La Falta de Perdon,?Un Pecado Imperdonable? www.axley.org   


LA FALTA DE PERDON,
¿UN
PECADO
IMPERDONABLE?

POR
BUDDY AXLEY


PREFACIO

            Creyentes y no creyentes por igual tienen muchas preguntas  acerca del pecado y el perdón.  ¿Cuál es el pecado más grande?” ¿Cuál es el peor pecado?” ¿Cuál pecado o pecados son tan terribles que Dios nunca me perdonaría?” Preguntas así, son comunes en muchas personas. 

Dios, nuestro Padre Celestial, a través del Señor Jesucristo ha perdonado todos los pecados de todos los hombres, para siempre, si ellos tan solo se arrepienten, confiesan sus pecados y luego reciben y creen en Su perdón.  El está dispuesto a perdonarnos si nosotros estamos dispuestos a apartarnos de nuestros pecados, por Su gracia, y recibir reconciliación con El a través de la fe. Juan el Bautista anuncio al Señor Jesús, el Mesías, de esta manera: “He aquí, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” Juan 1:29. 

            La pregunta entonces, no es cual pecado es muy grande o muy malo; pero la pregunta es: ¿nos someteremos al Evangelio, a la Palabra de Dios y a Su voluntad, para así poder recibir Su misericordia y perdón? 

¿Si reconocemos nuestra necesidad de perdón, limpieza, y restauración de Dios, a través de la sangre del Señor Jesús, cómo podemos rehusar someternos a Su voluntad cuando El nos ordena a que perdonemos otros? ¿Acaso ellos no merecen  lo que Dios nos ha dado tan graciosamente a nosotros? Cuando los discípulos del Señor Jesús Le pidieron que Les enseñara a orar, El incluyó un principio de oración que debemos tener cuando oremos. Ese principio es perdón. ..Perdona nuestros pecados como también nosotros perdonamos a cada uno sus deudas - quienes nos han ofendido o nos han hecho mal; Lucas 11:4 (Versión Amplificada). En Mateo, Capítulo 6, verso 12, el Señor Jesús dice: “Y perdona a nosotros nuestras deudas, así como nosotros también hemos perdonado (soltar, remitir y dejar ir las deudas, y parar todo resentimiento en contra) a nuestros deudores. (Versión Amplificada). Note lo qué el Señor Jesús dice; “Perdona a nosotros, porque también nosotros perdonamos a otros”.  “Perdónanos a nosotros como también nosotros hemos perdonado”. Esto debe ser un continuo “perdonar a otros” y un consciente “hemos perdonado“ en actitud y hechos.

¿Es la falta de perdón, un pecado imperdonable? A medida que continuemos buscando al Señor juntos, yo creo que El nos dará la respuesta. Si deseamos el perdón de Dios, debemos dar ese perdón a otras personas. El mismo Señor, ha hecho de nuestro perdón a otros la condición de su perdón hacia nosotros. Si nosotros no perdonamos a otros entonces El no nos perdonará. Pero, si perdonamos otros, entonces él libremente nos dará Su perdón. Aquí es donde pende la llave para una vida cristiana feliz y satisfecha de libertad y de victoria.
 

INTRODUCCION

El acto del perdón es un acto de amor divino. Dios nos perdonó a nosotros a través de su amor divino y eterno, y es a través de este mismo amor divino que El ha puesto en nosotros, que podemos perdonar a otros. “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones a través del Espíritu Santo que nos fue dado.” Romanos 5:5. “Pero el fruto del Espíritu (Santo) (la obra que su presencia dentro de nosotros logra) es amor…” Galatas 5:2 (Amp). 

Cuando creemos que Dios nos amó tanto que El envió al Señor Jesús para salvarnos, para redimirnos y para perdonarnos de nuestros pecados a través del derramamiento de Su sangre preciosa, entonces comenzamos a darnos cuenta de lo importante que es el perdón. Debido al gran precio que fue pagado por el Señor Jesús por nuestro perdón, y debido a este gran amor del Padre por toda la humanidad, creo que sería imposible que vivamos en unión con Cristo mientras seamos hipócritas rechazando perdonar a otros. Por lo tanto, el Señor Jesús dijo: “pero si tu perdonas a los hombres sus transgresiones, tu Padre Celestial también te perdonará a ti. Pero si tu no perdonas a los hombres, entonces tu Padre no te perdonará a ti tus transgresiones”. Mateo 6:14-15.  

            Mientras buscamos al Señor juntos, veremos claramente que para nosotros el perdón de Dios será incondicional y beneficioso, nuestro perdón hacia otros tiene que ser incondicional. También veremos que el perdón de otros no es opcional sino que es un mandamiento del Señor Jesús Cristo para todos. Él desea que demos perdón y que recibamos perdón de modo que podamos ser libres para vivir y movernos y tener nuestro ser en El. Vea Hechos 17:2. 

Una vez más déjeme enfatizar, que el perdón es un acto sobrenatural y divino y solamente puede ser alcanzado a través de su gracia, amor, y poder.  Mucha gente que libremente y gozosamente han recibido este amor sobrenatural de Dios, el Padre, a través del Señor Jesucristo, el Hijo, están procurando perdonar a otros a través de su fuerza natural. Podemos rápidamente frustrarnos y desalentarnos cuando hacemos esfuerzos propios para perdonar a alguien. Por lo tanto, en estos casos cuando no estamos dependiendo de la virtud de Dios de amor y de fe, no podemos perdonar. El mismo principio se aplica cuando pedimos que otros nos perdonen y no sentimos que ellos lo han hecho. Recuerde, vivimos por fe, no por nuestros sentimientos y emociones, así que el perdón tiene que ser dado y ser recibido por fe. Yo sé, aun en el caso de creyentes quienes confiesan sus pecados al señor, que si no hay fe en el deseo y voluntad del Señor de perdonarlos, después es imposible que reciban los beneficios de Su perdón. “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia. I Juan 1:9. Y El desea que seamos fieles en perdonar a otros. ¡La falta de perdón hacia otros es un pecado! ¡Si somos de los que abrigamos o retenemos falta de perdón hacia cualquier persona, entonces estamos viviendo en pecado! ¡Debemos arrepentirnos de este pecado y confesarlo de modo que podemos recibir nuestro perdón de Señor Jesús! ¡Él es fiel para perdonarnos! ¡Amén! 

