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SED LLENOS DEL ESPIRITU SANTO
POR
BUDDY
AXLEY
(Todas las escrituras son de la
Biblia Versión Amplificada, a menos que se cite otra Versión)
Primera
Impresión, Octubre 2000
Prólogo
Si
usted se ha fijado en el título de este librito y ha pensado que éste
es solamente para "El bautismo en el Espíritu Santo",
entonces, usted menosprecia la importancia de "ser lleno del Espíritu
Santo." Esto no
significa negar la necesidad crítica e importancia del Bautismo en el
Espíritu Santo, ya que es la promesa del Padre, este tema lo
estudiaremos más adelante en estos escritos.
Lo que yo creo con todo mi corazón es que Dios desea que
nosotros nos demos cuenta de la necesidad de ser constantemente llenos,
más y más, con Su Espíritu Santo.
Algunos
de nosotros hemos tenido varias experiencias en y con El Espíritu
Santo. Él, es una Persona
verdaderamente real. Él,
es la Persona de Dios. De
hecho,
Él
ha sido enviado a la tierra en lugar del Señor, para habilitarnos a
vivir y movernos y tener nuestro ser en Cristo.
(Ver Hechos 17:28)
A
nosotros nos han hablado y exhortado a caminar en el Espíritu, así
como a no cumplir o hacer los deseos de la carne y vivir en el Espíritu,
siendo guiados y dirigidos por Él a través de la vida, como hijos de
Dios. (Ver Gál. 5:16; Rom.
8:14). La hermosa realidad
es que aquellos de nosotros, quienes estemos voluntariamente caminando
en el Espíritu como resultado de ser continuamente llenos, caminaremos
en el poder del Espíritu de vida en Cristo Jesús.
Introducción
Mientras
nos embarcamos sobre este caminar de un mejor entendimiento de cómo ser
lleno del Espíritu Santo, déjenme decirles la definición original en
Griego de la palabra "lleno" como lo encontramos en Efesios
5:18. "Lleno" en
este caso, significa "ser llenos hasta arriba" (al tope) o
"ser repleto, completo" como "ser abastecido, suplido,
surtido, equipado e influenciado por el propósito de logros, éxitos,
talentos, dotes y habilidades".
También significa "ser completamente lleno y
rebosante" ¡Aleluya!"
En
esta escritura, el idioma original usa el tiempo más fuerte que está
disponible, el cual es el comando o forma imperativa.
Eso quiere decir que "ser llenado del Espíritu Santo"
viene como una orden del mismo Señor.
Debemos entender lo que es "imperativo" si nosotros
queremos vivir una vida victoriosa en Él, para glorificarle y rendirle
honor, debemos prestar atención a Sus consejos e instrucciones.
Como
ejemplo de mi propia vida y las vidas de otros creyentes, no he notado
derrota, desánimo, perturbación, depresión y destrucción
predominante si hemos sido constantemente llenados con el Espíritu
Santo. La derrota, el
fracaso y las recaídas vienen en la vida cuando nosotros apagamos, nos
afligimos y resistimos al Espíritu Santo.
Pero, cuando nosotros estamos continuamente y constantemente
siendo llenados con el Espíritu Santo, los frutos del Espíritu de Dios
abundan y los dones del mismo Espíritu fluyen libremente y
abundantemente. ¡Gloria a
Dios! ¡Permitamos el ser llenos y continuar llenos del Espíritu
Santo!
Nuestra Necesidad de ser Llenos
¡Tenemos
la necesidad de ser llenados con el Espíritu Santo!
Nuestro gran aspecto al ser hijos de Dios es conocer que Él
desea hacer una obra continua en nosotros, para que Él pueda hacer una
obra continua a través de nosotros. ¡Oh, cómo debemos
ver la necesidad de un cambio continuo en nuestras vidas! Este cambio es necesario, para que nosotros seamos hechos
conforme a Su imagen. Muchos
de nosotros deseamos hacer las obras que Jesús hizo y eso es correcto,
porque Él dijo que si creyéremos en Él, las obras que Él hizo
nosotros también las haríamos y mayores obras haríamos.
(Ver San Juan 14:12; 21:25)
Entre
más tiempo yo viva como un creyente en Jesucristo, más rápido me daré
cuenta de mi necesidad por Él. Cuando
Él fue preparado para pagar el precio fundamental de la muerte en la
cruz, después de haber resucitado en gloria y después de ascender al
Padre, Él dijo algunas
verdades profundas acerca de la venida del Espíritu Santo a la tierra.
Tomemos nota de alguna de estas verdades:
Él dijo: "Yo voy al
Padre y Mi Padre les dará otro Consolador que morará con ustedes para
siempre, este es el Espíritu de Verdad, Quien estará con
ustedes". "Él te
enseñará todas las cosas y te recordará todas las cosas".
Él habló también de que si nosotros permanecemos en el Espíritu
Santo, Él y el Padre permanecerán en nosotros por y a través del
Espíritu Santo. Por esta
permanencia, Él producirá fruto en nosotros (fruto del Espíritu
Santo) y este fruto
permanecerá. Él dijo que
el Espíritu Santo testificaría de Él (Jesús).
Él dijo que el Espíritu de Verdad nos guiaría a toda verdad y
nos enseñaría las cosas por venir.
Él dijo que el Espíritu Santo convencería al mundo de pecado,
justicia y juicio. Recuerde
que éste es el mismo Espíritu Santo que ya hemos recibido, Quien mora
en nosotros y Quien desea llenarnos hasta desbordar.
Yo
creo que entre más llenos seamos del Espíritu Santo mayor consuelo y
paz experimentaremos. Entre
más enseñanza recibamos de Él; más rápido recordaremos todo lo que
nos ha enseñado. Entre más fruto produzcamos, permanecerá y será más
evidente para aquéllos que están alrededor de nosotros.
Entre más testimonio de Jesús tengamos, mayor revelación de Su
verdad recibiremos. Entre más
veamos esas cosas que están por venir, mayor convicción tendremos de
pecado, justicia y juicio. ¡Aleluya! Por favor lea
Juan, capítulos 14, 15 y 16. ¡Esto
es lo que sucede cuando el Espíritu Santo obra en nosotros!
Él también anhela que el poder de Su poderoso Espíritu Santo
fluya a través de nosotros para así ¡tocar al mundo!
¡Gloria a Dios!
En
Mateo 3:11, Juan el Bautista, profetizó acerca del Bautismo del Espíritu
Santo y el fuego que Jesús deseó que recibiéramos de Él.
