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SED LLENOS DEL ESPIRITU SANTO

POR
BUDDY AXLEY

(Todas las escrituras son de la Biblia Versión Amplificada, a menos que se cite otra Versión)

Primera Impresión, Octubre 2000


Prólogo

            Si usted se ha fijado en el título de este librito y ha pensado que éste es solamente para "El bautismo en el Espíritu Santo", entonces, usted menosprecia la importancia de "ser lleno del Espíritu Santo."  Esto no significa negar la necesidad crítica e importancia del Bautismo en el Espíritu Santo, ya que es la promesa del Padre, este tema lo estudiaremos más adelante en estos escritos.  Lo que yo creo con todo mi corazón es que Dios desea que nosotros nos demos cuenta de la necesidad de ser constantemente llenos, más y más, con Su Espíritu Santo.

            Algunos de nosotros hemos tenido varias experiencias en y con El Espíritu Santo.  Él, es una Persona verdaderamente real.  Él, es la Persona de Dios.  De hecho, Él ha sido enviado a la tierra en lugar del Señor, para habilitarnos a vivir y movernos y tener nuestro ser en Cristo.  (Ver Hechos 17:28)

            A nosotros nos han hablado y exhortado a caminar en el Espíritu, así como a no cumplir o hacer los deseos de la carne y vivir en el Espíritu, siendo guiados y dirigidos por Él a través de la vida, como hijos de Dios.  (Ver Gál. 5:16; Rom. 8:14).  La hermosa realidad es que aquellos de nosotros, quienes estemos voluntariamente caminando en el Espíritu como resultado de ser continuamente llenos, caminaremos en el poder del Espíritu de vida en Cristo Jesús.


Introducción

            Mientras nos embarcamos sobre este caminar de un mejor entendimiento de cómo ser lleno del Espíritu Santo, déjenme decirles la definición original en Griego de la palabra "lleno" como lo encontramos en Efesios 5:18.  "Lleno" en este caso, significa "ser llenos hasta arriba" (al tope) o "ser repleto, completo" como "ser abastecido, suplido, surtido, equipado e influenciado por el propósito de logros, éxitos, talentos, dotes y habilidades".  También significa "ser completamente lleno y rebosante" ¡Aleluya!"

            En esta escritura, el idioma original usa el tiempo más fuerte que está disponible, el cual es el comando o forma imperativa.  Eso quiere decir que "ser llenado del Espíritu Santo" viene como una orden del mismo Señor.  Debemos entender lo que es "imperativo" si nosotros queremos vivir una vida victoriosa en Él, para glorificarle y rendirle honor, debemos prestar atención a Sus consejos e instrucciones.

            Como ejemplo de mi propia vida y las vidas de otros creyentes, no he notado derrota, desánimo, perturbación, depresión y destrucción predominante si hemos sido constantemente llenados con el Espíritu Santo.  La derrota, el fracaso y las recaídas vienen en la vida cuando nosotros apagamos, nos afligimos y resistimos al Espíritu Santo.  Pero, cuando nosotros estamos continuamente y constantemente siendo llenados con el Espíritu Santo, los frutos del Espíritu de Dios abundan y los dones del mismo Espíritu fluyen libremente y abundantemente.  ¡Gloria a Dios!  ¡Permitamos el ser llenos y continuar llenos del Espíritu Santo!


Nuestra Necesidad de ser Llenos

            ¡Tenemos la necesidad de ser llenados con el Espíritu Santo!  Nuestro gran aspecto al ser hijos de Dios es conocer que Él desea hacer una obra continua en nosotros, para que Él pueda hacer una obra continua a través de nosotros. ¡Oh, cómo debemos  ver la necesidad de un cambio continuo en nuestras vidas!  Este cambio es necesario, para que nosotros seamos hechos conforme a Su imagen.  Muchos de nosotros deseamos hacer las obras que Jesús hizo y eso es correcto, porque Él dijo que si creyéremos en Él, las obras que Él hizo nosotros también las haríamos y mayores obras haríamos.  (Ver San Juan 14:12; 21:25)

            Entre más tiempo yo viva como un creyente en Jesucristo, más rápido me daré cuenta de mi necesidad por Él.  Cuando Él fue preparado para pagar el precio fundamental de la muerte en la cruz, después de haber resucitado en gloria y después de ascender al Padre,  Él dijo algunas verdades profundas acerca de la venida del Espíritu Santo a la tierra.  Tomemos nota de alguna de estas verdades:  Él dijo: "Yo voy al Padre y Mi Padre les dará otro Consolador que morará con ustedes para siempre, este es el Espíritu de Verdad, Quien estará con ustedes".  "Él te enseñará todas las cosas y te recordará todas las cosas".  Él habló también de que si nosotros permanecemos en el Espíritu Santo,  Él y el Padre permanecerán en nosotros por y a través del Espíritu Santo.  Por esta permanencia, Él producirá fruto en nosotros (fruto del Espíritu Santo)  y este fruto permanecerá.  Él dijo que el Espíritu Santo testificaría de Él (Jesús).  Él dijo que el Espíritu de Verdad nos guiaría a toda verdad y nos enseñaría las cosas por venir.  Él dijo que el Espíritu Santo convencería al mundo de pecado, justicia y juicio.  Recuerde que éste es el mismo Espíritu Santo que ya hemos recibido, Quien mora en nosotros y Quien desea llenarnos hasta desbordar.

            Yo creo que entre más llenos seamos del Espíritu Santo mayor consuelo y paz experimentaremos.  Entre más enseñanza recibamos de Él; más rápido recordaremos todo lo que nos ha enseñado.  Entre más fruto produzcamos, permanecerá y será más evidente para aquéllos que están alrededor de nosotros.  Entre más testimonio de Jesús tengamos, mayor revelación de Su verdad recibiremos.  Entre más veamos esas cosas que están por venir, mayor convicción tendremos de pecado, justicia y juicio.  ¡Aleluya!  Por favor lea Juan, capítulos 14, 15 y 16.  ¡Esto es lo que sucede cuando el Espíritu Santo obra en nosotros!  Él también anhela que el poder de Su poderoso Espíritu Santo fluya a través de nosotros para así ¡tocar al mundo!  ¡Gloria a Dios!