Debemos darnos cuenta que debemos perdonar a otros, y comenzar a hacerlo en ¡El Nombre de Jesús!  “Y cualquier cosa que tu hagas en palabra o hecho, haced todo en el Nombre del Señor Jesús, dando gracias a través de El al Dios el Padre”.  Colosenses 3:17.  Necesitamos decir a otros quienes necesitan nuestro perdón: Yo te perdono, en ¡El Nombre de Jesús!.  Cuando pedimos perdón a otros, necesitamos decir:  Perdóname, en ¡El Nombre de Jesús!.  Cuando otros nos dicen, “yo te perdono, necesitamos decir, “yo recibo tu perdón en ¡El Nombre de Jesús!.  ¡Gracias, Padre!
 

CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE PERDON

En Mateo, Capítulo 18, Pedro hizo al Señor Jesús una pregunta que incitó al Señor a enseñarnos otra lección importante sobre el perdón.  Pedro peguntó que si perdonábamos a nuestro hermano, quien hubiere pecado contra nosotros siete veces, seria eso suficiente para satisfacer al Señor.  El Señor Jesús contestó a Pedro de una manera que indica que debemos perdonar a otros tantas veces sea necesario.  El Señor Jesús dijo, “Yo no te digo a ti, hasta siete veces, pero hasta setenta veces siete.” (vs. 22).  Creo que esto significa que no hay límite en las veces que perdonamos.  He escuchado a otros enseñar que en la lengua original dice que lo qué el Señor Jesús quería decir era 490 veces en un día para el mismo pecado, indicando un acto infinito y perpetuo del perdón.  ¡Gloria a Dios!

El Señor Jesús continuó aplicando este principio de perdón usando una parábola que El dijo comparando al Reino de los Cielos.  Tome por favor un momento para leer Mateo 18:23-35.  Después de leer este suceso podemos ver la analogía de la parábola.  Aquí tenemos un criado quien debía a su amo un equivalente de $10.000.000.  Él pidió a su amo que le perdonara esta enorme deuda.  Su amo demostró gran misericordia a su criado y le perdonó su deuda.  Inmediatamente, este mismo criado salió y encontró un consiervo suyo que le debía un equivalente de $20 y le exigió que le pagara.  Pero porque este consiervo suyo no podía pagar estos $20, el siervo que fue perdonado su deuda de $10.000.000 lanzó a su consiervo en la prisión de su deudor.  Al oír hablar sobre esta actitud implacable en el criado perdonado, el amo entonces ordenó fuera entregado a los torturadores hasta que pagara toda la deuda.  El Señor Jesús entonces dijo:  “Así hará mi Padre Celestial también a ti, si cada uno de ustedes no perdonan a su hermano de todo corazón." (vs. 35).  

Por supuesto debe de ser claro para nosotros que el precio que el Señor Jesús pago por nuestro perdón vale más que diez millones de dólares.  De hecho, es invalorable.  Pero, porque tenemos mentes tan finitas, El hace la comparación de una deuda perdonada de diez millones de dólares a veinte dólares de una deuda no perdonada.  Fíjese bien de las consecuencias que vienen a la vida del siervo implacable.  El fue entregado a los torturadores y fue puesto en la prisión.  Cuando rechazamos perdonar a otros, satanás tiene entrada en nuestras vidas y somos atormentados y entramos en todo tipo de esclavitud.  No podemos experimentar la libertad y la paz que el Señor Jesús nos ha proporcionado a menos que seamos rápidos en perdonar a otros.

En Juan, Capítulo 20, el Señor Jesús habló a sus discípulos acerca del perdón o el retener los pecados de cualquier persona. Esto ocurrió inmediatamente después que El Les habló paz y soplo el Espíritu Santo a ellos de modo que pudieran ser regenerados con Su nueva vida. El perdonar a otros era la primera tarea que el Señor Jesús encargó a sus discípulos, después de que entraran en Su reino. El Señor Jesús, por lo tanto Les dijo otra vez, “Paz sea con ustedes, como el Padre me ha enviado, Yo también Les envío. ¡Y cuando El había dicho esto, El sopló en ellos y Les dijo, Recibid El Espíritu Santo! Si perdonas los pecados de cualesquiera, sus pecados serán perdonados; si retienes los pecados de cualesquiera, serán retenidos.(vs. 21-23). Por el poder del Espíritu Santo, podemos perdonar a otros y soltarlos de toda esclavitud que la falta de perdón trae sobre ellos y sobre nosotros igualmente. 

El Señor Jesús también dijo algo similar a Pedro en Mateo, Capítulo 16, después que Pedro tuvo una revelación de quién era Jesús realmente. “Yo te daré las llaves del Reino del Cielo, y lo que tu ates en la tierra será atado en el cielo, y lo que tu desates en la tierra será desatado en el cielo..(vs.19). Aunque hay un significado más profundo de estas escrituras, permanezcamos enfocados en el propósito de la falta de perdón. Este pasaje dice tan seguramente como debemos desatar a otros sus pecados, a través del perdón, también dice que podemos retener los pecados de otros y de atar sus vidas y las nuestras por la falta de perdón. Debemos darnos cuenta que lo que hacemos en la tierra tiene un efecto definido e igual en el Reino Celestial. Dios ha puesto autoridad en nuestras vidas a través de Cristo para atar y para desatar y para retener y para perdonar. Esto debe traer un nuevo nivel del temor del Señor en nuestras vidas. Debemos reconocer nuestra responsabilidad de perdonar a otros para poderlos liberar y que podamos también experimentar libertad. No abusemos de nuestros privilegios del reino con atar a otros y a nosotros mismos con la falta de perdón. Enviemos  al diablo lejos de tener acceso en nuestras vidas y en las vidas de otros; y soltemos a otros y a nosotros mismos en el gozo y la paz del Señor a través del Espíritu de amor y perdón. ¡Aleluya! 