Después de Su resurrección, Jesús sopló de Su aliento sobre
los discípulos y les dijo: "¡Recibid
el Espíritu Santo!" Este
fue un momento distinto en el cual el Espíritu Santo fue impartido a
ellos para la experiencia de nacer de nuevo.
Este fue un comienzo de llenura
del Espíritu Santo absolutamente necesario para capacitar a Sus discípulos
a estar "en Cristo" y Él en ellos.
Después de esta experiencia, de cualquier manera, vemos al Señor
diciéndoles a ellos de ir y esperar en Jerusalén hasta que Él enviara
la "promesa del Padre" para llenarlos con poder de lo alto
(Ver Lucas 24:49). Esta es
la misma promesa que Juan el Bautista proféticamente habló en Mateo.
Esta fue también la instrucción que Jesús dio a Sus discípulos
antes de Su ascensión. Vemos
el mismo suceso en Hechos 1:4-5,8.
"Y estando reunidos juntos con ellos, les ordenó que no se fueran
de Jerusalén, pero que esperaran por la promesa del Padre, la cual has
oído de Mí. Porque Juan
ciertamente bautizaba con agua, pero ustedes serán bautizados con el
Espíritu Santo dentro de no muchos días...Pero recibirán poder después
de que el Espíritu Santo haya venido sobre ustedes, y serán mis
testigos... Y cuando llego el
día de Pentecostés, estaban en un solo sentir y en un solo lugar.
Y repentinamente vino un sonido del cielo como un estruendo de un
viento recio y llenó toda la casa donde ellos estaban sentados y allí
aparecieron sobre ellos lenguas repartidas como de fuego, y se asentaron
sobre cada uno de ellos. Y
fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras
lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos 2:1-4)
Este
fue el evento del cumplimiento de la promesa del Padre, el cual Jesús
dijo que Él enviaría a Sus seguidores.
En ese día 120 creyentes fueron llenos del Espíritu Santo e
inicialmente equipados para la continuación del ministerio de Jesús
sobre la tierra. Más tarde
veremos las necesidades continuas de que estos y otros discípulos
tuvieran que ser llenos y rellenos del Espíritu Santo.
Como hablé al inicio de estos escritos, todos nosotros que
amamos a nuestro Señor, deseamos servirle a Él y ser
participantes en el cumplimiento de Su ministerio aquí en la
tierra. De cualquier forma,
para hacer esto, debemos darnos cuenta de nuestra necesidad de ser
llenos del Espíritu Santo para recibir Su presencia dentro de nuestro
ser, para recibir Su divino poder, para recibir Sus dones maravillosos y
llamados, y para caminar y tener más intimidad con Él.
Ha
habido una controversia innecesaria en el cuerpo de Cristo entre
aquellos que enfatizan el fruto del Espíritu pero menosprecian los
dones del Espíritu y viceversa. Este es un esfuerzo vano de nuestra parte porque todos
nosotros necesitamos ser llenos con el Espíritu Santo y manifestar Sus
virtudes y características. El
fruto es el fruto del Espíritu Santo y los dones
son los dones del mismo Espíritu Santo.
Nosotros necesitamos vivir todo lo que el Señor ha provisto para
nosotros en nuestras vidas para Él y dar nuestras vidas a otros en Su
Nombre.
Déjeme
darle algunas consideraciones, acerca del fruto y los dones del Espíritu
Santo. ¡Considérelo! Creyentes llenos del Espíritu Santo, tienen
fruto evidente y dones que fluyen en sus vidas.
¡No solamente el fruto pero también los dones, ambos!
Vemos
en Juan Capítulo 15, que Jesús nos aconseja el permanecer en Él y Él
en nosotros, de esta manera el podría producir Su fruto (fruto del Espíritu
Santo) en nuestras vidas. El
Espíritu Santo, es el Espíritu de Jesús y es el Espíritu de Dios
Padre. Aunque el Espíritu
Santo es una persona distinta, creemos que Dios es tres Personas en Una.
Esto es, que por y a través de la Persona del Espíritu Santo es
que Jesús y el Padre pueden permanecer en nosotros.
De acuerdo a Gálatas 5:22-23, el fruto del Espíritu Santo es
amor, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, bondad, fe, humildad y
templanza (dominio propio). Estas características no son más ni menos
que el mismo carácter de Dios. Así
que para ser como Cristo debemos tener Su fruto o Su carácter
manifestado en nuestras vidas. Jesús
dijo en Mateo 7:20; "por lo
tanto, por sus frutos, los conocerán” y otra vez en Juan 15:8 "En esto es glorificado mi Padre, en que lleven mucho fruto; y
sean así mis discípulos”. Nosotros
no podemos producir falsos frutos porque el fruto que regularmente
producimos es evidente, aun para el mundo.
Recuerde, el fruto del Espíritu Santo se produce en nosotros
para que Dios pueda trabajar en nosotros.
Por
otro lado, los dones del Espíritu Santo son también producidos, para
que Dios pueda trabajar a través de nosotros. Los dones que
operan a través de nosotros, no producen carácter en nosotros, pero
brindan ayuda sobrenatural de Dios a otros alrededor de nosotros.
Hay diversidad de dones, pero el Espíritu Santo es el mismo Espíritu
Santo que opera estos dones como Él desea a través de nosotros para el
beneficio de todos aquellos que lo han recibido.
(Vea 1Cor. 12:4-11).
Tome
nota de los beneficios sobrenaturales de Dios ofrecidos a otros a través
de los dones del Espíritu Santo. Ellos
son: la palabra de sabiduría,
la palabra de ciencia, fe, los dones de sanidad, el hacer milagros,
profecía, el discernimiento de espíritus, diversos géneros de
lenguas, y la interpretación de estas lenguas.
A través de estos dones mencionados arriba, podemos ayudar a
otros o ser ayudados por otros, espiritualmente, mentalmente y físicamente.
¡Aleluya!
En
Romanos, Capítulo 12, hay una lista de otros dones espirituales que
fluyen a través de nosotros por la gracia de Dios.
Ellos son: el de profecía, el servir a otros, la enseñanza, la
exhortación, la liberalidad, la administración, tener misericordia y
la hospitalidad (vs. 7, 8, 13).
Nuevamente
en Efesios, Capítulo 4, vemos que Jesús dio mas dones a la iglesia en
la forma de ministerios para equipar a la iglesia.
Ellos son: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y
maestros. (Ver vs. 11) Estos dones especiales del ministerio fueron dados y enviados
a nosotros por y a través del llamado del Espíritu Santo.