            En Mateo 3:11, Juan el Bautista, profetizó acerca del Bautismo del Espíritu Santo y el fuego que Jesús deseó que recibiéramos de Él.  Después de Su resurrección, Jesús sopló de Su aliento sobre los discípulos y les dijo: "¡Recibid el Espíritu Santo!"  Este fue un momento distinto en el cual el Espíritu Santo fue impartido a ellos para la experiencia de nacer de nuevo.  Este fue un comienzo de llenura del Espíritu Santo absolutamente necesario para capacitar a Sus discípulos a estar "en Cristo" y Él en ellos.  Después de esta experiencia, de cualquier manera, vemos al Señor diciéndoles a ellos de ir y esperar en Jerusalén hasta que Él enviara la "promesa del Padre" para llenarlos con poder de lo alto (Ver Lucas 24:49).  Esta es la misma promesa que Juan el Bautista proféticamente habló en Mateo.  Esta fue también la instrucción que Jesús dio a Sus discípulos antes de Su ascensión.  Vemos el mismo suceso en Hechos 1:4-5,8.  "Y estando reunidos juntos con ellos, les ordenó que no se fueran de Jerusalén, pero que esperaran por la promesa del Padre, la cual has oído de Mí.  Porque Juan ciertamente bautizaba con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días...Pero recibirán poder después de que el Espíritu Santo haya venido sobre ustedes, y serán mis testigos... Y cuando llego el día de Pentecostés, estaban en un solo sentir y en un solo lugar.  Y repentinamente vino un sonido del cielo como un estruendo de un viento recio y llenó toda la casa donde ellos estaban sentados y allí aparecieron sobre ellos lenguas repartidas como de fuego, y se asentaron sobre cada uno de ellos.  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos 2:1-4)

            Este fue el evento del cumplimiento de la promesa del Padre, el cual Jesús dijo que Él enviaría a Sus seguidores.  En ese día 120 creyentes fueron llenos del Espíritu Santo e inicialmente equipados para la continuación del ministerio de Jesús sobre la tierra.  Más tarde veremos las necesidades continuas de que estos y otros discípulos tuvieran que ser llenos y rellenos del Espíritu Santo.  Como hablé al inicio de estos escritos, todos nosotros que amamos a nuestro Señor, deseamos servirle a Él y ser  participantes en el cumplimiento de Su ministerio aquí en la tierra.  De cualquier forma, para hacer esto, debemos darnos cuenta de nuestra necesidad de ser llenos del Espíritu Santo para recibir Su presencia dentro de nuestro ser, para recibir Su divino poder, para recibir Sus dones maravillosos y llamados, y para caminar y tener más intimidad con Él.

            Ha habido una controversia innecesaria en el cuerpo de Cristo entre aquellos que enfatizan el fruto del Espíritu pero menosprecian los dones del Espíritu y viceversa.  Este es un esfuerzo vano de nuestra parte porque todos nosotros necesitamos ser llenos con el Espíritu Santo y manifestar Sus virtudes y características.  El fruto es el fruto del Espíritu Santo y los dones son los dones del mismo Espíritu Santo.  Nosotros necesitamos vivir todo lo que el Señor ha provisto para nosotros en nuestras vidas para Él y dar nuestras vidas a otros en Su Nombre.

            Déjeme darle algunas consideraciones, acerca del fruto y los dones del Espíritu Santo. ¡Considérelo! Creyentes llenos del Espíritu Santo, tienen fruto evidente y dones que fluyen en sus vidas.  ¡No solamente el fruto pero también los dones, ambos!

            Vemos en Juan Capítulo 15, que Jesús nos aconseja el permanecer en Él y Él en nosotros, de esta manera el podría producir Su fruto (fruto del Espíritu Santo) en nuestras vidas.  El Espíritu Santo, es el Espíritu de Jesús y es el Espíritu de Dios Padre.  Aunque el Espíritu Santo es una persona distinta, creemos que Dios es tres Personas en Una.  Esto es, que por y a través de la Persona del Espíritu Santo es que Jesús y el Padre pueden permanecer en nosotros.  De acuerdo a Gálatas 5:22-23, el fruto del Espíritu Santo es amor, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, bondad, fe, humildad y templanza (dominio propio). Estas características no son más ni menos que el mismo carácter de Dios.  Así que para ser como Cristo debemos tener Su fruto o Su carácter manifestado en nuestras vidas.  Jesús dijo en Mateo 7:20; "por lo tanto, por sus frutos, los conocerán” y otra vez en Juan 15:8 "En esto es glorificado mi Padre, en que lleven mucho fruto; y sean así mis discípulos”.  Nosotros no podemos producir falsos frutos porque el fruto que regularmente producimos es evidente, aun para el mundo.  Recuerde, el fruto del Espíritu Santo se produce en nosotros para que Dios pueda trabajar en nosotros.

            Por otro lado, los dones del Espíritu Santo son también producidos, para que Dios pueda trabajar a través de nosotros. Los dones que operan a través de nosotros, no producen carácter en nosotros, pero brindan ayuda sobrenatural de Dios a otros alrededor de nosotros.  Hay diversidad de dones, pero el Espíritu Santo es el mismo Espíritu Santo que opera estos dones como Él desea a través de nosotros para el beneficio de todos aquellos que lo han recibido.  (Vea 1Cor. 12:4-11).

            Tome nota de los beneficios sobrenaturales de Dios ofrecidos a otros a través de los dones del Espíritu Santo.  Ellos son:  la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia, fe, los dones de sanidad, el hacer milagros, profecía, el discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas, y la interpretación de estas lenguas.  A través de estos dones mencionados arriba, podemos ayudar a otros o ser ayudados por otros, espiritualmente, mentalmente y físicamente.  ¡Aleluya!

