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LA
FALTA DE PERDON,
¿UN
PECADO
IMPERDONABLE?
POR
BUDDY
AXLEY
PREFACIO
Creyentes y no creyentes por igual tienen muchas preguntas
acerca del pecado y el perdón.
¿Cuál es el pecado más grande?” ¿Cuál es el peor
pecado?” ¿Cuál pecado o pecados son tan terribles que Dios nunca me
perdonaría?” Preguntas así, son comunes en muchas personas.
Dios,
nuestro Padre Celestial, a través del Señor Jesucristo ha perdonado
todos los pecados de todos los hombres, para siempre, si ellos tan solo
se arrepienten, confiesan sus pecados y luego reciben y creen en Su perdón. El está dispuesto a perdonarnos si nosotros estamos
dispuestos a apartarnos de nuestros pecados, por Su gracia, y recibir
reconciliación con El a través de la fe. Juan el Bautista anuncio al
Señor Jesús, el Mesías, de esta manera: “He
aquí, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” Juan 1:29.
La pregunta entonces, no es cual pecado es muy grande o muy malo; pero
la pregunta es: ¿nos someteremos al Evangelio, a la Palabra de Dios y a
Su voluntad, para así poder recibir Su misericordia y perdón?
¿Si reconocemos nuestra necesidad de
perdón, limpieza, y restauración de Dios, a través de la sangre del
Señor Jesús, cómo podemos rehusar someternos a Su voluntad cuando El
nos ordena a que perdonemos otros? ¿Acaso ellos no merecen
lo que Dios nos ha dado tan graciosamente a nosotros? Cuando los
discípulos del Señor Jesús Le pidieron que Les enseñara a orar, El
incluyó un principio de oración que debemos tener cuando oremos. Ese
principio es perdón. ..Perdona
nuestros pecados como también nosotros perdonamos a cada uno sus deudas
- quienes nos han ofendido o nos han hecho mal; Lucas 11:4 (Versión
Amplificada). En Mateo, Capítulo 6, verso 12, el Señor Jesús
dice: “Y perdona a nosotros
nuestras deudas, así como nosotros también hemos perdonado (soltar,
remitir y dejar ir las deudas, y parar todo resentimiento en contra)
a nuestros deudores. (Versión
Amplificada). Note lo qué el Señor Jesús dice; “Perdona a nosotros, porque también nosotros perdonamos a otros”.
“Perdónanos a nosotros como también nosotros hemos
perdonado”. Esto debe ser un continuo “perdonar
a otros” y un consciente “hemos
perdonado“ en actitud y hechos.
¿Es
la falta de perdón, un pecado imperdonable? A medida que continuemos
buscando al Señor juntos, yo creo que El nos dará la respuesta. Si
deseamos el perdón de Dios, debemos dar ese perdón a otras personas.
El mismo Señor, ha hecho de nuestro perdón a otros la condición de su
perdón hacia nosotros. Si nosotros no perdonamos a otros entonces El no
nos perdonará. Pero, si perdonamos otros, entonces él libremente nos
dará Su perdón. Aquí es donde pende la llave para una vida cristiana
feliz y satisfecha de libertad y de victoria.
INTRODUCCION
El
acto del perdón es un acto de amor divino. Dios nos perdonó a nosotros
a través de su amor divino y eterno, y es a través de este mismo amor
divino que El ha puesto en nosotros, que podemos perdonar a otros. “el
amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones a través del Espíritu
Santo que nos fue dado.” Romanos 5:5. “Pero
el fruto del Espíritu (Santo) (la obra que su presencia dentro de
nosotros logra) es amor…” Galatas 5:2 (Amp).
Cuando
creemos que Dios nos amó tanto que El envió al Señor Jesús para
salvarnos, para redimirnos y para perdonarnos de nuestros pecados a través
del derramamiento de Su sangre preciosa, entonces comenzamos a darnos
cuenta de lo importante que es el perdón. Debido al gran precio que fue
pagado por el Señor Jesús por nuestro perdón, y debido a este gran
amor del Padre por toda la humanidad, creo que sería imposible que
vivamos en unión con Cristo mientras seamos hipócritas rechazando
perdonar a otros. Por lo tanto, el Señor Jesús dijo: “pero
si tu perdonas a los hombres sus transgresiones, tu Padre Celestial
también te perdonará a ti. Pero si tu no perdonas a los hombres,
entonces tu Padre no te perdonará a ti tus transgresiones”. Mateo
6:14-15.
Mientras buscamos al Señor
juntos, veremos claramente que para nosotros el perdón de Dios será
incondicional y beneficioso, nuestro perdón hacia otros tiene que ser
incondicional. También veremos que el perdón de otros no es opcional
sino que es un mandamiento del Señor Jesús Cristo para todos. Él
desea que demos perdón y que recibamos perdón de modo que podamos ser
libres para vivir y movernos y tener nuestro ser en El. Vea Hechos 17:2.
Una
vez más déjeme enfatizar, que el perdón es un acto sobrenatural y
divino y solamente puede ser alcanzado a través de su gracia, amor, y
poder. Mucha gente que
libremente y gozosamente han recibido este amor sobrenatural de Dios, el
Padre, a través del Señor Jesucristo, el Hijo, están procurando
perdonar a otros a través de su fuerza natural. Podemos rápidamente
frustrarnos y desalentarnos cuando hacemos esfuerzos propios para
perdonar a alguien. Por lo tanto, en estos casos cuando no estamos
dependiendo de la virtud de Dios de amor y de fe, no podemos perdonar.
El mismo principio se aplica cuando pedimos que otros nos perdonen y no
sentimos que ellos lo han hecho. Recuerde, vivimos por fe, no por
nuestros sentimientos y emociones, así que el perdón tiene que ser
dado y ser recibido por fe. Yo sé, aun en el caso de creyentes quienes
confiesan sus pecados al señor, que si no hay fe en el deseo y voluntad
del Señor de perdonarlos, después es imposible que reciban los
beneficios de Su perdón. “Si
confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda injusticia. I Juan 1:9. Y El desea que
seamos fieles en perdonar a otros. ¡La falta de perdón hacia otros es
un pecado! ¡Si somos de los que abrigamos o retenemos falta de perdón
hacia cualquier persona, entonces estamos viviendo en pecado! ¡Debemos
arrepentirnos de este pecado y confesarlo de modo que podemos recibir
nuestro perdón de Señor Jesús! ¡Él es fiel para perdonarnos! ¡Amén!