"Había entonces en la
iglesia de Antioquía, ciertos profetas y maestros,...mientras ellos
ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo:
Apártenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo a que los he
llamado, y estando en ayuno y oración les impusieron las manos y los
despidieron. Entonces , fueron enviados por el Espíritu Santo,..."
(Hechos 13:1-4).
Yo
creo que el fruto del Espíritu Santo está verdaderamente para
ayudarnos a ser como Cristo y gozar de Su abundante vida.
Así que, no podemos olvidar que sin ese fruto siendo manifestado
en nosotros y para otros alrededor de nosotros, todos nosotros
sufriremos muchas necesidades que los dones del Espíritu Santo no
pueden proveer. Déjeme
darle un ejemplo: Amor es el fruto del Espíritu Santo, lo mismo es el
gozo, la paz, la paciencia, la longanimidad, etc.
Todos nosotros necesitamos experimentar el amor de Dios, Su gozo,
Su paz, y Su paciencia y longanimidad.
I Corintios, Capítulo 13, nos dice que “si
nosotros tuviéramos fe, de tal manera que moviéramos las montañas y
habláramos las lenguas humanas y angélicas, pero no tenemos amor, de
nada nos sirve.” (Ver Vs. 1-3 Amp Vers). En
cambio, si nos mantenemos amando a través del fruto del Espíritu,
podemos también ser ungidos por Dios para dar palabras de sabiduría,
de conocimiento, dones de sanidad, interpretaciones y revelaciones, todo
a través de los dones del Espíritu Santo.
El fruto del Espíritu Santo en nosotros llamado "fe"
afecta nuestra confianza personal en Dios, sin embargo, el don del Espíritu
Santo llamado fe que fluye a través de nosotros, imparte a otra persona
la habilidad de confiar en el Señor en ese momento.
Por el fruto del Espíritu Santo llamado "templanza" o
"dominio propio" podemos vivir en dominio propio sobre nuestra
carne a través de Su poder. Pero
por el don del Espíritu Santo llamado "el discernimiento de espíritus"
que fluye a través de nosotros, podemos ayudar a otra persona a
descubrir la fuente de su problema y ser libre.
Debemos
estar dispuestos para ver por ahora que ambos, el fruto del Espíritu y
los dones del Espíritu son complementarios uno del otro y ambos son
absolutamente necesarios si nosotros vamos a ser efectivos
representantes del Señor Jesucristo sobre la tierra.
Según
estas consideraciones, tomemos nota de algunas palabras de amonestación
que Jesús habló. “Porque
se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales
y maravillas, de manera que si fuese posible, engañarán aun a los
escogidos" (Mateo 24:24). "Así
que, por sus frutos los conocerán. No todo el que me dice, Señor, Señor,
entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de Mi
Padre, que está en los cielos. Muchos
me dirán en aquel día, Señor, Señor,¿ No profetizamos en tu nombre?
¿Y en Tu nombre echamos fuera demonios? ¿Y en Tu nombre hicimos muchos
milagros? Y entonces les declararé: Nunca les conocí, apártense de mí,
hacedores de iniquidad.” (Mt. 7:20-23).
Tenemos una gran necesidad de ser constantemente y
continuamente llenos del Espíritu Santo, así haremos la voluntad
de nuestro Padre. ¡Llénanos
Señor!
Pablo
también nos amonesta en I Tesalonicenses, Capítulo 5.
"No apagues (ahogar o
someter) al Espíritu Santo. No
pisotear (menospreciar) los dones y las declaraciones de los profetas -
no despreciar las revelaciones proféticas, no despreciar las
instrucciones inspiradas o exhortaciones o advertencias.
Pero examinar y probar todas las cosas (hasta que usted
pueda reconocer) lo que es bueno; (a aquello) retenerlo rápido.
Absténgase de toda maldad - ...y manténgase alejado de ello -
en cualquier forma o cualquier clase posible.” (VS 19-22 Amp.
Vers).
Yo
creo que la clave aquí es no apagar el Espíritu Santo porque Él es
nuestra fuente que determina lo que es bueno o malo, y Él discierne los
espíritus si son buenos o malos. Él
es nuestro maestro, quien nos enseña todas las cosas, nos dirige, nos
guía a toda verdad. Él
nos da las bases para examinar y probar todas las cosas.
Él también es El que profetiza, exhorta y revela las cosas
espirituales a nosotros a través de otros, así nosotros no podemos
resistir o pisotear los dones espirituales.
¡Nuestra necesidad es el ser llenos del Espíritu Santo todo el
tiempo!
Una
vez más, miremos cuál es el contraste entre dones espirituales y fruto
espiritual como se encuentra en I Corintios Capítulos 13 y 14.
"Si yo hablo lenguas
humanas y angélicas, pero no tengo amor, vengo a ser como metal que
resuena o un címbalo que repica. Y
si tengo el don de profecía y conozco todos los misterios y tengo todo
conocimiento, y si tengo toda la fe, de manera que hasta muevo montañas,
pero no tengo amor, no soy nada... Pero ahora permanecen la fe, la
esperanza, y el amor, estos tres; pero el más grande de estos es el
amor. Sigue al amor,
y aun así desea sinceramente los dones espirituales, pero
especialmente que tú puedas profetizar.” (VS 1-2,13:14:1 NAS
Vers).
Debemos
estar convencidos de nuestra necesidad de ser llenados aun más del Espíritu
Santo, de esta manera demostraremos más de Su fruto y actuaremos más
en Sus dones. ¡Gloria a
Dios!
Nuestra Responsabilidad de ser Llenos
Tenemos
la responsabilidad de permanecer llenos con el Espíritu Santo. Déjeme compartirle una útil ilustración que aprendí de un
hermano en Cristo hace algunos años atrás.
Si nosotros tenemos un vaso vacío y lo llenamos con agua hasta
que rebalse y después lo vaciamos hasta la mitad del contenido,
nosotros naturalmente acabaremos con la mitad del vaso de agua.
Para tener nuevamente el vaso rebalsando con agua, debemos
volverlo a llenar. Ese
es un ejemplo natural de lo que debiera suceder también en el reino
espiritual.
Nosotros
somos los vasos de Dios aquí en la tierra y para ser llenos de Él
hasta rebalsar se requiere estar siendo llenados vez tras vez.
Vemos el mismo principio ilustrado en el libro de Hechos. En el Capítulo 2, como ya lo hemos visto, los discípulos
fueron primeramente bautizados con el Espíritu Santo en el día de
Pentecostés. No muchos días
después de eso, sin embargo, ellos estaban orando y buscando a Dios
juntos una vez más y fueron llenos con el mismo Espíritu Santo.“Y
cuando ellos hubieron orado, el lugar en donde estaban congregados tembló,
y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con denuedo la
Palabra de Dios” (Hechos 4:31).