            En Romanos, Capítulo 12, hay una lista de otros dones espirituales que fluyen a través de nosotros por la gracia de Dios.  Ellos son: el de profecía, el servir a otros, la enseñanza, la exhortación, la liberalidad, la administración, tener misericordia y la hospitalidad (vs. 7, 8, 13).

            Nuevamente en Efesios, Capítulo 4, vemos que Jesús dio mas dones a la iglesia en la forma de ministerios para equipar a la iglesia.  Ellos son: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.  (Ver vs. 11)  Estos dones especiales del ministerio fueron dados y enviados a nosotros por y a través del llamado del Espíritu Santo.  "Había entonces en la iglesia de Antioquía, ciertos profetas y maestros,...mientras ellos ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo:  Apártenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo a que los he llamado, y estando en ayuno y oración les impusieron las manos y los despidieron. Entonces , fueron enviados por el Espíritu Santo,..." (Hechos 13:1-4).

            Yo creo que el fruto del Espíritu Santo está verdaderamente para ayudarnos a ser como Cristo y gozar de Su abundante vida.  Así que, no podemos olvidar que sin ese fruto siendo manifestado en nosotros y para otros alrededor de nosotros, todos nosotros sufriremos muchas necesidades que los dones del Espíritu Santo no pueden proveer.  Déjeme darle un ejemplo: Amor es el fruto del Espíritu Santo, lo mismo es el gozo, la paz, la paciencia, la longanimidad, etc.  Todos nosotros necesitamos experimentar el amor de Dios, Su gozo, Su paz, y Su paciencia y longanimidad.  I Corintios, Capítulo 13, nos dice que “si nosotros tuviéramos fe, de tal manera que moviéramos las montañas y habláramos las lenguas humanas y angélicas, pero no tenemos amor, de nada nos sirve.”  (Ver Vs. 1-3 Amp Vers).  En cambio, si nos mantenemos amando a través del fruto del Espíritu, podemos también ser ungidos por Dios para dar palabras de sabiduría, de conocimiento, dones de sanidad, interpretaciones y revelaciones, todo a través de los dones del Espíritu Santo.  El fruto del Espíritu Santo en nosotros llamado "fe" afecta nuestra confianza personal en Dios, sin embargo, el don del Espíritu Santo llamado fe que fluye a través de nosotros, imparte a otra persona la habilidad de confiar en el Señor en ese momento.  Por el fruto del Espíritu Santo llamado "templanza" o "dominio propio" podemos vivir en dominio propio sobre nuestra carne a través de Su poder.  Pero por el don del Espíritu Santo llamado "el discernimiento de espíritus" que fluye a través de nosotros, podemos ayudar a otra persona a descubrir la fuente de su problema y ser libre.

            Debemos estar dispuestos para ver por ahora que ambos, el fruto del Espíritu y los dones del Espíritu son complementarios uno del otro y ambos son absolutamente necesarios si nosotros vamos a ser efectivos representantes del Señor Jesucristo sobre la tierra.

            Según estas consideraciones, tomemos nota de algunas palabras de amonestación que Jesús habló.  “Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y maravillas, de manera que si fuese posible, engañarán aun a los escogidos" (Mateo 24:24).  "Así que, por sus frutos los conocerán. No todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de Mi Padre, que está en los cielos.  Muchos me dirán en aquel día, Señor, Señor,¿ No profetizamos en tu nombre? ¿Y en Tu nombre echamos fuera demonios? ¿Y en Tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca les conocí, apártense de mí, hacedores de iniquidad.” (Mt. 7:20-23).  Tenemos una gran necesidad de ser constantemente y continuamente llenos del Espíritu Santo, así haremos la voluntad de nuestro Padre.  ¡Llénanos Señor!

            Pablo también nos amonesta en I Tesalonicenses, Capítulo 5.  "No apagues (ahogar o someter) al Espíritu Santo.  No pisotear (menospreciar) los dones y las declaraciones de los profetas - no despreciar las revelaciones proféticas, no despreciar las instrucciones inspiradas o exhortaciones o advertencias.  Pero examinar y probar todas las cosas (hasta que usted pueda reconocer) lo que es bueno; (a aquello) retenerlo rápido.  Absténgase de toda maldad - ...y manténgase alejado de ello - en cualquier forma o cualquier clase posible.” (VS 19-22 Amp. Vers).

            Yo creo que la clave aquí es no apagar el Espíritu Santo porque Él es nuestra fuente que determina lo que es bueno o malo, y Él discierne los espíritus si son buenos o malos.  Él es nuestro maestro, quien nos enseña todas las cosas, nos dirige, nos guía a toda verdad.  Él nos da las bases para examinar y probar todas las cosas.  Él también es El que profetiza, exhorta y revela las cosas espirituales a nosotros a través de otros, así nosotros no podemos resistir o pisotear los dones espirituales.  ¡Nuestra necesidad es el ser llenos del Espíritu Santo todo el tiempo!

            Una vez más, miremos cuál es el contraste entre dones espirituales y fruto espiritual como se encuentra en I Corintios Capítulos 13 y 14.  "Si yo hablo lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o un címbalo que repica.  Y si tengo el don de profecía y conozco todos los misterios y tengo todo conocimiento, y si tengo toda la fe, de manera que hasta muevo montañas, pero no tengo amor, no soy nada... Pero ahora permanecen la fe, la esperanza, y el amor, estos tres; pero el más grande de estos es el amor.  Sigue al amor,  y aun así desea sinceramente los dones espirituales, pero especialmente que tú puedas profetizar.” (VS 1-2,13:14:1 NAS Vers).

            Debemos estar convencidos de nuestra necesidad de ser llenados aun más del Espíritu Santo, de esta manera demostraremos más de Su fruto y actuaremos más en Sus dones.  ¡Gloria a Dios!