Debemos
darnos cuenta que debemos perdonar a otros, y comenzar a hacerlo en ¡El
Nombre de Jesús! “Y cualquier cosa que tu hagas en palabra o hecho, haced todo en el
Nombre del Señor Jesús, dando gracias a través de El al Dios el Padre”.
Colosenses 3:17.
Necesitamos decir a otros quienes necesitan nuestro perdón:
Yo te perdono, en ¡El Nombre de Jesús!.
Cuando pedimos perdón a otros, necesitamos decir:
Perdóname, en ¡El Nombre de Jesús!.
Cuando otros nos dicen, “yo te perdono, necesitamos decir,
“yo recibo tu perdón en ¡El Nombre de Jesús!.
¡Gracias, Padre!
CONSECUENCIAS
DE LA FALTA DE PERDON
En
Mateo, Capítulo 18, Pedro hizo al Señor Jesús una pregunta que incitó
al Señor a enseñarnos otra lección importante sobre el perdón. Pedro peguntó que si perdonábamos a nuestro hermano, quien
hubiere pecado contra nosotros siete veces, seria eso suficiente para
satisfacer al Señor. El Señor
Jesús contestó a Pedro de una manera que indica que debemos perdonar a
otros tantas veces sea necesario. El
Señor Jesús dijo, “Yo no te
digo a ti, hasta siete veces, pero hasta setenta veces siete.” (vs.
22). Creo que esto significa que no hay límite en las veces que
perdonamos. He escuchado a
otros enseñar que en la lengua original dice que lo qué el Señor Jesús
quería decir era 490 veces en un día para el mismo pecado, indicando
un acto infinito y perpetuo del perdón.
¡Gloria a Dios!
El
Señor Jesús continuó aplicando este principio de perdón usando una
parábola que El dijo comparando al Reino de los Cielos.
Tome por favor un momento para leer Mateo 18:23-35.
Después de leer este suceso podemos ver la analogía de la parábola. Aquí tenemos un criado quien debía a su amo un equivalente
de $10.000.000. Él pidió
a su amo que le perdonara esta enorme deuda.
Su amo demostró gran misericordia a su criado y le perdonó su
deuda. Inmediatamente, este
mismo criado salió y encontró un consiervo suyo que le debía un
equivalente de $20 y le exigió que le pagara.
Pero porque este consiervo suyo no podía pagar estos $20, el
siervo que fue perdonado su deuda de $10.000.000 lanzó a su consiervo
en la prisión de su deudor. Al
oír hablar sobre esta actitud implacable en el criado perdonado, el amo
entonces ordenó fuera entregado a los torturadores hasta que pagara
toda la deuda. El Señor
Jesús entonces dijo: “Así
hará mi Padre Celestial también a ti, si cada uno de ustedes no
perdonan a su hermano de todo corazón." (vs. 35).
Por
supuesto debe de ser claro para nosotros que el precio que el Señor Jesús
pago por nuestro perdón vale más que diez millones de dólares.
De hecho, es invalorable. Pero,
porque tenemos mentes tan finitas, El hace la comparación de una deuda
perdonada de diez millones de dólares a veinte dólares de una deuda no
perdonada. Fíjese bien de
las consecuencias que vienen a la vida del siervo implacable.
El fue entregado a los torturadores y fue puesto en la prisión.
Cuando rechazamos perdonar a otros, satanás tiene entrada en
nuestras vidas y somos atormentados y entramos en todo tipo de
esclavitud. No podemos
experimentar la libertad y la paz que el Señor Jesús nos ha
proporcionado a menos que seamos rápidos en perdonar a otros.
En Juan, Capítulo 20, el Señor Jesús
habló a sus discípulos acerca del perdón o el retener los pecados de
cualquier persona. Esto ocurrió inmediatamente después que El Les habló
paz y soplo el Espíritu Santo a ellos de modo que pudieran ser
regenerados con Su nueva vida. El perdonar a otros era la primera tarea
que el Señor Jesús encargó a sus discípulos, después de que
entraran en Su reino. El Señor Jesús, por lo tanto Les dijo otra vez, “Paz
sea con ustedes, como el Padre me ha enviado, Yo también Les envío. ¡Y
cuando El había dicho esto, El sopló en ellos y Les dijo, Recibid El
Espíritu Santo! Si perdonas los pecados de cualesquiera, sus pecados
serán perdonados; si retienes los pecados de cualesquiera, serán
retenidos.(vs. 21-23). Por el poder del Espíritu Santo, podemos
perdonar a otros y soltarlos de toda esclavitud que la falta de perdón
trae sobre ellos y sobre nosotros igualmente.
El
Señor Jesús también dijo algo similar a Pedro en Mateo, Capítulo 16,
después que Pedro tuvo una revelación de quién era Jesús realmente. “Yo te daré las llaves del Reino del Cielo, y lo que tu ates en la
tierra será atado en el cielo, y lo que tu desates en la tierra será
desatado en el cielo..(vs.19). Aunque hay un significado más
profundo de estas escrituras, permanezcamos enfocados en el propósito
de la falta de perdón. Este pasaje dice tan seguramente como debemos
desatar a otros sus pecados, a través del perdón, también dice que
podemos retener los pecados de otros y de atar sus vidas y las nuestras
por la falta de perdón. Debemos darnos cuenta que lo que hacemos en la
tierra tiene un efecto definido e igual en el Reino Celestial. Dios ha
puesto autoridad en nuestras vidas a través de Cristo para atar y para
desatar y para retener y para perdonar. Esto debe traer un nuevo nivel
del temor del Señor en nuestras vidas. Debemos reconocer nuestra
responsabilidad de perdonar a otros para poderlos liberar y que podamos
también experimentar libertad. No abusemos de nuestros privilegios del
reino con atar a otros y a nosotros mismos con la falta de perdón.
Enviemos al diablo lejos de tener acceso en nuestras vidas y en las
vidas de otros; y soltemos a otros y a nosotros mismos en el gozo y la
paz del Señor a través del Espíritu de amor y perdón. ¡Aleluya!
Hemos
sido llamados a una vida de fe en Jesús. El nos ha dado autoridad en Su
Nombre y desea que hablemos a las montañas de vida y que las echemos en
el mar. Él desea que recibiéramos cuando oramos y que creamos y no
dudemos e nuestros corazones de modo que se nos conceda lo qué decimos.