Veamos
otro ejemplo natural. Si
hay un estanque o un lago que no tenga entrada de agua fresca, como una
fuente entonces, eventualmente a través de la evaporación o inhalación
este cuerpo de agua comenzará a estancarse y secarse.
Sin embargo, si hay un suministro constante de agua el nivel y
frescura del agua se mantendrá. Jesús
nos dio la misma ilustración espiritual al decirnos: “Que
el que creyera en Mí - quien permanece, confía y descansa en Mí- como
la escritura lo dice, de su interior fluirán fuentes, ríos
(continuamente). Esto dijo
del Espíritu que habrían de recibir
aquéllos que creyeran (confiaran, tuvieran fe).
Pues aun no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús aun
no había sido glorificado (levantado en honor).” (Juan 7:38-39
Versión Amp.).
Podemos
secarnos, estancarnos, debilitarnos y por último morir si no permitimos
a Dios llenar y volver a llenarnos con Su Espíritu Santo.
De hecho, seremos creyentes muy irresponsables si no permitimos
que la vida dada del río del
Espíritu Santo fluya dentro de nosotros y nos llene hasta desbordarnos.
El
Señor es siempre fiel, leal para darnos Su derramamiento y llenura
cuando nos damos cuenta de nuestra necesidad por la lluvia del Espíritu
Santo. Él ha provisto la
lluvia temprana y tardía del Espíritu Santo para todos nosotros que
tenemos ansias por más. "Si
bien no se dejo así mismo sin testimonio, porque Él te hizo bien, y te
dio lluvias del cielo y tiempos fructíferos, satisfaciendo sus
corazones con sustento y alegría... Alégrense ustedes hijos de Sión,
y regocíjense en el Señor, su Dios, porque Él les ha dado la primera
lluvia en Su tiempo y en justicia y Él hará descender para ustedes la
lluvia, la lluvia temprana y la lluvia tardía, como antes.” (Hechos
14:17; Joel 2:23 Versión Amplificada). ¡Aleluya! ¡Gracias Jesús!
Recuerde
las palabras de Jesús: "Benditos
son aquéllos que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán
llenados” (Mateo 5:6). Pablo
nos dice en Romanos 14:17: "Porque
el Reino de los cielos no es comida y bebida; pero es justicia, paz y
gozo en el Espíritu Santo”. Nuestra
responsabilidad es tener hambre y sed, anhelo por ser llenados con el
Espíritu Santo y así recibir esta llenura, para experimentar las
bendiciones de Su Reino.
Como
iglesia, nuestra responsabilidad es también tener claro el Capítulo 5
de Efesios: "¡Mirad cuidadosamente como nos conducimos! Vivan determinados y dignamente y correctamente, no como
necios y astutos, pero como sabios - sensibles, inteligentes;
aprovechando bien el tiempo - no
perdiendo ninguna oportunidad - porque los días son malos.
Por lo tanto, no seamos vagos y descuidados y necios, pero
entendiendo y finalmente comprendiendo cual es la voluntad del Señor.
No se embriaguen con vino, porque eso es libertinaje: pero sed
siempre llenos y estimulados con el Espíritu Santo,..” (Vs
15-18 Versión Amplificada).
Debemos
de guardarnos de ser pasivos y de malgastar nuestro tiempo satisfaciendo
nuestra carne, emborrachándonos del mundo y sus vanidades.
"Pero, yo digo, camina
y habitualmente vive en el Espíritu Santo - obediente a Él y
controlado por Él; entonces usted ciertamente no satisfará los anhelos
y deseos de la carne - de la naturaleza humana sin Dios” (Gál.
5:16 Versión Amplificada).
Para
ser controlado por el Espíritu Santo, "el dominio propio"
debe ser uno de sus frutos (ver Gál. 5:23) en el que debemos ejercitar
nuestra fe en el Señor y creer por la constante influencia del mismo
Espíritu Santo. Por años,
como un cristiano yo luchaba en entender lo que el fruto del Espíritu
llamado "dominio propio" significaba. Me di cuenta de mi
incapacidad de controlarme
a mí mismo, así que buscaba al Señor para que me diera la necesaria
revelación de cómo el "dominio propio" que ya había sido
depositado en nosotros funcionaba y como poder llegar a tener sus
efectos en nuestras vidas. Mi
entendimiento es simplemente éste:
El Espíritu Santo nos da el poder de controlarnos a nosotros
mismos. Además de que hay oposición entre los deseos de la carne y los
deseos del Espíritu Santo, es muy importante, si vamos a vivir en
dominio sobre nuestra carne, de ser
llenos del Espíritu Santo.
Aunque
como verdaderos creyentes, reconocemos el trabajo inicial del Espíritu
Santo en nuestras vidas, es muy común encontrar que la continuación de
Su trabajo en nuestras vidas es grandemente menospreciada.
Esto es lo que Pablo dice a la Iglesia de Galacia. "Oh
Gálatas insensatos,¿quién los embrujó a ustedes, ante cuyos ojos
Jesucristo fue públicamente presentado como crucificado? Esta es la única
cosa que deseo saber de ustedes: ¿Recibieron el Espíritu por las obras
de la ley o por el oír con fe?¿ Tan necios son?¿Habiendo comenzado
por el Espíritu ahora van
a ser perfeccionados por la carne? ¿ Tantas cosas sufristeis en vano?
¿Si
es que realmente fue en vano? Aquél, pues que les suministra con el Espíritu
y obra milagros entre ustedes,¿ Lo hace por las obras de la ley, o por
oír con fe?” (Gal. 3:1-5 NAS).
Esta
serie de preguntas que son
puestas ante nosotros por el mismo Espíritu Santo nos lleva a las bases
de nuestra fe Cristiana. ¿Fuimos nosotros, capaces de salvarnos a
nosotros mismos por guardar la ley o por nuestra propia fuerza? ¡Ciertamente
no! Es solamente por la fe
en Jesucristo que nosotros somos salvos tanto al principio de nuestro
caminar con Él como en su continuidad.
Es por creer en lo que Él ha provisto para nosotros por el Nuevo
Pacto. Él ha provisto su
Santo Espíritu para nosotros.¡¡¡El Espíritu Santo ha venido para ungirnos y para darnos poder para vivir en Él y vivir por Él!!! ¡Aleluya!