Nuestra Responsabilidad de ser Llenos
 

            Tenemos la responsabilidad de permanecer llenos con el Espíritu Santo.  Déjeme compartirle una útil ilustración que aprendí de un hermano en Cristo hace algunos años atrás.  Si nosotros tenemos un vaso vacío y lo llenamos con agua hasta que rebalse y después lo vaciamos hasta la mitad del contenido, nosotros naturalmente acabaremos con la mitad del vaso de agua.  Para tener nuevamente el vaso rebalsando con agua, debemos volverlo a llenar.  Ese es un ejemplo natural de lo que debiera suceder también en el reino espiritual.

            Nosotros somos los vasos de Dios aquí en la tierra y para ser llenos de Él hasta rebalsar se requiere estar siendo llenados vez tras vez.  Vemos el mismo principio ilustrado en el libro de Hechos.  En el Capítulo 2, como ya lo hemos visto, los discípulos fueron primeramente bautizados con el Espíritu Santo en el día de Pentecostés.  No muchos días después de eso, sin embargo, ellos estaban orando y buscando a Dios juntos una vez más y fueron llenos con el mismo Espíritu Santo.“Y cuando ellos hubieron orado, el lugar en donde estaban congregados tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con denuedo la Palabra de Dios” (Hechos 4:31).

            Veamos otro ejemplo natural.  Si hay un estanque o un lago que no tenga entrada de agua fresca, como una fuente entonces, eventualmente a través de la evaporación o inhalación este cuerpo de agua comenzará a estancarse y secarse.  Sin embargo, si hay un suministro constante de agua el nivel y frescura del agua se mantendrá.  Jesús nos dio la misma ilustración espiritual al decirnos: “Que el que creyera en Mí - quien permanece, confía y descansa en Mí- como la escritura lo dice, de su interior fluirán fuentes, ríos (continuamente).  Esto dijo del Espíritu que habrían de recibir  aquéllos que creyeran (confiaran, tuvieran fe).  Pues aun no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús aun no había sido glorificado (levantado en honor).” (Juan 7:38-39 Versión Amp.).

            Podemos secarnos, estancarnos, debilitarnos y por último morir si no permitimos a Dios llenar y volver a llenarnos con Su Espíritu Santo.  De hecho, seremos creyentes muy irresponsables si no permitimos que la vida dada del río del Espíritu Santo fluya dentro de nosotros y nos llene hasta desbordarnos.

            El Señor es siempre fiel, leal para darnos Su derramamiento y llenura cuando nos damos cuenta de nuestra necesidad por la lluvia del Espíritu Santo.  Él ha provisto la lluvia temprana y tardía del Espíritu Santo para todos nosotros que tenemos ansias por más. "Si bien no se dejo así mismo sin testimonio, porque Él te hizo bien, y te dio lluvias del cielo y tiempos fructíferos, satisfaciendo sus corazones con sustento y alegría... Alégrense ustedes hijos de Sión, y regocíjense en el Señor, su Dios, porque Él les ha dado la primera lluvia en Su tiempo y en justicia y Él hará descender para ustedes la lluvia, la lluvia temprana y la lluvia tardía, como antes.” (Hechos 14:17; Joel 2:23 Versión Amplificada). ¡Aleluya! ¡Gracias Jesús!

            Recuerde las palabras de Jesús: "Benditos son aquéllos que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán llenados” (Mateo 5:6).  Pablo nos dice en Romanos 14:17: "Porque el Reino de los cielos no es comida y bebida; pero es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.  Nuestra responsabilidad es tener hambre y sed, anhelo por ser llenados con el Espíritu Santo y así recibir esta llenura, para experimentar las bendiciones de Su Reino.

            Como iglesia, nuestra responsabilidad es también tener claro el Capítulo 5 de Efesios: "¡Mirad cuidadosamente como nos conducimos!  Vivan determinados y dignamente y correctamente, no como necios y astutos, pero como sabios - sensibles, inteligentes; aprovechando bien el tiempo - no perdiendo ninguna oportunidad - porque los días son malos.  Por lo tanto, no seamos vagos y descuidados y necios, pero entendiendo y finalmente comprendiendo cual es la voluntad del Señor.  No se embriaguen con vino, porque eso es libertinaje: pero sed siempre llenos y estimulados con el Espíritu Santo,..” (Vs 15-18 Versión Amplificada).

            Debemos de guardarnos de ser pasivos y de malgastar nuestro tiempo satisfaciendo nuestra carne, emborrachándonos del mundo y sus vanidades.  "Pero, yo digo, camina y habitualmente vive en el Espíritu Santo - obediente a Él y controlado por Él; entonces usted ciertamente no satisfará los anhelos y deseos de la carne - de la naturaleza humana sin Dios” (Gál. 5:16 Versión Amplificada).

            Para ser controlado por el Espíritu Santo, "el dominio propio" debe ser uno de sus frutos (ver Gál. 5:23) en el que debemos ejercitar nuestra fe en el Señor y creer por la constante influencia del mismo Espíritu Santo.  Por años, como un cristiano yo luchaba en entender lo que el fruto del Espíritu llamado "dominio propio" significaba. Me di cuenta de mi incapacidad  de controlarme a mí mismo, así que buscaba al Señor para que me diera la necesaria revelación de cómo el "dominio propio" que ya había sido depositado en nosotros funcionaba y como poder llegar a tener sus efectos en nuestras vidas.  Mi entendimiento es simplemente éste:  El Espíritu Santo nos da el poder de controlarnos a nosotros mismos. Además de que hay oposición entre los deseos de la carne y los deseos del Espíritu Santo, es muy importante, si vamos a vivir en dominio sobre nuestra carne, de ser llenos del Espíritu Santo.

            Aunque como verdaderos creyentes, reconocemos el trabajo inicial del Espíritu Santo en nuestras vidas, es muy común encontrar que la continuación de Su trabajo en nuestras vidas es grandemente menospreciada.  Esto es lo que Pablo dice a la Iglesia de Galacia. "Oh Gálatas insensatos,¿quién los embrujó a ustedes, ante cuyos ojos Jesucristo fue públicamente presentado como crucificado? Esta es la única cosa que deseo saber de ustedes: ¿Recibieron el Espíritu por las obras de la ley o por el oír con fe?¿ Tan necios son?¿Habiendo comenzado por el Espíritu  ahora van a ser perfeccionados por la carne? ¿ Tantas cosas sufristeis en vano?