Hemos sido llamados a una vida de fe en Jesús. El nos ha dado autoridad en Su Nombre y desea que hablemos a las montañas de vida y que las echemos en el mar. Él desea que recibiéramos cuando oramos y que creamos y no dudemos e nuestros corazones de modo que se nos conceda lo qué decimos. Encontramos esto confirmado en Marcos, Capítulo 11, en versos 22-25. Sin embargo, debemos reconocer otro principio que se incluye en la oración de fe, y que es el perdón. Jesús dijo: “Y cuando estés orando, perdona, si tienes algo contra alguien; así tu Padre que esta en el cielo, también  pueda perdonarte tus transgresiones” (vs. 25). La falta de perdón bloquea la oración de fe y anula nuestro poder y autoridad en el Señor. Jesús ha unido la fe y el perdón juntos y nosotros debemos hacer lo mismo. Recuerde que la fe obra por el amor y que el perdón es también un acto de amor por fe. ¡Amén!

Pablo trataba constantemente con las actitudes y acciones carnales de la iglesia de Corinto. En I Corintios, Capítulo once, su exhortación trata con el de recordar impropiamente la muerte del Señor al comer el pan y beber copa de una manera indigna. El Espíritu Santo nos está hablando a través de estos pasajes que debemos correctamente discernir y apreciar el cuerpo de Cristo y estar dispuestos a juzgarnos a nosotros mismos correctamente. Una vez más no debemos de ser hipócritas y burlarnos del perdón maravilloso que nos fue dado por nuestro Señor a través de Su muerte sobre la cruz. Si vamos a celebrar la cena del Señor en el compañerismo de los santos con resentimiento hacia otros entonces traemos juicio y condenación sobre nosotros mismos. “Por esta causa, muchos entre usted están débiles y enfermos, y un número duerme.” (vs.30). Este verso en la Versión Amplificada dice: “Que (participación descuidada e indigna) esta es la razón por la que muchos de usted son débiles y enfermizos, y muchos de ustedes caen en el sueño de la muerte.” En I Juan, el Capítulo 5, encontramos otra exhortación referente al pecado que conduce a la muerte física. “Si alguno ve a su hermano (creyente) cometiendo un pecado el cual no lo (conduzca) a la muerte (el extinguir o apagar de la vida), él orará y (Dios) dará la vida- Efectivamente, El concederá  vida a todos aquellos cuyos pecados no (conduzcan) a la muerte. Hay un pecado (que conduce) a la muerte: No digo que uno debe de orar por eso. Todo el mal actuar es pecado, y hay pecado que no (implica) muerte –puede arrepentirse y ser perdonado. (vs 16-17 Amp).

Déjeme hablarle desde lo profundo de mi corazón, de que si tratamos de vivir con rencores en nuestros corazones seremos susceptibles a la debilidad, a la enfermedad y a la muerte. Hemos orado por muchas personas, una buena porción de ellos eran cristianos que experimentaron debilidad, enfermedad, depresión, opresión, y aun por aquellos que estaban en el puño de la muerte. Tristemente debo de mencionar con toda la compasión que puedo apropiarme en este momento, que muchas de estas personas afligidas y atormentadas han tenido una raíz de amargura, de resentimiento, de ofensa, y de rencor como la causa básica de su problema.

Mis amigos y hermanos queridos, paremos de sufrir por causa de la injusticia. Dejemos de destruirnos a nosotros mismos con las consecuencias del rencor; por el contrario, vivamos y caminemos en la luz como El mismo, está en la luz y tengamos verdadero e inquebrantable compañerismo con el Señor y con otros. Necesitamos pedir que a Dios, el Padre, por que la sangre de Jesucristo nos limpie del pecado de la falta de perdón. ¡Por favor! En este preciso momento, tome la decisión en su corazón de arrepentirse y pídale al Señor que le perdone y le restaure a un espíritu recto. ¡El espíritu de perdón! ¡Amén!
 
 

EL AMOR DE DIOS, LA SOLUCION PARA LA FALTA DE PERDON  

Mientras miramos como esta actualmente el amor de Dios en nosotros y lo que definitivamente no es el amor de Dios, veremos que la solución de la falta de perdón se deriva en el amor de Dios manifestado dentro y a través de nosotros. El amor divino se expresa y se define gráficamente en 1 Corintios, Capítulo 13, (Versión Amplificada). De acuerdo a la Palabra de Dios que encontramos aquí, no ganamos nada, ni somos considerados útiles al Señor si no tenemos Su amor operando en nuestras vidas. (véase vs.1-3). “El amor todo lo soporta, es paciente y amable. (vs.4). ¿Tiene esto que ver con la manera que nos relacionamos con las personas? ..no es brusco, grosero o rudo (vs.5). Si somos implacables hacia alguien, entonces seremos rudos con ellos. ..no se irrita o impacienta, no se resiente. (vs.5). Todos éstos son manifestaciones de resentimiento rencor o amargura. .. no toma en cuenta ningún mal hecho a él, no presta ninguna atención a un mal sufrido. (vs.5). Éste solamente es posible a través de perdonar a aquellos que nos hagan mal a nosotros y nos traten incorrectamente. ..el amor se mantiene firme bajo cualquier circunstancia que venga, esta siempre listo para creer lo mejor de cada persona... y todo lo soporta (sin debilitarse).. (vs.7). Cuando no perdonamos rápidamente a otros, entonces no podemos ocuparnos fácilmente de las quehaceres de la vida. La vida viene a ser pesada y nos hacemos débiles y fatigados, enfermos, abrumados, frustrados y desanimados. Si no estamos dispuestos a perdonar a alguien, entonces tampoco veremos lo peor en ellos; en vez de eso, veremos peor. Si estamos experimentando estas cosas en nuestras vidas entonces es una buena señal que estamos abrigando rencor hacia otros. Si el rencor permanece en nuestras vidas progresará eventualmente en puro odio. “Si alguien dice, yo amo a Dios y odia a su hermano, él es un mentiroso; para aquel que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar al dios a que él no ha visto.” I Juan 4:20. El amor nunca falla. ¡Aleluya! ¡Si estamos dispuestos a caminar en amor entonces podremos perdonar!