“Así que hermanos, deudores
somos no a la carne, para vivir de acuerdo a la carne, porque si viven
de acuerdo a la carne, morirán; pero si por el Espíritu, hacen morir
las obras de la carne, vivirán. Porque
todos aquéllos que son dirigidos por el Espíritu de Dios, estos son
hijos de Dios. Porque no
has recibido el espíritu de esclavitud, para estar otra vez en temor,
sino que has recibido el espíritu de adopción como hijos por el cual
clamamos ¡Abba! ¡Padre!” “El Espíritu mismo da testimonio a
nuestro espíritu de que somos hijos de Dios y si hijos, también
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo...” (Romanos
8:12-17 NAS).
¿Cómo
podemos llegar a ser hijos e hijas responsables? ¿Cómo podemos cumplir
nuestra obligación para con nuestro Padre? Podemos únicamente ser
responsables y cumplir nuestra obligación, al responder al trabajo
necesario del Espíritu Santo por fe y recibiendo Su llenura santa día
a día. ¡Gloria a Dios
Los Resultados, Beneficios y Efectos de Ser Llenos
Cuando
nosotros reconocemos nuestra necesidad de ser llenos con el Espíritu
Santo y reconocemos nuestra responsabilidad de permanecer llenos,
experimentaremos los resultados, beneficios y efectos de una vida llena
por el Espíritu Santo.
Dios
desea manifestarse Él mismo en nosotros y a través
de nosotros. Esta es
la única manera en que Él puede recibir la gloria a través de
aquellos de nosotros quienes le creemos y le seguimos.
También nuestro maravilloso Señor, desea bendecirnos y
recompensarnos al enviar Su
Espíritu Santo a nosotros. Necesitamos
recordar que la Persona del Espíritu Santo es la Persona de Dios que
vive en nosotros y que nos ministra y ministra a otros a través de
nosotros. Así que es en Él
(el Espíritu de Jesús y el Espíritu de Dios Padre) que vivimos, nos
movemos y somos. Así es que
tal como diligentemente lo buscamos a Él en fe es que somos
continuamente llenos, bendecidos y recompensados.
"Pero sin fe es
imposible agradar y ser satisfactorio para Dios.
Porque el que se acerca a Dios debe (necesariamente) creer que
Dios existe y que Él es el que premia a aquéllos que diligentemente le
buscan” (Hebreos 11:6 Versión Amplificada).
A
través de nuestro Nuevo Pacto en Jesucristo, se nos han brindado muchos
beneficios. Uno de estos es
“la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”.
Esta divina ley espiritual es la que nos hace libre de "la
ley del pecado y de la muerte”.
Mientras seamos llenados con el Espíritu Santo y caminemos en el
Espíritu experimentaremos libertad y liberación del pecado.
Sería innecesario decir que si camináramos en la carne o como
dice en el Griego original, "caminar después de los mandatos de la
carne", viviríamos en la esclavitud y en las consecuencias del
pecado.
Vamos
a mirar los resultados maravillosos y benéficos que recibimos de "la
ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús”.
Romanos 8, dice que no hay condenación para aquéllos que no
andan conforme a la carne, pero que caminan conforme al Espíritu. (Vea
verso 1) Mientras caminamos
en el Espíritu Santo vivimos libres de condenación.
“Amados, si nuestro corazón
no nos reprende o nos condena, entonces tenemos confianza en Dios”
(I Juan 3:21). Alabado sea
Dios, podemos también estar seguros en las promesas del pacto de
nuestro Dios, cuando estamos caminando en el Espíritu.
Así que cuando caminamos conforme al Espíritu los resultados de
la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos liberta del poder del
pecado y de la muerte.¿Qué mayor beneficio podríamos esperar? ¡Aleluya!
Todos
deseamos vivir una vida pacífica.
Sin embargo, esto no es posible a través del esfuerzo de la
carne. Aunque uno de los
frutos del Espíritu Santo es la paz, debemos hacer nuestra decisión de
caminar en el Espíritu de la paz de Dios.
"Porque el ocuparse de
la mente carnal es muerte, pero el ocuparse de la mente espiritual es
vida y paz” (vs. 6 NAS). Cuando
estamos llenos del Espíritu Santo, Él se levanta desde el espíritu
del hombre dentro de nuestra mente y llena nuestra mente con paz.
Isaías lo dice de esta manera: "Tú
guardarás en perfecta paz, cuya mente se mantenga, sostenga en Ti”
(Is.26:3 KJV). Mientras nosotros continuemos descubriendo los resultados de
ser llenados con el Espíritu Santo, podremos ver como el Espíritu
Santo no solo impacta en nuestro espíritu, nuestra mente y nuestra
alma, sino que también impacta en nuestro
cuerpo
mortal. “Pero si el Espíritu de
Aquél que levanto a Jesús de la muerte mora en ustedes, El que levantó
a Jesús de la muerte también dará vida a sus cuerpos mortales a través
de Su Espíritu Quien mora en ustedes” (Vs. 11 NAS).
Solo piensa en esto, el mismo Espíritu Santo que levantó a Jesús
de la muerte mora en nosotros. ¡Wow! Y si Él levantó a Jesús de la
muerte, entonces Él puede levantarnos de la muerte o puede hacerlo con
cualquier otra persona, por esa razón.
Necesitamos darnos cuenta que nadie, ninguno puede resucitar
nuestro ser mortal como lo hace únicamente el Espíritu Santo.
"Ni con fuerza, ni con
poder, sino por Mi Espíritu dice el Señor.” (Vea Zacarías 4:6) "Finalmente,
sea fuerte en el Señor y en el poder de Su fuerza” (Efesios 6:10
NAS).
¡Él
es poderoso! ¡Él es fuerte! ¡Él es la fortaleza de nuestra vida! Él
vive dentro de nosotros y desea vivificarnos, capacitarnos, y fortalecer
nuestros cuerpos mortales. "Podemos
hacer todas las cosas a través de Él Quien nos fortalece”. (Ver
Filipenses 4:13)
Me
gustaría que nosotros tomáramos nota de la importancia de la palabra
"vida", de cómo es asociada con el Espíritu Santo.
En Romanos, Capítulo 8, mientras revisamos esos versículos que
nos muestran los efectos que produce el Espíritu Santo en nuestro espíritu,
alma y cuerpo; podemos claramente ver los resultados de esta vida
divina. En el verso 2, "la
ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha liberado de la
ley del pecado y de la muerte.” En el verso 6, “porque
el ocuparse de lo espiritual es vida y paz” y en el verso
11 dice, “El que levantó a
Jesucristo de la muerte, también dará vida a sus cuerpos
mortales” Jesús dice: “Yo
soy el Camino, la Verdad y la Vida.” (Vea Juan 14:5) Él es la
vida y Su vida viene a nosotros a través de Su viviente Espíritu
Santo.