            ¿Si es que realmente fue en vano? Aquél, pues que les suministra con el Espíritu y obra milagros entre ustedes,¿ Lo hace por las obras de la ley, o por oír con fe?” (Gal. 3:1-5 NAS).

            Esta serie de preguntas  que son puestas ante nosotros por el mismo Espíritu Santo nos lleva a las bases de nuestra fe Cristiana. ¿Fuimos nosotros, capaces de salvarnos a nosotros mismos por guardar la ley o por nuestra propia fuerza? ¡Ciertamente no!  Es solamente por la fe en Jesucristo que nosotros somos salvos tanto al principio de nuestro caminar con Él como en su continuidad.  Es por creer en lo que Él ha provisto para nosotros por el Nuevo Pacto.  Él ha provisto su Santo Espíritu para nosotros.¡¡¡El Espíritu Santo ha venido para ungirnos y para darnos poder para vivir en Él y vivir por Él!!! ¡Aleluya! “Así que hermanos, deudores somos no a la carne, para vivir de acuerdo a la carne, porque si viven de acuerdo a la carne, morirán; pero si por el Espíritu, hacen morir las obras de la carne, vivirán.  Porque todos aquéllos que son dirigidos por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.  Porque no has recibido el espíritu de esclavitud, para estar otra vez en temor, sino que has recibido el espíritu de adopción como hijos por el cual clamamos ¡Abba! ¡Padre!” “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo...” (Romanos 8:12-17 NAS).

            ¿Cómo podemos llegar a ser hijos e hijas responsables? ¿Cómo podemos cumplir nuestra obligación para con nuestro Padre? Podemos únicamente ser responsables y cumplir nuestra obligación, al responder al trabajo necesario del Espíritu Santo por fe y recibiendo Su llenura santa día a día.  ¡Gloria a Dios


Los Resultados, Beneficios y Efectos de Ser Llenos

            Cuando nosotros reconocemos nuestra necesidad de ser llenos con el Espíritu Santo y reconocemos nuestra responsabilidad de permanecer llenos, experimentaremos los resultados, beneficios y efectos de una vida llena por el Espíritu Santo.

            Dios desea manifestarse Él mismo en nosotros y a través  de nosotros.  Esta es la única manera en que Él puede recibir la gloria a través de aquellos de nosotros quienes le creemos y le seguimos.  También nuestro maravilloso Señor, desea bendecirnos y recompensarnos al enviar  Su Espíritu Santo a nosotros.  Necesitamos recordar que la Persona del Espíritu Santo es la Persona de Dios que vive en nosotros y que nos ministra y ministra a otros a través de nosotros.  Así que es en Él (el Espíritu de Jesús y el Espíritu de Dios Padre) que vivimos, nos movemos y somos. Así es que tal como diligentemente lo buscamos a Él en fe es que somos continuamente llenos, bendecidos y recompensados.  "Pero sin fe es imposible agradar y ser satisfactorio para Dios.  Porque el que se acerca a Dios debe (necesariamente) creer que Dios existe y que Él es el que premia a aquéllos que diligentemente le buscan” (Hebreos 11:6 Versión Amplificada).

            A través de nuestro Nuevo Pacto en Jesucristo, se nos han brindado muchos beneficios.  Uno de estos es “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”.  Esta divina ley espiritual es la que nos hace libre de "la ley del pecado y de la muerte”.  Mientras seamos llenados con el Espíritu Santo y caminemos en el Espíritu experimentaremos libertad y liberación del pecado.  Sería innecesario decir que si camináramos en la carne o como dice en el Griego original, "caminar después de los mandatos de la carne", viviríamos en la esclavitud y en las consecuencias del pecado.

            Vamos a mirar los resultados maravillosos y benéficos que recibimos de "la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”.  Romanos 8, dice que no hay condenación para aquéllos que no andan conforme a la carne, pero que caminan conforme al Espíritu. (Vea verso 1)  Mientras caminamos en el Espíritu Santo vivimos libres de condenación.  “Amados, si nuestro corazón no nos reprende o nos condena, entonces tenemos confianza en Dios” (I Juan 3:21).  Alabado sea Dios, podemos también estar seguros en las promesas del pacto de nuestro Dios, cuando estamos caminando en el Espíritu.  Así que cuando caminamos conforme al Espíritu los resultados de la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos liberta del poder del pecado y de la muerte.¿Qué mayor beneficio podríamos esperar? ¡Aleluya!

            Todos deseamos vivir una vida pacífica.  Sin embargo, esto no es posible a través del esfuerzo de la carne.  Aunque uno de los frutos del Espíritu Santo es la paz, debemos hacer nuestra decisión de caminar en el Espíritu de la paz de Dios.  "Porque el ocuparse de la mente carnal es muerte, pero el ocuparse de la mente espiritual es vida y paz” (vs. 6 NAS).  Cuando estamos llenos del Espíritu Santo, Él se levanta desde el espíritu del hombre dentro de nuestra mente y llena nuestra mente con paz.  Isaías lo dice de esta manera: "Tú guardarás en perfecta paz, cuya mente se mantenga, sostenga en Ti” (Is.26:3 KJV).  Mientras nosotros continuemos descubriendo los resultados de ser llenados con el Espíritu Santo, podremos ver como el Espíritu Santo no solo impacta en nuestro espíritu, nuestra mente y nuestra alma, sino que también impacta en nuestro

            cuerpo mortal. “Pero si el Espíritu de Aquél que levanto a Jesús de la muerte mora en ustedes, El que levantó a Jesús de la muerte también dará vida a sus cuerpos mortales a través de Su Espíritu Quien mora en ustedes” (Vs. 11 NAS).  Solo piensa en esto, el mismo Espíritu Santo que levantó a Jesús de la muerte mora en nosotros. ¡Wow! Y si Él levantó a Jesús de la muerte, entonces Él puede levantarnos de la muerte o puede hacerlo con cualquier otra persona, por esa razón.  Necesitamos darnos cuenta que nadie, ninguno puede resucitar nuestro ser mortal como lo hace únicamente el Espíritu Santo.  "Ni con fuerza, ni con poder, sino por Mi Espíritu dice el Señor.” (Vea Zacarías 4:6) "Finalmente, sea fuerte en el Señor y en el poder de Su fuerza” (Efesios 6:10 NAS).

