Además reconocía el papel particular de cada uno dentro de la iglesia.  Debemos limpiar nuestras manos y purificar nuestros corazones en cualquier ambiente en que nos encontremos y seguirle a El, fieles para siempre.

            En Apocalipsis 3:14-22 (favor leer) el Señor está revelándonos una situación abominable que existía en la iglesia de Laodicea. Tristemente, esa misma situación de estar tibio existe hoy en muchas iglesias.  Como podemos ver, esa actitud es producto de la satisfacción y auto-suficiencia que es diabólica en naturaleza.  En el llamado del Señor al arrepentimiento, El enfatiza Su gran amor hacia la gente y nos permite ver Su propósito de reprobar, corregir y disciplinar si solamente escuchamos lo que El nos dice a nosotros, Su iglesia. ¡EL SIEMPRE DESEA RESTAURARNOS!

            Espero que puedas ver la razón por la cual el Señor debe tratar a cada iglesia local según la necesidad particular.  Espero que tú veas también las recompensas que el Señor tiene para los que son fieles a El y están listos para arrepentirse.  ¡ALELUYA!  Toma un momento para leerlos, (Apoc. 2:7,11,17, 26-28; 3:5, 10,12,21).

            ¿Donde nos encontramos nosotros hoy?  ¿Crees que nosotros tenemos las mismas responsabilidades que aquellas iglesias tenían?  Si nosotros creemos que la Palabra de Dios es activa y viviente, entonces debemos estar convencidos espíritu, alma y cuerpo que la respuesta es Sí.  Esa es la razón por la que el Señor trata a cada iglesia local, para que seamos edificados a cumplir sus propósitos.  Si cesamos de cumplir Sus propósitos en una cierta localidad, El no está obligado a respaldar nuestra existencia.  Se puede mantener el asunto funcionando en una manera carnal, con las puertas abiertas con un horario de servicios, etc., pero ya no sería parte de Su plan global de estrategia en la tierra.  No habrá presencia de el Espíritu Santo en medio de la congregación, y un "ICHABOD" (Dios ha quitado su presencia) existiría.

            ¿Donde coloca esa condición a los miembros de la iglesia local y a la gente de la comunidad local?  Sólo Dios conoce los corazones de la gente dentro como afuera de la iglesia.  Ciertamente, Dios no está limitado por el éxito o el fracaso de una asamblea de creyentes a responder a su voluntad.  El ha prometido que el Evangelio será predicado en toda la tierra, en todas las naciones, y a cada criatura antes que El venga (Mt. 24:14).  Sólo el Señor sabe si un área ha escuchado suficientemente el mensaje.  Por esa razón El puede dispersar un grupo y levantar otro en su lugar o elegir no reemplazarlo por el rechazo del Evangelio o por la dureza de los corazones de aquella localidad.  Sin embargo, por Su gran misericordia, el Señor tiene un remanente de personas en cada lugar que mantiene un testimonio verdadero por Su nombre.  Acerca de los miembros de la iglesia local, el Señor, quien es el gran Pastor de las ovejas, reubicará a Su pueblo para que tengan oportunidad de acabar su carrera.

            Otra vez déjame enfatizar, que para que el Señor pueda continuar cumpliendo Su voluntad y Su propósito en nuestras vidas, debemos estar dispuestos a arrepentirnos de cualquiera cosa que haya causado problema en la iglesia local donde estábamos sirviendo.  Es una gran decepción pensar que podemos cambiar localidad y evitar o escapar de los tratos del Espíritu Santo en nuestras vidas.  Eventualmente seremos tocados por el Espíritu Santo para arrepentirnos, y si no nos arrepentimos vendrá la disciplina y juicio del Señor.  Recuerde, que un poco de levadura, leuda toda la masa (Gá. 5:9).  Decídase a formar parte de la masa en unidad en vez de ser de los que siempre buscan problemas en la iglesia local.  ¡Sea de la masa, no de la levadura!  ¡AMEN!

            Tocante a aquellos que han sido enviados por el Espíritu Santo de una iglesia local, como nosotros, reconocemos que cierta gracia ha sido extendida para estar lejos de aquella congregación, a la cual uno ha pertenecido.  Esto, en ninguna manera indica que no haya consecuencias para los que están laborando en otros campos, si la iglesia local está fallando al cumplir los propósitos de Dios. Hará falta la oración, acuerdo, asistencia, y ayuda que viene desde la iglesia local.  Hará falta el precioso compañerismo que siempre estaba disponible cuando regresaban a aquella área.  Hará falta la intimidad que antes tuvieron con aquel cuerpo de creyentes, pero como en el caso de Pablo, debemos acabar el curso.  Dios es fiel a nosotros y si nosotros lo somos a El, no importa lo que ocurra.  Yo quisiera que todos pudieran decir como Pablo, "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida" (11 Tim. 4:7-8).

            Otra vez desde el punto de un testimonio personal, la dispersión de nuestra iglesia local (nuestra Antioquía) nos ha dejado con algunos vacíos temporales.  Sin embargo, disfrutamos al ver en la Palabra acerca de Pablo y otros obreros, como se regocijaban de la comunión, ánimo, y ayuda de otras congregaciones locales.  Aparentemente esto ha aumentado desde la dispersión el año pasado.  Nosotros mismos estábamos preocupados por los miembros de la iglesia local nuestra, de como el Señor iba a colocarles de nuevo. Hemos visto que El lo ha hecho con la mayoría, particularmente aquellos que han buscado participar en una buena congregación nueva-testamentaria. Estamos seguros de lo que Dios ha hecho a través de ellos en nuestra congregación, además serán una contribución donde ellos se congreguen y sirvan.

            Acerca de la comunidad local, que es rural en naturaleza, no cesamos de orar para que esté presente un testimonio fuerte para Cristo, y para que toda la gente que vive por allí, abra sus corazones a Dios.

            Cuando algunos miembros de la iglesia fracasan, eso no es motivo para que toda la iglesia fracase.  Tenemos una gran promesa del Autor y Consumador de nuestra fe, Jesucristo nuestro Señor.  "Sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18).

            Proseguimos a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.  ¡Gloria a Dios!

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