La
oración de Pablo en Efesios, Capítulo 3 es: "Pueda
Él concederte las riquezas de Su gloria para ser fortalecido y
reforzado con poderoso poder en el hombre interior por el Espíritu
(Santo) (Él mismo) - ungiéndoles en lo mas profundo de vuestro ser y
personalidad” (Vs. 16 Versión Amplificada).
En
el libro de los Hechos, continuamos viendo los resultados en las vidas
de los creyentes llenados espiritualmente de las Iglesias del Nuevo
Pacto.
Jesús
les habló a Sus seguidores en Hechos, Capítulo 1 acerca de su
necesidad de ser bautizados con el Espíritu Santo.
"Pero recibiréis poder -habilidad, eficiencia y poder- cuando el
Espíritu Santo haya venido a vosotros; y me serán testigos en Jerusalén
y todo Judea y Samaria y hasta los términos -hasta las mismas
fronteras- de la tierra” (Vs. 8, Versión Amplificada). Vemos los
efectos de este divino poder a través del libro de los Hechos. Mientras
usted lee estos escritos y desea verdaderamente ser Su testigo pleno, en
su comunidad local o en cualquier otro lugar en el mundo que el Señor
lo pueda mandar, usted se dará cuenta de su necesidad de manifestar el
poder del Espíritu Santo en su vida. ¡Todos necesitamos Su poder para
hacer Su trabajo! "Tú
conoces de Jesús de Nazaret, como Dios lo ungió con el Espíritu Santo
y con poder, y como Él anduvo haciendo buenas cosas, y sanando a todos
los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con Él” (Hechos
10:38 NAS). “...
El Hijo de Dios apareció por este propósito, para destruir las obras
del diablo” (1Juan 3:8b NAS). Inmediatamente después del día de
Pentecostés, Pedro y Juan entraron al templo a orar y mientras el cojo
les pedía una limosna, Pedro le habló acerca de un regalo de mayor
valor. “Pero
Pedro le dijo, 'no tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: En el
Nombre de Jesucristo el Nazareno - ¡Camina!' Y tomándole por la mano
derecha, el se levantó; e inmediatamente sus pies y sus rodillas se
afirmaron, fortalecieron. Y saltando se puso en pie y comenzó a
caminar...” (Hechos 3:8 NAS).
Pedro le dio a este cojo limosnero el regalo de un milagro a través
del poder del Espíritu Santo. ¡Gloria a Dios!
Ser
lleno con el Espíritu Santo nos da las habilidades sobrenaturales para
actuar en medio de una generación maligna y perversa y aun de estar
dispuestos a discernir los motivos e intenciones de la gente.
En Hechos, Capítulo 5, encontramos un ejemplo de esto en la vida
de Pedro. "Pero
un cierto hombre llamado Ananías, con su esposa Safira, vendió una
propiedad, y tomó del precio; sabiéndolo también su mujer, y trajo
una parte de la venta y la puso a los pies de los apóstoles'.
Pero Pedro le dijo, '¿Ananías, porque Satanás ha llenado tu
corazón para que mientas al Espíritu Santo, tomando para ti del precio
de la heredad? ¿Mientras la
retenías sin vender, no la retenías para ti? ¿Y después que fue
vendida, porque no estaba bajo tu control? ¿Por qué has permitido esta
perversidad en tu corazón? Tu no has mentido a los hombres, sino a
Dios.' Y cuando él oyó sus palabras, Ananías cayó y expiró y vino
un gran temor sobre todos los que lo oyeron” (Vs. 1-5 NAS). Vemos
que su esposa también mintió al Espíritu Santo.
Estas mentiras les costaron sus vidas.
¿Cuántas veces apagamos, resistimos y contristamos al Espíritu
Santo? ¡Gracias a Dios por Su misericordia!
Pedro
estaba tan lleno del Espíritu Santo que él pudo confrontar las obras
de Satanás mientras venía el temor de Dios sobre la iglesia. Esta unción trajo la gloria de Dios en medio de ellos
"Y vino un gran temor
sobre toda la iglesia, y aun a todos los que oyeron estas cosas.
Y por la mano de los apóstoles muchas señales y maravillas
sucedieron entre la gente; y ellos estaban todos unánimes en el pórtico
de Salomón. De los demás,
ninguno se atrevía a asociarse con ellos; sin embargo, el pueblo los
alababa grandemente. Y los
que creían en el Señor, se multiplicaban mas, gran numero así de
hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y
los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su
sombra cayese sobre alguno de ellos.
Y aun de las ciudades vecinas
muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de
espíritus inmundos; y todos eran sanados” (Vs 11-16 NAS).
También
en Hechos, Capítulo 8, vemos otra confrontación del Espíritu Santo,
entre Pedro y Simón el hechicero.
"Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles
se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también
a mi este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos
reciba el Espíritu Santo. Entonces
Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don
de Dios se obtiene con dinero. No
tienes tu parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto
delante de Dios. Arrepiéntete,
pues, de esta tu maldad y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el
pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de
maldad veo que estás. Respondiendo
entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada
de esto que han dicho venga sobre mí.” (Vs 18-24 NAS).
Vemos
a Pedro continuar operando en el poder del Espíritu Santo mientras él
sana y levanta de la muerte en el Nombre de Jesús. "Aconteció
que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban
en Lida. Y hallo allí a
uno que se llamaba Eneas, que hacia ocho años que estaba en cama, pues
era paralítico. Y le dijo
Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; Levántate y haz tu cama.
Y enseguida se levantó. Y
le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se
convirtieron al Señor. Había
entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere
decir, Dorcas. Ésta
abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía continuamente.
Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió.
Después de lavada, la pusieron en una sala.
Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que
Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en
venir a nosotros. Levantándose
entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala,
donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y
los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.
Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y
volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate.
Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.
Y él dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los
santos y a las viudas, la presentó viva.
Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.”
(Hechos 9:32-42 NAS).
Aunque
los primeros diáconos que fueron elegidos originalmente, fueron
llamados por Dios para servir a las viudas de la iglesia.
Y ellos fueron llamados porque eran hombres llenos del Espíritu
Santo. "Busquen,
pues, hermanos, de entre ustedes a siete varones de buen testimonio,
llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de
este trabajo.” (Hechos 6:3 NAS).
Esteban,
fue uno de estos hombres. Lo
vemos operando en el poder de Dios al ministrar a otros y aun al ver la
propia gloria de Jesús sentado a la mano derecha del Padre en el Cielo.