            ¡Él es poderoso! ¡Él es fuerte! ¡Él es la fortaleza de nuestra vida! Él vive dentro de nosotros y desea vivificarnos, capacitarnos, y fortalecer nuestros cuerpos mortales.  "Podemos hacer todas las cosas a través de Él Quien nos fortalece”. (Ver Filipenses 4:13)

            Me gustaría que nosotros tomáramos nota de la importancia de la palabra "vida", de cómo es asociada con el Espíritu Santo.  En Romanos, Capítulo 8, mientras revisamos esos versículos que nos muestran los efectos que produce el Espíritu Santo en nuestro espíritu, alma y cuerpo; podemos claramente ver los resultados de esta vida divina. En el verso 2, "la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.” En el verso 6, “porque el ocuparse de lo espiritual es vida y paz” y en el verso 11 dice, “El que levantó a Jesucristo de la muerte, también dará vida a sus cuerpos mortales” Jesús dice: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.” (Vea Juan 14:5) Él es la vida y Su vida viene a nosotros a través de Su viviente Espíritu Santo.

            La oración de Pablo en Efesios, Capítulo 3 es: "Pueda Él concederte las riquezas de Su gloria para ser fortalecido y reforzado con poderoso poder en el hombre interior por el Espíritu (Santo) (Él mismo) - ungiéndoles en lo mas profundo de vuestro ser y personalidad” (Vs. 16 Versión Amplificada).

            En el libro de los Hechos, continuamos viendo los resultados en las vidas de los creyentes llenados espiritualmente de las Iglesias del Nuevo Pacto.

            Jesús les habló a Sus seguidores en Hechos, Capítulo 1 acerca de su necesidad de ser bautizados con el Espíritu Santo.  "Pero recibiréis poder -habilidad, eficiencia y poder- cuando el Espíritu Santo haya venido a vosotros; y me serán testigos en Jerusalén y todo Judea y Samaria y hasta los términos -hasta las mismas fronteras- de la tierra” (Vs. 8, Versión Amplificada). Vemos los efectos de este divino poder a través del libro de los Hechos. Mientras usted lee estos escritos y desea verdaderamente ser Su testigo pleno, en su comunidad local o en cualquier otro lugar en el mundo que el Señor lo pueda mandar, usted se dará cuenta de su necesidad de manifestar el poder del Espíritu Santo en su vida. ¡Todos necesitamos Su poder para hacer Su trabajo! "Tú conoces de Jesús de Nazaret, como Dios lo ungió con el Espíritu Santo y con poder, y como Él anduvo haciendo buenas cosas, y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con Él” (Hechos 10:38 NAS).  “... El Hijo de Dios apareció por este propósito, para destruir las obras del diablo” (1Juan 3:8b NAS). Inmediatamente después del día de Pentecostés, Pedro y Juan entraron al templo a orar y mientras el cojo les pedía una limosna, Pedro le habló acerca de un regalo de mayor valor.  “Pero Pedro le dijo, 'no tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: En el Nombre de Jesucristo el Nazareno - ¡Camina!' Y tomándole por la mano derecha, el se levantó; e inmediatamente sus pies y sus rodillas se afirmaron, fortalecieron. Y saltando se puso en pie y comenzó a caminar...” (Hechos 3:8 NAS).  Pedro le dio a este cojo limosnero el regalo de un milagro a través del poder del Espíritu Santo.  ¡Gloria a Dios!

            Ser lleno con el Espíritu Santo nos da las habilidades sobrenaturales para actuar en medio de una generación maligna y perversa y aun de estar dispuestos a discernir los motivos e intenciones de la gente.  En Hechos, Capítulo 5, encontramos un ejemplo de esto en la vida de Pedro.  "Pero un cierto hombre llamado Ananías, con su esposa Safira, vendió una propiedad, y tomó del precio; sabiéndolo también su mujer, y trajo una parte de la venta y la puso a los pies de los apóstoles'.  Pero Pedro le dijo, '¿Ananías, porque Satanás ha llenado tu corazón para que mientas al Espíritu Santo, tomando para ti del precio de la heredad? ¿Mientras  la retenías sin vender, no la retenías para ti? ¿Y después que fue vendida, porque no estaba bajo tu control? ¿Por qué has permitido esta perversidad en tu corazón? Tu no has mentido a los hombres, sino a Dios.' Y cuando él oyó sus palabras, Ananías cayó y expiró y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron” (Vs. 1-5 NAS). Vemos que su esposa también mintió al Espíritu Santo.  Estas mentiras les costaron sus vidas.  ¿Cuántas veces apagamos, resistimos y contristamos al Espíritu Santo? ¡Gracias a Dios por Su misericordia!

            Pedro estaba tan lleno del Espíritu Santo que él pudo confrontar las obras de Satanás  mientras venía el temor de Dios sobre la iglesia.  Esta unción trajo la gloria de Dios en medio de ellos "Y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y aun a todos los que oyeron estas cosas.  Y por la mano de los apóstoles muchas señales y maravillas sucedieron entre la gente; y ellos estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.  De los demás, ninguno se atrevía a asociarse con ellos; sin embargo, el pueblo los alababa grandemente.  Y los que creían en el Señor, se multiplicaban mas, gran numero así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.  Y aun de las ciudades vecinas  muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados” (Vs 11-16 NAS).

            También en Hechos, Capítulo 8, vemos otra confrontación del Espíritu Santo, entre Pedro y Simón el hechicero.  "Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mi este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.  Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.  No tienes tu parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.  Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.  Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que han dicho venga sobre mí.” (Vs 18-24 NAS).