El perdón es un mandamiento del Señor, no una opción. “El que dice, Yo he venido a conocerle a El y no guarda Sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda Su palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. Por esto sabemos que estamos en El: el que dice que habita en El debe caminar de la misma manera El caminó.” I Juan 2:6. 

¿Cómo es nuestro caminar y hablar? Jesús caminó y habló con y en el perdón, ¿No es así? El fue crucificado, siendo un hombre inocente.  Fue acusado falsamente, Mucha gente mintió acerca de El, conspiraron en Su contra, torturándolo y burlándose de El. Con todo esto, El nos dio el ejemplo supremo de perdón mientras que El colgaba en la cruz. El dijo, “Padre, perdónalos, porque ellos no saben lo que hacen.” Lucas 23:34. Esteban dijo, mientras lo apedreaban a la muerte “..Señor, no tomes en cuenta su pecado...” Hechos 7:60.  ¿Estamos listos a decir eso al Señor sobre los que nos han hecho mal? ¿Estamos listos para mirar hacia abajo desde nuestras pequeñas cruces y perdonarles desde nuestros corazones llenos del amor de Dios? Podemos realmente decir con Pablo: “He sido crucificado con Cristo y ya no vivo mas yo, pero Cristo vive en mí; ¿y la vida que ahora vivo en la carne, vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó, y Quien se entregó asimismo por mí.? Galatas 2:20. Dios nos perdonó por todas las cosas, por siempre, a través de Su Hijo, Jesucristo. Vivamos la vida de fe en El. Caminemos en amor y demos libremente perdón a otros. Hemos recibido libremente y abundantemente; entonces de la misma manera demos.

En Gálatas, Capítulo 5, encontramos otra exhortación fuerte de amor y una advertencia contra la contienda y el odio. Recuerde que la falta de perdón prolongado conduce al odio. “Porque han sido llamados a libertad, hermanos; solamente que no usen su libertad como ocasión para la carne, sino sírvanse por amor unos a otros” (vs.13). ¿Somos libres al caminar en rencor? Sí podemos usar nuestra libertad para no perdonar, pero eso nos coloca de nuevo en esclavitud o en el yugo de la esclavitud. La libertad con que Cristo nos hizo libres era para servirnos unos a otros en Su amor. “Porque toda la ley se cumple en una sola palabra, en la declaración, Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Pero si ustedes se muerden y devoran unos a otros, tengan cuidado de no consumirse unos a otros. (vs.14-15). Cuando no podemos perdonar, especialmente en el cuerpo de Cristo, esta ausencia de amor causa la destrucción de la iglesia. De mis observaciones, la mayoría de las iglesias locales han sido anuladas y sin efecto por la falta de perdón que por cualquier otra razón. Mientras nos adentramos más profundamente en este Capítulo, veremos que muchas de las obras de la carne están arraigadas en la falta de perdón. “Ahora, las obras de la carne son evidentes, las cuales son... enemistades, contiendas, arranques de cólera, disputas, disensiones, aquellos que practican tales cosas no heredaran el Reino de Dios..(vs.19-21). Recuerde que nuestra herencia en Jesús es Su Reino. Él nos lo ha dado, pero debemos de recibirlo y vivir en él. ..”Porque el Reino de Dios es justicia, paz y gozo en El Espíritu Santo. Romanos 14:17. 

En este mensaje a la iglesia en Gálatas, Capítulo 5, leemos eso “... el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza... Pero los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, vamos también a caminar por el Espíritu. (vs. 22-24). Cuando vivimos y caminamos por el Espíritu, estamos viviendo y caminando en el Espíritu de perdón y nosotros estamos gozando de nuestra herencia en el Reino de Dios.

Recuerde también lo que el Señor Jesús dijo que deberíamos pedir al Padre que Su Reino venga y que Su voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo. Yo creo que vivir en el Reino es aquí y ahora. ¿Y usted lo cree? ¿Usted cree que hay falta de perdón en el cielo? ¿Usted cree que es la voluntad de Dios que nosotros vivamos y caminemos en el Espíritu de perdón? ¡Si nosotros creemos y somos convencidos por esto entonces seamos rápidos para perdonar! ¡Amén! 

En la carta a la iglesia de Efesios en el Capítulo 4, encontramos exhortaciones adicionales de Pablo sobre la manera que debemos vivir y caminar como verdaderos creyentes. “Esto pues digo, y requiero en el Señor, que ya no anden más como caminar los Gentiles. (vs.17). Pablo enumera ciertas características de gente no restaurada (Gentiles) por ejemplo: mentes inútiles y vanas, ignorancia, dureza del corazón, sensualidad, impureza, y codicia que son obras de la carne. Pablo entonces menciona algo muy importante: “Pero ustedes no aprendieron a Cristo de esta manera, si en verdad lo han escuchado y han sido enseñados por El, conforme a la verdad que está en Jesús...” (vs.20-21). El Señor Jesús dice, “sí tenemos oídos para oír debemos oír lo que el Espíritu dice a la iglesia.” ¿Estamos escuchando con nuestros “oídos del corazón” a Su Palabra? Pablo continúa su exhortación: “Y que sean renovados en el espíritu de su mente, y vístanse del nuevo Yo, el cual es a la semejanza de Dios, creado en justicia y santidad de la verdad.” (vs.23-24).  

¿Cuál es la semejanza de Dios? ¿Es El un Dios de perdón? ¿Que es la cristiandad? “Hemos sido creados a Su semejanza en Cristo Jesús. Vemos que hemos sido creados en El, “...sabiduría de Dios, y justicia y  santificación, y redención. I Corintios 1:30. Si estamos caminando en sabiduría, justicia, santificación y redención, ciertamente caminaremos en perdón. Nuevamente en Efesios, Capítulo 4, Pablo nos corrige y nos reprende diciendo que en este estado de redención debemos: “parar de mentir los unos a los otros, parar el enojo para no dar lugar al diablo que nos robe, parar de hablar palabras deshonestas el uno contra el otro, antes bien, edificándonos en nuestro modo de hablar, parar de contristar al Espíritu Santo, alejar de nosotros toda amargura, ira, enojo, gritería y calumnia, y toda malicia” (vea vs.31). Seguidamente él resume esta instrucción al decir... “y sean benignos los unos con los otros, mansos corazones, perdonándose unos a otros, así como Dios Les ha perdonado en Cristo. (vs.32). El continúa con esta declaración importante, “Sean pues imitadores de Dios, como hijos amados; y anden en amor...” Efesios 5:1-2. ¡Mientras oramos y clamamos a Dios para que El nos moldee y nos haga y cambie más a Su imagen, después mis amigos, reconozcamos y entendamos que Su imagen es amor y perdón!. 