Encontramos esto confirmado en Marcos, Capítulo 11, en versos 22-25.
Sin embargo, debemos reconocer otro principio que se incluye en la oración
de fe, y que es el perdón. Jesús dijo: “Y
cuando estés orando, perdona, si tienes algo contra alguien; así tu
Padre que esta en el cielo, también
pueda perdonarte tus transgresiones” (vs. 25). La falta de
perdón bloquea la oración de fe y anula nuestro poder y autoridad en
el Señor. Jesús ha unido la fe y el perdón juntos y nosotros debemos
hacer lo mismo. Recuerde que la fe obra por el amor y que el perdón es
también un acto de amor por fe. ¡Amén!
Pablo
trataba constantemente con las actitudes y acciones carnales de la
iglesia de Corinto. En I Corintios, Capítulo once, su exhortación
trata con el de recordar impropiamente la muerte del Señor al comer el
pan y beber copa de una manera indigna. El Espíritu Santo nos está
hablando a través de estos pasajes que debemos correctamente discernir
y apreciar el cuerpo de Cristo y estar dispuestos a juzgarnos a nosotros
mismos correctamente. Una vez más no debemos de ser hipócritas y
burlarnos del perdón maravilloso que nos fue dado por nuestro Señor a
través de Su muerte sobre la cruz. Si vamos a celebrar la cena del Señor
en el compañerismo de los santos con resentimiento hacia otros entonces
traemos juicio y condenación sobre nosotros mismos. “Por
esta causa, muchos entre usted están débiles y enfermos, y un número
duerme.” (vs.30). Este verso en la Versión Amplificada dice: “Que
(participación descuidada e indigna) esta es la razón por la que
muchos de usted son débiles y enfermizos, y muchos de ustedes caen en
el sueño de la muerte.” En I Juan, el Capítulo 5, encontramos
otra exhortación referente al pecado que conduce a la muerte física. “Si
alguno ve a su hermano (creyente) cometiendo un pecado el cual no lo
(conduzca) a la muerte (el extinguir o apagar de la vida), él orará y
(Dios) dará la vida- Efectivamente,
El concederá vida a todos
aquellos cuyos pecados no (conduzcan) a la muerte. Hay un pecado (que
conduce) a la muerte: No digo que uno debe de orar por eso. Todo el mal
actuar es pecado, y hay pecado que no (implica) muerte –puede
arrepentirse y ser perdonado. (vs 16-17 Amp).
Déjeme hablarle desde lo profundo de mi
corazón, de que si tratamos de vivir con rencores en nuestros corazones
seremos susceptibles a la debilidad, a la enfermedad y a la muerte.
Hemos orado por muchas personas, una buena porción de ellos eran
cristianos que experimentaron debilidad, enfermedad, depresión, opresión,
y aun por aquellos que estaban en el puño de la muerte. Tristemente
debo de mencionar con toda la compasión que puedo apropiarme en este
momento, que muchas de estas personas afligidas y atormentadas han
tenido una raíz de amargura, de resentimiento, de ofensa, y de rencor
como la causa básica de su problema.
Mis
amigos y hermanos queridos, paremos de sufrir por causa de la
injusticia. Dejemos de destruirnos a nosotros mismos con las
consecuencias del rencor; por el contrario, vivamos y caminemos en la
luz como El mismo, está en la luz y tengamos verdadero e inquebrantable
compañerismo con el Señor y con otros. Necesitamos pedir que a Dios,
el Padre, por que la sangre de Jesucristo nos limpie del pecado de la
falta de perdón. ¡Por favor! En este preciso momento, tome la decisión
en su corazón de arrepentirse y pídale al Señor que le perdone y le
restaure a un espíritu recto. ¡El espíritu de perdón! ¡Amén!
EL
AMOR DE DIOS, LA SOLUCION PARA LA FALTA DE PERDON
Mientras
miramos como esta actualmente el amor de Dios en nosotros y lo que
definitivamente no es el amor de Dios, veremos que la solución de la
falta de perdón se deriva en el amor de Dios manifestado dentro y a
través de nosotros. El amor divino se expresa y se define gráficamente
en 1 Corintios, Capítulo 13, (Versión Amplificada). De acuerdo a la
Palabra de Dios que encontramos aquí, no ganamos nada, ni somos
considerados útiles al Señor si no tenemos Su amor operando en
nuestras vidas. (véase vs.1-3). “El
amor todo lo soporta, es paciente y amable. (vs.4). ¿Tiene esto que ver con la manera que nos relacionamos con las
personas? ..no es brusco, grosero o rudo (vs.5). Si somos implacables hacia alguien, entonces seremos rudos con ellos.
..no se irrita o impacienta, no se resiente. (vs.5). Todos éstos son manifestaciones de resentimiento rencor o amargura. ..
no toma en cuenta ningún mal hecho a él, no presta ninguna atención a
un mal sufrido. (vs.5). Éste solamente es posible a través de
perdonar a aquellos que nos hagan mal a nosotros y nos traten
incorrectamente. ..el amor se mantiene firme bajo cualquier
circunstancia que venga, esta siempre listo para creer lo mejor de cada
persona... y todo lo soporta (sin
debilitarse).. (vs.7). Cuando no perdonamos rápidamente a otros,
entonces no podemos ocuparnos fácilmente de las quehaceres de la vida.
La vida viene a ser pesada y nos hacemos débiles y fatigados, enfermos,
abrumados, frustrados y desanimados. Si no estamos dispuestos a perdonar
a alguien, entonces tampoco veremos lo peor en ellos; en vez de eso,
veremos peor. Si estamos experimentando estas cosas en nuestras vidas
entonces es una buena señal que estamos abrigando rencor hacia otros.
Si el rencor permanece en nuestras vidas progresará eventualmente en
puro odio. “Si alguien dice, yo amo a Dios y odia a su hermano, él es un
mentiroso; para aquel que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede
amar al dios a que él no ha visto.” I Juan 4:20. El amor nunca
falla. ¡Aleluya! ¡Si estamos dispuestos a caminar en amor entonces
podremos perdonar!
El
perdón es un mandamiento del Señor, no una opción. “El
que dice, Yo he venido a conocerle a El y no guarda Sus mandamientos, es
un mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda Su
palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. Por
esto sabemos que estamos en El: el que dice que habita en El debe
caminar de la misma manera El caminó.” I Juan 2:6.