            Vemos a Pedro continuar operando en el poder del Espíritu Santo mientras él sana y levanta de la muerte en el Nombre de Jesús. "Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.  Y hallo allí a uno que se llamaba Eneas, que hacia ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.  Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; Levántate y haz tu cama.  Y enseguida se levantó.  Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.  Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas.  Ésta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía continuamente.  Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió.  Después de lavada, la pusieron en una sala.  Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros.  Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.  Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate.  Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.  Y él dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.  Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.” (Hechos 9:32-42 NAS).

            Aunque los primeros diáconos que fueron elegidos originalmente, fueron llamados por Dios para servir a las viudas de la iglesia.  Y ellos fueron llamados porque eran hombres llenos del Espíritu Santo.  "Busquen, pues, hermanos, de entre ustedes a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.” (Hechos 6:3 NAS).

            Esteban, fue uno de estos hombres.  Lo vemos operando en el poder de Dios al ministrar a otros y aun al ver la propia gloria de Jesús sentado a la mano derecha del Padre en el Cielo.  Él tenía la gracia y el poder del Espíritu Santo para proclamar la verdad y ser martirizado por la causa del Señor.  "Y ellos eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, ... y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacia grandes prodigios y señales entre el pueblo... Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios... Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.  Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado.  Y habiendo dicho esto, durmió.” (Hechos 6:3,5,8; 7:55, 59-60 NAS).

            Felipe, otro de los primeros diáconos, fue empujado por la llenura del Espíritu Santo a Samaria.  "Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.  Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacia.  Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad.  El poder del Espíritu Santo llevó a Felipe aun más allá de su viaje al guiarlo a una solitaria calle para testificar a una persona y después el Espíritu Santo lo transportó a otra ciudad. "Entonces el se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.  Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.... Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús... Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto..” (Hechos 8:27-29, 35, 39-40 NAS).

            Bernabé fue otro siervo lleno del Espíritu, que lo encontramos descrito como uno de la iglesia de Jerusalén al nuevo grupo de creyentes en Antioquía. "Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.  Éste, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles a Señor.  Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe.  Y una gran multitud fue agregada al Señor.” (Hechos 11:22-24) Vemos que Bernabé fue "lleno del Espíritu Santo" para el propósito de animar a estos nuevos creyentes en Antioquía.  Lo que resultó a través de este ánimo, fue el establecimiento de los creyentes y un incremento en la cosecha de almas. ¡Aleluya!

            Agabo, un profeta, que profetizó por el Espíritu la llegada del hambre que se suscitaría entre los santos en Judea.  "En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía.  Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.  Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea.” (Hechos 11:27-29).  Este regalo del Espíritu Santo fluyendo a través de Agabo, benefició a los creyentes en Judea a través de un hecho de generosidad en medio de la iglesia en Antioquía.

            Cuando Pablo se encontró al Señor Jesús en el camino a Damasco y fue cegado por la presencia del Señor, él fue guiado a Damasco para esperar por las instrucciones del Señor.  Un siervo del Señor, llamado Ananías fue enviado a Pablo para darle a él una palabra de conocimiento y para imponer las manos sobre él y así pudiera ser sanado y ser llenado con el Espíritu Santo. "Fue entonces Ananías  y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.  Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. (Hechos 9:17-18 NAS).  Este evento comenzó el ministerio de Pablo que lo guió a proclamar el evangelio a la mayor parte de la tierra conocida. “Enseguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era 'el Hijo de Dios.” "Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.” "Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.  Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.  Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía." (Hechos 9:20, 26-28).

            Mientras vemos en los Hechos, Capítulo 5, donde Pedro estando lleno del Espíritu Santo, resultando que aun con su sombra se sanaban los enfermos.  Pablo, también lleno con el Espíritu Santo, tenía poder aun en su mirada; es decir, que mientras él miraba a la gente habían resultados. "Pero les resistía Elimás, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.  Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo:¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?  Ahora, pues, he aquí la mano del Señor esta contra tí, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo.  E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.” (Hechos 13:8-12)

            También, encontramos en el Capítulo 14 que esta misma mirada hizo al cojo caminar. "Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado.  Éste oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies.  Y él saltó, y anduvo.” (Hechos 14:8-10).  En el Capítulo 9, encontramos que el contacto con las ropas y pañuelos con Pablo, una persona llena del Espíritu Santo, resulta en hechos sobrenaturales.  "Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.” (Hechos 19:11-12). ¡Gloria a Dios!

            Siempre hay resultados, efectos y beneficios que ocurren cuando nosotros mismos nos permitimos ser llenados y rebosados con el Espíritu Santo.  ¡¡Mantengámonos llenos!!  


¿Cómo Puedo Ser Lleno del Espíritu Santo?

            ¿Creemos que es voluntad de Dios, el ser llenos?  ¿Tenemos suficientes evidencias escriturales por ahora para creer y recibir?

            He estado grandemente animado a buscar todo lo que Dios tiene para mí mientras he encontrado esta indiscutible evidencia en Su Palabra de Su voluntad para nosotros.  Pedro hizo ver muy claro en Hechos Capítulo 2 que la promesa del Padre es para todos aquellos que creen.  "A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.  Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes ven y oyen." "Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo.  Porque para ustedes es la promesa, y para sus hijos, y para todos los que están lejos; para cuántos el Señor nuestro Dios llamare.” (Hechos 2:32-33, 38-39).

            Si nosotros creemos que es la voluntad de Dios que seamos llenos del Espíritu Santo entonces reconoceremos la necesidad y seremos responsables de recibir por fe el que Él nos llene.  Vemos un ejemplo de esto en Hechos, Capítulo 2: "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.  Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;  y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos 2:1-4 NAS) A propósito de esto, hubieron también resultados maravillosos de esta llenura, de manera que la gente escuchó el Evangelio en su propio idioma y lengua.  Más tarde en los Hechos, capítulos 4, encontramos otra llenura que vino como resultado de rogativas peticiones de los creyentes. "Y ahora Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.  Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.  Y  la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común, y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y abundante gracia era sobre todos ellos.” (Hechos 4:29-33).  Vemos aquí a la plenitud del Espíritu Santo volver una vez más a través de la fe en acción, el ejercicio de la oración, y la unidad sobre los creyentes.  ¡Aleluya! (Como vimos anteriormente, nunca se terminarán los beneficios de una vida llena del Espíritu.  En este caso, el denuedo y la confianza para testificar y la generosidad dentro de la iglesia fueron específicamente mencionados.)