Él tenía la gracia y el poder del Espíritu Santo para
proclamar la verdad y ser martirizado por la causa del Señor. "Y ellos eligieron
a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, ... y Esteban,
lleno de gracia y de poder, hacia grandes prodigios y señales entre el
pueblo... Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en
el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de
Dios... Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor
Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes
en cuenta este pecado. Y
habiendo dicho esto, durmió.” (Hechos 6:3,5,8; 7:55, 59-60 NAS).
Felipe,
otro de los primeros diáconos, fue empujado por la llenura del Espíritu
Santo a Samaria. "Entonces
Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía
Felipe, oyendo y viendo las señales que hacia.
Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos
dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así
que había gran gozo en aquella ciudad.
El poder del Espíritu Santo llevó a Felipe aun más allá de su
viaje al guiarlo a una solitaria calle para testificar a una persona y
después el Espíritu Santo lo transportó a otra ciudad. "Entonces
el se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de
Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y
había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y
leyendo al profeta Isaías. Y
el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro....
Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le
anunció el evangelio de Jesús... Cuando subieron del agua, el Espíritu
del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió
gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto..” (Hechos
8:27-29, 35, 39-40 NAS).
Bernabé
fue otro siervo lleno del Espíritu, que lo encontramos descrito como
uno de la iglesia de Jerusalén al nuevo grupo de creyentes en Antioquía.
"Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba
en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.
Éste, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y
exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles a
Señor. Porque era varón
bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe.
Y una gran multitud fue agregada al Señor.” (Hechos
11:22-24) Vemos que Bernabé fue "lleno del Espíritu Santo"
para el propósito de animar a estos nuevos creyentes en Antioquía.
Lo que resultó a través de este ánimo, fue el establecimiento
de los creyentes y un incremento en la cosecha de almas. ¡Aleluya!
Agabo,
un profeta, que profetizó por el Espíritu la llegada del hambre que se
suscitaría entre los santos en Judea.
"En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a
Antioquía. Y levantándose
uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría
una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo
de Claudio. Entonces los
discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar
socorro a los hermanos que habitaban en Judea.” (Hechos 11:27-29).
Este regalo del Espíritu Santo fluyendo a través de Agabo,
benefició a los creyentes en Judea a través de un hecho de generosidad
en medio de la iglesia en Antioquía.
Cuando
Pablo se encontró al Señor Jesús en el camino a Damasco y fue cegado
por la presencia del Señor, él fue guiado a Damasco para esperar por
las instrucciones del Señor. Un
siervo del Señor, llamado Ananías fue enviado a Pablo para darle a él
una palabra de conocimiento y para imponer las manos sobre él y así
pudiera ser sanado y ser llenado con el Espíritu Santo.
"Fue entonces Ananías y
entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo,
el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me
ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.
Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al
instante la vista; y levantándose, fue bautizado. (Hechos 9:17-18
NAS). Este evento comenzó
el ministerio de Pablo que lo guió a proclamar el evangelio a la mayor
parte de la tierra conocida. “Enseguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era
'el Hijo de Dios.” "Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía
a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el
Cristo.” "Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los
discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.
Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les
contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había
hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de
Jesús. Y estaba con ellos
en Jerusalén; y entraba y salía." (Hechos 9:20, 26-28).
Mientras
vemos en los Hechos, Capítulo 5, donde Pedro estando lleno del Espíritu
Santo, resultando que aun con su sombra se sanaban los enfermos.
Pablo, también lleno con el Espíritu Santo, tenía poder aun en
su mirada; es decir, que mientras él miraba a la gente habían
resultados. "Pero les resistía
Elimás, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de
la fe al procónsul. Entonces
Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él
los ojos, dijo:¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del
diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los
caminos rectos del Señor? Ahora,
pues, he aquí la mano del Señor esta contra tí, y serás ciego, y no
verás el sol por algún tiempo. E
inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando
alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. Entonces el procónsul,
viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.”
(Hechos 13:8-12)
También,
encontramos en el Capítulo 14 que esta misma mirada hizo al cojo
caminar. "Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los
pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Éste oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos,
y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate
derecho sobre tus pies. Y
él saltó, y anduvo.” (Hechos 14:8-10).
En el Capítulo 9, encontramos que el contacto con las ropas y pañuelos
con Pablo, una persona llena del Espíritu Santo, resulta en hechos
sobrenaturales. "Y
hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera
que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su
cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.”
(Hechos 19:11-12). ¡Gloria a Dios!
Siempre hay resultados, efectos y beneficios que ocurren cuando nosotros
mismos nos permitimos ser llenados y rebosados con el Espíritu Santo.
¡¡Mantengámonos llenos!!
¿Cómo Puedo Ser Lleno del Espíritu Santo?
¿Creemos
que es voluntad de Dios, el ser llenos?
¿Tenemos suficientes evidencias escriturales por ahora para
creer y recibir?
He
estado grandemente animado a buscar todo lo que Dios tiene para mí
mientras he encontrado esta indiscutible evidencia en Su Palabra de Su
voluntad para nosotros. Pedro
hizo ver muy claro en Hechos Capítulo 2 que la promesa del Padre es
para todos aquellos que creen. "A
este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido
del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que ustedes
ven y oyen." "Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada
uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y
recibirán el don del Espíritu Santo.
Porque para ustedes es la promesa, y para sus hijos, y para todos
los que están lejos; para cuántos el Señor nuestro Dios llamare.” (Hechos
2:32-33, 38-39).
Si
nosotros creemos que es la voluntad de Dios que seamos llenos del Espíritu
Santo entonces reconoceremos la necesidad y seremos responsables de
recibir por fe el que Él nos llene.
Vemos un ejemplo de esto en Hechos, Capítulo 2: "Cuando
llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio
que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose
sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a
hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos
2:1-4 NAS) A propósito de esto, hubieron también resultados
maravillosos de esta llenura, de manera que la gente escuchó el
Evangelio en su propio idioma y lengua.
Más tarde en los Hechos, capítulos 4, encontramos otra llenura
que vino como resultado de rogativas peticiones de los creyentes. "Y
ahora Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo
denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan
sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló;
y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la
palabra de Dios. Y
la multitud de los que habían creído era de un corazón y un
alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que
tenían todas las cosas en común, y con gran poder los apóstoles daban
testimonio de la resurrección del Señor Jesús y abundante gracia era
sobre todos ellos.” (Hechos 4:29-33). Vemos aquí a la plenitud del Espíritu Santo volver una vez
más a través de la fe en acción, el ejercicio de la oración, y la
unidad sobre los creyentes. ¡Aleluya!