            Recibimos aún otra exhortación para la iglesia de Colosenses, en el Capítulo 3, que es muy similar a la exhortación que acabamos de recibir de los Efesios. Esto debe mostrarnos algo sobre nuestra naturaleza natural y carnal en contraste a nuestra naturaleza sobrenatural y espiritual en Cristo. Debe mostrarnos que no importa dónde vivamos o qué cultura seamos parte, tenemos problemas similares. El problema principal es que nuestra carne guerrea contra nuestro espíritu. Nuestra naturaleza humana no desea perdonar y caminar en el amor de Dios, pero  nuestra naturaleza divina es amable y perdonadora. Gracias a Dios, nuestra naturaleza divina es mayor que nuestra naturaleza humana, en el Nombre de Jesús. ¡Amén!

Así que Pablo nos dice en Colosenses, Capítulo 3, que “debemos considerar nuestro cuerpo terrenal muerto al pecado. Aunque una vez camináramos y viviéramos en el pecado, El dice  que puso a un lado  todos estos pecados:..enojo, ira, malicia, calumnia, y palabras groseras de nuestra boca. No mentir unos a otros, una vez que usted puso a un lado el viejo hombre con sus prácticas diabólicas, y el nuevo hombre esta en usted, quien se va renovando a un conocimiento verdadero según la imagen de Aquel que lo creó.” (vs.8-10). Mientras vamos siendo renovados a un conocimiento verdadero y cambiados a la imagen de Jesús día a día, podremos constantemente dejar a un lado al viejo hombre y pondremos el nuevo. El viejo hombre, perverso, inmundo, rencoroso, e implacable. Pero debido al Señor Jesús, el nuevo hombre es lo contrario. El nuevo hombre es perdonador, amoroso, santo, y bueno. ¡Amén!

Pablo enfoca un punto muy importante aquí: “ ... una renovación en la cual no hay distinción entre el Griego y el Judío, circunciso e incircunciso, bárbaro y escita, esclavo ni libre, pero Cristo es el todo, y en todos.” (vs.11). Estoy compartiendo estas verdades con ustedes desde la República Checa, la cual  junto con otros países del bloque ha sufrido bajo el comunismo por más de 40 años. Esta nación, que era antes Checoslovaquia, ha sido invadida por muchos siglos. Los que invadieron este país lo oprimieron, agraviándolo, utilizándolo y abusando de él. Sería fácil para el pueblo Checo guardar amargura, resentimiento y falta de perdón hacia aquellos que ocuparon su tierra. Pero para aquellos que creen que Jesús los ha hecho libres de todos los opresores del pasado, presente y futuro, pueden perdonar fácilmente. “Ustedes saben de Jesús de Nazareth, cómo Dios lo ungió con el Espíritu Santo y con poder, y cómo El fue haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaban con El. Hechos 10:38. Jesús es el mismo hoy, como era en ese tiempo y si obedecemos al evangelio sin importar nuestra raza, nacionalidad u origen, y caminamos en esta vida renovada de Cristo, entonces estaremos dispuestos a perdonar a cualquier persona que nos ha hecho mal. ¡Jesús es el todo en todos! ¡Gloria a Dios!

Con esto en mente, veamos la siguiente instrucción que Pablo nos dio en Colosenses, Capítulo 3. “Así pues, como los que han escogido a Dios, santos y amados, vístanse de un corazón compasivo, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia; soportándose y perdonándose el uno con el otro, si alguno tuviera queja contra otro; Así como el Señor Les perdonó, también háganlo ustedes. Y sobre todas estas cosas vístanse de amor, que es el vinculo perfecto de la unidad. (vs.12-14).

            Animémonos para ver la importancia urgente del perdón no solamente como creyentes individuales, pero también como un cuerpo. Esta unidad del espíritu no puede existir en nuestro medio si estamos tolerando y persistiendo en el espíritu de la falta de perdón porque la falta de perdón no solo nos destruye sino que destruye el enlace de unidad y apaga al Espíritu Santo entre el pueblo de Dios.

Como instrumentos y vasos del amor de Dios, debemos de estar interesados en resguardar y ayudar a restaurar las consecuencias del pecado en otros. Esto no significa que lo debemos de cubrir, ignorar y evitar enfrentar el pecado en cualquier vida, pero sí debemos confrontarnos unos a otros en el Espíritu de amor, de perdón y de reconciliación. Esto es particularmente cierto cuando alguien ha agraviado y pecado contra nosotros. “El que cubre y perdona una ofensa, busca amor, pero el que la repite o divulga sobre cuestiones, separa incluso a amigos cercanos. Proverbios 17:9 (Amp). “Y sobre todo tengan profundo, intenso e inagotable amor unos por otros, porque el amor cubre multitud de pecados (perdona y desatiende las ofensas de otros).. I Pedro 4:8 (Ver. Amp).
  