¿Cómo
es nuestro caminar y hablar? Jesús caminó y habló con y en el perdón,
¿No es así? El fue crucificado, siendo un hombre inocente. Fue acusado falsamente, Mucha gente mintió acerca de El,
conspiraron en Su contra, torturándolo y burlándose de El. Con todo
esto, El nos dio el ejemplo supremo de perdón mientras que El colgaba
en la cruz. El dijo, “Padre,
perdónalos, porque ellos no saben lo que hacen.” Lucas 23:34.
Esteban dijo, mientras lo apedreaban a la muerte “..Señor,
no tomes en cuenta su pecado...” Hechos 7:60. ¿Estamos
listos a decir eso al Señor sobre los que nos han hecho mal? ¿Estamos
listos para mirar hacia abajo desde nuestras pequeñas cruces y
perdonarles desde nuestros corazones llenos del amor de Dios? Podemos
realmente decir con Pablo: “He
sido crucificado con Cristo y ya no vivo mas yo, pero Cristo vive en mí;
¿y la vida que ahora vivo en la carne, vivo por la fe en el Hijo de
Dios, quien me amó, y Quien se entregó asimismo por mí.? Galatas 2:20.
Dios nos perdonó por todas las cosas, por siempre, a través de Su
Hijo, Jesucristo. Vivamos la vida de fe en El. Caminemos en amor y demos
libremente perdón a otros. Hemos recibido libremente y abundantemente;
entonces de la misma manera demos.
En
Gálatas, Capítulo 5, encontramos otra exhortación fuerte de amor y
una advertencia contra la contienda y el odio. Recuerde que la falta de
perdón prolongado conduce al odio. “Porque
han sido llamados a libertad, hermanos; solamente que no usen su
libertad como ocasión para la carne, sino sírvanse por amor unos a
otros” (vs.13). ¿Somos libres al caminar en rencor? Sí podemos
usar nuestra libertad para no perdonar, pero eso nos coloca de nuevo en
esclavitud o en el yugo de la esclavitud. La libertad con que Cristo nos
hizo libres era para servirnos unos a otros en Su amor. “Porque
toda la ley se cumple en una sola palabra, en la declaración, Amarás a
tu prójimo como a ti mismo”. Pero si ustedes se muerden y devoran
unos a otros, tengan cuidado de no consumirse unos a otros. (vs.14-15).
Cuando no podemos perdonar, especialmente en el cuerpo de Cristo, esta
ausencia de amor causa la destrucción de la iglesia. De mis
observaciones, la mayoría de las iglesias locales han sido anuladas y
sin efecto por la falta de perdón que por cualquier otra razón.
Mientras nos adentramos más profundamente en este Capítulo, veremos
que muchas de las obras de la carne están arraigadas en la falta de
perdón. “Ahora, las obras de la carne son evidentes, las cuales son...
enemistades, contiendas, arranques de cólera, disputas, disensiones,
aquellos que practican tales cosas no heredaran
el Reino de Dios..(vs.19-21). Recuerde que nuestra herencia en Jesús es Su Reino.
Él nos lo ha dado, pero debemos de recibirlo y vivir en él. ..”Porque
el Reino de Dios es justicia, paz y gozo en El Espíritu Santo. Romanos
14:17.
En
este mensaje a la iglesia en Gálatas, Capítulo 5, leemos eso “... el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre y templanza... Pero los que pertenecen a Cristo
Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos
por el Espíritu, vamos también a caminar por el Espíritu. (vs.
22-24). Cuando vivimos y caminamos por el Espíritu, estamos
viviendo y caminando en el Espíritu de perdón y nosotros estamos
gozando de nuestra herencia en el Reino de Dios.
Recuerde
también lo que el Señor Jesús dijo que deberíamos pedir al Padre que
Su Reino venga y que Su voluntad sea hecha en la tierra como en el
cielo. Yo creo que vivir en el Reino es aquí y ahora. ¿Y usted lo
cree? ¿Usted cree que hay falta de perdón en el cielo? ¿Usted cree
que es la voluntad de Dios que nosotros vivamos y caminemos en el Espíritu
de perdón? ¡Si nosotros creemos y somos convencidos por esto entonces
seamos rápidos para perdonar! ¡Amén!
En
la carta a la iglesia de Efesios en el Capítulo 4, encontramos
exhortaciones adicionales de Pablo sobre la manera que debemos vivir y
caminar como verdaderos creyentes. “Esto
pues digo, y requiero en el Señor, que ya no anden más como caminar
los Gentiles. (vs.17). Pablo enumera ciertas características de
gente no restaurada (Gentiles) por ejemplo: mentes inútiles y vanas,
ignorancia, dureza del corazón, sensualidad, impureza, y codicia que
son obras de la carne. Pablo entonces menciona algo muy importante: “Pero
ustedes no aprendieron a Cristo de esta manera, si en verdad lo han
escuchado y han sido enseñados por El, conforme a la verdad que está
en Jesús...” (vs.20-21). El Señor Jesús dice, “sí
tenemos oídos para oír debemos oír lo que el Espíritu dice a la
iglesia.” ¿Estamos escuchando con nuestros “oídos del corazón”
a Su Palabra? Pablo continúa su exhortación: “Y que sean renovados en el espíritu de su mente, y vístanse del
nuevo Yo, el cual es a la semejanza de Dios, creado en justicia y
santidad de la verdad.” (vs.23-24).
¿Cuál
es la semejanza de Dios? ¿Es El un Dios de perdón? ¿Que es la
cristiandad? “Hemos sido creados a Su semejanza en Cristo Jesús. Vemos que hemos
sido creados en El, “...sabiduría de Dios, y justicia y
santificación, y redención. I Corintios 1:30. Si estamos
caminando en sabiduría, justicia, santificación y redención,
ciertamente caminaremos en perdón. Nuevamente en Efesios, Capítulo 4,
Pablo nos corrige y nos reprende diciendo que en este estado de redención
debemos: “parar de mentir los
unos a los otros, parar el enojo para no dar lugar al diablo que nos
robe, parar de hablar palabras deshonestas el uno contra el otro, antes
bien, edificándonos en nuestro modo de hablar, parar de contristar al
Espíritu Santo, alejar de nosotros toda amargura, ira, enojo, gritería
y calumnia, y toda malicia” (vea vs.31). Seguidamente él resume
esta instrucción al decir... “y
sean benignos los unos con los otros, mansos corazones, perdonándose
unos a otros, así como Dios Les ha perdonado en Cristo. (vs.32). El
continúa con esta declaración importante, “Sean
pues imitadores de Dios, como hijos amados; y anden en amor...”