            Otro ingrediente que es necesario para que nosotros seamos llenos del Espíritu Santo es el de tener hambre en nuestros corazones por una relación íntima con el Señor Jesús.  "Al otro día entraron en Cesarea.  Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.  Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.  Mas Pedro le levantó, diciendo: 'Levántate, pues yo mismo también soy hombre' Y hablando con él, entró y halló a muchos que se habían reunido...." "Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia..." "como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él..." "Mientras aun hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.  Porque los oían que hablaban en lenguas y que magnificaban a Dios.  Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?  Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús.  Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.” (Hechos 10:24-27;34-35;38;44-48 NAS).

            Yo creo que una de las mas maravillosas verdades de este suceso es que Dios no hace acepción de personas.  ¡El que le busca, le halla! ¡El que tiene hambre y sed, será lleno! "Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.  Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.  Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿Quién era yo que pudiese estorbar a Dios?"  (Hechos 11:15-17 NAS).

            También podemos recibir la plenitud y llenura por colocarnos sobre las manos de otros creyentes.  "Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.  Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.” (Hechos 8:14-17 NAS).

            Tener un mejor entendimiento de las verdades escriturales, nos ayuda a ser llenos del Espíritu Santo.  En Hechos, Capítulo 9, Pablo se encontró con algunos discípulos que no habían ni siquiera oído hablar de la necesidad de ser llenos del Espíritu Santo. Aunque ellos habían recibido el poder de la regeneración del Espíritu Santo cuando ellos nacieron de nuevo del Espíritu, su falta de conocimiento les había impedido  tener su llenura.  Tome nota aquí de cuán rápido ellos se humillaron y respondieron a la necesidad de ser llenados. "Entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.  Entonces dijo:¿En qué, pues, fueron bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.  Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.  Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.  Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.  Eran por todos unos doce hombres." (Hechos 19:1-7 NAS).

            Efesios, Capítulo 5, nos dice "Sed lleno del Espíritu" (Ver verso 18).  En los versículos anteriores, la Palabra nos llama a levantarnos de nuestro dormitar y Jesús nos alumbrará. (Ver verso 14). En los siguientes versículos, después de que hemos dicho que tenemos que ser llenos del Espíritu Santo, encontramos que somos llenados cuando nos hablamos uno al otro espiritualmente, y alabando al Señor en nuestros corazones siempre dando gracias a Él. Y por último, pero no por menos, somos llenos cuando nos sometemos unos a otros en el temor de Cristo. (Ver versos 19-21 NAS).

            Vamos a repasar estos principios de cómo ser llenos y estar constantemente llenos del Espíritu Santo.

            ¡Debemos ver nuestra necesidad de ser llenos y creer que es la voluntad de Dios para cada uno de nosotros! ¡Debemos de tener hambre y sed por Él! ¡Debemos ser responsables de humillarnos nosotros mismos ante el Señor y buscarlo para todo lo que Él desea obrar en nuestras vidas, espíritu, alma y cuerpo! ¡Debemos de estar alertas y abiertos a los consejos del Espíritu Santo al ejercitar nuestra fe, oración, adoración y dar gracias a nuestro Señor como el Espíritu nos dirija! ¡Debemos caminar en unidad con otros creyentes y orar para que el Señor nos llene! ¡Debemos de estar dispuestos a imponer manos sobre cada uno, cuando una fresca impartición de Su Espíritu Santo sea necesaria!

            Todos estos principios entran en acción cuando creemos, confiamos y obedecemos al Señor día a día.  ¡Aleluya! ¡Seamos hacedores efectivos de Su Palabra, hermanos y hermanas, de esta manera podemos ser llenos de Su Espíritu Santo!


Resumen

            Nuestro Señor Jesús, Quien es la Cabeza de Su iglesia, está siempre interesado en la condición o estado de ella.  Él conoce que a menos que estemos llenos de Su Espíritu Santo no podremos representarlo como Él desea que lo hagamos.

            En Hechos, Capítulo 2, Él nos ha dado un ejemplo viviente de la iglesia que estaba "viva y sana." Esta iglesia rápidamente se desarrolló después del día de Pentecostés, el cual fue el primer acontecimiento de la poderosa llenura del Espíritu Santo en las vidas de ellos.  Hemos visto muchos de los resultados, beneficios y efectos de la llenura del Espíritu Santo en las vidas pero me gustaría que nosotros tomáramos especial nota de la manera que ellos vivieron, se movieron y tuvieron sus seres en Él.  Pedro después de la llenura del Espíritu Santo, predicó y exhortó a la gente y alrededor de 3,000 almas fueron añadidas al Reino de Dios aquel día. Estos creyentes  tenían ciertas características que los separaba del resto de la gente que estaba ese día. "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.  Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos 2:42-47 NAS).

            Este estilo diferente de vida es lo que Jesús desea para nosotros, Su iglesia, ¡hoy!  Él es el mismo Señor, hoy, como lo fue ayer  ¡Amén! Él nos ha llamado para ser Sus representantes, ¡hoy! ¡Exactamente como Él llamó a aquellos creyentes para ser Sus representantes en aquellos días!

            Él nos ha dado el poder del Espíritu Santo de lo alto para ser Sus testigos a donde quiera que vayamos sobre la faz de la tierra, para que así Él pueda añadir a la iglesia y a Su Reino.  ¡Vamos a glorificarle y honrarle a través del ser llenos con Su Espíritu Santo!

Les amo en Cristo,

Buddy Axley
Junio 2000

 
  www.axley.org