CONFRONTACIONES CON EL ESPIRITU DE PERDON

Ahora mismo, estamos siendo confrontados con el asunto de la falta de perdón. Si vamos a crecer en Cristo, entonces las confrontaciones son una parte necesaria de nuestras vidas. La mayoría de nosotros evitamos las confrontaciones porque no deseamos lidiar con los problemas que pueden resultar de las confrontaciones. Algunos de nosotros no deseamos tratar con otros porque tenemos ideas religiosas de que no es algo amable a hacer, o tememos el ser rechazados, perseguidos, ... Algunos de nosotros no deseamos ser tratados de cualquier persona porque pensamos otros nos perjudicarían y que desean vengarse de nosotros, o porque pensamos que ellos desean dañarnos o lastimarnos. Sin embargo, si realmente nos preocupamos unos por otros, nos enfrentaremos unos a otros, pero lo haremos en la forma correcta y en el espíritu correcto. Ese espíritu, es el espíritu del perdón y de la restauración. “Reprensión manifestada es mejor que el amor que esta escondido. Proverbios 27:5 (Versión Amplificada). ¡Jesús me ama, yo lo sé!. Si realmente creemos que El nos ama, entonces recibiremos su reprobación, reprensión, corrección, y Su disciplina. “Aquellos, a quienes (amorosamente y tiernamente) amo, Les diré sus faltas y Les exhorto, convenzo, reprendo y castigo. (que es) los disciplino y los instruyo. Apocalipsis 3:19 (Versión Amplificada). Él hace esto de modo que nos arrepintamos. 

El también desea utilizarnos como Sus instrumentos para confrontar, corregir y para reprendernos unos a otros así poder arrepentirnos y escapar de la esclavitud y las trampas que satanás tiene para nosotros. “Y el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino sea amable con todos, capaz de enseñar, paciente cuando sea ofendido, con misericordia corregir a los que se oponen, si quizás Dios pueda concederles el arrepentimiento que conduce al conocimiento de la verdad, y puedan darse cuenta y escapar de la trampa del diablo, siendo llevados cautivos por él para hacer su voluntad.” II Timoteo 2:24-26. Ésta es la exhortación de Pablo a Timoteo su consiervo en el Evangelio. El repite de nuevo de la importancia de tratar con otros es para su beneficio y bienestar. “Solemnemente te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo,... que prediques la Palabra; estés preparado a tiempo y fuera de tiempo; reprende, exhorta, con gran paciencia e instrucción. Porque vendrá tiempo cuando no aguantarán la sana doctrina y apartaran sus oídos de la verdad... II Timoteo 4:1-4. El Señor Jesús dice: “¡Este alerta! Si tu hermano peca, repréndelo, y si él se arrepiente, perdónalo.” Lucas 17:4.

El pecado debe ser reconocido, confrontado y arrepentido para podernos reconciliar con Dios y unos con otros. El pecado debe ser tratado dentro de nuestras vidas. Si somos los agredidos o si hemos agredido a alguien, el perdón de estos pecados y la reconciliación con Dios y con otros es el objetivo y propósito final del Señor. Nosotros manejamos mal el tratar con pecados en una de las vidas porque fallamos al no tener los propósitos de Dios en nuestros corazones. En el fondo, El tiene nuestro mejor interés. Debemos tener el mismo interés unos por otros. “Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay alguna consolación de amor, si hay alguna comunión en el espíritu, si algún afecto y compasión, completen mi gozo completo siendo de la misma mente, manteniendo el mismo amor, la unidad en el espíritu, sintiendo un mismo propósito. Nada hagas por egoísmo o vanagloria, sino con humildad de corazón, considerando a los demás como más importante que sí mismo; no mirando meramente por nuestro propio interés personal, sino también por los intereses de otros. Filipenses 2:1-4. 

Si realmente estamos interesados unos por otros, nos amaremos suficientemente para confrontarnos y ayudarnos para ser libres de pecado y de esclavitud. ¿Cómo se debe de hacer esto? Por la fe que obra a través del amor, con una actitud de perdón y misericordia y con un deseo de vernos ganar la victoria que el Señor Jesús dio al dar Su vida por nosotros para que nosotros la gocemos.

Miremos al consejo del Señor Jesús en cómo nosotros debemos conducirnos en las confrontaciones. “Y si tu hermano peca, ve y repréndele en privado: si él te escucha, has ganado a tu hermano. Mateo 18:15. Tome nota que el Señor Jesús nos manda de ir unos a otros y confrontar y reprendernos uno a otros en privado. Él no está a favor de nosotros cuando hacemos de los pecados un asunto de conocimiento, de vergüenza, y de deshonra pública, si podemos nosotros lidiar el uno con el otro en privado. Muchas veces nuestros pecados son conocidos públicamente porque han sido cometidos ante testigos, pero el Espíritu de Dios no desea destruir, ni condenar y avergonzar a Su pueblo; al contrario El desea levantarnos, rescatarnos y restaurarnos. Así que, primero debemos de ir el uno al otro en privado en fe de que habrá arrepentimiento de que podemos dar y recibir perdón para ser reconciliado. Recuerde, se nos ha dado el ministerio de la reconciliación, en el Nombre de Jesús. Por favor lea  II Corintios 5:17-21. 

Si nosotros no podemos convencer a la otra persona o si nosotros no podemos ser convencidos de pecado y la necesidad del arrepentimiento, entonces el Señor dice regrésate y confróntate una vez mas con uno o dos testigos. “Pero si él no te escucha, toma a uno o dos más contigo, para por boca de dos o de tres testigos pueda ser confirmado cada hecho. Mateo 18:16. Hemos observado que esta segunda fase de confrontación, en caso de ser necesaria, no se sigue. El Señor, en toda Su sabiduría sabe bien que esta manera de tratar los unos a los otros por el uso de testigos puede eliminar varios problemas. Puede eliminar una acusación injusta o una actitud legalista y sin piedad del que está tratando con otro en privado. Puede también eliminar el pecado de justificar su pecado y falsamente acusar a la persona que ha venido a enfrentarlo. Recuerden hermanos, el resultado final que Dios desea es vernos arrepentidos, perdonados o perdonando y restaurados o ayudando a restaurar. Si no nos tratamos el uno al otro sobre una base espiritual y escritural entonces pueden resultar mayores conflictos, disensiones, malentendidos, y aún más la falta de perdón más bien que liberación y sanidad. 

            En la mayoría de los casos que hemos observado y experimentado en el cuerpo de Cristo, cuando estos primeros dos significados de confrontación son apropiados, hay fruto de arrepentimiento, para la gloria de Dios, y libertad y restauración viene para Su pueblo. En algunas ocasiones es necesario, sin embargo, proceder al paso siguiente si la persona en pecado rechaza escuchar y arrepentirse. 