Efesios 5:1-2. ¡Mientras oramos y
clamamos a Dios para que El nos moldee y nos haga y cambie más a Su
imagen, después mis amigos, reconozcamos y entendamos que Su imagen es
amor y perdón!.
Recibimos aún otra exhortación para la iglesia de Colosenses, en el
Capítulo 3, que es muy similar a la exhortación que acabamos de
recibir de los Efesios. Esto debe mostrarnos algo sobre nuestra
naturaleza natural y carnal en contraste a nuestra naturaleza
sobrenatural y espiritual en Cristo. Debe mostrarnos que no importa dónde
vivamos o qué cultura seamos parte, tenemos problemas similares. El
problema principal es que nuestra carne guerrea contra nuestro espíritu.
Nuestra naturaleza humana no desea perdonar y caminar en el amor de
Dios, pero nuestra naturaleza divina es amable y perdonadora. Gracias a
Dios, nuestra naturaleza divina es mayor que nuestra naturaleza humana,
en el Nombre de Jesús. ¡Amén!
Así
que Pablo nos dice en Colosenses, Capítulo 3, que “debemos
considerar nuestro cuerpo terrenal muerto al pecado. Aunque una vez camináramos y viviéramos en el pecado, El dice que
puso a un lado todos estos pecados:..enojo, ira, malicia, calumnia, y
palabras groseras de nuestra boca. No mentir unos a otros, una vez que
usted puso a un lado el viejo hombre con sus prácticas diabólicas, y
el nuevo hombre esta en usted, quien se va renovando a un conocimiento
verdadero según la imagen de Aquel que lo creó.” (vs.8-10).
Mientras vamos siendo renovados a un conocimiento verdadero y cambiados
a la imagen de Jesús día a día, podremos constantemente dejar a un
lado al viejo hombre y pondremos el nuevo. El viejo hombre, perverso,
inmundo, rencoroso, e implacable. Pero debido al Señor Jesús, el nuevo
hombre es lo contrario. El nuevo hombre es perdonador, amoroso, santo, y
bueno. ¡Amén!
Pablo
enfoca un punto muy importante aquí: “
... una renovación en la cual no hay distinción entre el Griego y el
Judío, circunciso e incircunciso, bárbaro y escita, esclavo ni libre,
pero Cristo es el todo, y en todos.” (vs.11). Estoy compartiendo
estas verdades con ustedes desde la República Checa, la cual
junto con otros países del bloque ha sufrido bajo el comunismo
por más de 40 años. Esta nación, que era antes Checoslovaquia, ha
sido invadida por muchos siglos. Los que invadieron este país lo
oprimieron, agraviándolo, utilizándolo y abusando de él. Sería fácil
para el pueblo Checo guardar amargura, resentimiento y falta de perdón
hacia aquellos que ocuparon su tierra. Pero para aquellos que creen que
Jesús los ha hecho libres de todos los opresores del pasado, presente y
futuro, pueden perdonar fácilmente. “Ustedes
saben de Jesús de Nazareth, cómo Dios lo ungió con el Espíritu Santo
y con poder, y cómo El fue haciendo bien y sanando a todos los
oprimidos por el diablo; porque Dios estaban con El. Hechos 10:38.
Jesús es el mismo hoy, como era en ese tiempo y si obedecemos al
evangelio sin importar nuestra raza, nacionalidad u origen, y caminamos
en esta vida renovada de Cristo, entonces estaremos dispuestos a
perdonar a cualquier persona que nos ha hecho mal. ¡Jesús es el todo
en todos! ¡Gloria a Dios!
Con
esto en mente, veamos la siguiente instrucción que Pablo nos dio en
Colosenses, Capítulo 3. “Así
pues, como los que han escogido a Dios, santos y amados, vístanse de un
corazón compasivo, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de
paciencia; soportándose y perdonándose el uno con el otro, si alguno
tuviera queja contra otro; Así como el Señor Les perdonó, también háganlo
ustedes. Y sobre todas estas cosas vístanse de amor, que es el vinculo
perfecto de la unidad. (vs.12-14).
Animémonos para ver la importancia urgente del perdón no solamente
como creyentes individuales, pero también como un cuerpo. Esta unidad
del espíritu no puede existir en nuestro medio si estamos tolerando y
persistiendo en el espíritu de la falta de perdón porque la falta de
perdón no solo nos destruye sino que destruye el enlace de unidad y
apaga al Espíritu Santo entre el pueblo de Dios.
Como
instrumentos y vasos del amor de Dios, debemos de estar interesados en
resguardar y ayudar a restaurar las consecuencias del pecado en otros.
Esto no significa que lo debemos de cubrir, ignorar y evitar enfrentar
el pecado en cualquier vida, pero sí debemos confrontarnos unos a otros
en el Espíritu de amor, de perdón y de reconciliación. Esto es
particularmente cierto cuando alguien ha agraviado y pecado contra
nosotros. “El que cubre y
perdona una ofensa, busca amor, pero el que la repite o divulga sobre
cuestiones, separa incluso a amigos cercanos. Proverbios 17:9 (Amp).
“Y sobre todo tengan profundo, intenso e inagotable amor unos por
otros, porque el amor cubre multitud de pecados (perdona y desatiende
las ofensas de otros).. I Pedro 4:8 (Ver. Amp).
CONFRONTACIONES
CON EL ESPIRITU DE PERDON
Ahora
mismo, estamos siendo confrontados con el asunto de la falta de perdón.