(Como vimos anteriormente, nunca se terminarán los beneficios de una
vida llena del Espíritu. En
este caso, el denuedo y la confianza para testificar y la generosidad
dentro de la iglesia fueron específicamente mencionados.)
Otro
ingrediente que es necesario para que nosotros seamos llenos del Espíritu
Santo es el de tener hambre en nuestros corazones por una relación íntima
con el Señor Jesús. "Al
otro día entraron en Cesarea. Y
Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y
amigos más íntimos. Cuando
Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies,
adoró. Mas Pedro le levantó,
diciendo: 'Levántate, pues yo mismo también soy hombre' Y hablando con
él, entró y halló a muchos que se habían reunido...."
"Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que
Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada
del que le teme y hace justicia..." "como Dios ungió con el
Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo
haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque
Dios estaba con Él..." "Mientras aun hablaba Pedro estas
palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el
discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro
se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el
don del Espíritu Santo. Porque
los oían que hablaban en lenguas y que magnificaban a Dios.
Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua,
para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo
también como nosotros? Y
mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.” (Hechos
10:24-27;34-35;38;44-48 NAS).
Yo
creo que una de las mas maravillosas verdades de este suceso es que Dios
no hace acepción de personas. ¡El
que le busca, le halla! ¡El que tiene hambre y sed, será lleno! "Y
cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también,
como sobre nosotros al principio. Entonces
me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente
bautizó en agua, mas ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a
nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿Quién era yo que
pudiese estorbar a Dios?" (Hechos
11:15-17 NAS).
También
podemos recibir la plenitud y llenura por colocarnos sobre las manos de
otros creyentes. "Cuando
los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había
recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los
cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu
Santo; porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que
solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.
Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu
Santo.” (Hechos 8:14-17 NAS).
Tener
un mejor entendimiento de las verdades escriturales, nos ayuda a ser
llenos del Espíritu Santo. En
Hechos, Capítulo 9, Pablo se encontró con algunos discípulos que no
habían ni siquiera oído hablar de la necesidad de ser llenos del Espíritu
Santo. Aunque ellos habían recibido el poder de la regeneración del
Espíritu Santo cuando ellos nacieron de nuevo del Espíritu, su falta
de conocimiento les había impedido
tener su llenura. Tome
nota aquí de cuán rápido ellos se humillaron y respondieron a la
necesidad de ser llenados. "Entre
tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las
regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les
dijo: ¿Recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron? Y ellos le
dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.
Entonces dijo:¿En qué, pues, fueron bautizados? Ellos dijeron:
En el bautismo de Juan. Dijo
Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo
que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús
el Cristo. Cuando oyeron
esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu
Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.
Eran por todos unos doce hombres." (Hechos 19:1-7 NAS).
Efesios,
Capítulo 5, nos dice "Sed
lleno del Espíritu" (Ver verso 18).
En los versículos anteriores, la Palabra nos llama a levantarnos
de nuestro dormitar y Jesús nos alumbrará. (Ver verso 14). En los
siguientes versículos, después de que hemos dicho que tenemos que ser
llenos del Espíritu Santo, encontramos que somos llenados cuando nos
hablamos uno al otro espiritualmente, y alabando al Señor en nuestros
corazones siempre dando gracias a Él. Y por último, pero no por menos,
somos llenos cuando nos sometemos unos a otros en el temor de Cristo.
(Ver versos 19-21 NAS).
Vamos
a repasar estos principios de cómo ser llenos y estar constantemente
llenos del Espíritu Santo.
¡Debemos
ver nuestra necesidad de ser llenos y creer que es la voluntad de Dios
para cada uno de nosotros! ¡Debemos de tener hambre y sed por Él! ¡Debemos
ser responsables de humillarnos nosotros mismos ante el Señor y
buscarlo para todo lo que Él desea obrar en nuestras vidas, espíritu,
alma y cuerpo! ¡Debemos de estar alertas y abiertos a los consejos del
Espíritu Santo al ejercitar nuestra fe, oración, adoración y dar
gracias a nuestro Señor como el Espíritu nos dirija! ¡Debemos caminar
en unidad con otros creyentes y orar para que el Señor nos llene! ¡Debemos
de estar dispuestos a imponer manos sobre cada uno, cuando una fresca
impartición de Su Espíritu Santo sea necesaria!
Todos
estos principios entran en acción cuando creemos, confiamos y
obedecemos al Señor día a día. ¡Aleluya!
¡Seamos hacedores efectivos de Su Palabra, hermanos y hermanas, de esta
manera podemos ser llenos de Su Espíritu Santo!
Resumen
Nuestro
Señor Jesús, Quien es la Cabeza de Su iglesia, está siempre
interesado en la condición o estado de ella.
Él conoce que a menos que estemos llenos de Su Espíritu Santo
no podremos representarlo como Él desea que lo hagamos.
En
Hechos, Capítulo 2, Él nos ha dado un ejemplo viviente de la iglesia
que estaba "viva y sana." Esta iglesia rápidamente se
desarrolló después del día de Pentecostés, el cual fue el primer
acontecimiento de la poderosa llenura del Espíritu Santo en las vidas
de ellos. Hemos visto
muchos de los resultados, beneficios y efectos de la llenura del Espíritu
Santo en las vidas pero me gustaría que nosotros tomáramos especial
nota de la manera que ellos vivieron, se movieron y tuvieron sus seres
en Él. Pedro después de
la llenura del Espíritu Santo, predicó y exhortó a la gente y
alrededor de 3,000 almas fueron añadidas al Reino de Dios aquel día.
Estos creyentes tenían
ciertas características que los separaba del resto de la gente que
estaba ese día. "Y
perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con
otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a
toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas
las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a
todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día
en el templo y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría
y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el
pueblo. Y el Señor añadía
cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos
2:42-47 NAS).
Este
estilo diferente de vida es lo que Jesús desea para nosotros, Su
iglesia, ¡hoy! Él
es el mismo Señor, hoy, como lo fue ayer
¡Amén! Él nos ha llamado para ser Sus representantes, ¡hoy!
¡Exactamente como Él llamó a aquellos creyentes para ser Sus
representantes en aquellos días!
Él
nos ha dado el poder del Espíritu Santo de lo alto para ser Sus
testigos a donde quiera que vayamos sobre la faz de la tierra, para que
así Él pueda añadir a la iglesia y a Su Reino.
¡Vamos a glorificarle y honrarle a través del ser llenos con Su
Espíritu Santo!
Les
amo en Cristo,
Buddy
Axley
Junio 2000
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