“Y si el rehúsa a escucharles, dilo a la iglesia; y si él rehúsa escuchar incluso a la iglesia, tenlo por Gentil y publicano.. Mateo 18:17. Lo que es de suma importancia para el Señor es vernos a todos libres de pecado. ¡Debemos tener la misma actitud! Cuando no la tenemos, entonces cada uno de nosotros sufrimos y el bienestar y la felicidad de la iglesia y su testimonio al mundo son grandemente afectados. Como dije anteriormente, es raro que alguien quien está en pecado tenga que ser traído ante toda la iglesia. Creo que el abuso en la confrontación o la negligencia de la confrontación dejará la puerta abierta para satanás para causar mayor confusión, disensión, ofensa y lo peor de todo más falta de perdón. “Note que cualquier cosa que atemos o desatemos en la tierra... y donde dos o más estén de acuerdo sobre cualquier cosa... será hecho para nosotros en el Cielo por nuestro Padre”. (véase vs.18-19). “Y donde dos o tres estén reunidos en Su Nombre, el Señor Jesús está allí entre ellos, con Su presencia para guardar todas las cosas en Su divino orden y voluntad.” (véase vs. 20).  

Veamos un incidente en la Iglesia de Corinto en el cual los principios anteriores no fueron aplicados y notemos las consecuencias de una falta de fe y amor por parte de la iglesia allí..  En 1 Corintios, Capitulo 5, Pablo reprendió a la iglesia por una actitud pasiva en no lidiar con el pecado que había entre ellos. “He sido reportado que ha habido inmoralidad entre ustedes,... y ustedes están envanecidos , en vez de lamentarse, para que sea removido de en medio de ustedes el que cometió tal acción” (vs.1-2).  Pablo continua amonestando a la iglesia al tratar con su hermano, de esta manera el se arrepentiría y su espíritu ser salvo en el día del Señor. El dice que la condición de su iglesia esta contaminada por el pecado en el campamento y por la levadura...  El los exhorta a no continuar juntándose con cualquiera que se llame hermano, que aun ni coma con los tales. “¿No son los de adentro (la iglesia) que reciben juicio de disciplina – pasando sentencia reprobada sobre ellos (como los hechos lo requieren)?” (vs.12).  Hemos conocido iglesias que han abusado religiosamente de esta escritura, para librarse de personas indeseables que ellos no han querido y quienes afectan su reputación, en vez de cuidar de que estas personas no perezcan.  Debemos de tratarnos unos a otros en el correcto espíritu y con el correcto motivo, porque el Señor… “no desea que nadie se pierda, pero que todos vengan al arrepentimiento” II Pedro 3:9

El problema es que muchas veces la iglesia no desea perdonar a alguien quien ha pecado entre ellos.  Esta falta de perdón contra el pecador puede causar tanta destrucción a la iglesia como dejar al pecador en medio del cuerpo, lo que significa no tratar con el. En II Corintios, Capítulo 2, una vez mas Pablo amonesta a la iglesia de Corinto en relación a su hermano quien fue disciplinado y removido de ese cuerpo de creyentes. “Suficiente para tal persona este castigo, el cual fue infligido por la mayoría, así que al contrario ustedes deberían perdonarle y consolarle para que no sea consumido por demasiada tristeza.  Por lo cual les insisto a reafirmar su amor para el... Pero al que ustedes perdonan, yo también perdono; porque lo que he perdonado, si he perdonado algo, por ustedes lo he hecho en la presencia de Cristo, para que satanás no gane ventaja  alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” (vs .6-11). 

Veamos otra vez los esquemas y tácticas de satanás.  Una de las tácticas es influenciarnos a no confrontar a otra persona a través del pecado que existe con unos a otros. Otra estratagema es que nosotros nos confrontemos uno al otro con un espíritu de condenación, falta de perdón e impiedad. También, el diablo trata de influenciarnos al continuar nosotros rechazándonos unos a otros, aunque haya existido fruto de arrepentimiento.  Este es el método que el estaba usando en el caso anterior, al tratar de influenciar a la iglesia de no hacer ningún esfuerzo para restaurar con un espíritu de perdón, el hermano al cuerpo de los santos y el amor de los hermanos. Recuerde que el Señor Jesús dijo: “El ladrón viene solo para robar, matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia” Juan 10:10.  ¡Gloria a Su Santo Nombre!

Hay otro problema que resulta al confrontarnos de la manera incorrecta unos a otros. Una vez mas, la manera incorrecta es con un espíritu de resentimiento, venganza, odio o falta de perdón.  Esto nos ocurre normalmente cuando hemos sido las victimas de acciones erróneas. La siguiente exhortación requiere de ser recibida con humildad y un corazón dispuesto. En el libro de Romanos Capitulo 12 encontramos: “Nunca pagues a nadie mal por mal. Respeto   a lo que es correcto delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ti, estén en paz con todos los hombres. Nunca tomes venganza por ti mismo, amados míos, antes bien dejen lugar a la ira de Dios, porque escrito esta: “Mía es la venganza, Yo pagaré” dice el Señor. “Pero si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, y si tiene sed, dale de beber; pues haciendo esto ascuas de fuego amontonaras sobre su cabeza.  No seas vencido de lo malo, pero vence el mal con el bien.” (vs.17-21).

¡Debemos aprender que los caminos de Dios son mas altos y mejores que nuestros caminos!  Debemos darnos cuenta que todos somos responsables ante el Señor por nuestros propios pecados. Como verdaderos creyentes, también somos responsables unos por otros.  Si pecamos contra nuestro hermano debemos arrepentirnos y pedirle perdón al Señor y a él.  Si han pecando en contra de nosotros, debemos perdonar y liberar a esa persona de ese pecado.  Ciertamente ningún pecado es agradable al Señor, así que El requiere que todos nosotros nos arrepintamos y pidamos perdón.  Sin embargo, El también requiere que perdonemos a otros, no importando lo que nos hayan hecho.  Si nosotros no perdonamos, el tampoco nos perdonará a nosotros.  Este pecado de falta de perdón debe ser confrontado en nuestras propias vidas y en la vida de otros.  Si rehusamos perdonar a otros o rehusamos recibir perdón de otros, entonces interferimos, interrumpimos, impedimos y aun evitamos el proceso de restauración de Dios en nuestras vidas. Si obedecemos a Dios al perdonar a otros y al pedirles perdón, entonces Su restauración y bendición fluirán en nuestras vidas.
 