Si vamos a crecer en Cristo, entonces las confrontaciones son una parte
necesaria de nuestras vidas. La mayoría de nosotros evitamos las
confrontaciones porque no deseamos lidiar con los problemas que pueden
resultar de las confrontaciones. Algunos de nosotros no deseamos tratar
con otros porque tenemos ideas religiosas de que no es algo amable a
hacer, o tememos el ser rechazados, perseguidos, ... Algunos de nosotros
no deseamos ser tratados de cualquier persona porque pensamos otros nos
perjudicarían y que desean vengarse de nosotros, o porque pensamos que
ellos desean dañarnos o lastimarnos. Sin embargo, si realmente nos
preocupamos unos por otros, nos enfrentaremos unos a otros, pero lo
haremos en la forma correcta y en el espíritu correcto. Ese espíritu,
es el espíritu del perdón y de la restauración. “Reprensión
manifestada es mejor que el amor que esta escondido. Proverbios 27:5
(Versión Amplificada). ¡Jesús me
ama, yo lo sé!. Si realmente creemos que El nos ama, entonces
recibiremos su reprobación, reprensión, corrección, y Su disciplina. “Aquellos,
a quienes (amorosamente y tiernamente) amo, Les diré sus faltas y Les
exhorto, convenzo, reprendo y castigo. (que es) los disciplino y los
instruyo. Apocalipsis 3:19 (Versión Amplificada). Él hace esto de
modo que nos arrepintamos.
El
también desea utilizarnos como Sus instrumentos para confrontar,
corregir y para reprendernos unos a otros así poder arrepentirnos y
escapar de la esclavitud y las trampas que satanás tiene para nosotros.
“Y el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino sea amable con
todos, capaz de enseñar, paciente cuando sea ofendido, con misericordia
corregir a los que se oponen, si quizás Dios pueda concederles el
arrepentimiento que conduce al conocimiento de la verdad, y puedan darse
cuenta y escapar de la trampa del diablo, siendo llevados cautivos por
él para hacer su voluntad.” II Timoteo 2:24-26. Ésta es la
exhortación de Pablo a Timoteo su consiervo en el Evangelio. El repite
de nuevo de la importancia de tratar con otros es para su beneficio y
bienestar. “Solemnemente te
encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo,... que prediques la
Palabra; estés preparado a tiempo y fuera de tiempo; reprende, exhorta,
con gran paciencia e instrucción. Porque vendrá tiempo cuando no
aguantarán la sana doctrina y apartaran sus oídos de la verdad... II
Timoteo 4:1-4. El Señor Jesús dice: “¡Este
alerta! Si tu hermano peca, repréndelo, y si él se arrepiente, perdónalo.”
Lucas 17:4.
El
pecado debe ser reconocido, confrontado y arrepentido para podernos
reconciliar con Dios y unos con otros. El pecado debe ser tratado dentro
de nuestras vidas. Si somos los agredidos o si hemos agredido a alguien,
el perdón de estos pecados y la reconciliación con Dios y con otros es
el objetivo y propósito final del Señor. Nosotros manejamos mal el
tratar con pecados en una de las vidas porque fallamos al no tener los
propósitos de Dios en nuestros corazones. En el fondo, El tiene nuestro
mejor interés. Debemos tener el mismo interés unos por otros. “Por
tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay alguna consolación de
amor, si hay alguna comunión en el espíritu, si algún afecto y
compasión, completen mi gozo completo siendo de la misma mente,
manteniendo el mismo amor, la unidad en el espíritu, sintiendo un mismo
propósito. Nada hagas por egoísmo o vanagloria, sino con humildad de
corazón, considerando a los demás como más importante que sí mismo;
no mirando meramente por nuestro propio interés personal, sino también
por los intereses de otros. Filipenses 2:1-4.
Si
realmente estamos interesados unos por otros, nos amaremos
suficientemente para confrontarnos y ayudarnos para ser libres de pecado
y de esclavitud. ¿Cómo se debe de hacer esto? Por la fe que obra a
través del amor, con una actitud de perdón y misericordia y con un
deseo de vernos ganar la victoria que el Señor Jesús dio al dar Su
vida por nosotros para que nosotros la gocemos.
Miremos
al consejo del Señor Jesús en cómo nosotros debemos conducirnos en
las confrontaciones. “Y si tu
hermano peca, ve y repréndele en privado: si él te escucha, has ganado
a tu hermano. Mateo 18:15. Tome nota que el Señor Jesús nos manda
de ir unos a otros y confrontar y reprendernos uno a otros en privado.
Él no está a favor de nosotros cuando hacemos de los pecados un asunto
de conocimiento, de vergüenza, y de deshonra pública, si podemos
nosotros lidiar el uno con el otro en privado. Muchas veces nuestros
pecados son conocidos públicamente porque han sido cometidos ante
testigos, pero el Espíritu de Dios no desea destruir, ni condenar y
avergonzar a Su pueblo; al contrario El desea levantarnos, rescatarnos y
restaurarnos. Así que, primero debemos de ir el uno al otro en privado
en fe de que habrá arrepentimiento de que podemos dar y recibir perdón
para ser reconciliado. Recuerde, se nos ha dado el ministerio de la
reconciliación, en el Nombre de Jesús. Por favor lea
II Corintios 5:17-21.
Si
nosotros no podemos convencer a la otra persona o si nosotros no podemos
ser convencidos de pecado y la necesidad del arrepentimiento, entonces
el Señor dice regrésate y confróntate una vez mas con uno o dos
testigos. “Pero si él no te escucha, toma a uno o dos más contigo, para por
boca de dos o de tres testigos pueda ser confirmado cada hecho. Mateo
18:16. Hemos observado que esta segunda fase de confrontación, en
caso de ser necesaria, no se sigue. El Señor, en toda Su sabiduría
sabe bien que esta manera de tratar los unos a los otros por el uso de
testigos puede eliminar varios problemas. Puede eliminar una acusación
injusta o una actitud legalista y sin piedad del que está tratando con
otro en privado. Puede también eliminar el pecado de justificar su
pecado y falsamente acusar a la persona que ha venido a enfrentarlo.
Recuerden hermanos, el resultado final que Dios desea es vernos
arrepentidos, perdonados o perdonando y restaurados o ayudando a
restaurar. Si no nos tratamos el uno al otro sobre una base espiritual y
escritural entonces pueden resultar mayores conflictos, disensiones,
malentendidos, y aún más la falta de perdón más bien que liberación
y sanidad.
En la mayoría de los casos que hemos observado y experimentado en el
cuerpo de Cristo, cuando estos primeros dos significados de confrontación
son apropiados, hay fruto de arrepentimiento, para la gloria de Dios, y
libertad y restauración viene para Su pueblo. En algunas ocasiones es
necesario, sin embargo, proceder al paso siguiente si la persona en
pecado rechaza escuchar y arrepentirse.
“Y si el rehúsa a escucharles, dilo a la iglesia;
y si él rehúsa escuchar incluso a la iglesia, tenlo por Gentil y
publicano.. Mateo 18:17. Lo que es de suma
importancia para el Señor es vernos a todos libres de pecado. ¡Debemos
tener la misma actitud! Cuando no la tenemos, entonces cada uno de
nosotros sufrimos y el bienestar y la felicidad de la iglesia y su
testimonio al mundo son grandemente afectados. Como dije anteriormente,
es raro que alguien quien está en pecado tenga que ser traído ante
toda la iglesia. Creo que el abuso en la confrontación o la negligencia
de la confrontación dejará la puerta abierta para satanás para causar
mayor confusión, disensión, ofensa y lo peor de todo más falta de
perdón. “Note que cualquier
cosa que atemos o desatemos en la tierra... y donde dos o más estén de
acuerdo sobre cualquier cosa... será hecho para nosotros en el Cielo
por nuestro Padre”. (véase vs.18-19). “Y
donde dos o tres estén reunidos en Su Nombre, el Señor Jesús está
allí entre ellos, con Su presencia para guardar todas las cosas en Su
divino orden y voluntad.” (véase vs. 20).
Veamos
un incidente en la Iglesia de Corinto en el cual los principios
anteriores no fueron aplicados y notemos las consecuencias de una falta
de fe y amor por parte de la iglesia allí..
En 1 Corintios, Capitulo 5, Pablo reprendió a la iglesia por una
actitud pasiva en no lidiar con el pecado que había entre ellos. “He sido reportado que ha habido inmoralidad entre ustedes,... y
ustedes están envanecidos , en vez de lamentarse, para que sea removido
de en medio de ustedes el que cometió tal acción” (vs.1-2).
Pablo continua amonestando a la iglesia al tratar con su hermano,
de esta manera el se arrepentiría y su espíritu ser salvo en el día
del Señor. El dice que la condición de su iglesia esta contaminada por
el pecado en el campamento y por la levadura...
El los exhorta a no continuar juntándose con cualquiera que se
llame hermano, que aun ni coma con los tales. “¿No
son los de adentro (la iglesia) que reciben juicio de disciplina –
pasando sentencia reprobada sobre ellos (como los hechos lo
requieren)?” (vs.12). Hemos
conocido iglesias que han abusado religiosamente de esta escritura, para
librarse de personas indeseables que ellos no han querido y quienes
afectan su reputación, en vez de cuidar de que estas personas no
perezcan. Debemos de
tratarnos unos a otros en el correcto espíritu y con el correcto
motivo, porque el Señor… “no desea que nadie se pierda, pero que todos vengan al
arrepentimiento” II Pedro 3:9
El
problema es que muchas veces la iglesia no desea perdonar a alguien
quien ha pecado entre ellos. Esta
falta de perdón contra el pecador puede causar tanta destrucción a la
iglesia como dejar al pecador en medio del cuerpo, lo que significa no
tratar con el. En II Corintios, Capítulo 2, una vez mas Pablo amonesta
a la iglesia de Corinto en relación a su hermano quien fue disciplinado
y removido de ese cuerpo de creyentes. “Suficiente
para tal persona este castigo, el cual fue infligido por la mayoría, así
que al contrario ustedes deberían perdonarle y consolarle para que no
sea consumido por demasiada tristeza.
Por lo cual les insisto a reafirmar su amor para el... Pero al
que ustedes perdonan, yo también perdono; porque lo que he perdonado,
si he perdonado algo, por ustedes lo he hecho en la presencia de Cristo,
para que satanás no gane ventaja alguna
sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” (vs .6-11).
Veamos
otra vez los esquemas y tácticas de satanás.
Una de las tácticas es influenciarnos a no confrontar a otra
persona a través del pecado que existe con unos a otros. Otra
estratagema es que nosotros nos confrontemos uno al otro con un espíritu
de condenación, falta de perdón e impiedad. También, el diablo trata
de influenciarnos al continuar nosotros rechazándonos unos a otros,
aunque haya existido fruto de arrepentimiento.
Este es el método que el estaba usando en el caso anterior, al
tratar de influenciar a la iglesia de no hacer ningún esfuerzo para
restaurar con un espíritu de perdón, el hermano al cuerpo de los
santos y el amor de los hermanos. Recuerde que el Señor Jesús dijo: “El
ladrón viene solo para robar, matar y destruir; Yo he venido para que
tengan vida, y vida en abundancia” Juan 10:10. ¡Gloria
a Su Santo Nombre!
Hay
otro problema que resulta al confrontarnos de la manera incorrecta unos
a otros. Una vez mas, la manera incorrecta es con un espíritu de
resentimiento, venganza, odio o falta de perdón.
Esto nos ocurre normalmente cuando hemos sido las victimas de
acciones erróneas. La siguiente exhortación requiere de ser recibida
con humildad y un corazón dispuesto. En el libro de Romanos Capitulo 12
encontramos: “Nunca pagues a
nadie mal por mal. Respeto a
lo que es correcto delante de todos los hombres. Si es posible, en
cuanto dependa de ti, estén en paz con todos los hombres. Nunca tomes
venganza por ti mismo, amados míos, antes bien dejen lugar a la ira de
Dios, porque escrito esta: “Mía es la venganza, Yo pagaré” dice el
Señor. “Pero si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, y si tiene
sed, dale de beber; pues haciendo esto ascuas de fuego amontonaras sobre
su cabeza. No seas vencido de lo malo, pero vence el mal con el bien.”
(vs.17-21).
¡Debemos
aprender que los caminos de Dios son mas altos y mejores que nuestros
caminos! Debemos darnos cuenta que todos somos responsables ante el Señor
por nuestros propios pecados. Como verdaderos creyentes, también somos
responsables unos por otros. Si
pecamos contra nuestro hermano debemos arrepentirnos y pedirle perdón
al Señor y a él. Si han
pecando en contra de nosotros, debemos perdonar y liberar a esa persona
de ese pecado. Ciertamente
ningún pecado es agradable al Señor, así que El requiere que todos
nosotros nos arrepintamos y pidamos perdón.
Sin embargo, El también requiere que perdonemos a otros, no
importando lo que nos hayan hecho.
Si nosotros no perdonamos, el tampoco nos perdonará a nosotros.
Este pecado de falta de perdón debe ser confrontado en nuestras
propias vidas y en la vida de otros.