FINALMENTE HERMANOS  

Una de las razones de mayor importancia que nos impide perdonar a otros es nuestra falta de entendimiento de la misericordia de Dios hacia todos aquellos que pecan. Jesús dijo, “Bienaventurados son los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. Mateo 5:7.  Vamos a cosechar lo que sembramos. Este es un principio de Dios.  Nosotros, como el cuerpo de Cristo en particular deberíamos mostrar misericordia unos a otros, al ayudarnos mutuamente y soportarnos y llevarnos las cargas unos a otros. “Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales restáurenlo con espíritu de mansedumbre, mirándose cada uno asimismo, no sea que tu también seas tentado.  Lleven las cargas unos a otros y cumplan así la ley de Cristo. Porque si alguien piensa que es algo, cuando es nada, a si mismo se engaña.” Galatas 6:1-3.  Si sembramos falta de perdón, cosecharemos falta de perdón, primeramente por parte de Dios y seguidamente de otros.  “No se engañe, Dios no puede ser burlado,; porque todo lo que el hombre sembrare, eso también cosechará.  Porque el que siembra para la carne de la carne cosechara corrupción, pero el que siembra para el Espíritu del Espíritu segará la vida eterna.  No nos cansemos de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.  así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos los hombres, y especialmente a los de la familia de la fe.”  Gálatas 6:7-10. 

          Muchos de nosotros en nuestra arrogante autoconfianza hemos menospreciado y criticado a otros por sus pecados, en tanto que tenemos un corazón astuto que nos engaña a nosotros mismos.  Cuan doloroso es para nuestro Señor ver esta falta de perdón, impiedad, e hipocresía en nosotros. Recuerde, “Dios resiste y se opone a los orgullosos y da gracia a los humildes.”  (Vea Santiago 4:6 y I Pedro 5:6.)  “El orgullo va antes que la destrucción y un espíritu altivo y arrogante va antes de la caída.”  Proverbios 16:18 (Versión Amplificada).  Seamos sensibles en nuestras actitudes hacia otras personas que caen en pecado, aun si lo es directamente y contrariamente nos afecta a nosotros. Perdonemos y ayudémonos a restaurarnos unos a otros en el espíritu de humildad, gracia y misericordia. Dejemos de pensar tan alto de nosotros mismos, porque también podríamos caer en pecado. Eso es exactamente lo que pasa, de hecho,  a los cristianos  rencorosos, acusadores y condenadores.  Necesitamos recordar que el Señor Jesús nos dejo para continuar Su ministerio de reconciliación. Juan nos dice que el Señor Jesús vino al mundo a no condenar el mundo, pero para salvar el mundo.  (Ver Juan 3:17.) 

Los últimos cuatro versículos de Hebreos, Capitulo 4 dice que “tenemos un Gran Sumo Sacerdote, Quien traspaso los cielos y El es Jesús, el Hijo de Dios. No hay una criatura oculta de Su vista.  Todas las cosas están encubiertas a los ojos de El, a Quien tenemos que dar cuenta.”  Sería de gran animo para nosotros conocer eso aunque el Señor Jesús ve todo y conoce todo acerca de cada uno de nosotros, El es tocado con compasión y entiende todas nuestras debilidades.  Estos pasajes de la escritura dicen que El fue tentado en todas las cosas así como nosotros somos tentados, pero El no se rindió a estas tentaciones ni El pecó.  El fue tentado a no perdonar a aquellos que lo ofendieron, pero El no se rindió a esta tentación.  ¿Dónde se encuentra nuestra fuerza cuando estamos en debilidad y en la tentación de no perdonar?  ¡Se encuentra en El!  ¡Aleluya!  Dependamos en la fuerza y habilidad del Señor Jesús para perdonar. “Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para poder recibir misericordia y poder encontrar gracia en el tiempo de necesidad.” Hebreos 4:16.  Animémonos unos a otros para aprender a perdonar.  Ayudémonos unos a otros para aprender a pedir perdón, de esta manera poder ser restaurados en la comunión con el Padre y en la comunión con los santos.

 “Padre, Danos mas entendimiento de la gran comisión de nuestra necesidad de tener Tu perdón, Tu misericordia y Tu gracia hacia otros. Danos mas entendimiento de la gran compasión a través de la cual el Señor Jesús pudo perdonar a aquellos que lo rechazaron, los religiosos hipócritas quienes falsamente Le acusaron, Le persiguieron y planearon y conspiraron Su destrucción y muerte, Judas quien Le traicionó, Poncio Pilato, quien lo condenó para ser crucificado, Pedro quien Le negó, los otros discípulos quienes desertaron y dudaron de El, y los soldados romanos quienes se burlaron de El, Le golpearon, Le torturaron y Le mataron. Danos Su corazón y espíritu de perdón hacia todos aquellos quienes han pecado contra nosotros. Hemos sido débiles en nuestra voluntad de perdonar a otros, así que Te pedimos Tu ayuda y fuerza en este tiempo de necesidad.  Ayúdanos  a recibir Tu gracia  y misericordia para estar dispuesto a perdonar a todas aquellas  personas que Tu traigas a nuestra memoria a través del poder y conocimiento del Espíritu Santo.  Te damos las gracias por esta ayuda, al mismo tiempo que nos damos cuenta de nuestra necesidad de Tu perdón en nuestras vidas. Nos arrepentimos de la falta de perdón y lo confesamos como pecado en nuestras vidas. Recibimos Tu perdón y limpieza de esta injusticia, ¡ahora mismo!  Y tomamos la decisión de rápidamente perdonar a otros desde este día en adelante, en ¡El Nombre Poderoso de Jesús!


Les amo a todos,
En Su amor,

Buddy Axley
Republica Checa, Europa
May 1, 2002

 
  www.axley.org