Si rehusamos perdonar a otros o rehusamos recibir perdón de
otros, entonces interferimos, interrumpimos, impedimos y aun evitamos el
proceso de restauración de Dios en nuestras vidas. Si obedecemos a Dios
al perdonar a otros y al pedirles perdón, entonces Su restauración y
bendición fluirán en nuestras vidas.
FINALMENTE
HERMANOS
Una
de las razones de mayor importancia que nos impide perdonar a otros es
nuestra falta de entendimiento de la misericordia de Dios hacia todos
aquellos que pecan. Jesús dijo, “Bienaventurados
son los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. Mateo
5:7. Vamos a cosechar
lo que sembramos. Este es un principio de Dios.
Nosotros, como el cuerpo de Cristo en particular deberíamos
mostrar misericordia unos a otros, al ayudarnos mutuamente y soportarnos
y llevarnos las cargas unos a otros. “Hermanos,
si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales
restáurenlo con espíritu de mansedumbre, mirándose cada uno asimismo,
no sea que tu también seas tentado.
Lleven las cargas unos a otros y cumplan así la ley de Cristo.
Porque si alguien piensa que es algo, cuando es nada, a si mismo se engaña.”
Galatas 6:1-3. Si sembramos falta de perdón, cosecharemos falta de perdón,
primeramente por parte de Dios y seguidamente de otros.
“No se engañe, Dios no
puede ser burlado,; porque todo lo que el hombre sembrare, eso también
cosechará. Porque el que
siembra para la carne de la carne cosechara corrupción, pero el que
siembra para el Espíritu del Espíritu segará la vida eterna. No nos cansemos de hacer bien, porque a su tiempo segaremos,
si no desmayamos. así que,
según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos los hombres, y
especialmente a los de la familia de la fe.”
Gálatas 6:7-10.
Muchos de nosotros en nuestra arrogante
autoconfianza hemos menospreciado y criticado a otros por sus pecados,
en tanto que tenemos un corazón astuto que nos engaña a nosotros
mismos. Cuan
doloroso es para nuestro Señor ver esta falta de perdón, impiedad, e
hipocresía en nosotros. Recuerde, “Dios
resiste y se opone a los orgullosos y da gracia a los humildes.”
(Vea Santiago 4:6 y I Pedro 5:6.)
“El orgullo va antes que
la destrucción y un espíritu altivo y arrogante va antes de la caída.” Proverbios 16:18 (Versión Amplificada). Seamos sensibles en nuestras actitudes hacia otras
personas que caen en pecado, aun si lo es directamente y contrariamente
nos afecta a nosotros. Perdonemos y ayudémonos a restaurarnos unos a
otros en el espíritu de humildad, gracia y misericordia. Dejemos de
pensar tan alto de nosotros mismos, porque también podríamos caer en
pecado. Eso es exactamente lo que pasa, de hecho,
a los cristianos rencorosos,
acusadores y condenadores. Necesitamos
recordar que el Señor Jesús nos dejo para continuar Su ministerio de
reconciliación. Juan nos dice que el Señor Jesús vino al mundo a no condenar el mundo,
pero para salvar el mundo. (Ver
Juan 3:17.)
Los
últimos cuatro versículos de Hebreos, Capitulo 4 dice que “tenemos un Gran Sumo Sacerdote, Quien traspaso los cielos y El es Jesús,
el Hijo de Dios. No hay una criatura oculta de Su vista.
Todas las cosas están encubiertas a los ojos de El, a Quien
tenemos que dar cuenta.” Sería
de gran animo para nosotros conocer eso aunque el Señor Jesús ve todo
y conoce todo acerca de cada uno de nosotros, El es tocado con compasión
y entiende todas nuestras debilidades.
Estos pasajes de la escritura dicen que El fue tentado en todas
las cosas así como nosotros somos tentados, pero El no se rindió a
estas tentaciones ni El pecó. El
fue tentado a no perdonar a aquellos que lo ofendieron, pero El no se
rindió a esta tentación. ¿Dónde
se encuentra nuestra fuerza cuando estamos en debilidad y en la tentación
de no perdonar? ¡Se
encuentra en El! ¡Aleluya!
Dependamos en la fuerza y habilidad del Señor Jesús para
perdonar. “Acerquémonos
confiadamente al trono de la gracia para poder recibir misericordia y
poder encontrar gracia en el tiempo de necesidad.” Hebreos 4:16.
Animémonos unos a otros para aprender a perdonar.
Ayudémonos unos a otros para aprender a pedir perdón, de esta
manera poder ser restaurados en la comunión con el Padre y en la comunión
con los santos.
“Padre,
Danos mas entendimiento de la gran comisión de nuestra necesidad de
tener Tu perdón, Tu misericordia y Tu gracia hacia otros. Danos mas
entendimiento de la gran compasión a través de la cual el Señor Jesús
pudo perdonar a aquellos que lo rechazaron, los religiosos hipócritas
quienes falsamente Le acusaron, Le persiguieron y planearon y
conspiraron Su destrucción y muerte, Judas quien Le traicionó, Poncio
Pilato, quien lo condenó para ser crucificado, Pedro quien Le negó,
los otros discípulos quienes desertaron y dudaron de El, y los soldados
romanos quienes se burlaron de El, Le golpearon, Le torturaron y Le
mataron. Danos Su corazón y espíritu de perdón hacia todos aquellos
quienes han pecado contra nosotros. Hemos sido débiles en nuestra
voluntad de perdonar a otros, así que Te pedimos Tu ayuda y fuerza en
este tiempo de necesidad. Ayúdanos
a recibir Tu gracia y
misericordia para estar dispuesto a perdonar a todas aquellas
personas que Tu traigas a nuestra memoria a través del poder y
conocimiento del Espíritu Santo. Te
damos las gracias por esta ayuda, al mismo tiempo que nos damos cuenta
de nuestra necesidad de Tu perdón en nuestras vidas. Nos arrepentimos
de la falta de perdón y lo confesamos como pecado en nuestras vidas.
Recibimos Tu perdón y limpieza de esta injusticia, ¡ahora
mismo! Y tomamos la decisión
de rápidamente perdonar a otros desde este día en adelante, en ¡El
Nombre Poderoso de Jesús!
Les amo a todos,
En Su amor,
Buddy Axley
Republica Checa, Europa
May 1, 2002
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